<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425</id><updated>2012-01-15T17:25:03.124-08:00</updated><category term='Libros'/><category term='Unidades'/><category term='Preguerra'/><category term='Organizaciones'/><category term='Guerra Aérea'/><category term='Bibliografía'/><category term='Biografías'/><category term='Batallas y Campañas'/><category term='Curiosidades'/><category term='Guerra Naval'/><title type='text'>Blitzkrieg</title><subtitle type='html'>El tiempo, el dinero y la sangre: la guerra que perdió Alemania.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>46</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-5351209284205230584</id><published>2010-10-31T18:44:00.000-07:00</published><updated>2010-11-04T16:11:31.848-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Guerra Aérea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Guerra Naval'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Batallas y Campañas'/><title type='text'>Operación Weserübung: la conquista de Noruega II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;El asalto al territorio noruego supuso un triunfo total para los alemanes, pero el éxito fue logrado a un alto coste. Los germanos consiguieron poner pie en todos los lugares que se habían marcado como objetivo, aunque las dificultades variaron dependiendo de las zonas. Veamoslas de una en una:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Oslo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En la capital, el grupo de asalto alemán (crucero pesado Blucher, acorazado de bolsillo Lützow y crucero ligero Emdem) sostuvo un duro enfrentamiento con las baterías de costa noruegas. Estas inicialmente tardaron en abrir fuego, ya que pensaban que lo que tenían enfrente eran navíos de la Royal Navy. Cuando los defensores se apercibieron de su error, iniciaron un cañoneo efectivo contra los barcos germanos, hundiendo al Blucher, el cual era uno de los buques más modernos de la Kriegsmarine. Perecieron unos mil hombres, aunque un número similar consiguió salvar la vida. Este desastre provocó que el desembarco se retrasase un día, y esta demora conllevó, de acuerdo al historiador y militar español Luis de la Sierra, que el gobierno noruego y el rey, así como las reservas de oro de la nación pudiesen ponerse a salvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el violento encontronazo con el fuego costero, el Lützow y el Emdem retrocedieron y consiguieron poner a sus tropas en tierra a cierta distancia. Estas unidades recibieron el apoyo de la Luftwaffe, lo que les ayudó a consolidar su posición. El arma aérea germana logró asimismo llevar al teatro de operaciones a varias formaciones aerotransportadas (no solo a Oslo, sino también a Stavanger y Aalborg). La acción combinada de este grupo junto con los soldados desembarcados provocaría la caída de la capital noruega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La perdida del Blucher fue agravada por el torpedeamiento que sufrió el Lützow en su viaje de vuelta a Alemania. El acorazado de bolsillo no fue hundido, pero sufrió daños graves y tuvo que permanecer en dique casi un año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Kristiansand&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En esta zona los alemanes no pudieron desembarcar a la hora prevista debido a la espesa niebla. Tras el amanecer, cuando finalmente fue posible aproximarse a tierra, los germanos ya habían sido localizados por los noruegos cuyas fortificaciones costeras hicieron fuego sin dilación. El Karlsruhe logró con dificultad que los soldados fuesen desembarcados, y estos tomaron las posiciones enemigas al asalto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras concluir con éxito su misión, el Karlsruhe será torpedeado en su viaje de vuelta a Alemania por el submarino inglés Truant. El navío sufrió daños extraordinariamente graves, y tuvo que ser hundido por los propios germanos para evitar que cayese en manos enemigas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bergen&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Aquí las fuerzas navales alemanas (cruceros ligeros Köln, Konigsberg y buque de adiestramiento Bremse) mantuvieron un duro enfrentamiento con las baterías de costa noruegas, pero también consiguieron desembarcar a las tropas, las cuales gozaron de un intenso apoyo de la Lutfwaffe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En referencia a las pérdidas, el Königsberg sufrió varios impactos y no pudo emprender el camino de vuelta a Alemania. Sería hundido por aviones británicos poco después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Trondheim&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El Hipper y los destructores que le acompañaban lograron poner las tropas en tierra tras un breve intercambio de disparos con las baterías costeras noruegas, aunque esta escaramuza duró más de lo inicialmente previsto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alto mando alemán había planeado enviar al Hipper junto con el Scharnhorst y el Gneisenau al norte con el fin de arrastrar allí a las fuerzas de la Royal Navy, pero no pudo hacerlo dado que estos salieron malparados de los combates que tuvieron lugar en las aguas cercanas a Narvik.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Narvik&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Durante las primeras horas del día 9 los diez destructores de la Kriegsmarine desplazados a Narvik hacen su aparición en escena y, tras un breve combate con los guardacostas noruegos, desembarcan a las tropas en territorio escandinavo. Los soldados enemigos no plantearan graves problemas, pero los navíos de guerra aliados conseguirán echar a pique varios buques de aprovisionamiento germanos dificultando el despliegue de estos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al amanecer del día nueve los cruceros de batalla Scharnhorst y Gneisenau se topan con el grupo del Renown. Los ingleses comenzaron a disparar inmediatamente y los alemanes, aunque con algo de retraso, devolvieron el fuego. Lütjens, aprovechando la mayor velocidad de sus buques, consiguió retirarse combatiendo hasta salir del alcance de los cañones enemigos. Ningún navío resultó hundido, pero ambos contendientes lograron varios impactos en sus oponentes, provocando en estos daños de diversa consideración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conjunto, la actuación germana fue sobresaliente. Los alemanes lograron tomar todos los objetivos previstos en el plan de la operación (incluido Dinamarca, país que cayó tras ofrecer una resistencia simbólica), si bien las pérdidas sufridas por la marina de guerra del Reich fueron muy graves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los británicos, verdaderos dueños y señores de las aguas en las que se desarrollaron los acontecimientos, no fueron capaces de frenar el ímpetu alemán y se vieron sorprendidos por la rapidez y precisión mostrada durante la audaz maniobra de asalto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El león ingles había resultado herido en su orgullo y trató de enmendar su error ejecutando dos operaciones consecutivas sobre el norte de la península escandinava. En la primera, pretendían poner fuera de combate la fuerza naval alemana enviada a Narvik, y en la segunda trataron de lanzar su propia operación de desembarco sobre el norte de Noruega. La primera fue un éxito total. La segunda, un fracaso absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Combate en Narvik, el cementerio de destructores&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hemos indicado anteriormente como una decena de destructores germanos fueron los encargados de llevar las tropas del Reich a este puerto del septentrión noruego. Esta agrupación cumplió con su propósito, pero su éxito no repercutió sobre ella misma. Gracias a la decidida actuación inglesa que iba a tener lugar, ninguno de estos navíos volvería a ver Alemania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 10 el almirantazgo británico ordena al capitán Warburton-Lee que se aproxime con cinco destructores a Narvik y compruebe si es factible atacar a sus contrapartes alemanes. El marino así lo creyó y, sin pensárselo dos veces, se lanzó contra ellos. La sorpresa de los germanos fue absoluta, y en poco tiempo sufrieron graves pérdidas. No satisfecho con esto, el inglés cargó en otras tres ocasiones contra sus enemigos causándoles en total la pérdida de dos destructores (así como daños graves en otros dos) y de siete buques mercantes, además de provocar serias averías a otros seis. Las unidades de la Royal Navy solo abandonará la escena cuando sus municiones estén prácticamente agotadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras su partida, los anglosajones se encontraron con una formación alemana de tres destructores, los cuales abrieron fuego contra aquellos. Los ingleses no tuvieron suerte esta vez, y los navios del Reich lograron hundir al Hunter y alcanzar al Hardy -buque donde se encontraba Warburton Lee- hiriendo gravemente al capitán inglés. El bravo marino fue trasladado por su tripulación a tierra, donde fallecería poco después. Después de esta pequeña victoria, los germanos pusieron proa a Narvik, donde esperaban repostar antes de volver a Alemania. No ocurriría así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 13, la Royal Navy aprovechó la ocasión que se le presentaba para atacar y destruir en Narvik a numerosos destructores enemigos. Los ingleses reunieron una considerable fuerza naval que incluía al portaaviones Furious y al acorazado Warspite, además de nueve destructores, y cercaron a los alemanes cortandoles la salida al mar abierto. Ambos contendientes lucharon bravamente, pero para los germanos era una batalla perdida de antemano. Los buques del Reich combatieron con tesón, pero siempre en retirada hasta el interior del fiordo. Después de que todos sus compañeros fuesen hundidos, el mismo día 13 sería destruido el Thiele, el último de los destructores de la Kriegsmarine que habían llegado a Narvik el día 8. El éxito británico fue total.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Desembarco aliado en Noruega&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Cuando los anglosajones se toparon con la noticia de que los alemanes se les habían adelantado, tan pronto como se recuperaron de la desagradable impresión inicial se dispusieron a tratar de aprovechar la situación a su favor. El plan de ocupar el norte de Escandinava y establecer allí un segundo frente volvía a aparecer con fuerza en las mentes de los estrategas aliados. La Lutfwaffe no era tan fuerte en la parte septentrional noruega como lo era en la meridional, y el control de las aguas por parte de la Royal Navy era total, sobre todo después del éxito del ataque contra los destructores germanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con este esperanzador panorama, el mando aliado trato de explotar esta superioridad en su beneficio, e inmediatamente lanzó operaciones de asalto al norte y al sur de Trondheim, donde puso en tierra a 13.000 hombres; y en las cercanías de Narvik, en Harstad, lugar en el que desembarcó a unos 25.000 soldados (ingleses, franceses y polacos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La maniobra sobre Trondheim no se desarrolló bien, y las tropas fueron evacuadas a primeros de mayo. El caso de Narvik fue distinto, y la cosa se puso más fea para los alemanes. Las tropas germanas (2000 soldados, unos 2100 marineros provenientes de los navíos hundidos, y un puñado de tropas aerotransportadas) comandadas por el general Dietl estaban en una situación de manifiesta inferioridad, pero consiguieron mantener a raya contra todo pronostico a los atacantes. La tenacidad alemana dio sus frutos, y los aliados acabarían reembarcando sus tropas una vez que la ofensiva lanzada por la Wehrmacht contra Francia Bélgica y los Países Bajos en mayo les obligase a centrar toda su atención en este teatro de operaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Kriegsmarine logró un último éxito hundiendo varios mercantes aliados durante la evacuación de las tropas enemigas, así como mandando al abismo al portaaviones Glorious (destruido por el Scharnhorst y el Gneisenau)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Consecuencias&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Las perdidas alemanas fueron reducidas en hombres, pero considerables en material y navíos. El Reich perdió el asalto unos de 5.000 soldados, 250 aviones y 8 submarinos, además de los buques mencionados con anterioridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como resultado positivo, Alemania se aseguró el suministro de mineral de hierro sueco, si bien este perdió parte de su importancia gracias a las ulteriores conquistas de la Wehrmacht que proporcionaron al Reich nuevas fuentes de materias primas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, la conquista de la nación de los fiordos proporcionó a la Kriegsmarine bases para dar apoyo a la guerra submarina contra el tráfico mercante británico, guerra que la armada alemana emprendería a gran escala pocos meses después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, los ingleses, quienes habían visto empeorada su situación estratégica (debido a que el bloqueo de la flota alemana pasaba a ser considerablemente más complicado) trataron de mejorar su posición ocupando las Islas Faeroe y desembarcando en Reykjavik.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las bajas sufridas frente a la Royal Navy dejaron a la Kriegsmarine reducida a un puñado de buques. Además, varios barcos que no fueron hundidos sí padecíeron graves averiás que les obligaron a permanecer en reparación durante meses. Como consecuencia de las pérdidas en combate, los navíos de la armada alemana en condiciones de operar se redujeron a un crucero pesado, dos ligeros y cuatro destructores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, conviene mencionar que la nación conquistada fue cara de proteger. Al final de la guerra, todavía quedaban asentados en el territorio noruego unos 300.000 soldados de la Wehrmacht (unos meses antes, la cifra se había elevado hasta el medio millón) que no pudieron desplegarse en otras zonas donde la amenaza militar era más acuciante. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;----------------------&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Fuentes:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;La Guerra Naval en el Atlántico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Luis de la Sierra&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Ed. Juventud&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;1974&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Europa bajo los Escombros&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Fernando Paz&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Ed. Altera&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;2008&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-5351209284205230584?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/5351209284205230584/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/10/operacion-weserubung-la-conquista-de.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/5351209284205230584'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/5351209284205230584'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/10/operacion-weserubung-la-conquista-de.html' title='Operación Weserübung: la conquista de Noruega II'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-3423871898429656775</id><published>2010-09-30T14:25:00.000-07:00</published><updated>2010-09-30T14:28:43.295-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Guerra Aérea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Guerra Naval'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Batallas y Campañas'/><title type='text'>Operación Weserübung: la conquista de Noruega I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Una de las operaciones más improvisadas por parte de la Wehrmacht en la SGM fue la conquista de la nación occidental de la península escandinava. La ocupación de este territorio fue consecuencia más del miedo que tenían los alemanes a que los aliados tomasen posiciones en los países nórdicos que de su propia voluntad de verse involucrados en una campaña para la que estaban inmensamente menos capacitados que sus adversarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Importancia estratégica de Escandinavia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La industria de guerra del III Reich dependía en gran medida del suministro de hierro procedente de las minas de Gallivare y Kiruna radicadas al norte de Suecia. A lo largo del verano, el transporte de este mineral se realizaba a través del Báltico, embarcándose en el puerto de Lulea, pero esta ruta quedaba impracticable en el invierno. Por ello, durante los meses más fríos del año, parte del transporte tenía que efectuarse desde el puerto noruego de Narvik, ya que este -gracias a la cálida corriente del Golfo- sí permanecía abierto a la navegación. Desde esta localidad los mercantes germanos trasladaban su carga hacia el Reich viajando por las aguas jurisdiccionales noruegas hasta llegar a los estrechos daneses, y desde estos hasta Alemania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En septiembre de 1939, Churchill -entonces primer lord del Almirantazgo- propuso al gabinete de guerra británico el minado de las aguas noruegas con el objetivo de estrangular el tráfico mercante germano. La medida no fue adoptada, pero las intenciones anglosajonas fueron descubiertas por la inteligencia militar del Reich -el Abwehr- y el almirante Cannaris informó de las mismas a Raeder, el jefe de la Kriegsmarine. A consecuencia de estas noticias, la armada alemana empezó a estudiar una eventual conquista de la nación de los fiordos, solo para llegar a la conclusión de que no contaba con los medios necesarios para llevar a buen término tal propósito. Además, en aquellos momentos Hitler estaba más interesado en mantener a Escandinavia neutral que en cualquier otra situación, por lo que desestimó las llamadas de atención de su marina sobre este particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El deterioro de la situación: la guerra ruso-finesa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En noviembre de 1939, la Unión Soviética atacó Finlandia con el objetivo de lograr ganancias territoriales a costa del país de los mil lagos, alejando de este modo a las tropas finesas de las cercanías de Leningrado. A consecuencia de esta invasión, los occidentales estudian la posibilidad de intervenir en ayuda de la nación golpeada por los bolcheviques. El proyecto aliado pasa por ocupar en primer lugar la parte septentrional de la península escandinava, tomando Narvik para desde allí trasladar tropas a luchar contra los soviéticos. Estos planes acabarían cayendo en saco roto poco después, aunque los franceses sí que llegaron a enviar algunos pertrechos militares a los soldados que se oponían al Ejército Rojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En diciembre, Quisling -el líder fascista noruego- visita Berlín y solicita de Raeder y Hitler su apoyo a un golpe de estado para deponer al gobierno y situar a la nación nórdica bajo la órbita del Tercer Reich. El jefe de la Kriegsmarine era favorable a la intervención en el extremo norte europeo, pero el Führer se negó, alegando -como ya venía haciendo con anterioridad- que prefería mantener a Escandinavia como zona neutral y que no tenía intención de verse inmiscuido en operaciones que pudiesen traer como consecuencia la extensión de las hostilidades a este territorio. El dictador tenía sus ojos puestos en la ofensiva que pretendía lanzar en el oeste al año siguiente y se mostraba reacio a iniciar cualquier movimiento que, al suponer una dispersión de fuerzas, pudiese dificultar la ejecución de dicho ataque&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La resistencia finesa a la invasión trajo consigo la prolongación de la guerra contra los soviéticos, lo que dio a los aliados la oportunidad de volver sobre sus planes de intervenir en favor de los primeros. El 15 de enero de 1940 Gamelin recomendó a Daladier que, aprovechando la guerra entre Finlandia y la URSS, convendría &lt;em&gt;“usar los aeródromos de Noruega” &lt;/em&gt;para extender &lt;em&gt;“la operación al interior de Suecia y ocupar las minas de hierro de Gallivare”.&lt;/em&gt; Poco después, el 20 de enero, Churchill radiaba una alocución en la que afirmaba el derecho de los anglofranceses a llevar la guerra a las naciones neutrales, lo que provocó las protestas de los estados nórdicos, así como de Bélgica y de Países Bajos. El gobierno inglés sostuvo que se trataba de la opinión personal de Churchill, y que no representaba la postura oficial del ejecutivo británico; pero la preocupación en el seno del Tercer Reich aumentó. El Führer, al encontrarse ante la posibilidad de que el norte de Europa se convirtiese en un teatro de operaciones bélicas, ordenó finalmente que se esbozase un proyecto para invadir Noruega en caso de que el devenir de los acontecimientos lo hiciese necesario. El plan estuvo finalizado el 5 de febrero, momento en que se reunió el estado mayor germano para discutirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo día, los aliados se encontraron en París para tratar acerca de la operación con la que, bajo el pretexto de enviar voluntarios a Finlandia, pretendían apoderarse de la parte norte de Escandinavia del modo que ya había propuesto Gamelin. Los francobritánicos habían acelerado sus preparativos, planeando iniciar el ataque a principios de marzo. Parecía que los occidentales se habían decidido finalmente a tomar la delantera al Reich, pero paulatinamente se fueron ampliando los plazos, lo que provocó que aquellos perdieran su ventaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El incidente del Altmark&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En febrero de 1940 el Altmark, buque que había estado aprovisionando al Graf Spee, regresaba de sus correrías por el Atlántico atravesando las aguas jurisdiccionales noruegas en su camino de vuelta a Alemania. Dicho barco transportaba en sus bodegas a 300 marineros británicos procedentes de los mercantes hundidos por el malhadado acorazado de bolsillo germano. El día 15, el navío fue localizado por aviones ingleses en las cercanías de Bergen, e inmediatamente la Royal Navy desplazó una flotilla de destructores con intención de capturarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los esfuerzos anglosajones iban a dar pronto sus frutos. El destructor Cossack localizó al Altmark y este, al saberse descubierto, trato de buscar refugio en el fiordo de Jössing. Dos torpederas noruegas hicieron su aparición en escena, impidiendo el paso al perseguidor del germano. El Cossack, capitán de navío Vian, conversó con las pequeñas embarcaciones que se interponían en su camino, pero estas se negaron a apartarse. En vista de las circunstancias, el destructor pidió instrucciones al Almirantazgo, el cual indicó al buque que emplease la fuerza estrictamente necesaria para forzar su paso. Tras esto, el navío inglés advirtió a las torpederas que se hiciesen a un lado ya que iba entrar en el fiordo quisieran estas o no, al tiempo que apuntaba sus armas hacia los noruegos quienes, ante esta poco velada amenaza, accedieron a retirarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya había caído la noche cuando el Cossack abordó al Altmark. Este último buque se encontraba pegado a tierra, lo que fue aprovechado por su comandante, el capitán Dau, para poner las máquinas en avante toda y así conseguir que el navío embarrancase. En la confusión, un alemán disparó hiriendo a un marinero inglés, a lo que los anglosajones respondieron devolviendo el fuego y matando a varios germanos. El destructor británico logró finalmente liberar a los prisioneros, pero la acción provocó que el Reich empezase sospechar que la neutralidad noruega no era tal, y Quisling atizó el fuego de la desconfianza alemana informando a Hitler de que el hecho había sido preparado de antemano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Führer se terminó de decidir a invadir Noruega a consecuencia de este incidente y el 20 de febrero ordenó a von Falkenhorst -elegido para este fin por haber participado en diversas operaciones en Finlandia en 1918- que diseñase el plan de ataque definitivo. Como otros comandantes germanos, lo primero que hizo Von Falkenhorst tras recibir sus instrucciones fue comprar una guiá de carreteras Baedeker, ya que el militar carecía de mapas del país nórdico. Con la ayuda de esta elaboró el denominado Plan Weserübung, que fue aprobado por Hitler el día 1 de marzo, aunque dicha aprobación no especificó la fecha de ejecución, quedando la determinación de esta pendiente de la evolución de la situación bélica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La contienda ruso-finlandesa terminaría en marzo de 1940, y la derrota de estos últimos aceleró la caída del gobierno de Daladier, y el ascenso al poder de Reynaud, quién se suponía iba a imprimir más energía al esfuerzo de guerra de los galos. El consejo supremo interaliado se reunió en Londres el 28 de marzo, y finalmente acordó llevar a cabo el minado de las aguas jurisdiccionales noruegas, minado que tendría lugar el 5 de abril, después de que los occidentales hubiesen notificado a los gobiernos nórdicos que su neutralidad favorecía a Alemania. Asimismo, los anglofranceses decidieron no demorar más su intervención militar en el norte de Escandinavia. El plan aliado, denominado Plan Wilfried, incluía el transporte de 18.000 soldados francobritánicos hasta Narvik y la posterior penetración de dicha fuerza en el norte de Suecia. También se contemplaba el desembarco de otros contingentes en los puertos de Stavanger, Bergen y Trondheim. Se proyectó iniciar la operación el 8 de abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hitler decide intervenir&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los servicios de inteligencia germanos se enteraron de la inminencia de la intervención aliada, lo que terminó de convencer al Führer de la necesidad de lanzar la operación Weserübung cuanto antes si se pretendía que tuviese alguna posibilidad de éxito. La fecha acordada fue el 7 de abril, con lo cual los alemanes se adelantaban un día a los anglofranceses. Los germanos pretendían iniciar la operación con anterioridad a sus enemigos ya que, en caso de permitir a los occidentales ocupar parte de Escandinavia, la superioridad naval de estos haría muy difícil que la débil marina del Reich pudiese sostener una campaña prolongada de sus ejércitos en aquellas tierras. Desde un punto de vista estrictamente militar, a Alemania no le quedaba más opción plausible que adelantarse a sus enemigos e impedir la consolidación de un frente en el norte de Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ambicioso proyecto germano, dadas las reducidas dimensiones de su marina de guerra, iba a ser extraordinariamente difícil de ejecutar. Para llevar el desembarco a buen fin, la armada organizó varios grupos que se encargarían de transportar pequeños contingentes de soldados germanos a diversos puertos noruegos. Estos grupos eran los siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grupo I: Narvik-Trondheim&lt;br /&gt;-10 destructores, transportando 2000 soldados a Narvik.&lt;br /&gt;-Crucero pesado Hipper y cuatro destructores, transportando 700 soldados a Trondheim&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este grupo estaría apoyado por el Scharnhorst y el Gneisenau, comandados por el almirante Lütjens, como fuerza de cobertura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grupo II: Bergen&lt;br /&gt;-Cruceros ligeros Köln y Konigsberg, y buque de adiestramiento Bremse, además de pequeñas embarcaciones de apoyo, transportando 1900 soldados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grupo III: Kristiansand&lt;br /&gt;-Crucero ligero Kalsruhe y otras navios menores, transportando 1100 soldados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grupo IV: Oslo&lt;br /&gt;-Crucero pesado Blucher, acorazado de Bolsillo Lützow, crucero lígero Emdem y otros buques menores, transportando 2000 soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las diversas agrupaciones debían iniciar simultáneamente la operación principal de desembarco a las 5:00 del 9 de abril. Además, dada la escasa capacidad de la Kriegsmarine para el transporte de tropas (en el primer golpe, los alemanes apenas podrían poner en tierra los efectivos equivalentes a una división), se planificaron también varias operaciones de apoyo. Por un lado, a la capital de Noruega llegarían en los días siguientes varios transportes con 15.000 soldados más. Por otro, para ayudar a los asaltantes, el día 2 de abril habían partido de Stettin varios cargueros con material de guerra que debía entregarse a los combatientes de los diversos grupos de asalto una vez desembarcados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Kriegsmarine asimismo desplazó unos 35 submarinos a las diferentes zonas de operaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A última hora, los alemanes se decidieron también a ocupar Dinamarca. La razón de esta multiplicación de los objetivos hay que buscarla en la escasa fuerza de la armada del Reich. Dada la debilidad germana en el mar, era evidente que la Luftwaffe iba a tener que apoyar las operaciones en Noruega desde el aire, y para esto seria de gran ayuda contar con los aeródromos situados al norte de la península de Jutlandia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Preparativos aliados&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los occidentales, una vez que abandonan sus titubeos iniciales, emplearán en su operación de desembarco una parte considerable de sus recursos militares. A modo de resumen, podemos señalar lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El día 4 salieron del Reino Unido 19 submarinos para tomar posiciones en la zona de operaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El día 5 abandonaron Scapa Flow el crucero de Batalla Renown y 4 destructores, a los que se unieron posteriormente el crucero Birmingham y varios destructores más que ya se encontraban en el mar. Este grupo debía evitar que los noruegos pusiesen trabas al minado de sus aguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En la mañana del 7 se embarcaron las primeras tropas francobritánicas destinadas a Narvik y Trondheim.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La misma mañana del 7 la RAF descubre una fuerza naval germana dirigiéndose al norte de Escandinavia. Por otra parte, unas horas después llegó un informe a la Home Fleet y al Almirantazgo en el que se advertía que Hitler estaba planeando una operación sobre Noruega y Dinamarca, dejando Suecia al margen, aunque se señalaba que la información podía ser de dudoso valor. Las dudas respecto a la veracidad de la noticia provocaron que esta no fuese creída por el gobierno británico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A las 13:30 la RAF ataca sin éxito a la fuerza del almirante Lütjens, pero a la marina británica no le llegará la información respecto a la posición de las unidades navales enemigas hasta varias horas después debido al radiosilencio impuesto entre los ingleses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por la tarde, sobre las 20:00, los navíos alemanes cruzan el paralelo de Scapa Flow en su camino hacia el norte de Noruega. Aproximadamente al mismo tiempo, la Home Fleet (acorazados Rodney y Valiant, y crucero de batalla Repulse, a los que se les unirían media docena de cruceros y una veintena de destructores) sale a interceptar a Lütjens.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo anterior se observa que el esfuerzo bélico aliado -principalmente anglosajón- fue notable. Las unidades mencionadas sumadas al resto de fuerzas navales desplegadas en la zona elevaban los efectivos aliados en el área el día ocho de abril a 2 acorazados, 2 cruceros de batalla, 12 cruceros y 37 destructores. La superioridad aliada era, por tanto, absoluta; mas dicha superioridad no se iba a traducir en resultados positivos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-3423871898429656775?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/3423871898429656775/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/09/operacion-weserubung-la-conquista-de.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/3423871898429656775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/3423871898429656775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/09/operacion-weserubung-la-conquista-de.html' title='Operación Weserübung: la conquista de Noruega I'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-5242362671667942351</id><published>2010-08-18T15:02:00.000-07:00</published><updated>2010-10-31T18:54:08.463-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Preguerra'/><title type='text'>El Pacto Molotov-Ribbentrop III</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Ya hemos explicado en la entrada anterior como la URSS había llegado a ser el punto esencial del nudo gordiano en que se había convertido la situación política europea a mediados de 1939, así que pasamos ahora a exponer como los implicados en la partida de póquer trataron de cortar dicho nudo para beneficiarse de las circunstancias y alcanzar una posición de fuerza de cara a los complicados tiempos que se avecinaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los occidentales habían garantizado la independencia de Polonia en marzo, pero visto el fracaso de Munich el año anterior, no estaba claro que esta declaración fuese algo más que un brindis al sol. Stalin conocía lo que había pasado con los checos y nadie le aseguraba que las declaraciones aliadas fuesen a evitar que un golpe similar de Hitler contra estado polaco dejase al Führer abiertas las puertas del territorio de este último; en cuyo caso el Vozhd se encontraría con los ejércitos germanos justo ante sus fronteras. Debido a esta preocupación del georgiano, y para evitar dar a las democracias la oportunidad de plegarse nuevamente a un eventual acto de fuerza de Hitler, el dictador soviético exigió de los francobritánicos, en caso de estos que pretendiesen contar con la ayuda del Ejército Rojo para hacer frente a la Wehrmacht, la firma de una alianza militar con la URSS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias a las dudas del Vozhd, la preferencia por un acuerdo con los germanos en detrimento de los occidentales se fue abriendo paso en las entrañas del Kremlin. El 29 de junio Zhdanoz -jerarca soviético, máximo dirigente de Leningrado, amigo del dictador y presunto sucesor de este- publicó un artículo en Pravda en el que dudaba que los anglofranceses tuviesen verdaderas intenciones de llegar a un “tratado en pie de igualdad con la URSS”. Con este texto, una importante pieza en el tablero del Politburó mostraba publicamente sus preferencias por Alemania. Zhdanoz y Stalin mantuvieron en aquella época constantes discusiones acerca de las ventajas e inconvenientes que conllevaría una alianza con el Reich. Zhdanov, con la mente puesta en el fortalecimiento de la posición de Leningrado, empezó a plantear como necesaria para la seguridad de la URSS no solo la firma de un alianza militar, sino también el hecho de que esta debería incluir el reconocimiento de los intereses soviéticos en los estados bálticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ambas opciones aún sobre la mesa, a principios de agosto la URSS no parecía tener una preferencia clara definida, por lo que tanto los occidentales como los alemanes se aprestaron a mover sus hilos para tratar de atraer al coloso soviético a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lentitud aliada, audacia germana&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gran Bretaña y Francia enviaron a la URSS una delegación de bajo rango encabezada por el almirante Reginald Aylmer Ranfurly Plunkett-Ernle-Erle-Drax por el lado británico y el general Joseph Doumenc por el lado francés, con la misión de proponer una alianza a los soviéticos, pero no de dejar a la URSS el camino despejado para ocupar los países bálticos. Los occidentales llegaron a Leningrado la noche del 9 de agosto y desde esta ciudad salieron en tren para Moscú donde se entrevistaron con Molotov y Voroshilov. La primera impresión fue desastrosa; el representante inglés no portaba las credenciales adecuadas, hecho que provocó las iras de Stalin y acentuó sus sospechas con respecto a la seriedad de las intenciones de las democracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo, las reuniones con los francobritánicos comenzaron el 12 de agosto; mas el dictador bolchevique dejo patente en una conversación con Molotov que no se fiaba de ellos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“No van en serio. Esa gente no puede tener la autoridad debida. Londres y París están jugando otra vez al póquer”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“En cualquier caso, las conversaciones deben seguir adelante”&lt;/em&gt; replicó Molotov.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Bueno, si tienen que seguir, que sigan”&lt;/em&gt; aceptó a regañadientes Stalin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los hechos vinieron a dar la razón al Vozhd, y de estas discusiones no salió nada reseñable, aparte del curioso incidente a que dio lugar la llegada de las credenciales perdidas. Cuando estas arribaron, el almirante inglés leyó en voz alta sus títulos, entre los que se encontraba la “orden del baño”, que el interprete soviético tradujo como “orden de la bañera”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“¿De la bañera?”&lt;/em&gt; inquirió Voroshilov entre extrañado y sorprendido; solo para comprobar como la respuesta que recibía le dejaba aún más descolocado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“En tiempos de nuestros antiguos reyes”&lt;/em&gt; comenzó a explicar el inglés&lt;em&gt; “nuestros caballeros solían viajar por Europa a lomos de sus caballos matando dragones y salvando doncellas desvalidas. Cuando volvían a la patria sucios del viaje y agotados, presentaban sus respetos al rey, que a veces ofrecía al caballero un lujo excepcional: un baño en el cuarto de aseo real”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El mismo día 12, los soviéticos indican a los alemanes que estaban dispuestos a sentarse a negociar en serio, incluso sobre una futura partición de Polonia. El 14, el Führer decide enviar a su ministro de asuntos exteriores (Ribbentrop) a Moscú; y el 15 el embajador del Reich en la URSS (Schulenberg) solicita como paso preliminar una entrevista con Molotov. El ruso, previo consentimiento de Stalin, da su conforme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En paralelo a las conversaciones con los germanos, la URSS intentó nuevamente de aprovechar la ventaja de jugar con dos barajas, y el 17 Voroshilov propuso a los franco-británicos la firma de un tratado de ayuda militar, pero condicionaba este a que los occidentales convenciesen a polacos y rumanos de que permitiesen el paso de tropas soviéticas en caso de enfrentamiento con Alemania. Drax no pudo acceder, ya que no había recibido instrucciones de su gobierno en ese sentido. Al Reino Unido se le estaban acabando las fichas, y el precio que la URSS pretendía poner a su amistad empezaba a ser superior a lo que los aliados estaban dispuestos a pagar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 19 Stalin habló ante el Politburó y pareció decidido a jugarse la carta germana, aunque con precauciones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Debemos aceptar la propuesta de Alemania y rechazar diplomáticamente a la delegación anglo-francesa. La destrucción de Polonia y la anexión de la Galitzia ucraniana será nuestra primera ganancia”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“No obstante”&lt;/em&gt; continuó &lt;em&gt;“debemos prever las consecuencias tanto de la derrota como de la victoria de Alemania. Si el resultado es la derrota, la formación de un gobierno comunista en Alemania será esencial”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Por encima de todo, nuestra labor consiste en asegurar que Alemania se comprometa en una guerra lo más larga posible y que el Reino Unido y Francia agoten tantos recursos que no puedan vencer a un gobierno comunista alemán”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dictador bolchevique, una vez que ha aclarado su posición a sus subalternos, ordena a Molotov que deje de tratar con los occidentales. Siguiendo las instrucciones recibidas, el comisario de asuntos exteriores convocó precipitadamente a Schulenberg esa misma tarde, y acordó con los germanos la firma de un tratado comercial considerado por Stalin como un paso imprescindible para empezar a hablar de asuntos más serios. A lo largo de estas discusiones, salieron a relucir más o menos los concesiones que exigiría Moscú para permitir a Berlín el ataque a Polonia. A grandes rasgos, parecía evidente que los soviéticos solicitarían que tanto el este de esta nación como los estados bálticos quedasen bajo su control.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La apuesta era muy alta, pero a Alemania se le agotaba el tiempo. Si pretendía estar en posición de atacar Polonia, el Reich necesitaba asegurarse la amistad rusa cuanto antes. Ciertamente parecía que en las últimas horas la situación estaba adoptando un cariz favorable a sus intereses, pero Hitler era consciente de que su figura despertaba recelos en su contraparte soviético, recelos que podrían poner en dificultades el deseado acuerdo. La preocupación del Führer no carecía en absoluto de sentido. Stalin era un pragmático, dispuesto a optar por el acuerdo con los germanos porque de este sacaría más beneficios que de un entendimiento con los anglofranceses; mas también era un lector voraz y había estado estudiando cuidadosamente y en profundidad el “Mein Kampf” de Hitler, lo cual no contribuyó precisamente a aclarar sus dudas con respecto a las intenciones del austriaco para con los bolcheviques. Para paliar esta desconfianza, el dictador germano prescinde de intermediarios y, el día 20, envía un telegrama a Moscú dirigiéndose personalmente al “Querido Sr. Stalin”. El Vozhd, ayudado por Molotov y Voroshilov, contestó de la siguiente manera:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Al canciller de Alemania, A. Hitler:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias por su misiva. Espero que el tratado germano soviético de no agresión suponga un punto de inflexión de cara a una seria mejora de las relaciones políticas entre nuestros países....”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El gobierno soviético me ha dado instrucciones para que le comunique que está conforme con la visita del Sr Ribbentrop a Moscú el 23 de agosto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I. Stalin”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 8:30 de la tarde del 22 llegó la respuesta al Führer. La reacción de este fue exultante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Maravilloso. Tengo el mundo en el bolsillo”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo día, Voroshilov despachó a los delegados anglofranceses indicándoles simplemente &lt;em&gt;“esperemos a que todo se haya aclarado”&lt;/em&gt;. La opción alemana había triunfado. El Reich había vuelto a ganar por la mano a los occidentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La negocación&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 22 de agosto Jruschov, primer secretario del partido en Ucrania, llegó a Moscú para participar en una excursión de caza junto a Voroshilov y Malenkov; pero antes de reunirse con estos estuvo cenando con Stalin, quien sonriendo le comunicó que Ribbentrop estaba a punto de llegar. Jruschov respondió extrañado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“¿Para que iba a querer venir a vernos Ribbentrop? ¿Ha desertado?”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo, el futuro líder soviético informa a Stalin acerca de su planificada excursión junto a otros jerarcas, solicitando saber si debía cancelarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Vete tranquilo”&lt;/em&gt; respondió el mandatario &lt;em&gt;“tu no tienes nada que hacer. Molotov y yo nos entrevistaremos con Ribbentrop. Cuando vuelvas, ya te diré lo que piensa Hitler”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que Jruschov, quien en aquella época ya era una figura de relevancia en la política soviética, no estuviera al tanto de las conversaciones con los alemanes, nos da una idea del secreto con el que la URSS pretendía llevar las mismas. Tan solo estaban informados de estas los siguientes jerarcas bolcheviques:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Stalin: secretario general del partido y gobernante absoluto de la URSS.&lt;br /&gt;-Molotov: primer ministro y comisario de asuntos exteriores.&lt;br /&gt;-Voroshilov: comisario de defensa.&lt;br /&gt;-Beria: Jefe del NKVD (Comisariado del interior)&lt;br /&gt;-Zhdanov: máximo dirigente de Leningrado. Principal defensor de la política de acercamiento a Alemania.&lt;br /&gt;-Mikoyan: comisario de comercio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ribbentrop llegó a la capital soviética a la una de la tarde del 23 de agosto, donde fue recibido al son del &lt;em&gt;“Deutschland über Alles”&lt;/em&gt; en un aeropuerto engalanado con esvásticas para la ocasión. Después de un breve paso por la embajada germana en Moscú, la delegación alemana llegó al Kremlin a las tres de la tarde, e inmediatamente fue llevada a presencia de Stalin y Molotov. Cuando ambas delegaciones se sentaron, Ribbentrop declaró:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Alemania no exige nada de Rusia. Solo paz y relaciones comerciales”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tras esto, por parte de los bolcheviques Stalin quiso ceder la palabra a Molotov, pero este declinó la responsabilidad y sugirió que fuese el propio dictador el que llevase la voz cantante en las negociaciones. Estas comenzaron a avanzar a buen ritmo, y el pacto era un hecho ese mismo 23 de agosto. Tras alcanzar el esperado acuerdo, Ribbentrop pretendió iniciar una loa a la amistad germano-soviética, pero el georgiano le interrumpió con celeridad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“¿No le parece que deberíamos prestar más atención a la opinión pública de nuestros respectivos países? Durante muchos años nos hemos dedicado a tirarnos cubos de mierda a la cabeza y nuestros responsables de propaganda no se cansaban de inventar cosas en ese sentido. ¿Y ahora de repente vamos a hacer creer a nuestros pueblos que todo esta olvidado y perdonado? Las cosas no funcionan con tanta rapidez.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después, Ribbentrop volvió a la embajada para telegrafiar al dictador germano los términos del acuerdo y solicitar su conforme. A las diez, tan pronto como llegó la aprobación del Führer, el ministro retornó al Kremlin para comunicar a los soviéticos que el Reich aceptaba del pacto. La reacción de Stalin fue pausada pero jovial. Apretó la mano del enviado alemán, e inmediatamente después pidió vodka (aunque realmente lo que bebía era agua, tal y como comprobaron varios miembros de la delegación germana) y lanzó un brindis por Hitler:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Se cuanto ama la nación alemana a su Führer. Es un tío genial. Quisiera beber a su salud”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación, Molotov brindó por Ribbentrop, quien a su vez hizo lo propio por el dictador soviético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después, a las dos de la mañana del 24 de agosto, el tratado estaba listo para su firma, y ambas partes lo rubricaron. A las tres, al tiempo que los intervinientes en las conversaciones se despedían, el Vozhd le dijo a Ribbentrop:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Puedo darle mi palabra de honor de que la Unión Soviética no traicionará a su socio”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los protocolos secretos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que el pacto que se hizo público era simplemente un compromiso de amistad y cooperación política y comercial, los posteriormente famosos “protocolos secretos” lo transformaban en un acuerdo mucho más amplio que convertía a la URSS y al Tercer Reich, si no en aliados, sí en colaboradores necesarios de la política del otro. Estos protocolos eran los siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Moscú 23 de agosto de 1939&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ocasión del Pacto de No agresión entre el Reich alemán y la Unión Soviética, los plenipotenciarios abajo firmantes […] han tratado acerca de […] sus respectivas esferas de influencia en Europa oriental, llegando a las siguientes conclusiones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1/En el caso de que se produzca una reorganización política y territorial de los estados bálticos (Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania) la frontera septentrional de Lituania constituiría el límite de las esferas de influencia de Alemania y de la Unión Soviética […] ambas partes reconocen los intereses de Lituania en la región de Vilna.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;2/En el caso de que se produzca una reorganización política y territorial de las regiones que pertenece al estado polaco, las esferas de influencia de Alemania y la Unión Soviética discurrirán aproximadamente de acuerdo a la línea que forman los ríos Vístula, Narev y San. El asunto de si resulta favorable para los intereses de ambas partes el mantenimiento de un estado polaco independiente […] puede resolverse definitivamente […] por medio de un acuerdo amistoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3/Con relación al sureste de Europa, el bando soviético llama la atención sobre sus intereses en Besarabia. El bando alemán declara que carece de intereses en esta zona.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;4/Ambas partes trataran este protocolo dentro del más estricto secreto […]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el gobierno del Reich alemán: J. Von Ribbentrop // Plenipotenciario por el gobierno de la URSS: V. Molotov&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las primeras reacciones de Stalin y Hitler&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras llevar a buen puerto el pacto con Ribbentrop, el dictador bolchevique y su comisario de asuntos exteriores se dirigieron Kuntsevo donde les esperaban Vososhilov, Jruschov, Malenkov y Bulganin, quienes habían vuelto recientemente de su excursión de caza. El Vozhd y Molotov se mostraban exultantes con la firma del pacto, y les contaron a sus interlocutores los detalles. Aparte de la narración, durante la cena el georgiano ofreció a sus camaradas más cercanos su punto de vista sobre el recién alcanzado acuerdo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Naturalmente el juego consiste en ver quién engaña a quien. Ya se lo que trama Hitler. Cree que es más listo que yo, pero en realidad soy yo quién le ha engañado. La guerra tardará en afectarnos todavía un poco más”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el otro extremo del tapete verde, miles de kilómetros al oeste, el Führer recibió la noticia del pacto en el Berghof de Berchtesgaden; comunicó la misma a sus invitados, y les condujo al balcón desde donde se podía observar un crepúsculo rojizo en el horizonte montañoso. Con la inminente campaña contra Polonia en mente el dictador comentó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Parece un gran charco de sangre. Esta vez no lo conseguiremos sin violencia”&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;--------------------------&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Fuentes:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;La Corte del Zar Rojo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Simon Sebag Montefiore&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Ed. Crítica&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;2004&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Europa en Guerra 1939-1945&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Norman Davies&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Ed. Planeta 2008&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-5242362671667942351?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/5242362671667942351/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/08/el-pacto-molotov-ribbentrop.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/5242362671667942351'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/5242362671667942351'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/08/el-pacto-molotov-ribbentrop.html' title='El Pacto Molotov-Ribbentrop III'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-5303077704932402080</id><published>2010-07-04T10:43:00.000-07:00</published><updated>2010-08-07T07:14:03.519-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Preguerra'/><title type='text'>El Pacto Molotov-Ribbentrop II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;El Tercer Reich consiguió su primer logro internacional en 1935. En enero de ese año el Sarre, territorio germano controlado por la Sociedad de las Naciones desde el fin de la PGM, decide mediante plebiscito volver a unirse a Alemania, mas incluso con ese triunfo en su haber los nazis todavía distaban de convertirse en una potencia con capacidad para hacer peligrar de modo efectivo la estabilidad del continente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante el renacimiento del Reich, y en el marco de las alianzas anti-germanas a las que hemos hecho referencia en la entrada anterior, en 1935 se inició la conocida como“política de seguridad colectiva”. Tras abandonar Alemania la Sociedad de Naciones en 1933, la URSS fue invitada a unirse a la misma, y efectivamente se adhirió a esta organización en 1934. El Kremlin por su parte dio instrucciones a los partidos comunistas occidentales para que se alineasen con otras fuerzas de izquierda y formasen los conocidos como “frentes populares”. El objetivo de estas coaliciones era disputar el poder a las formaciones de derecha, objetivo que cumplieron en ciertos países -Francia y España- donde lograron formar gobierno; pero el relativo éxito de estos frentes no fue duradero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro orden de cosas, el Reino Unido estaba empezando a modificar, siquiera ligeramente, su posicionamiento en la política seguida con respecto a sus vecinos. Las razones hay que buscarlas en la actitud tradicional británica hacia el viejo continente. Esta nación ha desarrollado secularmente una estrategia basada en no permitir que ningún país alcanzase la suficiente fuerza como para lograr una posición hegemónica en Europa, ya que asumía que el siguiente paso lógico de esta eventual primera potencia sería disputar a los ingleses su primacía en los mares. Hasta la PGM, esta amenaza había venido estando representada por Alemania, pero en los años 30, con el estado de debilidad extrema alcanzado por los germanos tras Versalles, no eran estos sino los franceses los que tenían las mejores cartas para convertirse en los regidores de los destinos del continente. Debido a esto, los anglosajones comenzaron a cambiar su manera de tratar a los alemanes y comenzaron a tender puentes hacía el emergente Reich, al objeto de mantenerlo bajo control.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la idea descrita en mente, los británicos alcanzaron en junio de 1935 un acuerdo naval con las nuevas autoridades nazis. En este, los alemanes aceptaron limitar el tonelaje de su armada de superficie a un 35% de la inglesa, y él de su flota de submarinos a un 50%. De este modo, los anglosajones evitaban que el Reich llegase a convertirse en un peligro para su dominio de los mares; mientras que los germanos, por su parte, simplemente renunciaron a algo que no tenían posibilidad de alcanzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En paralelo a estos acontecimientos, el Frente de Stresa comenzó a tambalearse a los pocos meses de su creación. A finales de 1935, Italia inicia la conquista de Etiopía y estas ambiciones alarmaron tanto a Francia como al Reino Unido, las grandes potencias coloniales, que veían con desagrado la aparición de un nuevo competidor. Ambos países provocaron que la Sociedad de Naciones impusiese sanciones a los transalpinos, táctica que enfureció a Mussolini y le hizo comenzar a replantearse sus, hasta entonces, cordiales relaciones con los occidentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entretanto, los alemanes dieron en marzo de 1936 su primer paso en el terreno “bélico”: la remilitarización de Renania; una región germana fronteriza con Francia que permanecía desmilitarizada de acuerdo a los tratados de posguerra. Ni galos ni anglosajones reaccionaron con fuerza a este movimiento, entre otras razones motivados por el convencimiento de que Alemania, en palabras de Lord Lothian, “no había hecho más que entrar en su propio jardín”. Sin embargo, pese a la inacción franco-británica, o posiblemente gracias a la misma, la agresividad de Hitler sí que tuvo consecuencias importantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El movimiento germano desafiaba claramente el maltrecho statu quo de versalles, y tuvo el efecto de provocar que los transalpinos empezasen a alejarse de los occidentales y a aproximarse al emergente Reich. Hasta ese momento, Italia se había mantenido en la esfera anglofrancesa, ejerciendo como dique contra el renacido poderío germano y sus ambiciones en el sur de Europa, pero en 1936 la postura de Mussolini cambió. La ocupación de Renania permitió al dictador italiano tomar conciencia del incremento de la fuerza de Hitler y de la cautela que este había empezado a provocar en los occidentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El austriaco, por su parte, empezó a sacar también sus propias conclusiones acerca de la alteración en el equilibrio europeo provocado por el aumento del poder de la nación germana. El dictador constató que, mientras los alemanes fueron débiles, tanto Francia como Gran Bretaña les menospreciaron; sin embargo, una vez que el Reich empezó a fortalecerse, los occidentales empezaron a tentarse más la ropa cada vez que tenían que tratar con él. Y este cambio se produjo en apenas cuatro años. En 1932, en la conferencia de desarme de Ginebra, los franco-británicos ni aceptaron reducir su potencial bélico, ni permitieron que Alemania incrementara el suyo. Poco después, tras la llegada de los nazis al poder, el Reich dio inicio a una política de hechos consumados, comenzando su rearme sin esperar el permiso de los occidentales, poniendo fin al límite de 100.000 hombres impuesto a su ejército y abandonando la Sociedad de Naciones. Como consecuencia de esta manera de actuar, la renacida Alemania reocupaba Renania en 1936, y nadie se atrevió a hacer nada para impedirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En julio de 1936 se iniciaba la Guerra Civil Española, y al poco tiempo de la ruptura de las hostilidades los francobritánicos elaboraron la “Política de No Intervención”, tendente a reducir el conflicto a una mera contienda local en la que las grandes potencias europeas no se vieran involucradas. Esta política, si bien tuvo el efecto de mantener a los occidentales “autoalejados” del conflicto español, no logró que las dictaduras nazi, fascista y comunista adoptaran la misma postura. Por un lado, los italianos y -en menor medida- los alemanes, apoyaron a las tropas del general Franco, mientras que por otro Stalin hacía lo propio con los republicanos, articulando dicha ayuda a través del Partido Comunista de España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que estos tres estados se inmiscuyeran en la contienda española (invitados eso sí por los propios bandos contendientes) sin que los francobritánicos lograsen hacer nada para impedirlo, llevó a los tres dictadores a darse cuenta de la debilidad latente en la política exterior de los occidentales. Mussolini, quién hasta el estallido de la Guerra de España no estaba más unido al Reich que a los anglofranceses, viró definitivamente el sentido de sus relaciones exteriores y, tras abandonar el Frente de Stresa, llego a un acuerdo general de cooperación con Alemania en noviembre de 1936, acuerdo que dio lugar al nacimiento del Eje Roma-Berlín. Pero la falta de ímpetu de Londres y París no solo se hizo notar entre sus potenciales rivales. Incluso Bélgica, país tradicionalmente vinculado a Francia, hizo pública una declaración de neutralidad en 1936, posicionamiento que alteró en gran medida los planes defensivos galos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1938, el año de Hitler&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1938 se completó el deterioro de la situación política y militar Europea. El Führer, una vez asegurada la amistad italiana, ocupó Austria entre los vítores de la población en marzo de ese año. Nuevamente, ni Gran Bretaña ni Francia reaccionaron, aunque hay que decir en su descargo que hubiese sido difícil articular cualquier contramedida ante un movimiento alemán que despertaba un intenso apoyo popular en ambos estados germanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esta acción, el dictador germano dirigió su mirada hacía Checoslovaquia. Los nazis sabían perfectamente que la ocupación de este país, a diferencia de la de Austria, no iba a ser pan comido ya que la mayor parte de la población Checoslovaca no veía con buenos ojos una unión con el Reich. Por ello, Hitler inicialmente centró sus esfuerzos en la región checa de los Sudetes fronteriza con Alemania. En esta zona vivía un importante grupo de población germano parlante al que, mediante una bien orquestada campaña de información, se presentó como deseoso de unirse a los alemanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los checoslovacos no se achantaron y no quisieron ceder a las demandas del Reich, debido a que en los Sudetes radicaban importantes industrias, así como poderosas fortificaciones militares que serían de especial utilidad en caso de enfrentamiento armado con los germanos. El Führer amenazó con estar dispuesto a ir a la guerra para solucionar el asunto, lo cual colocaba a Europa al borde del precipicio bélico, ya que Checoslovaquia se encontraba formalmente aliada con Francia y con la URSS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa delicada situación, pareció que había llegado el momento de parar los pies a Hitler, pero ni Francia ni Gran Bretaña estaban deseando combatir con Alemania por el asunto checo. Por ello, se organizó con urgencia una conferencia en Munich, en la que los anglofranceses aceptaron entregar los Sudetes al Tercer Reich a cambio de que este renunciase a iniciar una guerra. Checoslovaquia, el país que ponía sobre la mesa la pérdida territorial, fue obligada a aceptar el acuerdo y la URSS ni siquiera fue invitada a las conversaciones, lo que provocó el consiguiente cabreo de Stalin. Polonia, nación todavía amiga del Reich a consecuencia del Pacto de 1934 también recibió pequeñas porciones de territorio Checoslovaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conferencia de Munich, si bien evitó en aquel momento el inicio del conflicto europeo, también puso fin de facto a la política de seguridad colectiva. Stalin cada vez apreciaba menos a los aliados occidentales a quienes consideraba pusilánimes, y su mente empezó considerar como factible un acercamiento a la Alemania nazi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el invierno de 1938-39 los eslovacos reclamaron su separación de lo que quedaba de Checoslovaquia; y en marzo de 1939 los germanos ocuparon Bohemia y Moravia (la parte del territorio checo no cedida al Reich en Munich) al mismo tiempo que Eslovaquia nacía como país independiente solo para pasar a convertirse automáticamente en un estado satélite de Alemania, y además aceptaba ceder parte de su territorio a los húngaros. El fin de Checoslovaquia era un hecho. Ese mismo mes, Hitler logra un éxito adicional al conseguir que Lituania le ceda el territorio de Memel, fronterizo con Prusia Oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ocupación del resto del territorio checo hizo que Londres y París se dieran finalmente cuenta de con quién se estaban jugando los cuartos. Tras Munich, Hitler había prometido a Daladier y Chamberlain (jefes de los gobiernos francés y británico) que no habría más demandas territoriales, y era un hecho palmario que había mentido. Por ello, por primera vez en dos años, los occidentales se prepararon para frenar al Reich y con ese fin movieron sus piezas en el tablero europeo con celeridad. Previendo cual sería el siguiente paso del dictador germano, el 31 de marzo de 1939 -un día antes de que terminase la Guerra Civil Española- los ingleses, poco después imitados por los franceses, garantizaron la independencia de Polonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, Hitler daba sus propios pasos. Tras devorar a Chequia con la colaboración polaca, propuso a esta última nación el inicio de una campaña conjunta contra la URSS. Desconocemos si el Führer tenía efectivamente intenciones de aliarse formalmente con Polonia, o si simplemente estaba comprobando cual sería la reacción de este país a una oferta de estas características. Y es que, aunque hoy la idea de una colaboración militar de ambos estados en contra de los soviéticos pueda parecer descabellada, lo cierto es que tropas polacas ya habían combatido junto a los alemanes frente a los rusos en la PGM.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, fuesen cuales fuesen las intenciones de Hitler, lo cierto es que los polacos rechazaron la colaboración con los germanos. Tras esta negativa, el Reich inició una campaña de agitación exigiendo el retorno de Danzig a la soberanía alemana al tiempo que reclamaba facilidades en el tránsito por el corredor polaco. Además, la minoría germano-parlante residente en Polonia, del mismo modo que había hecho la localizada en los Sudetes menos de un año antes, empezó a elevar sus quejas ante el trato que sufría bajo la autoridad de este estado y comenzó a mostrarse favorable a una unión con Alemania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Verano de 1939: la necesidad de contar con la URSS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que hacer especial hincapié en el hecho de que, a pesar de las garantías francobritánicas a Polonia, ninguna de estas dos potencias (ni tampoco ambas en conjunto) tenían la fuerza suficiente para iniciar una campaña eficaz que impidiese a los alemanes lanzarse sobre la nación del Vistula en caso de que el Reich finalmente optase por iniciar la ofensiva sobre aquel país. Por ello, los occidentales comenzaron a buscar nuevamente la amistad soviética como medio de apuntalar su fortaleza frente a Hitler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dictador austriaco era asimismo consciente de la incapacidad alemana para llevar a cabo una guerra en dos frentes en 1939 dado que entonces su ejército era todavía demasiado débil. Por ello, confiaba en destruir rápidamente a los polacos sin dar tiempo a que los anglofranceses, de quienes conocía la indecisión que les caracterizaba, reaccionasen. Por lo tanto, la preocupación esencial del Führer era que la URSS no iniciase cualquier acción que pudiese dar al traste con sus planes de una campaña relámpago contra Polonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, la postura soviética pasó a ser esencial tanto en los planes bélicos de los occidentales como en los de Alemania, ya que la solución a la situación existente, fuese cual fuese, estaba en manos de la URSS:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si los soviéticos se aliaban con Francia, Gran Bretaña y Polonia, situarían al Reich en medio de un cerco de enemigos, obligándole a asumir el riesgo de una guerra en dos frentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si la URSS se acercaba a Alemania, Hitler podía iniciar su campaña sobre Polonia para posteriormente, una vez derrotada esta nación, ver como evolucionaba la situación con los occidentales. Stalin, por su parte, conseguiría unas buenas relaciones con la potencia dominante en centroeuropa, lo que le permitiría embarcarse en las ya planeadas campañas de recuperación de los antiguos territorios zaristas que aún escapaban a su dominio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, y Stalin, ¿que opinaba? El dictador bolchevique se mostraba cauteloso. El Reino Unido y Francia le habían dado de lado en Munich, por lo que no se sentía muy próximo a ellos. Sin embargo el Führer, por quién el georgiano había expresado admiración ya en 1934 cuando el austriaco llevo a cabo la noche de los cuchillos largos, le parecía más de fiar. Por ello, en mayo de 1939 destituyó al Comisario de Asuntos Exteriores, el pro-occidental Maxim “Papasha” Litvinov, un judío cosmopolita considerado uno de los fundadores de la política de seguridad colectiva; y puso en su lugar a Viacheslav Scriabin “Molotov”. Daba comienzo de este modo la purga de los diplomáticos, en la que Stalin sustituyó a gran parte de las personas a cargo de la política exterior soviética entre los que había un elevado número de judíos. “Purga a los judíos del Ministerio. Limpia bien la sinagoga” fueron las palabras del mandatario soviético, en lo que fue un guiño a Hitler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, esto no significaba que Stalin se fuese a echar en brazos de Hitler de manera gratuita, sino simplemente que el georgiano era consciente de que había tres contendientes en pie de igualdad, y que por tanto no había que dar nada por supuesto. La URSS no iba a "sacar las castañas del fuego" a los occidentales solamente porque la Rusia zarista hubiese sido parte de la Entente en el anterior conflicto europeo. Es decir, con esta postura el mandatario soviético mandaba el mensaje de que estaba dispuesto a sentarse a negociar con cualquiera que estuviese listo para tratar con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación política europea en el verano de 1939 era, de acuerdo al dictador bolchevique, una “partida de poquer” en la que cada jugador -los nazis, los occidentales y los soviéticos- pretendía convencer, cada uno a los otros dos, de la conveniencia de destrozarse mutuamente para que él quedase como arbitro de la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el desenlace de esta mano iba a quedar resuelto por quién se atreviese a poner más fichas sobre el tapete. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-5303077704932402080?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/5303077704932402080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/07/el-pacto-molotov-ribbentrop-ii.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/5303077704932402080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/5303077704932402080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/07/el-pacto-molotov-ribbentrop-ii.html' title='El Pacto Molotov-Ribbentrop II'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-8290162297542634231</id><published>2010-06-21T16:15:00.000-07:00</published><updated>2010-08-07T05:53:07.980-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Preguerra'/><title type='text'>El Pacto Molotov-Ribbentrop I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;El famoso acuerdo germano soviético de 1939 trastornó la escena diplomática internacional, retardando la posibilidad de que se repitiesen las alianzas de 1914 y colocando al Reich en una posición privilegiada para lanzarse sobre Polonia. Con este pacto, los alemanes demostraron una vez más una osadía y una destreza en el manejo de situaciones complicadas que las democracias occidentales estaban lejos de igualar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pacto en si, aún siendo el resultado de varios movimientos de última hora llevados a cabo por las diferentes potencias europeas en el verano de 1939, no puede comprenderse si no partimos de la alterada situación política aparecida tras la conclusión de la Primera Guerra Mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La finalización de la Gran Guerra, además de provocar la desintegración del Imperio Austro-Húngaro, dio lugar a que dos de las naciones más poderosas de preguerra -Alemania y Rusia- quedasen reducidas a la condición de parias en el concierto internacional. Los estados mencionados tenían fronteras comunes hasta el estallido de la contienda y todos, aunque Alemania en menor medida, agrupaban dentro de sus territorios a una multitud de pueblos con lenguas y religiones diferentes que, de manera más o menos pacífica, convivían bajo estos tres imperios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la finalización de la PGM se terminó también esta situación de estabilidad relativa y se inició un periodo de reestructuración de fronteras que marcaría las relaciones internacionales a lo largo de los años venideros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El nacimiento de la URSS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el triunfo de la revolución de octubre de 1917, el nuevo gobierno ruso aceptó las tesis de Lenin acerca de la necesidad de firmar la paz con Alemania. Los bolcheviques estaban ansiosos por desarrollar su nuevo estado soviético, y el mantenimiento del esfuerzo bélico suponía un serio obstáculo a estas intenciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lenin, a quien se oponían Trotski y Bujarin, consiguió imponer sus puntos de vista en el Comité Central del partido. El principal dirigente ruso sostenía que, gustase o no a los bolcheviques, existía un peligro real de que su ejército sucumbiese totalmente ante los alemanes, y esto supondría el derrocamiento de la revolución cuando esta todavía se hallaba en un estado embrionario. Para evitar esta previsible derrota era necesario llegar a la paz con los germanos, aún a costa de las cesiones territoriales que presumiblemente exigirían estos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Comité Central aprobó la firma del acuerdo el 23 de febrero de 1918 y pocos días después, el 3 de marzo, se rubricó el Tratado de Brest-Litovsk con los alemanes. Como consecuencia de este, en primer lugar grandes extensiones de terreno en el occidente del antiguo imperio se despegaron del dominio ruso y quedaron bajo la influencia germana; y en segundo, automáticamente surgieron nuevas naciones (Ucrania, Bielorrusia, Estonia, Letonia y Lituania) que se situaron fuera de la tutela de Moscú. Por si fuera poco, los bolcheviques tampoco fueron capaces de mantener bajo su control a Finlandia, país que había sido parte integrante del Imperio Zarista durante años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, el acuerdo con los alemanes tampoco supuso la llegada de la paz a la nueva Rusia. A lo largo de los meses siguientes la situación se fue deteriorando hasta llegar a desatarse una guerra civil entre los bolcheviques y el resto de las facciones políticas existentes. Además, para complicar aún más la supervivencia del recién nacido estado, varias fuerzas antibolcheviques fueron apoyadas militar y económicamente por los aliados occidentales. Este conflicto se prolongó durante tres años, y a lo largo del mismo los comunistas consiguieron paulatinamente, no solo hacerse con el control absoluto del país eliminando a sus enemigos políticos y derrotando a las fuerzas extranjeras, sino también recuperar parte de los antiguos territorios imperiales, como Ucrania y Bielorrusia, perdidos en Brest-Litovsk. Rusia incluso se sintió con fuerzas para intentar exportar la revolución a Alemania, pero no llegó siguiera a alcanzar el territorio germano y fue frenada por Polonia en las tres ocasiones (en 1918, 1919 y 1920) en que trató de lanzar el Ejército Rojo hacía el oeste. Los bolcheviques y los polacos finalmente firmaron el Tratado de Riga en 1921, momento en que limaron sus diferencias llegando a un acuerdo sobre sus fronteras comunes. Tras solventar con este pacto los problemas exteriores más acuciantes, el nuevo estado surgido tras la revolución de octubre finalmente encontró tiempo para darse forma y el 1 de enero de 1924 nació la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alemania&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La derrota del Reich en la PGM se materializó en noviembre de 1918 tanto por el hastió bélico de la población, como por las crecientes dificultades que atravesaba el país para sostener el frente ante sus cada vez más poderosos enemigos. A estas alturas de la contienda el Ejército Alemán no había sido aún derrotado de forma clara y contundente, pero la capacidad de la nación para seguir alimentando el esfuerzo de guerra llevado a cabo por sus fuerzas armadas estaba tocando a su fin. El Kaiser Guillermo II abdica y parte al exilio en los Países Bajos el 9 de noviembre, al tiempo que se anuncia la creación de una República y se inician las conversaciones para firmar un armisticio con los aliados que finalmente se alcanzará el 11 de ese mismo mes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el conflicto, Alemania fue hecha responsable de la ruptura de las hostilidades y obligada al pago de reparaciones de guerra. Las condiciones definitivas de paz se establecieron en el Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919. Tras las negociaciones, los vencedores obligaron al Reich a renunciar a sus colonias y a parte de sus territorios metropolitanos: Alsacia y Lorena fueron devueltas a Francia, la frontera germano-danesa fue ligeramente modificada en beneficio de esta última nación y parte del territorio prusiano fue entregado a Polonia. Los polacos también recibieron una porción de los territorios pertenecientes a los rusos hasta Brest-Litovsk y pudieron recuperar su independencia. Los alemanes, además de todas estas pérdidas, fueron forzados a ceder la soberanía sobre Danzig y el Sarre a la Sociedad de Naciones. Este organismo fue creado como foro de discusión de las cuestiones internacionales, y su sede se inauguro en Ginebra en 1920; pero su carta fundacional no fue firmada ni por Alemania ni por Rusia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nuevo gobierno alemán fue además obligado a afrontar la reducción de su ejército dejándolo limitado a 100.000 hombres&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Austria y Hungria&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las condiciones de paz con estos estados se articularon en los Tratados de Saint Germain (firmado el 10 de Septiembre de 1919, referente a Austria) y de Trianon (firmado el 14 de junio de 1920, referente a Hungria).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Imperio Austro-Húngaro simplemente desapareció. En su lugar surgieron una serie de nuevos estados (Austria, Checoslovaquía y Hungría), mientras que otras partes del antiguo territorio imperial fueron entregadas a Rumanía e Italia. Además, algunas provincias meridionales del imperio (las actuales Croacia y Bosnia) se federaron con la anteriormente independiente Serbia para formar Yugoslavia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparte de los ya mencionados, también se firmaron los tratados de Neully (27 de noviembre de 1919, referido a Bulgaria) y de Sèvres (10 de agosto de 1920, referido a Turquía). Los búlgaros fueron obligados a ceder territorios a los griegos en la costa norte del Egeo, mientras que los turcos vieron desaparecer su imperio y tuvieron que entregar extensas provincias de Oriente Medio a los vencedores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos fueron, a grandes rasgos, los cambios que tuvieron lugar en el aspecto territorial entre los contendientes; mas esta alteración de fronteras no fue el único problema a considerar. Las múltiples modificaciones en los mapas solían además venir acompañadas por conflictos entre los nuevos estados. Estos se debían en ocasiones al hecho de que los tratados no cubrían todos los posibles puntos de fricción. Por ejemplo, ningún tratado especificó la frontera polaco-checoslovaca, lo que dio lugar a disputas locales que se prolongaron, con mayor o menos intensidad, durante los años siguientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, el fin de la guerra en 1918 no marcó la conclusión efectiva de las hostilidades salvo en el otrora frente occidental. El centro y el este de Europa se embarcaron en un periodo de inestabilidad caracterizado por la revisión de fronteras y la aparición de nuevos estados desgajados de los antiguos imperios continentales, y este turbulento panorama no empezó a aclararse hasta bien entrados los años 20.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La situación alemana y soviética hasta 1935&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1922 las delegaciones alemana y soviética abandonaron una reunión convocada en Genova para discutir sobre las indemnizaciones de guerra. Ambas naciones, dándose cuenta de la situación de aislamiento que padecían y compartiendo un sentimiento de desconfianza hacia los aliados occidentales, firmaron el Tratado de Rapallo e iniciaron una época de colaboración que pasaba de lo puramente económico y llegaba a cubrir también el aspecto militar. Gracias a este acuerdo, los soviéticos proporcionaron a los alemanes campos de entrenamiento en terreno ruso, es decir, alejados de la vigilancia de los anglofranceses. En estos paramos los germanos pudieron comenzar a desarrollar las técnicas bélicas con las que asombrarían al mundo menos de dos décadas después. La cooperación entre ambos estados se prolongó durante más de diez años y solo se interrumpió tras la llegada de los nazis al poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el aspecto económico, la República de Weimar (denominación con la que se conoce en la historiografía al nuevo estado alemán surgido tras la PGM, precisamente por haberse firmado su constitución en esta localidad) pareció asentarse ligeramente tras la sofocación de las revueltas de inspiración comunista de los primeros tiempos de la posguerra. Pero la mejoría era más débil de lo que aparentaba ser. Los franceses ocuparon la cuenca del Ruhr en 1923 en un intento de lograr una posición de fuerza que obligase a Alemania al pago de las indemnizaciones convenidas. Los trabajadores germanos adoptaron una política de resistencia pasiva y el gobierno trató de apoyarlos financieramente, para lo que recurrió a una impresión de papel moneda muy por encima de las capacidades reales de la nación. Esta medida se tradujo casi inmediatamente en un desastroso empeoramiento de la grave situación de inflación ya existente en Alemania. El valor del marco, moneda cuya tasa de intercambio en 1914 era de 1 dolar americano por 4,2 marcos, descendió brutalmente hasta alcanzar la irrisoria tasa de 1 dólar por 4,2 billones de marcos en noviembre de 1923. El caos financiero se apoderó de la nación hasta que, gracias a la ayuda estadounidense, los germanos pudieron iniciar una reforma monetaria que a mediados de la década sacó al país del estado de postración en que se encontraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, la Unión Soviética no atravesaba mejores momentos que los germanos. La guerra mundial, la revolución, la contienda civil y los enfrentamientos con Polonia habían dejado la economía del país en un estado lamentable. Para tratar de mejorar la maltrecha situación, los jerarcas bolcheviques se vieron obligados a adoptar la conocida como NEP (Nueva política económica). Este movimiento supuso la renuncia a estructurar toda la actividad económica del estado en torno a principios puramente comunistas, y la adopción de ciertos mecanismos de economía de mercado. La NEP cumplió su papel y las cifras macroeconómicas en general mejoraron, pero Stalin -el nuevo máximo mandatario de la URSS tras el fallecimiento de Lenin- no quiso perpetuar está política. El georgiano, bolchevique de la vieja guardia que había estado cimentando su poder absoluto desde antes de la muerte de Lenin acontecida en 1924, abolió la NEP en 1929 e introdujo un programa de economía estatalizada e industrialización a marchas forzadas articulado mediante los conocidos como planes quinquenales. El objetivo de este posicionamiento radical era convertir a la URSS en una moderna potencia industrial en el plazo de 10 años. En parte, y al precio de provocar perennes destrozos en el sector agrícola del país y hambrunas en las que perecieron millones de personas, Stalin consiguió lo que se proponía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el aspecto político las cosas aparentaron calmarse en el continente europeo. En 1925 se firmaron los Tratados de Locarno, los cuales reforzaron los compromisos de paz entre los alemanes y las potencias occidentales. Los germanos aceptaron sus fronteras del oeste (no así las del este) tal y como habían quedado tras la PGM, y al año siguiente Alemania se incorporó a la Sociedad de Naciones. Además, en 1925 Aristide Briand llegó al puesto de ministro de asuntos exteriores de Francia, posición desde la que impulsó la adopción de acuerdos de no agresión entre diferentes estados, que cristalizaron en el Pacto Briand-Kellog de 1928.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1929, momento en que Alemania parecía volver a alcanzar la ansiada estabilidad económica, el crack de la bolsa de Nueva York dio al traste con cualquier posibilidad de recuperación. El caos originado en EEUU se extendió a multitud de países europeos, y la débil República de Weimar fue incapaz de hacer frente con eficacia a las turbulencias financieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el panorama militar la situación iba a complicarse todavía más para los germanos. Los polacos concluyeron un pacto de no agresión con la URSS en 1932, lo que provocó que, a su llegada al poder en 1933, los nazis se encontrasen con una Alemania en un estado de soledad alarmante en el concierto internacional. Por un lado, los occidentales seguían siendo considerados aliados. Francia, a su vez, mantenía una relación de amistad con Polonia, nación que a su vez había estrechado sus lazos con la Unión Soviética gracias al mencionado pacto de 1932. Estas relaciones no podían considerarse propiamente como alianzas militares, pero eran más de lo que Alemania tenía con cualquier potencia europea en el momento en que Hitler se hace con las riendas de la nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la entrada de los nazis en escena, los polacos llegaron incluso a sondear a los occidentales acerca de la posibilidad de emprender una guerra preventiva contra el Reich, pero en el espíritu pacifista imperante en la época como resultado del Pacto Briand-Kellogg estas propuestas polacas no llegaron a buen puerto. Por ello, los polacos dieron un giro a su política y firmaron un pacto de no agresión con los germanos en 1934. Gracias a este, Polonia conseguía aumentar su seguridad frente al renacido, aunque todavía débil, vecino alemán; mientras que este lograba con éxito finalizar su aislamiento, bien que a costa de pactar con uno de los países cuyos territorios ambicionaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pacto de 1934 supuso una ligera mejoría en la situación internacional de Alemania, pero dicha mejoría no duró mucho. Los nazis no ocultaban sus intenciones de revisar el orden nacido en Versalles, por lo que el resto del continente observó con atención la evolución del Reich y respondió al pacto germano-polaco con una ofensiva diplomática que colocó a los alemanes ante la mayor parte de las naciones europeas. Esta respuesta se artículó en el año 1935 en torno a dos pactos: por un lado, el Reino Unido, Francia e Italia acordaron en Stresa (Italia) formar un frente común contra la renacida potencia germana y sus ambiciones sobre Austria: por otro, la URSS firmó asimismo una alianza defensiva con Francia y Checoslovaquia. Es decir, dos años después de la llegada al poder de los nazis, las democracias, la Italia fascista y la Rusia soviética estaban de un modo u otro alineadas frente al Tercer Reich. Momentaneamente pareció que el continente europeo iba a ser capaz de mantener la situación bajo control, pero esta situación fue efímera en extremo, y un año después no quedaba prácticamente nada de esta fortaleza y capacidad de reacción común.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-8290162297542634231?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/8290162297542634231/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/06/el-pacto-molotov-ribbentrop-i.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/8290162297542634231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/8290162297542634231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/06/el-pacto-molotov-ribbentrop-i.html' title='El Pacto Molotov-Ribbentrop I'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-834250566775651124</id><published>2010-05-16T13:09:00.000-07:00</published><updated>2010-08-07T05:32:26.444-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biografías'/><title type='text'>Rommel XII</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Ante todo, perdón por la tardanza en publicar artículos, pero me es imposible hacerlo más a menudo por falta de tiempo, y me temo que esta situación se va a prolongar unas semanas. Así que, gracias por adelantado por la paciencia y, sin más dilación, vamos a terminar el breve estudio de la figura histórica de Rommel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 23 de julio, Rommel fue trasladado a un hospital en St. Germain, cercano a París. El mariscal no destacó por ser un “buen enfermo” y trató de fingir encontrarse mejor de lo que en realidad estaba. Esto dio lugar a un hecho reseñable: un cirujano, harto de bregar con el paciente y con el fin de hacerle ver gráfica y definitivamente lo que le había sucedido a su cabeza, llevó un cráneo a presencia del suabo y lo hizo pedazos con un martillo. No fue la única curiosidad destacable. A lo largo de los siguientes días, varios compañeros de armas del militar acudieron a visitarle. Su jefe de artillería Latmann le llevó su bastón de mariscal. A la salida del centro, se encontró con un anciano francés que, peocupado, le preguntó por el estado de Rommel. El galo resultó ser el médico que había atendido al suabo tras el ataque británico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delante de varias visitas de confianza, Rommel volvió a las andadas y tornó a hablar de la irracionalidad de continuar el conflicto en el oeste. Continuaba opinando igual: era necesario firmar la paz con los aliados y centrarse en frenar a los soviéticos. No obstante, comenzó también a darse cuenta de la precariedad de su situación. En el Tercer Reich no era recomendable hablar libremente de asuntos militares, y menos aún tras el atentado contra Hitler del 20 de julio. A uno de sus visitantes, Kurt Hesse, antiguo amigo y camarada desde los tiempos de Dresde, cuando abandonaba la estancia tras haber discutido con él acerca de estos incómodos temas el mariscal le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Hesse, creo que es mejor que todo esto se quede en mi cabeza”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 8 de agosto, el mariscal fue trasladado a su casa de Herrlingen. Su salud mejoraba, pero las noticias eran sombrías. A lo largo de este mes fueron fusilados parte de los implicados en el complot del 20 de julio, varios de los cuales (como el comandante de Francia, von Stülpnagel) habían tenido relación con Rommel. Además, la información que llegaba del frente era cualquier cosa menos esperanzadora. Los aliados estaban consiguiendo finalmente abrirse paso entre las líneas alemanas. Tomaron la capital francesa el día 25, y Bruselas el 3 de septiembre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al hijo de Rommel, Manfred, le dieron permiso en la batería antiaérea en la que trabajaba para que fuese unas semanas a su casa. El mariscal habló frecuentemente con su vastago sobre los mismos temas que comentaba con sus compañeros de armas. El Führer, sostenía el militar, era incapaz de ver la realidad. Había que conseguir la paz en el oeste, incluso aunque eso implicase una rendición, para poder hacer frente a la marea soviética. Por otro lado, también criticó varios aspectos del Attentat. Matar a Hitler simplemente hubiese supuesto dar un mártir a los nazis, y hubiese provocado el nacimiento de una nueva teoría de la “puñalada por la espalda” similar a la de la Primera Guerra Mundial. Por otra parte, el suabo era plenamente consciente de que la mayor parte de las tropas continuaban siendo leales al dictador y no hubiesen recibido de buen grado el asesinato de este.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Speidel fue destituido y el 3 de septiembre apareció en el domicilio de Rommel, lugar donde ambos volvieron a hablar francamente sobre la necesidad de poner fin al enfrentamiento con los aliados. Aquel fue detenido al día siguiente por su presunta participación en el atentado y, aunque finalmente sería absuelto por falta de pruebas, su detención acercó la sombra de la sospecha al mariscal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El suicidio de Rommel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 7 de octubre Rommel recibió un mensaje en el que se le instaba a presentarse en Berlín al día siguiente. Burgdorf, el sustituto de Schmundt (quien resultó muerto el 20 de julio), sostenía que quería discutir con él acerca de su próximo destino profesional. El mariscal se negó a acudir alegando que tenía una cita con su médico. Lo cierto es que Rommel temía por su vida. El día 11 recibió dos visitas: Streicher, un antiguo compañero de armas de la Gran Guerra; y el almirante Ruge. A ambos les explicó que se negaba acudir a la capital germana ya que sabía que le matarían. 48 horas después le comento a otro antiguo camarada, Oskar Farny, que Hitler quería librarse de él. Finalmente, el día 13 por la tarde, se recibió una llamada telefónica en la residencia de Herrlingen informando que los generales Burgdorf y Maisel visitarían a Rommel el día 14.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana del 14 Rommel la pasó dando un paseo con Manfred. Su hijo había vuelto a la batería antiaérea hacía pocos días, pero volvió a recibir otro breve permiso. El mariscal le comunicó que esperaban una visita oficial, así como el propósito de la misma, pero también le anunció que dudaba acerca de que esa fuese la verdadera razón de la aparición de los dos generales en su hogar. Burgdorf y Maisel llegaron en una comitiva de vehículos de la que formaban parte varios miembros de las SS. Ambos militares pasaron a la casa y se reunieron con Rommel en una habitación. El mariscal estaba acompañado por su hijo, pero le pidió a este que abandonase la estancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los tres militares se quedaron solos, el mariscal fue acusado por los otros de participar en el atentado contra Hitler. La prueba: durante el transcurso de las investigaciones varios participantes en la conjura habían implicado a Rommel en el complot. Entre ellos estaban el Dr. Gördeler (previsto como futuro canciller del Reich tras la eliminación del Führer) y Stülpnagel, si bien este último estaba gravemente herido después de intentar suicidarse. También Hofacker, jefe de estado mayor de Stulpnägel, había declarado en los interrogatorios -muy posiblemente bajo tortura- que Rommel había tomado parte en las operaciones tendentes a eliminar al dictador. Keitel, que era quien había enviado a los dos generales con una copia de las declaraciones incriminatorias de Hofacker, les indicó a ambos que, por ordenes del Führer, tenían que ofrecer al suabo dos salidas: o arrestarlo en ese momento para someterlo a un juicio por alta traición, o el suicidio. En caso de que el mariscal aceptase esta segunda opción, se le garantizaba que su familia no sería perseguida. La versión oficial seria la de muerte natural por ataque al corazón. Burgdorf le proporcionaría el veneno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras menos de media hora de conversación los tres militares abandonaron la estancia. Rommel se dirigió al dormitorio para reunirse con su esposa y le explico brevemente la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Dentro de un cuarto de hora estaré muerto. Por orden de Hitler tengo la opción de envenenarme o de comparecer ante el tribunal del pueblo”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel le indicó a su mujer que destacadas personalidades involucradas en el complot del 20 de julio le apuntaban como participante en el mismo. El mariscal le señaló a Lucy que las acusaciones eran falsas, y que podría desmontarlas ante un tribunal; pero el miedo de Rommel radicaba precisamente en que estaba seguro de que no llegaría vivo a un juicio. El militar temía que Hitler le hiciese matar antes. Por esa razón, y para proteger a su familia, eligió el suicidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el fin. Rommel se despidió de su mujer y, acto seguido, mantuvo una conversación con su hijo similar a la que había mantenido con su esposa. Tras esta, se despidió también de su ayudante, el capitán Aldinger. Finalmente, se dirigió al coche en el que aguardaban Burgdorf y Maisel y la comitiva abandonó el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cuarto de hora después sonó el teléfono en Herrlingen. Llamaban desde un hospital de la reserva en Ulm. El mariscal Rommel había sufrido un ataque al corazón y había fallecido. Su cuerpo había sido trasladado al hospital por dos generales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El funeral se celebró el 18 en Ulm. Fue una ceremonia perfectamente orquestada que trataba de tapar la responsabilidad de Hitler en la muerte de quién, al fin y a la postre, había sido uno de sus generales favoritos. El féretro del mariscal fue escoltado por tres compañías, dos de la Wehrmacht y una mixta de la Luftwaffe, la Kriegsmarine y las SS. A las 13:00 comenzaron a sonar la “Trauermarsch” y la “Heróica”. Cuando concluyeron, Rundstedt, quién actuaba como representante de Hitler en el sepelio, pronunció un discurso en el que recitó la lista de hazañas bélicas de Rommel, y le definió como “un nacionalsocialista convencido” cuyo “corazón pertenecía al Führer”. El viejo militar colocó sobre el féretro la corona de flores enviada por el dictador al tiempo que los asistentes entonaban el “Ich Hatte ein Kamerade”, el canto alemán por los caídos. Se disparó una salva de diecinueve cañonazos y la ceremonia concluyo con el himno del Reich. Los restos mortales del suabo se trasladaron a un crematorio cercano en medio de calles atestadas de gente. Tras abandonar este lugar, las cenizas del Zorro del Desierto fueron finalmente sepultadas en Herrlingen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una farsa perfectamente planificada, que su viuda describió duramente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“así es como terminó la vida de un hombre que había dedicado todo su ser a lo largo de toda su existencia al servicio de su país”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Conclusión&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Rommel fue un soldado y un patriota, y como tal vivió las vicisitudes que atravesó Alemania en la convulsa primera mitad del siglo XX. Como soldado destacó sobremanera en ambas guerras mundiales. Fue un brillante conductor de tropas con un instinto especial para encontrar el momento y el punto esencial de la batalla. Tuvo asimismo fortuna al ser destinado a África, ya que en este continente pudo desarrollar su potencial con mucha más autonomía que los generales destinados en el frente del este, y asimismo su nombre no fue manchado por las atrocidades cometidas por los germanos en la URSS. Al mismo tiempo, los ingleses se encargaron de dar a conocer el nombre del suabo pues, dado que estaban sosteniendo una lucha mucho menor que los soviéticos, se vieron obligados a elevar la reputación de Rommel para hacer ver que se estaban enfrentando a un genio militar, y no a un simple general alemán más. Como patriota, sufrió las dificultades de su nación tras la derrota en la Gran Guerra. El caos en el interior y el desprestigio en el exterior atenazaban al país. Rommel, como un gran número de alemanes, sin ser nazi sí que saludó la llegada de Hitler al poder con sensación de alivio. El dictador, trajo el orden al interior de la nación y apoyó a las fuerzas armadas y su modernización, política que no podía sino contar con el apoyo de la mayor parte de los militares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posteriormente, el destino de Rommel como comandante de los cuarteles generales de campaña del Führer dio a este la oportunidad desarrollar su labor cerca de Hitler. En este entorno, el militar y el mandatario pudieron trabajar juntos y desarrollaron una admiración mutua. Esa buena relación duró hasta la segunda batalla de el Alamein. En ese momento, el mariscal no solo se dio cuenta de que el dictador había perdido el contacto con la realidad de la guerra, sino que además empezó a sospechar que Hitler estaba loco; si bien esta sospecha no evitó que a lo largo de mediados de 1943 la relación entre el suabo y el Führer mejorase levemente. Pero tras este periodo, y una vez que el deterioro de la situación militar se hizo palpable, en 1944 el suabo comenzó a adoptar posturas de franca oposición al Führer. La última pregunta es, ¿le llevaron estas a implicarse en el complot del 20 de julio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La participación de Rommel en el atentado contra Hitler ha sido, y será, objeto de discusión. Desde 1944, el suabo había empezado a mostrar una conducta cada vez más contraria al dictador. El militar llegó a la conclusión de que el Führer estaba llevando a Alemania a la ruina, y asimismo entendio que mientras este siguiese en su puesto el hundimiento sería inevitable. El mariscal posiblemente conoció en mayor o menor medida los manejos de los conspiradores, pero ¿hasta que punto? Es difícil de precisar la respuesta. Generalmente se acepta como cierto el hecho de que Rommel tuvo algún contacto con figuras civiles claves de la conspiración, como el Dr Strollin, alcalde de Stuttgart. Asimismo, parece lógico suponer que conocía en mayor o menor medida lo que los militares conspiradores del oeste, como Stulpnägel y Hofacker se traían entre manos. Pero también todo apunta a que existía una diferencia esencial entre el punto de vista de Rommel y el de aquellos que estuvieron involucrados en el Attentat. Los conjurados querían asesinar a Hitler como paso previo a iniciar las negociaciones para un alto el fuego en el oeste, pero el suabo se oponía al asesinato y sostenía la necesidad de arrestar y juzgar al dictador. En cualquier caso, como indicamos, el grado de implicación del mariscal en la conspiración siempre ha sido objeto de controversia. Simplemente citaremos el hecho de que Speidel, el jefe de estado mayor del suabo otorga a este un papel esencial en el complot, incluyéndolo como coordinador de las actividades; mientras que, por contra, su mujer negó después de la guerra, cuando el hecho de haber participado en el atentado empezaba a ser considerado algo heroico, que Rommel tuviese algo que ver con los hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más factible es suponer que Rommel sí que llegase a tener algún conocimiento de la conspiración, y posiblemente apoyase sus objetivos últimos, esto es evitar el derrumbe de Alemanía; pero al mismo tiempo es altamente probable que se opusiese al asesinato del Führer. En cualquier caso, lo que si parece cierto es que Hitler creía que Rommel era culpable, bien por participar directamente en el intento de asesinato, bien por conocer la trama y no informar de la misma, y esa creencia del dictador fue la que le llevó a ordenar la desaparición del militar. No obstante, la figura de Rommel gozaba de respeto y admiración entre sus compatriotas, y por tanto el mandatario se vio obligado a organizar la farsa de su suicidio y posterior funeral. En definitiva, a la hora de ordenar la muerte del mariscal, Hitler mostró preocupación por la apariencia, pero estuvo lejos de mostrar los escrupulos morales y legales de los que parece que hizo gala Rommel cuando le plantearon la eliminación del Führer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y terminamos aquí. Nuevamente gracias a todos los que habéis aguantado hasta ahora y también gracias a los que os habéis unido al blog mientras aparecían las entradas sobre Rommel. Espero poder empezar a publicar artículos a un ritmo aceptable antes del verano, pero entretanto me temo que va a ser difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente principal:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel, el Zorro del Desierto&lt;br /&gt;David Fraser&lt;br /&gt;La esfera de los libros (2004)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vease también:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afrika Korps&lt;br /&gt;Paul Carrel&lt;br /&gt;Inedita (2007)&lt;br /&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Invasion 1944&lt;br /&gt;Hans Speidel &lt;br /&gt;Inedita (2009)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-834250566775651124?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/834250566775651124/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/05/rommel-xii.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/834250566775651124'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/834250566775651124'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/05/rommel-xii.html' title='Rommel XII'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-8542678373463179608</id><published>2010-04-24T17:25:00.000-07:00</published><updated>2010-08-07T04:50:15.014-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biografías'/><title type='text'>Rommel XI</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Tras abandonar Italia, la misión que se le asignó a Rommel consistía en revisar las defensas del oeste de Europa con vistas a preparar esta zona ante la previsible invasión aliada. El teatro de operaciones, desde los Países Bajos hasta los Pirineos, estaba bajo la jurisdicción del Oberbefelshaber West (Comandante en jefe del Oeste) Gerd von Rundstedt. El suabo estaba obligado a informar tanto a este como al Führer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los siguientes meses, Rommel revisó las costas y cualquier zona que pareciese adecuada para un desembarco enemigo. Ordenó la construcción de fortificaciones, el tendido de campos minados y sugirió mejoras en las defensas. Además, recomendó que se dispusieran cuatro cinturones de obstáculos en las playas y que se llenasen los terrenos de grandes postes que pasarían a ser conocidos familiarmente como Rommelspargel -“Espárragos de Rommel”-. La finalidad de estos era dificultar el aterrizaje de los planeadores que seguramente emplearían los angloamericanos en su asalto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo que se dedicaba a estas labores de ingeniería, el veterano comandante revisaba las unidades dispuestas sobre el terreno e instruía a los mandos sobre como se debería hacer frente al oponente. Las líneas maestras de Rommel en este punto eran simples, que no sencillas:&lt;br /&gt;-Detener al enemigo inmediatamente en las playas.&lt;br /&gt;-Si los angloamericanos llegaban a pisar tierra, devolverlos al mar con la mayor rapidez posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 15 de enero, además de continuar a la cabeza de los trabajos de inspección mencionados, se le asignó el mando del Grupo de Ejércitos B, cuya zona de operaciones englobaba las costas del Atlántico, desde el norte de la desembocadura del Loira hasta los Países Bajos; es decir, incluía todo el Canal de la Mancha. Las formaciones que componían este grupo de ejércitos eran las siguientes:&lt;br /&gt;-15º Ejército (von Salmuth). 17 divisiones de infantería.&lt;br /&gt;-7º Ejército (Dollman). 13 Divisiones de infantería. Este sería el localizado en Normandía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, Rommel seguía teniendo la responsabilidad de inspeccionar toda la zona desde Dinamarca hasta la frontera franco-española en el Atlántico, pero su mando militar se limitaba a una parte de este territorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las divisiones con las que contaban los ejércitos bajo mando de Rommel no eran, por decirlo suavemente, las mejores de la Wehrmacht. Dada la primacía que se le concedía al Ostfront, las unidades destinadas al oeste eran formaciones en periodo de descanso y reestructuración, o con personal de cierta edad. No obstante en los meses siguientes llegaron al norte de Francia varías divisiones acorazadas y de panzergranaderos que sí podían considerarse tropas de primera clase. El mariscal hizo especial hincapié en que tanto el número de formaciones como la calidad y el armamento de las mismas tenía que mejorarse. De otro modo, no se podía esperar que los defensores alemanes aguantasen la embestida de los aliados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las dificultades propias de la operación se añadía el hecho de que, mientras que los aliados contaban con unos servicios de inteligencia funcionando a pleno rendimiento y consiguiendo extraordinarios resultados (entre otras cosas, los angloamericanos conocían asombrosamente bien el despliegue alemán en Normandía) los germanos operaban prácticamente a ciegas. A estas alturas de la guerra, las secciones de espionaje del Reich habían dejado de ofrecer información fiable a sus ejércitos. Rommel sufrió esta inoperatividad y se llegó a quejar de no saber con seguridad nada sobre su enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La cuestión de las reservas estratégicas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí es donde llegamos al punto esencial de la planificación de la futura Batalla de Normandía. El alto mando hizo ciertamente un esfuerzo por atender las peticiones de Rommel e incrementó notablemente sus fuerzas en la zona, tanto cualitativa como cuantitativamente. No obstante, el despliegue de las mismas, al menos desde el punto de vista del suabo no fue el adecuado. El viejo Zorro del Desierto, dada la diferencia entre las capacidades bélicas germanas y las de sus enemigos, concebía como posible el hecho de que los aliados llegaran a desembarcar en las playas. Y dado que Alemania a la larga no podría sostener una guerra en dos frentes, lo que había que evitar era la consolidación de este segundo frente en territorio francés. Consecuentemente, y en esto coincidía con las indicaciones de Hitler, sostenía que si los angloamericanos ponían un pie en tierra, había que echarlos de inmediato. Para cumplir con este propósito, Rommel defendía que era necesario contar con unidades acorazadas desplegadas cerca de las playas que pudieran lanzar un contraataque inmediatamente después del desembarco para evitar que los aliados se afianzaran en sus posiciónes. Estas formaciones, para cubrir el máximo espacio posible, deberían dispersarse en el teatro de operaciones de modo que, fuese cual fuese el lugar elegido por los angloamericanos para desembarcar, pudiesen intervenir en el instante en que estos hiciesen su aparición. Dispersar las tropas blindadas mermaría su fuerza, pero les daría la oportunidad de devolver el golpe de inmediato. A juicio de Rommel, durante las primeras horas la rapidez en la reacción era más importante que la fuerza total que se pudiese emplear en la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta opinión de Rommel se encontraba con numerosos detractores entre el alto mando. La dispersión de las fuerzas acorazadas era contraria a la doctrina ortodoxa del empleo de las mismas. Las divisiones panzer, de acuerdo a las teorías y opiniones de Guderian, debían utilizarse concentradas para poder causar un daño decisivo. Dispersarlas disminuiría su capacidad operativa y no permitiría asestar golpes fuertes tendentes a la consecución de objetivos estratégicos. Las fuerzas blindadas, por tanto, debían agruparse en retaguardia y lanzarse contra el enemigo una vez que el desembarco de este hiciese claro por la vía de los hechos cual era el punto esencial del combate. Sería esta maniobra, y no pequeños enfrentamientos en las playas, lo que causaría una derrota decisiva al oponente. Esta postura, impecable desde el punto de vista teórico, era inaplicable, en opinión de Rommel, al teatro de operaciones del oeste de Europa en 1944. Dicha inaplicabilidad era consecuencia de la abrumadora superioridad aérea aliada, superioridad que impedía el movimiento “clásico” de extensas formaciones de carros de combate. Además, la potencia aérea angloamericana no solo impediría las maniobras ofensivas de grandes masas de blindados, sino que también dificultarían sobremanera el traslado de las divisiones panzer a la línea del frente si estas se emplazaban lejos de la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este complicado contexto, existía otro problema relacionado con el anterior. Rommel, además de defender la dispersión de las unidades blindadas y su posicionamiento en primera línea, sostenía que dichas unidades debían estar bajo el mando directo del comandante de la zona, esto es del propio Rommel, y no del OB West o de cualquier otra autoridad dependiente del OKW. Pero el suabo tampoco consiguió imponer sus puntos de vista en este aspecto. A la hora del desembarco, algunas divisiones acorazadas estarían incluidas en el Grupo de Ejércitos B, pero otras se encontrarían incluidas en el Grupo Panzer Oeste, al mando de Geyr von Schweppenburg. Estas constituirían las reservas panzer del OKW.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La postura de Schweppenburg era similar a la de Guderian y, por tanto, contraria a la de Rommel. Aquel entendía que, dado el desequilibrio de fuerzas, era altamente probable que los aliados llegasen no solo a desembarcar sino también a hacerse con una posición firme en la zona. En ese caso, emplear las fuerzas panzer en pequeños contraataques locales simplemente conllevaría que se quemasen en operaciones que no lograrían ningún resultado positivo en el panorama global. Asimismo, posicionar los tanques en la línea costera daría a la flota enemiga la posibilidad de martillearlos con sus cañones de gran calibre. Consecuentemente, sostenía la conveniencia de lograr una gran concentración de blindados en algún punto cercano a París -y en esto Schweppenburg coincidía no solo con Guderian sino también con Rundstedt- empleándolos posteriormente en una maniobra de gran envergadura tendente a lograr una victoria estratégica en el oeste una vez que los angloamericanos ya hubiesen desembarcado y mostrado sus cartas. Es decir, al contrario que Rommel, el comandante del Grupo Panzer Oeste entendía que la fuerza a emplear en el contraataque era más importante que la rapidez con la que este se pudiese desencadenar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los meses de marzo y abril se desarrollaron ásperas reuniones entre todos los implicados, llegando a intervenir también Hitler, y finalmente se llegó a una solución de compromiso. De seis divisiones acorazadas, tres se asignarían al Grupo de Ejércitos B (la 2ª, la 21ª y la 116ª) y tres al Grupo Panzer Oeste (1ª SS Leibstandarte, 12ª SS Hitlerjugend, 130ª Lehr). Como suele pasar en estos casos, se trató de contentar a todos, pero no se contentó a nadie. Guderian entendió que este despliegue suponía una dispersión fatal, Schweppenburg no pudo crear una reserva operativa suficiente y Rommel no contó con las fuerzas necesarias cerca de las playas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El desembarco&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entretanto, la batalla se acercaba. Rommel, a pesar del éxito que había tenido elevando la moral y la preparación de las tropas, mostraba dudas sobre el resultado final de los combates que estaban por venir. No satisfecho con el despliegue acordado, trató de asegurarse un mayor número de divisiones acorazadas y para lograrlo pretendió utilizar su influencia sobre el Führer. El suabo mantenía una buena relación con Schmundt, ayudante de Hitler, y consiguió de este el compromiso de hacerle un hueco en la agenda del dictador. Rommel se entrevistó con Rundstedt el 3 de junio y obtuvo la autorización para viajar a Alemania. Tenía además la intención de visitar a su esposa, quien el día 6 cumpliría 50 años, y pasar algunas jornadas en familia antes de la tormenta que se avecinaba. Las previsiones germanas señalaban que las mareas de primeros de junio impedirían cualquier operación anfibia, por lo que el militar podía ausentarse unos días sin riesgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel viajó al Reich el 4 de junio. Al día siguiente, ya en su casa en Herrlingen (sur de Alemania), telefoneó a Schmundt y le preguntó que día podría organizarse la reunión con Hitler. Se le informó que el día 8. Pero ese encuentro nunca iba a tener lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 6:30 del seis de junio sonó el teléfono en casa de Rommel. El jefe de su estado mayor, general Hans Speidel, le comunicó que los angloamericanos habían iniciado intensas operaciones aéreas con éxito en la zona de Normandía. Poco después, una segunda llamada a las diez de la mañana confirmó los temores del suabo. No había duda, era el desembarco. &lt;em&gt;“¡Qué tonto he sido, qué tonto he sido!”&lt;/em&gt; le oyó lamentarse Speidel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel regresó inmediatamente a Francia y verificó que la 21ª Panzer, la división acorazada más próxima a la zona de operaciones, estaba lanzando el contraataque inmediato planeado por el suabo. En las primeras horas, Speidel trató de conseguir de Jodl que autorizase el desplazamiento inmediato de más unidades blindadas al frente, pero no lo logró. El OKW temía que pudiesen producirse más desembarcos en la zona de Calais, en cuyo caso habría que tener disponibles tropas de reserva para hacerles frente. Esta preocupación duraría varias jornadas y era un miedo compartido por el propio Rommel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comandante del Grupo de Ejércitos B llegó a la Roche Guyon, lugar donde en marzo había establecido su cuartel general, a las 21:30. Comprobó que para entonces ya sí se había autorizado el desbloqueo de la 12ª SS y la Lehr, unidades que en esos momentos se estaban dirigiendo al teatro de operaciones. Pero, para su desilusión, comprobó que los angloamericanos habían puesto efectivamente un pie en tierra. No era una posición muy firme, pero era evidente que los alemanes no habían podido expulsarlos con sus pequeños contraataques. Por otra parte, la situación no era todo lo mala que podía esperarse. Al este del campo de batalla los británicos no consiguieron tomar Caen y en el oeste los americanos tampoco pudieron hacer lo propio con Cherburgo. Estaban encerrados en un área pequeña y no controlaban ningún enclave importante. El desembarco había triunfado, pero la batalla continuaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los enfrentamientos en Normandía&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los días 7 y 8 se desarrollaron violentos combates. En esta último jornada, Rommel se entrevistó con Dietrich, comandante del I Cuerpo Panzer de las SS (que englobaba las divisiones del Grupo Panzer Oeste) para comprobar el estado de esta unidad esencial. Ese mismo día llegó la Lehr al frente, y el 9 lo hizo la 12ª Panzer de las SS. El día 10 Rommel se reunió con Schweppenburg, y el 11 con Rundstedt. Las líneas parecían sostenerse, pero el enemigo estaba haciendo valer poco a poco su superioridad. Su flota machacaba sin cesar las posiciones alemanas cercanas a la costa y su aviación se enseñoreaba por los cielos ante una Luftwaffe prácticamente inexistente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas jornadas, Rommel hizo lo que buenamente pudo. Ordenó contraataques locales que frenasen el ímpetu aliado y le hiciesen pagar caro al enemigo cualquier avance, pero la fuerza de estos fue demasiado débil para lograr un resultado decisivo. La situación más temida por Rommel, la consolidación de un segundo frente, estaba empezando a hacerse realidad. A pesar de esto, las líneas de la Wehrmacht se sostenían. No obstante, pensar en la resistencia a largo plazo carecía de fundamento. El 12 de junio, según el historiador David Solar, los angloamericanos habían desembarcado más de 300.000 hombres y más de 50.000 vehículos, y era una cifra que continuaba elevándose con asombrosa rapidez. Del lado alemán, el día 13 llegó al frente también la 2ª Panzer, lo que elevaba a cuatro las divisiones acorazadas en la zona de Caen, quedando esta considerablemente bien protegida. Sin embargo, en el terreno próximo a Cherburgo al otro extremo del teatro de operaciones, las defensas germanas era más débiles y estaban siendo superadas por los americanos. Rommel solicitó que se le autorizase a replegar las tropas al interior de la ciudad. Argumentaba que lo esencial era mantener el puerto, no el territorio en torno al enclave, pero Hitler prohibió la retirada el 16 de junio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, Rommel y Rundstedt se reunieron con el dictador germano en la localidad de Margival, cercana al frente. Durante la reunión, se repasó la situación global y el mandatario se comprometió a enviar refuerzos a los militares. La 1ª Panzer de las SS Liebstandarte llegó al frente el 18, y la 2ª Panzer de las SS “Das Reich” estaba de camino desde el sur de Francia. También se les prometieron las divisiones 9ª y 10ª de las SS. El Führer finalmente aceptó también la pérdida de la península de Cotentin, (esto es, el terreno cercano a Cherburgo) pero insistió en que había que conservar el puerto el mayor tiempo posible para dificultar el aprovisionamiento aliado. El dictador también hizo notar que los británicos habían lanzado al combate a sus unidades más experimentadas, por lo que la probabilidad de un segundo desembarco era menor, mas no inexistente; y de hecho el propio Rommel siguió temiendo esta eventualidad durante todo el tiempo que pasó en Normandía. Hitler asimismo prometió el empleo de nuevas armas -las novedosas bombas V- contra los aliados. En realidad, las V1 se habían empezado a utilizar ya el 12 de junio, pero dada la falta de precisión de las mismas los resultados militares de estos ingenios fueron escasos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, la moral de combate de la Wehrmacht, observó Rommel, se mantenía considerablemente alta y el estado de ánimo era bueno. En lo referente a las SS, al suabo le desagradaba el comportamiento de varias unidades de esta organización que habían dado muestras de mala conducta hacía la población civil, pero el desempeño militar de estas tropas era sobresaliente. El 21 se volvió a reunir con Dietrich, quién le confirmó que confiaba en poder defender Caen con su I Cuerpo Panzer. No obstante, la situación general continuaba deteriorándose. Los alemanes se estaban empleando a fondo, pero la inmensa superioridad material angloamericana iba poco a poco imponiendo su ley. Cherburgo se rindió finalmente el día 27.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La jornada anterior, Rommel solicitó a Rundstedt que viajaran juntos a Alemania para entrevistarse en Berchtesgaden con el Führer. Entre ambos debían exponer con toda crudeza la gravedad de la situación y Hitler no tendría otra opción que hacerles caso. Los aliados continuaban desembarcando tropas y suministros a un ritmo asombroso (los historiadores británicos David Jordan y Andrew West apuntan la cifra de 875.000 soldados a finales de junio). El mando angloamericano había hecho un trabajo excepcional para garantizar el aprovisionamiento de estos hombres, y tanto el puerto artificial “Mulberry” como el sistema “PLUTO” (Pipe Line Under The Ocean) funcionaban a pleno rendimiento. En estas circunstancias, la continuación de la resistencia carecía de todo sentido. El Oberbefelshaber West estuvo de acuerdo con Rommel y ambos se pusieron en camino el día 28.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la marcha, los militares mantuvieron una conversación franca. Rundstedt mostró su falta de entusiasmo por la continuación de los combates y Rommel apostilló:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La guerra debe terminar de forma inmediata. Así se lo diré al Führer con toda claridad y de forma inequívoca”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Rommel aprovechó el viaje para reunirse el día 29 con Himmler, Göbbels y Guderian, antes de hablar con Hitler. El encuentro con este último comenzó a las seis de la tarde. Estuvieron presentes Keitel y Jodl, y también se les unieron posteriormente Göring y Dönitz. El Führer habló de nuevas armas, 1000 cazas y refuerzos de todo tipo. Sin embargo, el comandante del Grupo de Ejércitos B no estaba dispuesto a dejarse engatusar e intentó esbozar una descripción del desastroso panorama global:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“El mundo entero está contra Alemania, y esta desproporción de fuerzas...”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hitler le interrumpió bruscamente y le exigió que limitase su exposición a la situación militar y no a la política. El suabo trató de reconducir su discurso en términos más adecuados para el Führer, pero no llegó a buen puerto. La conversación degeneró hasta tal punto que no se podía sacar nada beneficioso de la misma. Rommel no desistió de hacer un último intento y antes de concluir insistió ante el Führer en que no podía marcharse sin haber hablado con él “sobre Alemania”. El dictador le volvió a retirar la palabra limitándose a decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Señor Mariscal de Campo, creo que lo mejor que puede hacer es abandonar la habitación”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esto, Rommel salió de la estancia y no volvió a ver nunca más a Hitler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El fin&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mariscal germano regresó al teatro de operaciones y se desempeñó lo mejor que pudo, conduciendo a sus tropas de modo que lograran seguir deteniendo a los aliados en la zona de Caen. Al mismo tiempo, se adhirió a las órdenes recibidas y prohibió cualquier retirada, haciendo hincapié en que el frente debía sostenerse a cualquier precio. Pero cualquier esfuerzo carecía de sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que todo se estaba cayendo por momentos. Rundstedt y Schweppenburg habían sido destituidos después de la reunión del 29 de junio, y ambos hicieron legar sendos informes al OKW exponiendo la insostenibilidad de la situación. Keitel preguntó malhumorado a Rundstedt qué quería decir con aquel reporte. Este contestó simplemente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Firmar la paz”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elegido para sustituir a Rundstedt fue el veterano von Kluge, quien asumió el mando el 3 de julio. El nuevo OB West llegó al teatro de operaciones con información sesgada proporcionada por el OKW, y no escatimó reproches hacía el comandante del Grupo de Ejércitos B, indicándole que se acostumbrase a obedecer órdenes. El día 5 de julio, Rommel hizo llegar un informe de respuesta a Kluge con copia al Führer señalando que el éxito del desembarco no se debía a su reticencia a acatar órdenes, sino al hecho de que no le hubiesen asignado más blindados y a que estos no se hubiesen desplegado correctamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kluge pronto se dio cuenta de como estaban las cosas en realidad. Comprendió que la visión de Rommel era, en esencia, correcta y le pidió disculpas. El derrumbe era inminente. Los alemanes habían perdido 117.000 hombres desde el 6 de junio y solo habían recibido 10.000 soldados de refuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 12, ambos mariscales se reunieron en un ambiente más cordial y tomaron una decisión que el suabo describió del siguiente modo a uno de sus antiguos compañeros de armas de África, el coronel Warning, el 15 de julio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Mariscal de campo, ¿qué es lo que está pasando aquí realmente? Hay doce divisiones alemanas que están tratando de contener el frente ellas solas”&lt;/em&gt; Inquirió Warning.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Le voy a decir algo. El mariscal von Kluge y yo hemos enviado al Führer un ultimatum. Militarmente hablando, la guerra no se puede ganar y él tiene que tomar una decisión política”&lt;/em&gt; contestó Rommel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“¿Y qué sucederá si el Führer se niega?”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“En ese caso, abriré el Frente Occidental. Solo queda una cosa importante: que los angloamericanos lleguen a Berlín antes que los rusos.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ultimátum exponía fríamente que las líneas alemanas no tardarían en derrumbarse y alertaba sobre el hecho de que la ruptura del frente pronto sería un hecho. Al parecer, Rommel quiso que el texto hiciese expresa referencia a que Hitler debía extraer las consecuencias “políticas” de la situación, pero finalmente no se incluyó esta palabra. Según el jefe de estado mayor de Rommel, el informe concluía del siguiente modo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Me siento obligado a pedirle que deduzca de inmediato las consecuencias de esta situación. En mi calidad de comandante en jefe del Grupo de Ejércitos B, me siento en el deber de expresarle esto claramente”&lt;/em&gt; Mariscal de Campo Rommel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El suabo les dijo a sus subordinados:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Le he dado ahora su última oportunidad. Si no sabe sacar consecuencias de ello actuaremos”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas el destino quiso apartar al mariscal del curso de los acontecimientos. El día 17, tras su visita al frente, Rommel, su chófer y otros tres acompañantes cogieron el coche para volver a la Roche Guyon. Durante el trayecto, el vehículo sufrió un ataque y fue ametrallado por parte de aviones aliados quedando destrozado. Un oficial de su estado mayor, el capitán Lang, consiguió salir bien parado y logró hacerse con otro automóvil para trasladar a los heridos a un hospital en Bernay. El conductor murió como consecuencia de las heridas; pero el mariscal, aún sufriendo varias lesiones entre las que destacaba una severa fractura craneal, escapó a la muerte de milagro. Al Zorro del Desierto le quedaban menos de cuatro meses de vida y la baraka quiso sonreirle por última vez.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-8542678373463179608?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/8542678373463179608/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/04/rommel-xi.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/8542678373463179608'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/8542678373463179608'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/04/rommel-xi.html' title='Rommel XI'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-721164678526642063</id><published>2010-04-11T07:37:00.000-07:00</published><updated>2010-08-07T04:09:43.445-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biografías'/><title type='text'>Rommel X</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;A comienzos de 1943, la estrella de Rommel parecía haber dejado de brillar. En el aspecto puramente militar, los angloamericanos estaban poco a poco apretando el cerco a los ejércitos italogermanos en Túnez, y el mariscal no pensaba que se pudiese defender la posición durante mucho tiempo. En lo referente a su persona, su salud continuaba deteriorándose y, además, tras los últimos acontecimientos bélicos, el otrora optimista general parecía haber perdido definitivamente la fe en la causa del Eje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La Batalla de Kasserine&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los efectivos germanos y lo transalpinos en África sufrieron una reorganización y quedaron divididos en dos grupos. Al sur del frente, el Panzerarmee se renombró como I Ejército Italiano y cedió la 21ª División Acorazada a la otra agrupación: el V Ejército Panzer, comandado por von Arnim, quien se situaba en el norte del teatro de operaciones. Este fue el que recibió la mayor parte de los refuerzos que el Eje desplazó a Túnez en 1943. Ambas formaciones iban a quedar englobadas en el Grupo de Ejércitos Afrika, al mando temporalmente de Kesselring, pero esta decisión no se llevó a efecto hasta el 23 de febrero. Y antes de esta fecha iba a tener lugar la última victoria del Zorro del Desierto, la Batalla del Paso de Kasserine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 14 comenzaron dos ofensivas paralelas de los germanoitalianos: en el norte, Arnim inició la operación Frühlingswind y en el sur Rommel empleó a sus tropas en la maniobra conocida como Morgenlust. Ambas comenzaron bien, pero pronto comenzaron a fallar por problemas de coordinación. Von Arnim quería realizar un ataque limitado, con el fin de alejar el frente de la zona de Túnez. Rommel, por el contrario, y en línea con su proceder habitual, pretendía ejecutar un movimiento de más calado para así lograr un resultado decisivo. Su intención era asestar un hachazo en profundidad desde el sur hacía el noroeste, envolviendo de este modo a las bisoñas tropas americanas. Con este proceder, se lograría desarticular, al menos por un tiempo, el despliegue estadounidense en África, eliminando así la posibilidad de que estos pasasen a la ofensiva en el corto plazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 15 de febrero, aprovechando el ímpetu inicial de las ofensivas, el Afrika Korps (compuesto ahora por la 15ª Panzer y la división blindada italiana Centauro) toma Gafsa. Tras esto, las tropas de Rommel continuaron su avance y el 17 se apoderan de Feriana. El mismo día cae en sus manos el aeródromo de Thelepte, donde los soldados del Eje se adueñan de varios aviones estadounidenses. Esa misma jornada, visto que el ataque estaba funcionando correctamente, el suabo solicita a Kesselring que le concedieran el mando de dos divisiones acorazadas: la 10ª y la 21ª. Con ellas pretendía realizar una penetración en profundidad y llegar hasta Tebessa, desarbolando las líneas enemigas y causando el caos en las mismas. Es decir, un avance de gran calado basado en la rapidez y la sorpresa como los de Cirenaica en 1941 y 1942. Hasta aquí, todo parecía apuntar a una victoria de los italoalemanes, pero ellos mismos se iban a poner la zancadilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 18 llegan malas noticias al cuartel general del I Ejército Italiano: Arnim se oponía a los planes de Rommel. El comandante del V Ejército Panzer no quería asumir los riesgos que la operación del suabo implicaba. Aquel pretendía un movimiento mucho más limitado en el que, aunque no se pudiese lograr un resultado decisivo, no se corriese el peligro de fracasar. En las discusiones se perdieron 24 horas valiosísimas y, finalmente, se adoptó una solución de compromiso. A Rommel se le asignarían las unidades que había solicitado, pero al mismo tiempo se le forzaba a seguir un plan de ataque más cauteloso similar al propugnado por Arnim. En definitiva, se apostaba por la seguridad en detrimento de la posibilidad de un éxito estratégico. El mariscal, aunque resignadamente, aceptó el arreglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta extraña situación desembocó en la última victoria de Rommel, victoria que el propio Rommel aceptó no tener posibilidad de explotar. El 20, las unidades del suabo consiguen tomar el Paso de Kasserine, defendido por fuerzas americanas, británicas y francesas. Esa misma tarde, sus tropas de vanguardia entran en Thala, 40 kilómetros al norte de Kasserine. En aquel momento, el mariscal posiblemente podía haber desviado a sus soldados para tratar de alcanzar el que iba a haber sido su ambicioso objetivo inicial: Tebessa. De hecho, Kesselring visitó a Rommel esa misma jornada y se mostró entusiasmado por el altamente favorable desarrollo de los acontecimientos. Sin embargo, y en lo que parecía una decisión sin sentido, el militar germano ordenó detener la ofensiva. ¿Por qué? Precisamente porque la posibilidad de obtener un éxito estratégico, al menos tal y como lo concebía el Zorro del Desierto, se había esfumado. La explicación se podría esbozar del siguiente modo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A diferencia de los británicos, cuyos sistemas defensivos se vinieron abajo en varias campañas de Rommel en 1941 y 42, los americanos no se derrumbaron en Kasserine en 1943. Debido a su bisoñez, pagaron la novatada y no supieron encajar bien el gancho de izquierda italoalemán, cierto. Pero se repusieron de manera acelerada (entre otras cosas gracias a las dudas alemanas del día 19) y, aún en retirada, continuaron dificultando el avance del Eje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A la tenaz resistencia americana se unía el hecho de que los estadounidenses dispusieran de un material bélico excepcionalmente bueno, que además eran capaces de reponer sobre el terreno con gran rapidez. A Rommel esto no le sorprendió demasiado, pues era algo que ya se temía, pero le desilusionó al compararlo con el estado de sus propias tropas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo anterior provocaba que los italogermanos fuesen a tener que emplear en la empresa más tiempo y fuerzas que las inicialmente destinadas a la misma. Pero Rommel no andaba sobrado de ninguno de estos dos factores. Cebarse demasiado contra los americanos hubiese supuesto desproteger el frente sur, la línea Mareth, y darle a Montgomery la posibilidad de cazarlos por la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De haberse perseguido desde el principio el objetivo de lograr un golpe ambicioso y un éxito amplio, posiblemente hubiese sido posible alcanzar una victoria estratégica sobre los americanos antes de que estos hubiesen podido reaccionar. Pero, dadas las circunstancias, ese objetivo no se podía cumplir con las fuerzas y el tiempo de que se disponía. Por estas razones, Rommel decide detener las operaciones y dirige a sus soldados nuevamente a Mareth.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Operación Capri&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el canto del cisne de Kasserine, asistimos a los últimos días de Rommel en el continente que vio nacer su leyenda. El día 23, el suabo es nombrado comandante del Grupo de Ejércitos Afrika, puesto que en principio parecía destinado a von Arnim. Al día siguiente, el mariscal germano es informado de que este general pretende lanzar un ataque desde el norte, ataque que efectivamente inició el 26. Esto puso furioso a Rommel, quien entendía que esta maniobra debería haberse ejecutado en conjunción con el ataque sobre Kasserine. El suabo se encontró siendo el comandante supremo de un Ejército que realizaba un movimiento no planeado por él. Dicho movimiento no logró ningún éxito reseñable, y además supuso una merma considerable de las fuerzas disponibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la maniobra de Arnim, Rommel iba a cometer un error muy similar. El suabo finalmente ejecutó un ataque concebido por él contra Montomery en la localidad de Medenine: la operación Capri, la cual concluyó en un desastre absoluto. El germano pretendía avanzar preventivamente sobre los británicos antes de que estos pudiesen comenzar una ofensiva potente sobre Túnez, pero lo que tuvo lugar fue un Alamein a pequeña escala. Las unidades de Rommel apenas contaban con 150 carros mientras que los ingleses disponían de 400 tanques y 500 cañones antitanque. Además, Montomery, quien gracias al efectivo espionaje británico conocía las intenciones de su enemigo, le estaba esperando bien preparado sobre posiciones defensivas fuertes. El resultado fue el previsible: las tropas del Eje perdieron la tercera parte de sus blindados sin lograr nada a cambio. Rommel no esperó a continuar entrampado en una maniobra inútil, y dio por terminado el ataque en la misma jornada del inicio. Era el fin. El día 7 recibió la respuesta de Hitler a un plan de repliegue que el suabo había presentado poco antes. Rommel pretendía retroceder hasta Enfidaville, acortando las líneas del frente y, consecuentemente, reforzando el mismo. En esta posición el germano entendía que se podría contener durante algún tiempo más a los angloamericanos, pero el Führer, como era habitual, se negó a autorizar cualquier retirada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;El día 9 el mariscal abandonó el continente, en teoría solo hasta que su estado de salud, que en los meses anteriores no había hecho sino empeorar, mostrase mejoría. Pero el Zorro del Desierto ya nunca regresó a África.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel voló hacía Roma y se encontró con Mussolini, con quien mantuvo una entrevista cordial pero fría, y después, el 10 de marzo, se dirigió a Ucrania para entrevistarse con Hitler. El día 11 recibió los diamantes para la Cruz de Caballero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La agonía de las tropas del Eje en África llegó a su fin, ya sin Rommel sobre el terreno, el 12 de mayo. La crónica escasez de suministros atenazó a los italogermanos hasta el final. La efectividad angloamericana en sus ataques contra el tráfico marítimo del Eje fue brutal. En enero y febrero, se perdieron el 22% de los envíos de pertrechos bélicos despachados hacía Túnez. En marzo y abril, la cifra alcanzó el 41%; y en la primera semana de mayo se disparó hasta el 77%.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hitler y Rommel en 1943&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras abandonar África, Rommel pasó varias semanas tratando de recobrar su salud. Tras estas, Hitler y Göbbels intentaron evitar la mancha de la derrota para este general por quién ambos, incluso tras las desavenencias sufridas, continuaban sintiendo un respeto especial. En un comunicado redactado por el propio Führer, se hizo saber el 10 de mayo que el mariscal había abandonado el continente Africano dos meses antes, dejando claro que él no estaba al mando de las tropas que estaban siendo vencidas por los angloamericanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dictador germano quiso volver a recuperar la confianza de quien antaño había sido su general favorito. Volvió a contar con Rommel en las reuniones y las conferencias que se mantenían a diario y que versaban sobre la marcha de la guerra, volvió a aceptar su consejo y volvió a interesarse por su opinión. En definitiva, volvió lograr que Rommel confiase nuevamente en su líder. Posiblemente no con una fe tan absoluta como la que sí profesaba apenas un año antes, pero lo cierto es que el suabo volvió a caer bajo el embrujo del Führer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El historiador David Fraser nos narra un hecho que muestra cual era la opinión de Rommel sobre esta nueva y singular situación. Estando en Rastenburg, tuvo lugar un encuentro fortuito e informal con Manstein. Este se encontraba bañándose en un lago y, al ver al suabo en las proximidades, salió del agua y, sorprendido pero cordial, preguntó a aquel -a quién identificó a pesar de no conocer con anterioridad- que hacía en allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Estoy aquí para hacer una cura de rayos ultravioleta. Me estoy embebiendo de sol y de fe”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manstein, entendiendo la ironía, preguntó si volverían a verse, a lo que Rommel respondió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Sí, bajo la lampara de rayos ultravioleta”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese era el extraño efecto que Hitler tenía en Rommel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, a pesar de que la relación entre ambos personajes ciertamente mejoró, no volvió a ser lo que en su día fue. Es más, el militar empezó a entrever detalles del mandatario que le inquietaron. Aquel comentó en varias ocasiones con Hitler que la situación alemana era desesperada pero asimismo le oyó decir “nadie querrá firmar la paz conmigo”. También escuchó al Führer afirmar que si la guerra se perdía, los supervivientes podían pudrirse. Todo esto provocó que subsistiese la semilla de la duda. Rommel incluso rechazó el regalo (una finca) que le indicaron que el dictador pretendía hacerle. El mariscal no quería sentirse como deudor de estos favores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Operaciones Alarico y Eje&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en mayo, a Rommel le asignaron un papel principal en dos operaciones, Alarico y Eje, que en esencia eran dos partes de un mismo plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alarico:&lt;br /&gt;Consistía en realizar un despliegue de fuerzas germanas en territorio italiano en previsión de la más que probable invasión aliada. Alemania desplegaría en el país transalpino una veintena de divisiones, que con anterioridad se habrían concentrado en Austria y en Baviera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eje:&lt;br /&gt;Suponía que, en caso de que Italia terminase por pasarse al enemigo, los alemanes tendrían que desarmar a los soldados transalpinos y, al mismo tiempo, mantener el terreno limpio para realizar operaciones bélicas contra las tropas angloamericanas desde la península itálica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los acontecimientos iban a dar la oportunidad a los alemanes de lanzar ambas operaciones en breve. El 10 de julio, en plena ofensiva de Kursk, los aliados desembarcaron en Sicilia y pronto fue evidente que no iban a tardar demasiado en poner un pie en la Italia continental. El día 13, después de que Hitler convocase a Manstein y a Kluge (principales comandantes de la Wehrmacht en la operación Zitadelle) y les indicase la necesidad de detener el ataque en el Frente del Este, ambos mantuvieron una reunión con Rommel en la que los tres hablaron con franqueza. Al finalizar la conversación, Kluge le indicó a Manstein:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Esto va a terminar mal, estoy dispuesto a ponerme a sus ordenes”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y abandonó la sala dejando a este solo con Rommel. El suabo comunicó asimismo a Manstein su percepción de que todo aquello iba a concluir en un desastre para Alemania y le señaló su disposición a ponerse también bajo sus órdenes. Pero el héroe de Sebastopol, aún contando con el respaldo de estos dos generales, no se decidió a actuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 15 de julio, Rommel es nombrado comandante del Grupo de Ejércitos B, agrupación que se estaba formando en Baviera y que estaba concebida para intervenir en la península itálica en el momento en que el devenir de los acontecimientos lo hiciese necesario. Sin embargo, de manera un tanto sorprendente, el 23 de abril se le asigna a estas tropas la misión de defender Grecia. Pero poco después, el 26, llega a Berlín la noticia de la detención de Mussolini. Italia se tambaleaba. Inteligencia informaba de los contactos que se estaban llevando a cabo entre el nuevo gobierno transalpino y los aliados. Era el momento de poner en marcha Alarico. La península helénica pasaba a un segundo plano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mediados de agosto se inicia la entrada de las tropas germanas en el norte del territorio italiano. Oficialmente no era una invasión, sino una maniobra de colaboración con un estado aliado. Italia seguía en guerra y los alemanes fueron recibidos con regocijo en varias localidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 15 de agosto Rommel se traslada a Bolonia para asumir el mando del Grupo de Ejércitos B en Italia. Nada más llegar, celebra una reunión con los transalpinos para tratar de organizar la defensa frente a los aliados. Roatta, el jefe del estado mayor del Ejército Italiano negó cualquier acusación de traición, pero ese mismo día su gobierno lanzó la primera propuesta formal a Eisenhower. El clima de desconfianza era patente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 3 de septiembre, los angloamericanos desembarcan en Reggio, al sur de Italia. El 9 lo hacen también en Salerno. Veinticuatro horas antes, Roma había anunciado la firma del armisticio. En ese momento se inicia la operación Eje, la cual se llevo a cabo con gran éxito. El 19 las tropas de Rommel anuncian la captura de 82 generales italianos, 13.000 oficiales y 400.000 soldados, de los cuales 183.000 ya se habían enviado al Reich.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los alemanes no consiguieron expulsar a los angloamericanos de la península itálica pero, gracias a las operaciones Alarico y Eje, lograron asentarse firmemente sobre el terreno a pesar de la defección de su principal aliado. Por lo que se refiere al papel de Rommel, este no ejerció mando de primera línea. Se mantuvo en el norte del país, pero defendió constantemente que se crease un mando unificado para todas las tropas de la zona (el mariscal solo comandaba el grupo de Ejércitos B, que no englobaba a todas las divisiones germanas en aquel teatro de operaciones). Las reclamaciones del suabo surtieron efecto, pero este no se benefició de este triunfo; cuando se unifico el mando, el militar encargado de asumirlo no fue Rommel sino Kesselring.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días de Rommel en Italia no fueron felices. Entre otras cosas, El militar descubrió de primera mano los métodos de las tropas de las SS, las cuales asesinaron a varios judíos en las proximidades de su cuartel general, radicado cerca del Lago de Garda. Fue en aquella zona donde se alojó Mussolini tras ser rescatado por comandos alemanes de su cautiverio. El mariscal aprovechó la situación para llamar al dictador y, en una agría conversación telefónica, le reprochó la falta de cooperación italiana en las campañas de África. La crítica no era gratuita. A consecuencia de la operación Eje los soldados de Rommel habían descubierto varios depósitos con pertrechos militares italianos que databan de 1941-42, cuando los transalpinos habían reiterado en numerosas ocasiones a los germanos que no enviaban más suministros al Panzer Gruppe simple y llanamente porque no los tenían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, a Rommel le encomendaron la que iba a ser su última gran tarea. Él, junto con el estado mayor del Grupo de Ejércitos B, debía dirigirse a Francia, donde se preveía un desembarco anfibio angloamericano para la primavera próxima. El 21 de noviembre, posiblemente con alivio, abandonó Italia para no volver jamás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-721164678526642063?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/721164678526642063/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/04/rommel-x.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/721164678526642063'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/721164678526642063'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/04/rommel-x.html' title='Rommel X'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-8431982643176313923</id><published>2010-03-29T15:12:00.000-07:00</published><updated>2010-08-06T17:43:57.894-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biografías'/><title type='text'>Rommel IX</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Tras el agotador primer enfrentamiento en El Alamein, Rommel se encontraba derrengado. Su salud había empeorado considerablemente y, tras su prolongada estancia en el desierto, saltaba a la vista que necesitaba alejarse un tiempo del frente. Se designó como sustituto al general Stumme, quien tampoco gozaba de una salud extraordinaria. Este llegó el 19 de septiembre al teatro de operaciones y Rommel le cedió el mando el 22. Al día siguiente, el suabo abandonó África, no sin antes asegurarle a Stumme que tenía la firme intención de volver en caso de que la situación empeorase. El día 23, el Zorro del Desierto se reunió con Mussolini en Roma y después, ya en Berlín, se encontró con Hitler, quien le recibió con palabras de elogio a pesar del fracaso en el asalto a Egipto. El mariscal planteó nuevamente a los dos dictadores el problema de los suministros, y volvió a recibir de ambos garantías de que este asunto mejoraría. En Alemania, el militar se alojó temporalmente en casa de Göbbels -aparte del Führer, el único de los altos jerarcas nazis con quien el suabo mantenía una buena relación- y el día 30 se dio una recepción en su honor. Tras esto, Rommel se retiró a los alpes austriacos a reposar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Segunda Batalla de El Alamein&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 24 de octubre Rommel recibe una llamada telefónica del OKW, concretamente de Keitel. Este le informó de que la situación había empeorado considerablemente. Los británicos habían iniciado lo que a todas luces era una ofensiva de gran magnitud. Keitel preguntó al suabo si, dadas las circunstancias, estaría dispuesto a volver a África. El Zorro del Desierto contestó afirmativamente. Poco después, el propio Hitler llamó a Rommel en dos ocasiones. La primera fue simplemente para informarle del estado de las cosas en Egipto, pero en la segunda le dejo claro que el panorama era realmente sombrío y le pidió que volase al frente y asumiese nuevamente el mando del Panzerarmee. El día 25, el mariscal toma el avión de vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Segunda Batalla de El Alamein había comenzado el 23 de octubre, cuando 450 piezas de artillería inglesas rompieron el fuego contra las posiciones italoalemanas. Montgomery lanza entonces un ataque frontal en el que pretende hacer valer su manifiesta superioridad material para atravesar las líneas enemigas. En aquellos momentos, el equilibrio de fuerzas se había decantado definitivamente del lado británico. La RAF era la dueña y señora de los cielos; los carros británicos -más de un millar- duplicaban a los del Eje -quinientos, de los cuales solo doscientos eran alemanes-; y la infantería de Rommel (80.000 soldados) apenas suponía una tercera parte de la del VIII Ejército (250.000 hombres).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la ausencia de Rommel, las tropas italogermanas se alinearon en posiciones defensivas a lo largo del frente de El Alamein y trataron de prepararse para lo que se les venía encima. Su escasez de suministros, principalmente de combustible, continuaba dificultando enormemente las maniobras. No obstante, al haber dispuesto de tiempo para atrincherarse y hacerse fuertes sobre el terreno -se habían tendido campos densamente minados- los comandantes del Panzerarmee confiaban en tener la suficiente capacidad para afrontar una batalla puramente defensiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 25, al poco de iniciarse el asalto y cuando parecía que se estaba conteniendo el ataque inglés, Stumme apareció muerto, posiblemente por un ataque al corazón. Afortunadamente, Rommel llegó ese mismo día a la zona de operaciones. Nada más hacerse cargo de la situación, el suabo transmitió a todas las unidades un mensaje simple:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“He asumido el mando de nuevo. Rommel”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mariscal planteó entonces una defensa basada en pequeños contraataques locales para tratar de frenar el ímpetu británico. En parte, y solo en parte, lo consiguió. El 27 Montgomery detiene momentáneamente la ofensiva. Con todo, eso no sirvió para que su oponente se hiciese ilusiones. El alemán llega incluso a escribir a su mujer considerando posible la eventualidad de no volver con vida de África.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 28 los británicos se lanzaron nuevamente al ataque y, esta vez sí, consiguieron que la presión fuese insostenible para los italogermanos. Montgomery no estaba efectuando ninguna maniobra audaz; simplemente se limitaba a hacer valer sus superiores medios humanos y materiales para derrotar a sus enemigos en una batalla de desgaste. Y en ese momento lo estaba empezando a conseguir. El día 29 Rommel se comunica por radio con Cavallero y solicita urgentemente 6000 soldados de refuerzo y una mejora radical en el aprovisionamiento, pero sus peticiones volvieron a caer en saco roto. El suabo se daba cuenta de que el triunfo de los ingleses era solo cuestión de tiempo y que estos, antes o después, terminarían por desbordar sus líneas. Por ello, ordena que se empiece a explorar la posición de Fuka, 100 Km a retaguardia, como posible punto de reunión tras la inevitable retirada. Pero el militar alemán se daba cuenta de que esta no iba a ser fácil. La mayor parte de las formaciones italianas de infantería carecían de medios de transporte, lo que provocaría sin duda que cayesen en manos de los anglosajones tan pronto como estos se abriesen paso en El Alamein. Además, el comandante del Panzerarmee sabía que, una vez perdido este enclave, el amplio espacio del desierto no le iba a dar ninguna facilidad para establecer un nuevo frente en el que frenar al poderoso VIII Ejército. Pero el momento de la ruptura se estaba acercando sin remedio. Sus soldados no daban para más, y sus fuerzas acorazadas se habían visto reducidas a 230 carros (solo 90 alemanes), mientras que sus oponentes contaban todavía con unos 800.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Operación Supercarga&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En la madrugada del día 2 Montgomery inicia la que iba a ser la última fase de su asalto. Rommel se dio cuenta inmediatamente de que era el fin. En los primeros compases de esta operación consiguió provocar considerables bajas a los ingleses, pero no había remedio. Sus fuerzas también se habían visto dramáticamente mermadas y él, al contrario que sus adversarios, no tenía ninguna posibilidad de reponerlas. Tras el combate, al Afrika Korps le quedaban únicamente una treintena de carros, fuerza que el suabo pretendía utilizar como cobertura para permitir que sus formaciones de infantería se retirasen hasta Fuka, salvando de este modo al máximo número posible de estas. A las 11:30 del día 3 transmite sus intenciones al OKW y queda en espera de su aprobación. La respuesta que recibió un par de horas después, procedente del propio Hitler, le dejo completamente descolocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No se debe retroceder ni un paso” ordenaba el dictador germano, antes de concluir “por lo que se refiere a sus tropas, puede enseñarles que no hay más que dos caminos: la victoria o la muerte”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue el punto de ruptura en las relaciones entre el militar y el dictador. Hasta entonces, Rommel siempre había tenido fe en el buen hacer del Führer, y este la había correspondido depositando en él una confianza especial. Sin embargo, durante la batalla de El Alamein Hitler no solo desoyó la llamada de socorro del mariscal, sino que además le impuso un proceder que significaba la condena del Panzerarmee a la destrucción. El militar obedeció la orden durante 24 horas, tiempo suficiente para que la desesperada situación se convirtiera en crítica. Durante este intervalo, a pesar de estar agobiado por incesantes dudas sobre la conveniencia de seguir las indicaciones recibidas desde Berlín, se dirigió a von Thoma -comandante en aquel momento del Afrika Korps- y le prohibió terminantemente la retirada. Sin embargo, a pesar de que Rommel cumplió con lo que le mandaban, fue en aquellas horas cuando comenzó a dudar, no solo sobre la manera en que el OKW había encarado esta batalla en concreto, sino también sobre la dirección política y militar de Alemania en general. Fue la primera ocasión en la que, en su cuartel general, le oyeron comentar que el Führer debía ser un lunático absoluto, lo que habría sido impensable hacia apenas unas semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana del 4 de noviembre Kesselring le comunicó al suabo que no era necesario atenerse a las instrucciones de Hitler a rajatabla. No se sabe si esto tuvo influencia en el posterior proceder de Rommel, pero lo cierto es que este ordenó finalmente el repliegue de sus tropas a las tres y media del día 4. Desde el día 2, le estaban llegando informes alarmantes acerca de que las divisiones italianas se estaban viendo dominadas por el pánico y dejaban de ofrecer resistencia. El Afrika Korps estaba destrozado y su comandante, von Thoma, había caído prisionero. Por lo que respecta a sus superiores, el mando italiano, el cual sabía que una retirada condenaba a sus formaciones de infantería a caer en manos de los británicos -lo que de hecho ocurrió-, se opuso a los planes de Rommel. Pero este ya no hizo caso. Había perdido 24 horas irrecuperables y no pensaba desperdiciar ni un segundo más. La noche del 4, el suabo recibió a posteriori desde cuartel general de Hitler la aprobación a sus acciones. Este cambio en la opinión del alto mando alemán posiblemente estuviese influenciado por la actitud de Kesselring, quien ese mismo día había contactado con Berlín dando su apoyo a la retirada del Panzerarmee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos días después, en concreto el día 8, los angloamericanos desembarcaban en el otro extremo del continente, amenazando de este modo las posiciones del Eje en África también desde el Oeste. Hitler y el OKW tardarían en aceptarlo, pero la cuenta atrás había comenzado sin remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La retirada.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la derrota de El Alamein, Rommel no tenía intención de presentar batalla -ni en Fuka ni en el resto de enclaves que encontrase a lo largo de su marcha- durante más tiempo que el necesario para permitir a los escasos hombres que le quedaban escapar hacia el oeste. El suabo sabía que sus unidades, o lo poco que quedaba de ellas, no estaban en condiciones de enfrentarse al VIII Ejército, al cual parecían no afectarle las bajas. Rommel había perdido a la mayor parte de sus infantes italianos, y sus tropas móviles alemanas eran un espectro del antaño orgulloso Afrika Korps. Cuando el Zorro del Desierto llegó a la frontera libia le quedaban únicamente 7500 hombres (5000 alemanes y 2500 italianos), una treintena de tanques, 60 cañones (entre antiaéreos y anticarros) y 65 piezas de artillería. Fuerzas insuficientes, no ya para iniciar una contraofensiva, sino también para ofrecer algo parecido a una resistencia seria a Montgomery. Por ello, se dedicó a retroceder ordenadamente sin arriesgarse a perder las pocas tropas que le quedaban. Cada vez que los ingleses trataban de tomar las posiciones en las que se hallaban los hombres del suabo, estos la abandonaban y se atrincheraban en otra más al oeste, siguiendo la línea que pocos meses atrás habían recorrido en sentido contrario. La primera fase de esta operación se realizó de forma muy rápida. El 12 la retaguardia del Panzerarmee abandonó Tobruk en dirección oeste, y el 13 sus tropas de vanguardia alcanzaron Mersa el Brega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante esas jornadas Rommel solicitó a Kesselring y a Cavallero que mantuviesen una reunión con él para acordar cual debía ser la misión del Panzerarmee en aquellos momentos, pero ambos se negaron a acudir. El suabo estaba comenzando a intuir que la retirada no podría detenerse hasta la zona de Túnez, lugar donde estaban empezando a llegar considerables refuerzos germano italianos para hacer frente a las tropas desembarcadas recientemente en el occidente africano. El mariscal entendía que cualquier defensa organizada más al este antes de reunirse con estos refuerzos estaba condenada al fracaso. Montgomery avanzaba cautelosamente, pero no daba un solo paso en falso. Cada vez que llegaba a una posición, la tomaba sin prisa pero sin pausa apoyándose en su incontestable superioridad. Mientras no hubiese posibilidad de reducir ese desequilibrio de fuerzas, no tenía sentido enfrentarse a la apisonadora inglesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la desastrosa situación de sus tropas, el 20 de noviembre Rommel recibe un mensaje de Hitler en el que se le ordenaba mantener la posición de Mersa el Brega “a cualquier precio”. Ese mismo día, el mariscal mantiene una conversación con von Luck (un oficial de la 21ª Panzer) y, entre otras críticas a Hitler, le comunica con franqueza que cree que la guerra está perdida. Pocas jornadas después, el día 24, comandante del Panzerarmee se entrevista con Cavallero y con Kesselring y les muestra sin ambages su preocupación. La británicos, sostiene el suabo, estarán en posición de tomar Mersa el Brega en menos de un mes. En la operación era de prever que empleasen varios centenares de carros, y los italoalemanes seguían disponiendo solo de unos treinta. En el aire, la RAF seguía siendo la dueña del cielo. En definitiva, la situación no había mejorado nada desde la derrota de El Alamein. Dadas las circunstancias, Rommel volvió a insistir en la necesidad de trasladar al Panzerarmee a Túnez para unirlo a los refuerzos del Eje. Juntando estas fuerzas, pensaba el mariscal, se podría hacer frente a los angloamericanos al menos durante algún tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 28 Rommel cogió un avión y se plantó ante Hitler. Con anterioridad, en varias ocasiones había enviado a intermediarios para que le explicasen al Führer el desastre que se cernía sobre las tropas del Eje en África. Dada la falta de éxito de estas gestiones, el suabo decidió acudir en persona, confiando en que el mandatario no haría oídos sordos a sus informes si los presentaba el directamente, pero se equivocó. El dictador fue presa de un ataque de ira y reprochó a Rommel el hecho de haber abandonado sin permiso el teatro de operaciones. Y no se paro ahí. Hitler parecía convencido de que el Panzerarmee había tirado la toalla sin luchar, y le echo en cara a su comandante la presunta falta de firmeza de sus tropas. Con todo, tras concluir con su diatriba, el dirigente germano prometió por enésima vez a su mariscal que los suministros mejorarían. Con este fin, ordenó a Göring que se trasladase junto con Rommel a la capital italiana para tratar con Mussolini acerca de la reorganización del abastecimiento a los soldados desplegados en el norte de África.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la reunión con Mussolini, reunión en la que también participó Kesselring, en principio no se autorizó a Rommel a continuar retirándose, postura que se adoptó entre otras cosas debido a la intransigencia de Göring. No obstante, el Duce, quien temía que su infantería volviese a quedar expuesta a caer en manos de los británicos, dio su conforme a que el Panzerarmee emplease una táctica más flexible, permitiendo con ello el repliegue de las unidades italianas en caso de necesidad. Después de esto, Rommel volvió a África el 2 de diciembre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amparado en el permiso de Mussolini, el comandante del Panzerarmee empieza a hacer retroceder a sus unidades el día 10. La siguiente posición que eligió Rommel fue la de Buerat. Otro enclave que, en palabras de Göring, “había que conservar a cualquier precio”. Sin embargo, el suabo no pensaba permitir que se aniquilase a sus tropas defendiendo localidades que no tenían la más mínima importancia estratégica y continuó presionando para que se le autorizase a continuar su escapada hacía el oeste. Finalmente el día 27, una vez que Mussolini autoriza el repliegue final hacía Túnez, Rommel se pone nuevamente en movimiento. En esta ocasión, el suabo actuará más despacio, tratando de contener a los británicos lo máximo posible a través del territorio libio. Ya en 1943, el 15 de enero logra incluso ejecutar un exitoso contraataque en el que destruye varios carros ingleses. Pero el Zorro del Desierto no se hacía ilusiones. Tras este contragolpe, retrocede hasta Trípoli, ciudad que empieza a ser atacada por los británicos el 19. Los italoalemanes resisten tres días, hasta que Montgomery inicia una maniobra de envolvimiento y Rommel ordena abandonar la posición el 22. Seguía sin tener ni hombres ni suministros para plantear una defensa adecuada. Y quedarse en la capital libia suponía caer sin remedio en un cerco del que no habría la más mínima probabilidad de salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras abandonar Trípoli, Rommel ordena iniciar la fortificación de la posición de Mareth, ya en territorio tunecino. No obstante, advirtió al alto mando que esta línea tampoco se podría mantener a menos que se recibieran finalmente los suministros y refuerzos necesarios. Y sobre esto, el Zorro del Desierto no se hacía demasiadas ilusiones. Incluso aunque la situación de su aprovisionamiento mejorase y recibiese tropas de refresco, el suabo ya ni siquiera concebía como adecuada una resistencia indefinida en Túnez, sino que optaba por una defensa flexible que permitiese un repliegue ordenado hacía el sur de Europa. Rommel presentía que sus días en África estaban tocando a su fin.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-8431982643176313923?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/8431982643176313923/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/03/rommel-ix.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/8431982643176313923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/8431982643176313923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/03/rommel-ix.html' title='Rommel IX'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-8591267765588641468</id><published>2010-03-15T17:06:00.000-07:00</published><updated>2010-08-06T17:26:08.453-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biografías'/><title type='text'>Rommel VIII</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;El 21 de junio, Churchill se encontraba en Washington tratando junto con Roosevelt los planes sobre las futuras operaciones de los aliados. Repentinamente, se acercó un oficial al presidente norteamericano y le alcanzó un papel. Este lo leyó, lo leyó una segunda vez y, sin preámbulos de ningún tipo, se lo paso al premier británico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Se ha rendido Tobruk y se han tomado 25.000 prisioneros”&lt;/em&gt; leyó el inglés (en realidad fueron mas de 30.000)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Churchill inicialmente se mostró incrédulo. Pidió confirmación a Londres y esta llegó a los pocos minutos. En ella, el almirante Hartwood señalaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Ha caído Tobruk. Situación tan deteriorada que cabe posibilidad de intenso ataque aéreo contra Alejandría en futuro próximo. Como cerca luna llena, envió todas las unidades de la flota oriental al sur del canal en espera de acontecimientos”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El golpe fue demoledor. Tobruk, la fortaleza que el año anterior había resistido durante varios meses a las tropas del Eje, había cedido en esta ocasión al empuje italoalemán en tres días. El líder británico estaba desconsolado y el presidente estadounidense trató de levantarle el ánimo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“¿Cómo podemos ayudarle?”&lt;/em&gt; Preguntó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Dennos ustedes todos los Sherman de los que puedan disponer y envíelos de inmediato al Próximo Oriente”&lt;/em&gt; contestó decidido el inglés&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A consecuencia de esta conversación, Roosevelt ordenó que se preparase todo lo necesario para que se despachasen inmediatamente 300 Sherman americanos a Egipto. Estos carros, junto con gran cantidad de pertrechos bélicos de otros tipos, iban a llegar a la zona en el momento crítico. El apoyo estadounidense a la causa británica en el norte de África empezaba a notarse de manera palpable justo cuando sus aliados más lo necesitaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Malta o Egipto?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la toma de Tobruk, el alto mando germanoitaliano se enfrentó de nuevo al dilema de, o bien dedicar sus energías a tomar Malta deteniendo mientras tanto las operaciones del Panzerarmee; o bien centrarse en aprovechar el impulso de las victoriosas tropas de Rommel para tratar de expulsar a los británicos de Egipto, posponiendo el asalto de la isla para más adelante. El suabo se decantaba por esta segunda opción ya que entendía que dar un respiro a los ingleses suponía perder la iniciativa que tanto le había costado conseguir. Era obvio que los anglosajones, con el apoyo de los suministros americanos que estaban empezando a llegar en gran cantidad, estaban dispuestos a hacerse fuertes en Egipto y a impedir el paso a los soldados del Eje. Y cuanto más tiempo diesen a los Tommys, mejor preparados estarían estos para enfrentarse a los italogermanos. Por ello, aunque con algunas opiniones en contra (como la de Kesselring que optaba por lanzarse a por Malta), tanto Hitler como Mussolini dieron su visto bueno a Rommel para que continuase su avance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al suabo su instinto le decía que había que darse prisa. Los británicos, gracias al continuo flujo de suministros que recibían, no tardarían en estar recuperados de sus recientes derrotas. Al Panzerarmee, por el contrario, los pertrechos y refuerzos le llegaban con una lentitud preocupante. El teatro africano era continuamente puesto en segundo planto en beneficio del frente ruso. En este, la Wehrmacht lanzaba el 28 de junio su segunda gran ofensiva contra la Unión Soviética: la operación azul; el plan con el que los alemanes pensaban acabar definitivamente con el imperio de Stalin y que, a la postre, les llevaría a perecer entre la ruinas de la ciudad rebautizada con el nombre el dictador bolchevique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero para esto todavía faltaban varios meses. Y todavía, a comienzos del verano de 1942, parecía que nada iba a poder frenar la victoriosa marcha de las tropas germanas tanto en Rusia como en África.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El final del camino: la primera Batalla de El Alamein&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras recibir la conformidad de Hitler y Musolini, Rommel se puso nuevamente en marcha. El comandante del Panzerarmee estaba convencido de que no era conveniente conceder ni un minuto a los anglosajones ya que cada día que pasase estos se harían más fuertes. El tiempo, como siempre, volvía a correr en contra del Zorro del Desierto. Y, para complicar más las cosas, la posición del Eje era extraordinariamente precaria. En aquellos momentos, los italogermanos contaban con apenas medio centenar de tanques y con tan disminuidas fuerzas de infantería que, por mucha prisa que se diesen, iba a ser extraordinariamente difícil triunfar sobre sus adversarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los acontecimientos iniciales parecieron dar la razón al mariscal germano. Tras reanudar su marcha, los soldados del Eje lograron otra victoria al rodear y tomar Marsa Matruh, ya en territorio Egipcio, el día 29 de junio. Al día siguiente, las tropas germanoitalianas llegan El Alamein. En esta zona, situada a unos 100 km al oeste de Alejandría, el frente queda reducido a un cuello de botella de 60 km entre el mar al norte y la depresión de Kattara -un terreno arenoso y pantanoso impracticable para los ejércitos- al sur. Y en ese estrecho frente fue donde los británicos se posicionaron para volver a presentar batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel llegó a el Alamein con unas fuerzas reducidas hasta el extremo: menos de cincuenta tanques y 18.000 soldados agotados hasta la extenuación. Sus enemigos alineaban frente a él 40.000 hombres y 150 carros. Además, contaban con alrededor de 800 cañones. Rommel era consciente del desequilibrio de fuerzas, pero se lanzó al ataque confiando en que se pudiese desbordar la posición de El Alamein gracias a la superioridad de maniobra de sus tropas. Se equivocó. El suabo atacó “en caliente” tan solo 24 horas después de alcanzar la posición, el día 1 de julio, pero fracasó. Un intento de relanzar la ofensiva realizado la jornada siguiente fue igualmente frenado por los soldados del Imperio Británico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ingleses sabían que se estaban jugando su supervivencia en Egipto. Su posición no solo en el norte de África, sino en todo el Oriente Próximo, se vería desmontada si Rommel conseguía pasar de El Alamein. Por ello, pusieron toda la carne en el asador para frenar al general germano. Para apoyar a las tropas de tierra, la RAF desplegó en la zona todo lo que fue capaz de conseguir. Esto, unido al hecho de que los aviones británicos operaban desde bases muy cercanas al frente, dio a los anglosajones una superioridad aérea apabullante. Los aparatos ingleses se mostraban eficaces en extremo a la hora de desarbolar las formaciones enemigas. La Luftwaffe, por el contrario, operaba desde aeródromos muy lejanos a la zona de combate y se reveló como incapaz de hacer sombra a sus adversarios. En tierra, los soldados del VIII Ejército se mantuvieron fuertes en sus posiciones defensivas y no dejaron que los ataques de Rommel les hiciesen flaquear. Para el mariscal aleman, aquello era una mala señal. Los británicos se estaban mostrando mas firmes que de costumbre. Algo no marchaba bien. Al Panzerarmee le empezaban a fallar las fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel se decidió a dar a sus hombres un respiro y no volvió a pasar a la ofensiva hasta el día 10. No obstante, esta maniobra se vio frustrada porque sus oponentes se lanzaron preventivamente contra las divisiones italianas Trento y Sabratha. Los días 15, 16 y 17 fueron los australianos y los neozelandeses los que atacaron a las tropas del Eje, forzando al Panzerarmme a emplearse a fondo para detenerlos. Le gustase o no, Rommel había perdido la iniciativa. Los italogermanos no consiguieron en ningún momento romper el frente enemigo y se enzarzaron en un toma y daca contra fuerzas numéricamente superiores que además tenían mucha más facilidad para reponer sus bajas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las fuerzas de Rommel continuaban padeciendo su habitual escasez de suministros. Los pertrechos del Eje sufrían un problema similar al apoyo aéreo. Eran desembarcados en puertos que estaban muy alejados de la zona de combate y debían ser trasladados durante centenares de kilómetros por carretera, desde los puertos hasta el frente. Y esta situación se agravaba con cada avance. Cuantos más éxitos conseguía el Panzerarmee y más se alejaba hacía el este, más aumentaban sus problemas logísticos y sus dificultades para seguir en pie de guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 17 visitaron a Rommel los generales Kesselring y Cavallero, interlocutores ante los que el suabo no se anduvo con rodeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Si no se hace algo decisivo en el aspecto del aprovisionamiento, estamos ante una derrota total”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la situación apenas mejoró. Los días 21 y 22 se repitieron los ataques de los neozelandeses y australianos que, si bien lograron ser detenidos por la 21ª Panzer, mostraron definitivamente a las claras que no sería posible atravesar El Alamein en una batalla rápida. El estancamiento, precisamente la situación que el mariscal germano había deseado evitar, era un hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para empeorar más las cosas para Rommel, su unidad de interceptación de mensajes fue destruida en esta batalla. A esto se unía el hecho de que la fuente que le pasaba informes desde el Cairo se silenció el día 29, justo antes de iniciarse los combates por El Alamein.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, tras los últimos enfrentamientos se produjo una pausa en los combates, pausa que ambos bandos necesitaban. La batalla, que pasaría a la historia con el nombre de 1ª Batalla de el Alamein, termino en tablas, pero este era un resultado engañoso. Aunque las bajas en ambos bandos fueron similares, el panorama en conjunto era mucho peor para el Eje que para los anglosajones. Rommel no sabía cuando iba a poder recuperarse de sus pérdidas, mientras que sus enemigos recibían continuamente tropas de refresco y suministros desde todos los territorios y aliados británicos. Los pertrechos bélicos estadounidenses estaban asimismo llegando en gran cantidad a Egipto para apoyar el esfuerzo de guerra de sus compañeros de armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los refuerzos del Panzerarmee por el contrario llegaban con cuentagotas. Había recibido por aire una división ligera y una brigada paracaidista, pero ninguna de estas unidades disponía de armamento pesado. Llegó también al frente la división acorazada italiana Littorio. Asimismo, empezaron a hacer su aparición nuevos carros alemanes a la zona. Pero, pese a los refuerzos, el cansancio empezaba a hacer mella en sus hombres, e incluso en el propio Rommel, quien el 7 de agosto escribía a su mujer:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Con que alegría pegaría un salto y me plantaría en Alemania. Pero hay demasiadas cosas que dependen de las próximas semanas”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Montgomery entra en escena&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo día en que Rommel escribía a su esposa haciéndole saber sus ganas de volver al hogar, un caza alemán abatió un solitario avión de reconocimiento británico que transportaba al general Gott, militar designado por Churchill para comandar el VIII Ejército. Tras este percance el primer ministro británico, quién inicialmente no sentía ninguna predisposición a otorgarle a Montgomery el mando de esta formación, no tuvo otro remedio que reconsiderar su negativa y dar su brazo a torcer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nombramiento de Montgomery fue conocido por los alemanes el 15 de agosto. Nada más enterarse de la noticia, Rommel se hizo traer toda la información que hubiese disponible sobre este nuevo adversario. Tan pronto como la hubo revisado, concluyó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Es precavido. No corre ningún riesgo. Su fórmula es la superioridad material. Es un hombre peligroso.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El juicio era acertado. Los británicos iban por fin a estar comandados por alguien que iba a saber aprovechar la superioridad de la que, tanto en términos humanos como materiales, gozaban. Montgomery estaba decidido a mantenerse en El Alamein hasta que esta superioridad fuese tan aplastante que pudiese abalanzarse sobre el Panzerarmee y partirle el espinazo a la formación italogermana. Y con la gran cantidad de material bélico y tropas que en aquel momento estaban desembarcándose en Egipto, esa situación se daría más temprano que tarde. Rommel decide entonces embarcarse en su última gran jugada. El tiempo apremia y sus informes le indican que para mediados de septiembre la fuerza del VIII Ejército puede ser tal que sea imposible hacerle frente. Por ello, con un ojo en el reloj y otro en el indicador de gasolina, Rommel ordena lanzarse al ataque el 30 de agosto de 1942. Pero esta vez la fortuna no le iba a sonreír al germano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último intento de Rommel por desbordar la posición de El Alamein no fue bien. Solo disponía de 470 carros (200 de ellos alemanes) frente a los 700 de Montgomery. El suabo trató de repetir la maniobra de Gazala: amagar en el norte y golpear en el sur. Pero su cauto rival le estaba esperando. Los servicios de espionaje aliados habían alcanzado a estas alturas del combate una efectividad muy superior a la de sus enemigos, lo que daba lugar a que el comandante del Panzerarmee fuese un jugador con cartas marcadas. Sus planes eran conocidos de antemano por sus enemigos, quienes no se dejaron impresionar por las maniobras de distracción en el norte del frente y dedicaron toda su atención a frenar las embestidas del mariscal germano en el sur, en la zona de Alam Halfa. El resultado fue que el ataque fracasó en menos de 72 horas. El suabo, al ver que el enemigo no cedía, dio por terminada la batalla el día 2 de septiembre. Rommel comprendió acertadamente que no tenía sentido continuar empeñándose en atacar un muro cuando era evidente que no tenía fuerzas para romperlo. Por ello, desistió de continuar cuando sus pérdidas todavía no eran graves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora la pregunta: ¿cuales fueron las causas de la derrota de Rommel en el Alamein?&lt;br /&gt;Básicamente, pueden resumirse del siguiente modo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las unidades del Eje andaban escasas (incluso más de lo habitual) de suministros y, en especial, de gasolina. Esta escasez dificultaba sobremanera las maniobras del Panzerarmee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La potencia aérea aliada. La RAF, por primera vez en la contienda, consiguió una superioridad aérea total en la zona. Los aparatos ingleses hostigaban continuamente a las formaciones italogermanas y las fuerzas aéreas del Eje se mostraron incapaces de enfrentarse con efectividad a los aviones de sus enemigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El espionaje británico. Los ingleses habían logrado que sus servicios de información se enterasen de los movimientos y plantes de sus adversarios con una exactitud impresionante. Montgomery conocía perfectamente las intenciones de Rommel, lo que privó a este de una de sus armas clave: la sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y por último, Montgomery. El general británico estaba decidido a no seguir lanzando al combate formaciones fraccionadas frente a las que Rommel pudiese lograr victorias. Por el contrario, sabiendo que sus tropas eras superiores en número y estaban mejor pertrechadas, optó por una estrategia que no era en absoluto audaz, pero que, a la larga, le garantizaba la victoria. Esta consistía en mantenerse firme en unas posiciones defensivas fuertes frente a un enemigo del que se conocían los planes y que, además, era inferior en número. El inglés esperaba detener a los italoalemanes en una batalla a la contra tras la que, una vez que se hubiese terminado con la capacidad ofensiva de sus adversarios, sería el momento de lanzar sus unidades al ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El historiador y militar británico David Fraser añade además otra razón. Según él, Rommel “por primera vez en su vida, no creía en lo que estaba haciendo”. Y posiblemente tenga razón. Dados los factores mencionados anteriormente, lanzarse a la ofensiva era algo inusual, incluso para Rommel. El problema es que no tenía otra alternativa. Haber permanecido ante El Alamein sin atacarlo hubiese supuesto que a la larga los británicos serían lo suficiente fuertes como para arrollarle. Es decir, en definitiva, una vez frente a El Alamein, al germano no le quedaba más opción estratégica que atacar a sus adversarios e intentar tomar la posición y sobrepasarla. Hoy sabemos que el mariscal alemán no ganó, y ni siquiera estuvo cerca de alzarse con la victoria, pero esto no implica que en la situación en la que se encontraba -incluso con todos los factores en contra que hemos mencionado- la opción de atacar fuese en absoluto inadecuada. De hecho, era la única manera de actuar en la que cabía pensar si todavía se pretendía lograr una victoria estratégica en África. Y Rommel ya había logrado éxitos en situaciones desventajosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel se había enfrentado a fuerzas superiores en los meses previos y había salido victorioso en muchas ocasiones. Rommel siempre había estado escaso de gasolina y, por lo general, logró encontrar el modo de forzar a sus tropas a avanzar manteniendo el ritmo. Rommel continuamente había adolecido de peores servicios de información que los británicos y, a pesar de ello, consiguió ejecutar sus ataques en medio de una sorpresa absoluta de sus adversarios. Pero en El Alamein todo esto se acabó. Era demasiado, incluso para Rommel. Al Zorro del Desierto no le quedaba ningún triunfo por jugarse y no pudo hacer frente a todos los factores que tenía en su contra en el campo de batalla Egipcio. Con su derrota, el Eje perdió definitivamente cualquier posibilidad de lograr un desenlace decisivo favorable a su causa en el norte de África.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-8591267765588641468?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/8591267765588641468/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/03/rommel-viii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/8591267765588641468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/8591267765588641468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/03/rommel-viii.html' title='Rommel VIII'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-2307303974333901638</id><published>2010-02-28T16:29:00.000-08:00</published><updated>2010-08-06T17:07:29.499-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biografías'/><title type='text'>Rommel VII</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;Cambian las tornas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El principal motivo de los éxitos británicos en las últimas semanas de 1941 no hay que buscarlo en tierra, sino en el mar. Tanto la Royal Navy como la RAF habían impuesto un creciente peaje a los envíos italogermanos de material bélico a África. Durante los meses de julio y agosto, el porcentaje de pérdidas no superó el 20%, pero en septiembre se llegó al 28%, y en noviembre alcanzó la astronómica cifra del 63%. Si además atendemos específicamente a las pérdidas de combustible, estas se elevaban al 92% del total despachado por el Eje al continente africano. En definitiva, Rommel estaba librando una batalla con unas divisiones cuyos depósitos de gasolina estaban en la reserva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales de 1941, la superioridad británica tanto en el mar como en el aire estaba empezando a ser abrumadora; pero del mismo modo que la ofensiva alemana sobre la URSS había trastocado el panorama bélico apenas seis meses antes, el ataque japones a Pearl Harbour en diciembre iba nuevamente a cambiar por completo la situación militar en el teatro norteafricano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras Pearl Harbour, los nipones se lanzaron a una serie de ambiciosas operaciones en el sudeste asiático entre cuyos objetivos se hallaban varias de las posesiones coloniales inglesas en esa parte del globo. Los primeros golpes del nuevo combatiente fueron devastadores. En el mar, el 10 de diciembre aviones japoneses hundían al Prince of Wales -superviviente del combate con el Bismarck- y al Repulse. En tierra, las tropas del Imperio del Sol Naciente toman el 15 de Febrero la ciudad de Singapur, la perla de los territorios británicos en la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La entrada del Japón en la guerra provocó que los ingleses, quienes hasta ese momento habían podido dedicar la mayor parte de sus esfuerzos al Mediterráneo, tendrían a partir de ahora que prestar atención a un nuevo frente. Ciertamente, la entrada de EEUU en la guerra iba a suponer a la larga que la balanza de fuerzas se inclinase irremisiblemente del lado aliado. Sin embargo, durante varios meses el coloso norteamericano no iba a poder desarrollar todo su potencial; y durante ese tiempo, el Reino Unido iba a encontrar más inconvenientes que ventajas en esta nueva situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para tratar de adaptarse al nuevo contexto, los británicos desplazaron varios buques de guerra al sudeste asiático. Este movimiento obviamente redujo las fuerzas del Reino Unido en otras partes del globo, y consecuentemente sus efectos se dejaron notar en el Mediterráneo en forma de merma de efectividad de las acciones sobre los convoyes del Eje. Tras la partida de varias unidades inglesas hacia Asia, la marina italiana volvió a estar en situación de superioridad numérica en el Mediterráneo central. Esta posición se tradujo inmediatamente en una mejora del aprovisionamiento de las tropas del Panzer Gruppe en Libia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todo lo anterior, hay que unir la neutralización de Malta. El II Fliegerkorps se trasladó desde Rusia a Sicilia y se empleó a fondo contra el enclave en los primeros meses de 1942. Los aviones germanos consiguieron disminuir la efectividad de los ataques que partían desde esa posición. Durante unos meses la isla estuvo más ocupada pensando en defenderse que en organizar golpes contra los convoyes italogermanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Se acaba la retirada del Eje.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera señal de que las cosas empezaban a cambiar la recibieron los ingleses el 27 de diciembre de 1941. Ese mismo día, las tropas de vanguardia británicas se encontraron con que los italogermanos, en lugar de continuar retrocediendo, defendían con fiereza la posición de Agedabia. La retirada había concluido. El Eje había sufrido una derrota, pero no había sido expulsado de África. El Panzer Gruppe todavía podía combatir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 5 de enero Rommel recibe varios carros de combate de refuerzo. Con ellos, los italoalemanes logran una ventaja numérica en la zona. El general suabo contaba a principios de 1942 con 117 tanques alemanes y 79 italianos. No era una fuerza abrumadora, pero si sirvió para que el militar germano se plantease nuevamente la posibilidad de pasar a la ofensiva. No obstante, la simple idea de un lanzarse al ataque después de las últimas derrotas era, para todos menos para Rommel, una locura impensable. Pero, incluso en esta tesitura, el suabo supo sacar partido de la situación. Hizo correr el rumor de que, dado el precario estado de sus tropas, no podía hacer otra cosa que continuar a la defensiva. Los informes que desde el estado mayor del Panzer Gruppe Afrika se pasaron a los altos mandos alemán e italiano apuntaban en esa misma dirección. Los servicios de inteligencia británicos interceptaron estos informes y los militares ingleses los tomaron al pie de la letra, provocando que ente sus tropas se diese un estado de animo similar al de 1941. Los anglosajones estaban nuevamente convencidos de que, en términos generales, habían ganado la partida en África y creían que Rommel había sido definitivamente neutralizado. Solo quedaba esperar que llegasen desde el Reino Unido los refuerzos que permitiesen iniciar un ataque definitivo contra el acorralado Zorro del Desierto. Los británicos, aunque lentamente debido a que tenían que atender a los nuevos frentes abiertos, comentaron a preparar la que debía ser su ofensiva final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rommel contraataca&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 21 de enero de 1942, el mismo en que a Rommel le conceden las espadas para la Cruz de Caballero, el comandante del que sería rebautizado como Panzerarmee Afrika lanza su ataque contra los Tommys. Como en 1941, el desconcierto británico fue absoluto. Los ingleses habían vuelto a cometer el error de subestimar a su contrincante y sus tropas no se encontraban listas para hacer frente al inesperado y violento ataque alemán. En apenas cuatro días, el militar suabo había cosechado un éxito completo. No solo había logrado llevar a cabo una contraofensiva exitosa, sino que además acabó con cualquier posibilidad que tuvieran los anglosajones de lanzarse en breve sobre Trípoli. El objetivo de echar a los italoalemanes de África, que hasta hace poco se veía factible, ahora volvía a estar demasiado lejos. El Imperio Británico volvía a encontrarse luchando a la defensiva. Rommel fue ascendido a coronel general el día 25, la misma jornada en la que sus tropas tomaron Msus capturando 96 carros de combate enemigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los aspectos más remarcables de esta operación es que se realizó con un Panzerarmee muy reducido, ya que en el no participaban las divisiones italianas. El día 23 Rommel había recibido la visita del mariscal Cavallero, quien ordenó al germano detener la operación. Los transalpinos se sentían heridos en su amor propio y no pensaban dar apoyo a una empresa de la que ni siquiera habían sido informados. No iban a participar en lo que, pensaban, era a todas luces una aventura sin sentido de Rommel. El suabo no aceptó interrumpir la maniobra y, en respuesta, Cavallero retiró al militar alemán el mando de las unidades italianas. Pero el general germano no se arredró. Continuó la ofensiva contando solo con las divisiones del Reich y, visto el éxito, parece que el resultado general del ataque no se resintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 29 Rommel tomó Bengasi haciéndose con una gran cantidad de suministros británicos. En poco más de una semana el díscolo general suabo había vuelto a poner todo patas arriba. Cirenaica volvía a estar bajo control del Eje. El día 31, Auchinleck, renunciando a la idea de pasar a la ofensiva, comienza a reforzar la linea de Gazala con el objetivo de establecer una posición de contención al avance germano. Para ello emplea las tropas que deberían haberse usado en el planeado avance inglés que los alemanes había logrado desarbolar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Tobruk debe caer”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el éxito cosechado, Rommel abandonó África el día 16 de Febrero para disfrutar de un merecido permiso, pero antes del descaso tuvo que reunirse con Hitler y otros jerarcas. Del mandatario recibió personalmente las espadas para su cruz de caballero y su felicitación. El dictador alemán, aunque seguía prestando prácticamente toda su atención al Frente del Este, respaldó el proceder de su general. El Führer seguía sintiendo una especial predilección por este impulsivo militar. Asimismo, se comprometió a reforzar la presión sobre Malta, con el objetivo de garantizar al comandante del Panzer Gruppe Afrika una mejora en su aprovisionamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel volvió al continente africano el 19 de marzo. Diez días después se reunió con sus oficiales y les dejó claro que, en cuanto fuese posible, él pretendía continuar la presión sobre los británicos. Pero eso no iba a ser una tarea sencilla. Auchinleck había fortificado extraordinariamente una línea que empezaba en Gazala y se prolongaba por el sur hasta Bir el Hacheim. Por ello, durante casi dos meses, el germano estuvo planificando la manera de superar ese obstáculo. En estas jornadas el militar alemán estuvo preparando el plan de la que iba a ser su maniobra más exitosa. Para llevar a cabo esta, las tropas italianas se volvieron a poner bajo sus ordenes. Con ellas, las unidades al mando del germano quedaron del siguiente modo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X Cuerpo (Gioda)&lt;br /&gt;XXI Cuerpo (Navarrini)&lt;br /&gt;Entre ambos sumaban 4 divisiones de infantería:&lt;br /&gt;Brescia&lt;br /&gt;Sabratha&lt;br /&gt;Pavia&lt;br /&gt;Trento &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;Deutsches Afrika Korps&lt;br /&gt;-15ª División Panzer (Von Vaerst)&lt;br /&gt;-21ª División Panzer (von Bismarck)&lt;br /&gt;90ª División Ligera (Kleemann)&lt;br /&gt;División Acorazada Ariete (De Stefanis )&lt;br /&gt;División Motorizada Trieste (La Ferla)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comandante del Panzer Gruppe Afrika dividió sus tropas en dos grupos. Dejó las divisiones de infantería italiana emplazadas en el norte a las ordenes de Crüwell, al tiempo que el asumía personalmente el mando de las tropas móviles que se desplegarían en el sur. El plan de Rommel era que sus formacions de infantería lanzasen un conato de ataque frontal para entrampar en él al grueso de las tropas aliadas. Mientras tanto, sus unidades móviles debían desbordar la línea defensiva inglesa por el sur, tomando Bir el Hacheim. Una vez sobrepasado este punto, las divisiones del Eje deberían girar al norte, copando a los anglosajones y destruyéndolos. El objetivo del Plan, no obstante, era doble. En palabras del propio Rommel, “el Ejército de campaña Británico debe ser destruido y Tobruk debe caer”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que respecta a las fuerzas, los británicos desplegaban en la zona 850 carros de combate bajo las ordenes de Ritchie, mientras que los italoalemanes solo podían poner en liza 560 tanques, de los que algo menos de la mitad eran modelos italianos. No obstante, Rommel contaba con 48 poderosas piezas de 88 mm, además de con varios modelos de cañones rusos que la Wehrmacht había capturado en el Ostfront. En el aire, con el traslado de aviones desde el Este, la Luftwaffe logro una superioridad temporal en la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Plan Venezia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 26 de mayo, al tiempo que las divisiones de Crüwell iniciaban sus operaciones de diversión, Rommel comenzó su movimiento de flanqueo por el sur del frente. Los ingleses no reaccionaron hasta la madrugada del 27, cuando al mando británico le empezaron a llegar noticias alarmantes. Los informes de las tropas de vanguardia hablaban de un gran número de carros blindados, a la cabeza de los cuales se hallaba el propio Rommel. Y los Tommys, igual que los germanos, sabían que allí donde estaba el Zorro del Desierto, allí estaba el frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tropas del Eje se toparon con una resistencia feroz, no solo por parte de los británicos, sino también por parte de las fuerzas francesas libres que defendían Bir el Hacheim. Además, para complicar aún más las cosas, las unidades de Rommel tuvieron muchos problemas con el suministro en combate, ya que su intendencia no fue capaz de encontrar rutas de aprovisionamiento adecuadas para las formaciones de vanguardia. Pero los italoalemanes consiguieron mantener la situación bajo control. El 1 de julio conquistaban la localidad de Sidi Muftah, tomando 3000 prisioneros y capturando 124 cañones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la toma de Sidi Muftah, se suceden varias jornadas de golpes y contragolpes lanzados por ambos bandos. En aquellos momentos parecía que todo terminaría en tablas. La batalla estaba siendo demoledora y a Rommel, cuyas fuerzas mermaban a demasiada velocidad, se le acababa el tiempo. Pero finalmente las tropas del Eje consiguieron tomar Bir el Hacheim el 10 de junio. A estas alturas, al Panzerarmee le quedaban tan solo 160 carros de combate alemanes y 70 italianos. El peaje que habían pagado las fuerzas alemanas era elevadísimo, pero el tenaz suabo no iba a parar ahora que el esfuerzo estaba a punto de dar sus frutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tobruk&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 11 de junio comenzó el último movimiento de la magna maniobra de Rommel. El suabo, considerando que había logrado vencer la principal resistencia anglosajona, se lanzó con sus tropas sobre los desarbolados británicos. No se vio automáticamente, pero ya el día 15 el general germano escribió a su esposa en estos términos: “La batalla está ganada. El enemigo se está dispersando.” Era cierto. El VIII Ejército se batía en retirada, Tobruk se encontraba ante los italoalemalemanes y, para el exigente comandante de estos, no había tiempo que perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 18 el Panzerarmee había concluido el cerco del puerto norteafricano. El 20 la Luftwaffe lanza un bombardeo sobre la ciudad para “ablandar” las defensas de esta e inmediatamente después se inician los ataques por tierra. La presteza con que los soldados del Eje ejecutaron el asalto impidió que los ingleses repitiesen la gesta de mantener el enclave en sus manos. En esta ocasión, los británicos no tuvieron ni tiempo ni ganas de presentar batalla. El día 21 Tobruk, con su gran depósito de municiones y víveres, se encontraba en manos de Rommel, quien atrapó a 32.000 soldados aliados en la operación. Como curiosidad, varios sudafricanos capturados solicitaron al general suabo que apartase a los soldados negros de los blancos. Rommel se negó alegando que los negros eran también soldados con uniforme sudafricano que, si habían combatido y caído junto a los blancos, debían ir al cautiverio de igual manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tobruk fue la última gran victoria de Rommel. Un triunfo que le supuso el ascenso inmediato a mariscal de campo y le valió las felicitaciones de todas las altas personalidades de la jerarquía nazi: Hitler, Göbbels, Göring... así como Mussolini y varios generales italianos hicieron llegar sus parabienes al suabo, quién se convirtió en un héroe nacional. Tobruk fue el punto culminante de la carrera de Rommel. Fue su mayor momento de gloria, su más grande gesta militar. Al suabo le quedaban dos años de vida y en ellos ya no iba a poder alcanzar un éxito semejante. Estos años siguientes iban a estar salpicados de derrotas militares y desilusiones políticas. Obviamente, Rommel no podía saber nada de esto. En aquellos momentos, el incansable germano solo pensaba en seguir adelante, hacia Egipto. El 21 de junio a las 9:45 de la mañana, aún antes de saber que había sido ascendido a mariscal de campo, radió el siguiente mensaje a sus tropas: “La fortaleza de Tobruk ha caído. Todas las unidades deben reunirse y prepararse para el siguiente avance”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-2307303974333901638?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/2307303974333901638/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/02/rommel-vii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/2307303974333901638'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/2307303974333901638'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/02/rommel-vii.html' title='Rommel VII'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-7081344334684971022</id><published>2010-02-21T14:19:00.000-08:00</published><updated>2010-08-06T16:22:08.335-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biografías'/><title type='text'>Rommel VI</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;A finales de abril, la guerra relámpago lanzada por los alemanes en los Balcanes y en Grecia estaba a punto de concluir. Las tropas británicas enviadas a este teatro de operaciones no supusieron ninguna barrera efectiva al avance germano y, finalmente, el 19 de abril se acordó su evacuación. La nación helénica se rindió dos días después. La “distracción griega” había llegado a su fin. Al Reino Unido no le quedaba otra opción que centrarse en el Norte de África.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Acción Tigre&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan solo un día después de ordenarse la evacuación de Grecia, a Churchill se le acumularon las malas noticias. El día 20 el premier británico recibió un informe desalentador del comandante supremo de sus fuerzas en Egipto, el general Wavell. En el se hacía saber que el grueso de la 15ª División Panzer estaba comenzando a desembarcar en Trípoli. El militar inglés entendía que el enemigo estaría en posición de lanzarse a un nuevo ataque en breve salvo que se hiciese algo serio para evitarlo. Churchill captó el mensaje. Londres, una vez abandonada la idea de defender Grecia, hizo de la necesidad virtud y se decidió a dar prioridad absoluta al frente norteafricano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan solo un día después de recibirse el informe de Wavell, el Reino Unido envió un gran convoy cargado hasta los topes de material bélico con dirección a Egipto. Era una acción arriesgada ya que cualquier mercante era un objetivo apetecible para los submarinos y aviones italogermanos, pero salió muy bien. Los barcos ingleses sufrieron algunos ataques, pero consiguieron minimizar las pérdidas. Gracias a esta osada maniobra conocida como “Acción Tigre”, la Royal Navy logró hacer llegar a Alejandría unos 250 carros de combate y medio centenar de aviones, maquinas que se desembarcaron en esta ciudad a partir del día 12 de mayo. Los tanques fueron utilizados para reorganizar y reequipar a la maltrecha 7ª División Blindada y convertirla en una formación poderosa. Los británicos estaban, o al menos así lo creían ellos, listos para lanzarse a por el Afrika Korps.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Operación Battleaxe&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya indicamos en la entrada anterior, los primeros combates en la zona de Halfaya ya se habían iniciado en mayo. Dicho mes concluyó con la posición en manos del Eje, lo cual daba a este bando cierta ventaja táctica, ya que este era uno de los pasos que presumiblemente tendría que utilizar cualquier formación británica que se dirigiese hacia el oeste. Para aprovechar esta situación, los alemanes desplazaron a este enclave gran parte de sus piezas antitanque, incluyendo los famosos cañones de 8,8 mm. En aquellos momentos, el Afrika Korps solo contaba con 13 ejemplares de esta magnifica arma pero supo posicionarlos con gran acierto, localizando media docena de los mismos en pleno paso de Halfaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ataque británico, denominado Operación “Battleaxe” (Hacha de Batalla), comenzó el 15 de junio. La moral inglesa, gracias a los refuerzos recibidos, estaba alta pese a los recientes reveses bélicos. Los anglosajones optaron por un ataque frontal contra Halfaya y algunos otros puntos fortificados alemanes (como la posición 208 al sur del frente) confiados en que su superioridad material les permitiría atravesar las líneas del Eje. Esta táctica británica otorgó a los germanos la posibilidad de emplear con gran efectividad sus armas contracarro. Las posiciones italoalemanas resistieron el envite de los tommies y sus cañones machacaron concienzudamente a los blindados enemigos. La RAF era superior a la Luftwaffe en la zona, pero los aparatos alemanes parecían desenvolverse mejor en la confusa guerra norteafricana, y defendían con habilidad a sus compañeros en tierra de los ataques aéreos británicos. El día 16, un vez que el avance inglés había sido detenido, Rommel se lanzó con la 5ª Ligera y la 15ª Panzer sobre los desconcertados anglosajones. El contraataque lanzado por el suabo termino de desarbolar a los ingleses, quienes no tuvieron más opción que admitir su fracaso y dar por terminada la operación apenas tres días después de iniciarse. Perdieron alrededor de un centenar de carros por apenas 12 del Eje. Fue el combate más intenso desde que Rommel llegó a África y en él el general germano demostró que sabía desenvolverse con destreza, no solo durante los ataques, sino también en operaciones defensivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Situación general:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A/ El Eje&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al concluir la operación Battleaxe se produjo un &lt;em&gt;impasse&lt;/em&gt;. Los británicos habían sufrido una derrota apabullante, pero el Eje no tenía fuerzas suficientes para explotar la situación a su favor. Por otra parte y en lo que al panorama global se refiere, Alemania se lanzó contra la URSS el 22 de junio de 1941, apenas tres días después del final de Battleaxe. Debido a este acontecimiento, Rommel entendió que no iba a recibir grandes refuerzos, por lo menos hasta que la Wehrmacht pusiese de rodillas a la Rusia Soviética. Al inicio de Barbarroja esto parecía un objetivo alcanzable en el corto plazo, pero a medida que avanzó la campaña se vio que el régimen de Stalin no iba a ser precisamente pan comido. El Reich había optado por jugar la carta del Este y dejar en segundo plano la africana, y esta elección habría de mantenerse en el tiempo. Era algo que ya no se iba a poder cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que respecta a las tropas al mando de Rommel, estas sufrieron una reorganización en agosto con el fin de de dar una estructura más oficial a la cooperación italoalemana. El día 15 de ese mes nacía el Panzer Gruppe Afrika, compuesto por las siguientes unidades:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Afrika Korps (Alemán) General Crüwell&lt;br /&gt;-15ª División Panzer – General Neumann-Silkow&lt;br /&gt;-21ª División Panzer (antes 5ª ligera) – General Ravenstein&lt;br /&gt;90ª División Ligera (alemana) – General Summermann (Esta unidad no formaba parte del DAK)&lt;br /&gt;XX Cuerpo Blindado (Italiano) – General Gambara&lt;br /&gt;-División Ariete&lt;br /&gt;-División Trieste&lt;br /&gt;XXI Cuerpo (Italiano) – General Navarrini&lt;br /&gt;-División Brescia&lt;br /&gt;-División Trento&lt;br /&gt;-División Pavia&lt;br /&gt;-División Bologna&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además se le asignó a Rommel un estado mayor, comandado por el general Gause, adecuado para cumplir con las responsabilidades inherentes a un mando sobre diez divisiones. Dicho esto, conviene indicar que el militar alemán no siempre tenía a sus ordenes a las unidades transalpinas. Era el mando italiano el que debía concederle autoridad sobre la mismas llegado el caso de que necesitase emplearlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo del verano de 1941, y a pesar de haber derrotado a los británicos, Rommel no inició operaciones de importancia y se limitó a utilizar sus fuerzas móviles en algunas operaciones de reconocimiento. ¿Por qué? La razón principal hay que buscarla en el desabastecimiento al que estaban sometidas sus tropas. Solo entre junio y septiembre los británicos mandaron al fondo del mar 220.000 toneladas de suministros destinadas a los soldados italogermanos en África. De estas pérdidas, la mitad fueron debidas a los ataques aéreos, gran parte de los cuales fueron lanzados desde Malta. Una prueba más de la importancia que tenía esta isla en las operaciones en el mediterráneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, el hecho de que los envíos llegasen con cuentagotas, a pesar de dificultar las operaciones de Rommel, le dio tiempo para planificar, esta vez meticulosamente, su ataque a Tobruk. La creación del Panzer Gruppe Afrika aumentó el número de tropas a su cargo y, consecuentemente, también incrementó sus posibilidades operativas. De los informes enviados por sus unidades móviles tras las incursiones antes mencionadas, Rommel creyó que los británicos no estaban listos para ninguna ofensiva tras la decepción sufrida en la operación Battleaxe. La luftwaffe tampoco encontró muestras de que los ingleses estuviesen llevando a cabo una concentración de soldados con vistas a un ataque a gran escala. Tanto sus topas móviles como la fuerza aérea se equivocaban, pero Rommel no tenía modo de saberlo. Lo que si sabía era que, antes o después, los anglosajones se lanzarían nuevamente a una ofensiva para tratar de liberar Tobruk. El suabo sabía que sus enemigos recibían no solo suministros (combustible y munición) sino también refuerzos (nuevos cañones y tanques) constantemente. Sus tropas, por el contrario -y debido a que el alto mando germano otorgaba la mayor parte de su atención al Frente del Este- sobrevivían con con una mínima cantidad de suministros y refuerzos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, Rommel se enfrentaba a una carrera no contra uno, sino contra dos rivales. Por un lado, sus pertrechos bélicos llegaban con una lentitud exasperante, lo que le impedía el inicio de operaciones de gran envergadura. Por otro, sabía que si no iniciaba – y concluía con éxito- el ataque sobre Tobruk, no podría concentrar todas sus tropas, es decir las diez divisiones del Panzer Gruppe Afrika, en la la frontera libio-egipcia para hacer frente a la previsible ofensiva inglesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras pasar el verano y gran parte del otoño en esta incomoda situación, el suabo se vio con suficientes recursos para iniciar el definitivo asalto a Tobruk en noviembre. Las cuatro divisiones italianas del XXI cuerpo estaban situadas en torno a la ciudad y Rommel emplazó además a la 15ª División Panzer y a la 90ª ligera en posición de asaltar el bastión. También tenía al XX cuerpo en posición. Solo se quedó al margen del operativo la 21ª Panzer, que se quedaba como fuerza móvil de reserva dispuesta a intervenir si las guarniciones de las posiciones fortificadas de la frontera (Bardia, Capuzzo, Solum y Halfaya) sufrían algún ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dispositivo para el asalto estaba listo. La operación debería iniciarse el día 23 y tendría que concluirse rápidamente, a tiempo de llevar a todas las formaciones italogermanas al este, para enfrentarse contra la previsible respuesta británica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;B/Los Británicos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el fracaso de Battleaxe, los ingleses se pusieron a trabajar con el objetivo de recuperarse de su derrota. El hecho de que los alemanes estuviesen ahora empeñados en Rusia suponía que no iban a poder reforzar sus tropas en África convenientemente, al menos durante un tiempo. Es decir, desde el punto de vista británico, la situación parecía estar dando un vuelco a su favor. En aquellos momentos, el Reino Unido, aparte de la batalla del Atlántico desarrollada contra los submarinos germanos, no tenía más frentes abiertos que el teatro norteafricano. Por contra, su principal enemigo se había lanzado contra el coloso soviético empeñando en esta lucha la inmensa mayoría de sus fuerzas. Esto provocaba que, incluso aunque a la larga el Tercer Reich terminase derrotando a la URSS, al menos durante un tiempo su principal esfuerzo bélico debería estar orientado hacía sus operaciones en el Este europeo. En definitiva, para Alemania el teatro africano continuaría siendo un campo de batalla secundario, pero para los británicos en aquel momento era su campaña principal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo referente a sus mandos, los ingleses volvieron a cambiar a sus lideres militares en África. Claude Auchinlek pasó a ser el comandante supremo de las fuerzas del Imperio Británico en la zona. A su vez, las tropas del Reino Unido se reorganizaron en el VIII Ejército, bajo mando del general Alan Cunningham. Londres además hizo un esfuerzo por enviar a Egipto todos los pertrechos y suministros bélicos posibles. Bajo el mando de Cunningham se agruparon unos 700 carros de combate, una cifrá impresionante si la comparamos con las que se manejaban hasta entonces en el teatro norteafricano. La cantidad de tanques con la que contaba Rommel se elevaba tan solo a la mitad de los británicos y, de ellos, el 50% eran modelos italianos, muy inferiores en calidad a los germanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los británicos contaban además con el plan original de Rommel para atacar Tobruk. Su servicio de inteligencia les había pasado, no solo el dato, sino también una copia del propio plano esbozado por el suabo de su puño y letra. Lo único que desconocían los anglosajones era el día en el que el general pretendía lanzar el asalto. Las intenciones inglesas consistían en cargar contra los alemanes en el momento en el que estos se encontrasen entrampados frente a Tobruk, pero el hecho de que el Eje estuviese tardando tanto en iniciar el ataque sobre esta asediada localidad, provocó que finalmente los anglosajones diesen la orden de avance el día 18 de noviembre, antes de que los soldados italogermanos hubiesen iniciado el asalto al puerto libio. Para esta ofensiva, el Imperio Británico utilizó las siguientes divisiones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XXX Cuerpo:&lt;br /&gt;-7ª División Blindada inglesa&lt;br /&gt;-1ª División Sudafricana&lt;br /&gt;-22ª Brigada Inglesa&lt;br /&gt;XIII Cuerpo&lt;br /&gt;-4ª División India&lt;br /&gt;-2ª División Neozelandesa&lt;br /&gt;-1ª Brigada Inglesa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, las tropas situadas dentro de Tobruk (en aquellos momentos la 70ª División Inglesa y una brigada polaca), también colaboraron con sus camaradas, lanzando varios ataques contra las tropas italoalemanas emplazadas alrededor del enclave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como curiosidad, cabe señalar que unos comandos británicos trataron de asesinar a Rommel la noche del 17, justo antes de iniciarse la ofensiva inglesa. La operación fue un fracaso debido a que estos no pudieron localizar al general alemán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Operación Crusader&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ataque británico recibió el nombre de Operación Crusader (Cruzado). La maniobra se inició el 18 de noviembre, y tuvo bastante más éxito que Battleaxe. Los ingleses no consiguieron romper el frente italoaleman, pero sí que consiguieron trabar combate con varias unidades sin quedarse parados frente a las posiciones fijas del Eje tal y como había sucedido durante la primavera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al iniciarse el ataque, los alemanes no reaccionaron con fuerza. Durante las primeras 24 horas, Rommel pensó que la maniobra enemiga podría ser contenida por las posiciones fortificadas de Bardia, Sollum y Capuzzo. El suabo ni siquiera se hizo cargo personalmente de las operaciones y dejó el mando al comandante del Africa Korps, el general Crüwell. El líder del Panzer Grupe Afrika no se convenció hasta el día 19 de que se trataba de una operación británica de gran calado que no le iba a dejar más remedio que posponer el previsto ataque sobre Tobruk. En ese momento, retomó el control de todas las tropas y se preparó para hacer frente a los anglosajones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ataque inglés, al no conseguir romper las líneas enemigas pese a ser muy violento, se tradujo en una serie de combates desordenados lo largo de todo el frente. Varias unidades británicas e italoalemanas se enzarzaron en luchas sin objetivos definidos, y sin direcciones claras. Los anglosajones, aprovechando el desorden, lograron capturar a parte de los oficiales del estado mayor del Afrika Korps el día 23, lo que dificultó sobremanera la coordinación de las unidades del Eje. Esa mismo jornada se bautizó con el nombre de “Domingo de difuntos”, debido a que durante el mismo tuvieron lugar enfrentamientos de extraordinaria dureza que dejaron maltrechos a ambos bandos. Al concluir el día, ningún contendiente parecía tener fuerzas suficientes para ganar, pero ninguno estaba dispuesto tampoco a tirar la toalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, el Eje consiguió salvar el primer envite. No obstante, la situación podía haber terminado mucho peor debido al peculiar estilo de lucha de Rommel. Como ya hemos indicado, el suabo gustaba de posicionarse en primera linea del frente pero, al no existir un “frente” como tal, el comandante supremo germano se extravió en medio del fragor de los combates. Una avería en su vehículo de mando provocó que quedase separado del resto de sus hombres y, literalmente, el desierto se lo tragó. La noche del 24 Rommel, acompañado únicamente por su jefe de estado mayor, Gause, se encontró perdido e incomunicado en medio de la mayor batalla desarrollada hasta la fecha en el norte de África. Y esto no fue todo. A Rommel le encontraron los generales Crüwell (comandante del Afrika Korps) y Bayerlein (comandante de la 21ª División Panzer), quienes a su vez habían perdido todo contacto con sus unidades. Es decir, el 24 de noviembre de 1941, los cuatro militares alemanes más importantes del teatro de operaciones africano se encontraron aislados por completo del resto de sus tropas en medio de ninguna parte y en mitad de un caos de formaciones amigas y enemigas repartidas entre todos los puntos del mapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe tratar de imaginar cual habría sido el resultado de la captura de estos oficiales en manos británicas durante aquellas extrañas horas. El destino del Afrika Korps, y por ende el de todas las tropas italogermanas en África, hubiese cambiado por completo. Se hubiese descabezado al Panzer Gruppe Afrika en un momento crítico, privando a los alemanes de sus principales mandos. El caos, presumiblemente, se hubiese transformado en desastre. Pero incluso en esta desconcertante situación salió a relucir el genio de Rommel. El vehículo en el que viajaban los generales germanos tuvo que evitar lo mejor que pudo a las unidades enemigas que se encontraban próximas, y lo consiguió hasta que se dio de bruces contra un hospital de campaña neozelandes. Era evidente que los alemanes habían sido localizados. Había que pensar en algo rápido y Rommel lo hizo. Salió del vehículo y se dirigió con calma hacía los oficiales médicos y los heridos. Conversó con ellos dando a entender que él era el captor y sus interlocutores los capturados. La interpretación del germano debió de haber sido algo digno de un premio, ya que los sanitarios se lo tragaron por completo. El suabo dialogó pausadamente con ellos, interesándose por el tipo medicinas y demás materiales que pudiesen necesitar, y prometiendo hacer lo posible por conseguirlos. Poco después, se despidió amablemente de los neozelandeses y abandonó el lugar. Cuando estos pudieron contactar con sus aliados y se dieron cuenta del engaño era demasiado tarde. Rommel y sus acompañantes se habían desvanecido. El zorro del desierto se la había vuelto a jugar a los tommies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el momento en que Rommel consiguió recuperar el contacto con sus tropas, automáticamente pretendió explotar a su favor el punto muerto que se produjo tras el Domingo de Difuntos. Contra el consejo de sus oficiales, quienes pensaban que sus soldados estaban extenuados hasta límites muy peligrosos, se lanzó con sus hombres contra los igualmente fatigados británicos. Estos no se encontraban en su mejor momento, cierto; pero los italoalemanes, quienes habían quemado gran parte de sus fuerzas conteniendo la inicial ofensiva británica, tampoco disponían de efectivos suficientes para efectuar un contraataque con efectividad. No obstante, incluso en esta situación, a Rommel pudo haberle salido bien la jugada. Cunningham, el comandante del VIII Ejército, perdió la esperanza en la victoria y pensó que una avalancha germana se les venía encima. Auchinlek se vio obligado a cambiar a este desmoralizado militar por el general Ritchie, quién tuvo éxito en la tarea de insuflar nuevamente valor a sus hombres para resistir lo que en realizad era el último movimiento de Rommel, la última carta que el germano podía poner sobre el tapete. Una vez que los británicos lograron aguantar con firmeza, fue evidente que al suabo no le quedaban más triunfos por jugarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Consecuencias&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el fracaso en el contraataque de Rommel, la situación se reveló en toda su crudeza para el Eje. Los británicos habían sufrido graves pérdidas, cierto, pero a estas alturas de la campaña habían logrado un ritmo de recuperación muy bueno, consiguiendo reponer sus bajas con mucha mayor eficacia que los italogermanos. Estos, por el contrario, se las veían y se las deseaban para sustituir cada hombre y cada maquina que perdían en el desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este contexto, a finales de noviembre Rommel comprendió que no podía seguir sosteniendo el frente contra los británicos y, al mismo tiempo, mantener el asedio de Tobruk. En caso de insistir en ello, cabía el riesgo de perder a todo el Panzer Gruppe Afrika en lucha de desgaste contra un enemigo a todas luces mejor abastecido que él, lucha en la que los italoalemanes ya no tenían nada que ganar. El germano, en una decisión quizá prematura pero sin duda prudente, optó por perder el territorio, pero conservar sus tropas. Entre los días 4 y 8 de diciembre se llevó a cabo un primer repliegue, situando las unidades a unos 100 km al oeste de Tobruk. Ni el mariscal Kesselring (en aquellos momentos supervisor general de las tropas alemanas en el área mediterránea), ni los mandos italianos apoyaron el proceder de Rommel, pero este no se dejó convencer por quienes, en definitiva, habían sido los mismos que se habían opuesto a su ataque sobre Cirenaica apenas nueve meses antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Afrika Korps contaba en aquellos momentos con unos cuarenta tanques, cifra a todas luces insuficiente para enfrentarse a los bien pertrechados británicos. Rommel continuó la retirada hasta el Ageila, donde finalmente pudo asentarse en una posición lo suficientemente firme como para detener a los ingleses quienes tuvieron que pararse, no solo por la resistencia italoalemana sino también para reorganizar sus líneas de suministros. Al final del año, las únicas ganancias que quedaban de las campañas africanas del Eje eran las posiciones fortificadas a lo largo de la frontera libio-egipcia, pero todos estos enclaves fueron rindiéndose a lo largo del mes de enero. A inicios de 1942, Rommel volvía a estar en la misma situación que al principio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-7081344334684971022?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/7081344334684971022/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/02/finales-de-abril-la-guerra-relampago.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/7081344334684971022'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/7081344334684971022'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/02/finales-de-abril-la-guerra-relampago.html' title='Rommel VI'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-6048634051954445499</id><published>2010-02-06T09:35:00.000-08:00</published><updated>2010-08-06T16:00:03.790-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biografías'/><title type='text'>Rommel V</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Tras el éxito de la Operación Sonnenblume, Rommel rebosaba optimismo. “Objetivo: el Canal de Suez” señaló el 10 de abril. Pero no todo iba a ser tan fácil. En su camino se encontraba un obstáculo, un baluarte de extraordinaria importancia que iba a provocar la primera gran derrota del militar germano: la ciudad de Tobruk.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El asalto&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tobruk era un punto clave para el conflicto en el Norte de África. Arrebatar la ciudad a los británicos, quienes a su vez la habían tomado de manos transalpinas pocos meses antes, supondría recuperar un puesto avanzado clave para las futuras operaciones en el mediterráneo. Hasta ese momento, la marina italiana, en su papel de cordón umbilical que mantenía vivo al Afrika Korps, desembarcaba los pertrechos bélicos para las tropas del Eje en el puerto de Trípoli. La utilización de este puerto, al estar muy cerca de Italia, suponía que los buques de este país tuviesen que recorrer un trayecto corto, con lo que se reducía el riesgo de sufrir un ataque por parte de la Royal Navy. No obstante, el extraordinario avance de Rommel en el mes de abril había dado lugar a que el puerto de Trípoli quedase demasiado lejos del frente. Esto provocaba que los suministros desembarcados en esta ciudad tuviesen que ser trasladados por tierra hasta donde se encontraban los ejércitos combatientes. Dicho trayecto, además de suponer un consumo adicional de combustible, tampoco estaba exento de peligro, principalmente en forma de ataques aéreos por parte de aparatos británicos. Rommel había sugerido que se empezase a utilizar el puerto de la recientemente conquistada Bengasi, pero este no tenía capacidad suficiente para reemplazar al de la capital libia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel suponía que con Tobruk en sus manos la delicada situación de su tropas mejoraría. Esta ciudad sí que podía sustituir a Trípoli como puerto principal, con la ventaja añadida de que se encontraba cerca de la frontera Libio-Egipcia, lugar que se iba a convertir en la línea del frente durante los meses siguientes. Tenía además una ventaja añadida: Tobruk estaba mucho más lejos de Malta que Trípoli, con lo que su captura implicaría que disminuyesen considerablemente las posibilidades que tendrían los británicos de hostigar el traslado de combustible, armas y municiones del Eje. En definitiva, Tobruk se presentaba como el punto de apoyo principal para la continuación de las operaciones bélicas germano-italianas en el norte de África.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los anglosajones, por su parte, conocían tan bien como sus enemigos la importancia estratégica que tenía la localidad de Tobruk en la partida de ajedrez que se estaba jugando en África. Si la pérdida de Cirenaica había supuesto una conmoción, la caída de este puerto podía poner en jaque al rey del Mediterráneo. Por ello, antes de encontrarse en esta desafortunada situación, el Imperio Británico se dispuso a enrocarse y mantener en su poder a toda costa el vital baluarte norteafricano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo planeó Rommel tomar Tobruk? En terminos generales, siguiendo las mismas pautas que durante los días anteriores. Durante la ofensiva de Cirenaica, las mejores bazas del militar germano habían sido: por un lado, su capacidad de improvisación; y por otro, la asombrosa rapidez con la que era capaz de conducir a sus tropas. Con ellas había derrotado a los británicos y con ellas pretendía volver a salir victorioso. Pero esta vez no todo iba a salir como el general alemán pretendía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La reacción británica&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El líder del Afrika Korps era consciente de que Tobruk era una posición bien defendida. Por ello, para facilitar la toma de este enclave, el militar germano desistió de intentar un ataque frontal y ejecutó un movimiento envolvente rodeando la ciudad. El día 11 de abril las tropas del Eje ya tenían completado el cerco de la ciudad y el día 14 lanzaron su primer ataque. En el transcurso de este, los italoalemanes pudieron comprobar que las tropas británicas no habían perdido sus ganas de pelear y, por primera vez desde el inicio de la ofensiva, fracasaron de manera estrepitosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las razones de la derrota hay que buscarlas principalmente en la limitada capacidad bélica de los alemanes en el teatro de operaciones norteafricano. Los éxitos del Eje en la zona en las jornadas anteriores, tan sorprendentes como inesperados para todos menos para Rommel, dieron una imagen del Afrika Korps muy alejada de la realidad. Las unidades italogermanas aparecían como todopoderosas frente a unos británicos repentinamente empequeñecidos y venidos a menos, pero esta no era en absoluto la situación real. Una gran parte del merito de la victoria del Eje, como ya indicamos en la entrada anterior, se debe atribuir directamente a los británicos, quienes debilitaron el frente facilitando de este modo la ruptura que protagonizarían los soldados de Rommel. Sin embargo, lo cierto es que las tropas de este seguían siendo demasiado escasas para realizar operaciones de gran envergadura; por lo que una vez que los británicos se recuperaron de la sorpresa inicial (cosa que ya estaba sucediendo en la segunda semana de abril) pudieron agarrarse al terreno y hacer frente a las reducidas fuerzas enemigas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, a mediados de abril la maestría de Rommel había logrado provocar que el púgil italo-alemán quién parecía a punto de besar la lona en el anterior asalto, le lanzase una serie de certeros y repetidos golpes al inglés aprovechando que este, confiado por lo que parecía ser una victoria ya hecha, había bajado la guardia. Pero el británico no se iba a quedar de brazos cruzados eternamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la segunda semana de abril, los anglosajones empezaron a reorganizar sus dispersas tropas para hacer frente a la agresividad de sus oponentes. Para ello, además de con su característica tenacidad, iban a contar con otra herramienta más útil si cabe: las fortificaciones defensivas que había construido los italianos en 1940 en torno a Tobruk antes de ser expulsados de la zona por la ofensiva inglesa. En ellas se atrincheraron la 9ª división australiana y los restos de varias unidades británicas derrotadas en Cirenaica con un único objetivo en mente: hacer de esta ciudad libia un bastión inexpugnable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, por primera vez desde su llegada a África, Rommel se encontró con una sólida posición defensiva guarnecida por tropas resueltas a no dejarse expulsar. En estas circunstancias, por mucha pericia que pueda tener un comandante (y Rommel la tenía), la toma del enclave generalmente ha de ser llevada a cabo a través de un metódico, planeado y, por tanto, lento asedio. El general suabo no se inclinó por esta opción y, como ya hemos indicado, optó por ejecutar una maniobra envolvente e iniciar un ataque casi inmediatamente después, sufriendo su primera derrota de importancia. El militar alemán lanzó sus hombres desde el sur con la intención de abrir varias brechas en las líneas enemigas, pero el resultado fue del todo menos satisfactorio. Las tropas del Imperio Británico estaban fuertemente atrincheradas en sus posiciones y además hacían gala de un fuego antitanque extraordinariamente preciso que diezmó los blindados alemanes, verdadera columna vertebral del Afrika Korps. El fracaso fue absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Rommel sin duda supuso una desagradable sorpresa la renacida capacidad bélica de sus enemigos, pero reorganizó sus fuerzas rápidamente y se preparó para reiniciar el asalto dos semanas después del fallido primer ataque. No obstante, antes de que este tuviese lugar, Rommel recibió la visita de un enviado del OKH, el general Paulus, quién llegó al teatro de operaciones el día 27, a tiempo de ser testigo del segundo intento de tomar Tobruk. Esta embestida se lanzó finalmente el día 30, pero el resultado no fue mejor que en la ocasión anterior. Los sitiados volvieron a rechazar a las tropas del Eje causándoles graves pérdidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A causa de este fracaso, Paulus, quien había autorizado a Rommel a que se lanzase por segunda vez a por la ciudad norteafricana, envió a Berlín un informe que hacia hincapié en los aspectos negativos del estilo de mando del suabo. Es evidente que las relaciones entre el comandante del Afrika Korps y el alto mando no se vieron favorecidas gracias a esta información. No obstante, en descargo de Paulus hay que decir que, efectivamente, el Rommel de aquellos días no fue el mejor Rommel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, Paulus no fue el único que expresó sus dudas acerca de la manera que tenía Rommel de dirigir las operaciones bélicas. Varios altos oficiales de las fuerzas alemanas en el continente africano se mostraron muy en desacuerdo con las operaciones ordenadas por su jefe para la toma de Tobruk . Los más destacados fueron el general al mando de la 5ª división ligera, Streich, y el comandante de las fuerzas panzer de dicha unidad, Olbricht. Ambos serían destituidos de sus puestos poco después por el general suabo en lo que podemos considerar una decisión poco ética de este, ya que las quejas de ambos podían ser, al menos en buena parte, fundadas. No obstante, desde un punto de vista pragmático, es comprensible también que Rommel no pudiera permitirse -ni tampoco quisiese hacerlo- estar al mando de unos oficiales que desconfiasen de su manera de conducir las operaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Combates en la frontera Libio-Egipcia: vuelve la guerra de posiciones&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el fracaso del asalto a Tobruk, las fuerzas del Eje tuvieron que resignarse a plantear un asedio en firme a la plaza. Era evidente que, al menos en el corto plazo, ni los anglosajones se iban a rendir, ni los alemanes iban a derrotarlos con facilidad. Por ello, Rommel tuvo que enfrentarse a la desagradable tarea de continuar las operaciones contra los británicos sabiendo que dejaba a su espalda un enclave enemigo, enclave que supondría una constante amenaza sobre la siempre precaria ruta de suministros del Eje. El suabo dirigió entonces sus vista al oeste ya que temía, con todo fundamento, que los británicos antes o después intentarían algún tipo de operación con el objetivo de liberar a sus camaradas sitiados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las fuerzas del Eje se desquitaron de su fracaso ante Tobruk tomando a lo largo del mes de abril Bardia, Sollum y Capuzzo y conquistando asimismo el estratégico paso de Halfaya, lugar por donde necesariamente tendría que pasar la previsible contraofensiva británica. Como las tropas alemanas eran insuficientes para ocupar adecuadamente todos estos enclaves, Rommel echó mano de la infantería italiana. Estas unidades, cuya movilidad era mucho más reducida que la de sus compañeros de armas, no eran muy útiles en las operaciones rápidas a las que tan aficionado era Rommel, pero sí se confiaba en que desempeñasen un buen papel sirviendo de guarnición en las posiciones recientemente tomadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo que desplegaba sus hombres a lo largo de la nueva línea del frente, Rommel presionaba al alto mando germano para que le hiciesen llegar cuanto antes la 15ª División Panzer, cuyos primeros efectivos ya habían empezado a desembarcar en Trípoli. A juicio del comandante del Afrika Korps, quién siempre parecía tener prisa, la lentitud en estas tareas volvía a ser excesiva; pero su impaciencia, como en la mayor parte de las ocasiones, no era un mero capricho. Su instinto le decía que algo iba pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los Británicos contraatacan&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Fritz”, la palabra clásica para designar al soldado alemán, fue el término radiado por los británicos a sus unidades de vanguardia -comunicación que el servicio de información de Rommel logró interceptar- el día 14 de mayo. Los operadores de radio germanos no estaban muy seguros de lo que significaba, pero el ataque lanzado al día siguiente por los “tommies” se encargó de sacarles de dudas. La intención de los anglosajones era poner a prueba las defensas del Eje, debilitandolas antes de que los alemanes pudiesen poner en juego sus refuerzos. Los ingleses sabían que la 15ª División Panzer estaba llegando, aun con cuentagotas, al frente; y este era un movimiento que preocupaba sumamente al alto mando del Reino Unido. Y es que, si con una sola división los alemanes les habían expulsado de Cirenaica, ¿que no podrían hacer con dos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ataque pareció tener éxito al principio. Las tropas del Imperio Británico consiguieron retomar el paso de Halfaya, causando considerables bajas a los defensores. Sin embargo, Rommel no se dejó intimidar. Contraatacó y retomó el enclave el 27 de mayo. Los ingleses, viendo que los italoalemanes no cedían, detuvieron la ofensiva. Era una situación de punto muerto, pero nadie se hacía ilusiones de que fuese a durar demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en este momento cuando el comandante del Afrika Korps se deshizo de los oficiales mencionados anteriormente y los sustituyó por personas más dignas de su confianza. También fueron aquellas las jornadas en las que el suabo perfeccionó una de las tácticas que mejores réditos le daría durante su estancia en el desierto: las cortinas de fuego anticarro. Rommel llegaría a ser un maestro en la maniobra de atraer a los blindados enemigos bajo el radio de acción de sus cañones al tiempo que mantenía a sus propios tanques libres para hostigar al enemigo. En la guerra del desierto, los antiaéreos germanas, principalmente los famosos 88 pero también otros cañones de menor calibre, se desempeñaron en funciones antitanque con con una efectividad brutal. Una vez que se perfeccionó esta táctica por parte de los germanos, la acción combinada de sus carros junto con sus armas contracarro produjo extraordinarios resultados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro orden de cosas, también empezó a ponerse de manifiesto otra de las características más criticadas de Rommel: su tendencia a venirse arriba o a caer en el pesimismo con excesiva rapidez. Esto provocaba que los mensajes que enviaba al alto mando fuesen o muy optimistas o demasiado lóbregos. Dichos informes no solían ser bien recibidos por el alto mando en Berlín y sus integrantes terminaron por no tomarlos demasiado en serio. Pero los ingleses, quienes interceptaban con regularidad las comunicaciones gracias a sus servicios de inteligencia, no conocían esta peculiaridad del comandante de sus adversarios, razón por la cual daban más crédito a sus mensajes. Y en aquellos momentos, las informaciones enviadas desde África por los alemanes presentaban una situación bastante deprimente del lado germano, poniendo énfasis en el reducido número de tropas realmente fiables que se hallaban en la zona y en la crónica escasez de suministros que estas sufrían. Gracias a estos datos, el mando británico creyó que que se acercaba su oportunidad. A juicio de los anglosajones, era el momento de pasar a una contraofensiva de gran envergadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-6048634051954445499?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/6048634051954445499/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/02/rommel-v.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/6048634051954445499'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/6048634051954445499'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/02/rommel-v.html' title='Rommel V'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-565665562168227603</id><published>2010-01-18T17:28:00.000-08:00</published><updated>2010-08-06T15:44:21.144-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biografías'/><title type='text'>Rommel IV</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;La situación en el Norte de África previa a la llegada de Rommel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 10 de junio de 1940, poco antes del colapso del Ejército Francés y cuando parecía que la causa aliada estaba definitivamente perdida, Italia declaró la guerra a los franco-británicos. Con este movimiento, Mussolini pretendía dos cosas: en primer lugar, estar sentado al lado de los vencedores en el momento del armisticio; en segundo y como consecuencia de lo anterior, adueñarse de las colonias africanas que los anglo-franceses atesoraban. La maniobra del dictador transalpino estaba bien concebida, pero la jugada no le salió como esperaba. Francia se rindió, cierto, pero Gran Bretaña no estuvo dispuesta a seguir el mismo camino que su antigua compañera de armas, y como consecuencia de esta desafiante actitud los italianos se vieron embarcados en una contienda más larga de lo previsto, contienda para la que no estaban en absoluto preparados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En septiembre de 1940, las fuerzas italianas en Libia (un numeroso contingente de aproximadamente 200.000 soldados) penetraron en Egipto, llegando a introducirse unos 90 km en el territorio del país del Nilo. Los británicos, comandados por el general O´Connor, contraatacaron el 9 de diciembre y a pesar de ser muy inferiores en número consiguieron infligir a los transalpinos una severísima derrota, que en pocos días se convirtió para estos en una desbandada absoluta. A lo largo del mes de enero de 1941, los ingleses persiguieron a los italianos consiguiendo no solo expulsarlos de Egipto, sino además arrebatarles Cirenaica. Con este movimiento, los dominios del Eje en la zona quedaron reducidos al territorio de Tripolotania. La ofensiva británica concluyó con la toma de El Ageila, posición situada en un punto intermedio entre las mencionadas regiones libias. La derrota italiana fue total. Los ejércitos de Mussolini perdieron 130.000 hombres, medio centenar de carros de combate y unos 800 cañones. Las bajas de los anglosajones fueron mínimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La actitud alemana&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que se refería al Mediterraneo, los germanos no habían terminado de tener las cosas claras desde el inicio de la guerra. Berlín seguía la contienda en África con expectación, cierto, mas no entendía el continente africano como un teatro principal de guerra, sino como una manera de lograr que los británicos estuvieran ocupados. Los alemanes habían ofrecido ayuda a los italianos en varias ocasiones, pero estos siempre la habían rechazado; y el Reich, deseando no ofender a su aliado, nunca insistió mucho al respecto. Sin embargo, tras la serie de ininterrumpidos fracasos transalpinos, el Reino Unido parecía estar a punto de convertirse en el dueño y señor del campo de batalla norteafricano, con lo que sus tropas quedarían libres para ser trasladadas a otras zonas de operaciones. En esa situación, y con el fin de evitar la victoria británica, es cuando Alemania se decide finalmente a intervenir. Los germanos optarán por enviar al norte de África una cantidad limitada de soldados, no solo como ayuda militar, sino también como un apoyo psicológico a los italianos, cuya moral de combate se estaba viniendo abajo. Los transalpinos, aunque inicialmente remisos a aceptar que los alemanes se inmiscuyesen en un asunto que consideraban exclusivo, terminaron dando su brazo a torcer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los mencionadas intenciones en mente, Hitler llama a Rommel a Berlín el día 6 de febrero de 1941. Allí, el Führer le expone que se le va a designar como comandante de una pequeña fuerza expedicionaria de dos divisiones, una panzer y una ligera, que será enviada a África a apoyar a los italianos. La operación recibe el nombre de Sonnenblume (Girasol).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, lo que iba a ser determinante de los acontecimientos que estaban a punto de sucederse en el norte del continente africano no era solo la actitud de los germanos sino también la de sus oponentes, quienes estaban a punto de cometer un error fatal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La actitud británica&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el lado inglés, el alto mando consideraba que el asunto africano estaba prácticamente solucionado, razón por la cual ordenó un alto en las operaciones. Esta detención no estaba motivada por la defensa italiana, sino por la decisión que habían tomado los estrategas del Reino Unido de trasladar unidades desde África hasta Grecia, país que había sido atacado por los transalpinos en octubre de 1940. Los helenos, tras protagonizar una tenaz y exitosa defensa contra los italianos, estaban a punto de ser agredidos por los alemanes, enemigos que, sin duda, iban a causarles muchos más problemas. En este contexto, los británicos consideraron que sus fuerzas se emplearían mejor combatiendo contra el Eje en Grecia que en África.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O´Connor protestó abiertamente contra esta dispersión de fuerzas y solicitó que se le permitiese seguir avanzando hasta derrotar definitivamente a los italianos y expulsarlos del norte de África, pero el mando británico desestimo su petición y optó por jugar la carta griega. Los ingleses se detuvieron y comenzaron a retirar a sus unidades fogueadas de la primera línea del frente. El Reino Unido emplazó en la zona a tropas recientemente llegadas al desierto, entendiendo que no habría peligro para ellas, ya que se suponía que enfrente iban a tener a un enemigo prácticamente derrotado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rommel al otro lado del Mediterraneo: nace el Afrika Korps&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después de su entrevista con el Führer, Rommel viaja a la capital italiana y de ahí a Sicilia donde, el día 12 y acompañado por el coronel Schmundt (uno de los ayudantes más próximos a Hitler), se entrevista con Geissler, el comandante de la Luftwaffe en el mediterráneo central. El suabo solicita de su interlocutor que esa misma noche bombardee Bengasi -localidad que había caído en manos británicas durante la anterior ofensiva- y que, desde el día siguiente, inicie una serie de continuas incursiones contra las columnas de aprovisionamiento inglesas en Cirenaica. La respuesta que recibe le deja de piedra. Geissler indica que los transalpinos le han pedido encarecidamente que no bombardee Bengasi. ¿La razón? Varios altos oficiales italianos tienen propiedades en la zona. El futuro mariscal no acepta la postura del comandante de las fuerzas aéreas y solicita a Schmundt que se ponga en contacto telefónico con Hitler y le explique la situación. Este lo hace, y el Führer autoriza a Geissler a proceder de acuerdo a las instrucciones de Rommel. Es decir, antes incluso de poner el pie en África, el héroe de Caporetto ya había logrado que las cosas empezasen a cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel llegó a Tripoli el día 12 e inmediatamente se entrevistó con Gariboldi, el general italiano a cuyas ordenes se iba a encontrar. Conviene hacer especial hincapié en este punto. El suabo no fue la más alta autoridad militar del Eje en el teatro de operaciones africano. Cierto es que fue la personalidad que más influyo en la campaña, pero Rommel siempre tuvo por encima a algún oficial superior al que estaba subordinado y, en la mayor parte de las ocasiones, ese oficial no fue alemán sino italiano. Sin embargo, al haber tropas germanas implicadas, el suabo se guardaba un as en la manga, as que ya le hemos visto utilizar en su encuentro con Geissler: Rommel tenía la ventaja de poder apelar directamente a Hitler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Erwin Rommel llegó a Libia con una idea bullendo en su mente: atacar cuanto antes. Los británicos, pensaba, estaban tomando aliento para reiniciar en breve su ofensiva. Los germanos desconocían que los anglosajones habían decidido dejar en segundo plano a África para centrarse en Grecia, y esto provocaba que el suabo considerase que el tiempo corría en su contra. Rommel suponía que cuantas más semanas se les diesen a los ingleses, mejor se asentarían estos en las posiciones de Cirenaica recientemente arrebatadas a los transalpinos. Por ello, el general alemán decidió que no había un minuto que perder y comenzó a preparar a sus soldados. En aquel momento, solo tenía a la 5ª división ligera bajo su mando, unidad que empezó a desembarcar en Tripoli el 14, aunque también se le asignarían en breve varias divisiones italianas. No obstante, incluso contando con estas últimas, sus efectivos parecían sumamente insuficientes para embarcarse en una operación de asalto contra las posiciones enemigas. Cierto es que el alto mando le había prometido asimismo la 15ª División Panzer, pero todavía no estaba claro cuando esta unidad iba a llegar a Libia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar del precario estado de la situación, Rommel se puso a trabajar en su proyectada ofensiva nada más llegar a su nuevo destino. El suabo no consiguió convencer a los italianos acerca de la necesidad de un avance, pero sí logró que Gariboldi emplazase a lo largo de la linea del frente a las tropas italianas que iba a poner bajo sus órdenes, con lo que hizo posible que dichas unidades estuviesen más a mano en el momento crítico. Además, el general germano supervisó el desembarco de soldados y pertrechos alemanes en Tripoli y procuró que estuviesen en condiciones de combatir con la mayor premura posible. En esos frenéticos días, concretamente el 19 de febrero, las tropas expedicionarias del Reich fueron bautizadas con el nombre con el que pasarían a la historia: el Deutsches Afrika Korps.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo un mes después del nacimiento del DAK, Rommel volvió a Berlín para concretar sus órdenes con el alto mando. Para desilusión del suabo, este se encontró con que el OKW no contemplaba la posibilidad de realizar ningún ataque. Rommel, le indicaron, debía limitarse a ayudar a los italianos a defender Tripolitania. Pero no fue la única decepción que se llevó el general germano. También le comunicaron que la 15ª División Panzer no llegaría a África hasta mayo y le solicitaron que esperase el desplieque de esta unidad antes de iniciar cualquier tipo de maniobra contra los británicos. Incluso entonces, dichas operaciones deberían estar limitadas a la toma de Agedabia y, en caso de que la suerte estuviese a su favor, a la captura del puerto de Bengasi. Pero Rommel tenía sus propios planes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Blitzkrieg en Cirenaica&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última semana de marzo, tropas alemanas, siguiendo las ordenes que Rommel había dejado antes de partir hacia Berlín (lo que nos da una idea de lo convencido que estaba de llevar a cabo su plan), habían tomado la posición de El Agheila en una maniobra preliminar. Este lugar iba a servir a los germanos como punto de partida de las operaciones que estaban por llegar. Sorprendentemente, los británicos no respondieron al movimiento enemigo. La decisión de estos de centrarse en Grecia había debilitado sus posiciones en Cirenaica, mermando considerablemente sus capacidades combativas pero, o al menos así lo creían, dicho debilitamiento no suponía ningún riesgo. Los italianos habían sufrido una severa derrota apenas un par de meses antes y los ingleses asumían que dicho revés provocaría que los transalpinos se privarían de lanzarse a aventuras bélicas durante cierto tiempo. Pero, ¿y los alemanes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 31 de Marzo los generales Gambier Parry (comandante de la 2ª División blindada británica) y Neame (comandante de las fuerzas inglesas en Cirenaica) discutían acerca del informe sobre Rommel que el departamento de inteligencia les acababa de entregar. Era un texto breve que resumía la trayectoria bélica del germano y que no sirvió a ambos oficiales para prever lo que se les venía encima. Los británicos sabían que la llegada de los alemanes suponía un mero apoyo para los italianos y que no existían intenciones del OKW de lanzarse al ataque. Conocían además que, por el momento, el Tercer Reich solo disponía de una división en la zona, fuerza que era notoriamente insuficiente para efectuar cualquier tipo de operación de gran magnitud. La 5ª ligera tendría unos 120 tanques; la mitad ligeros y la otra mitad carros medios del tipo III y IV, una cantidad de blindados que no debería alterar en grado sumo el equilibrio en la zona. El razonamiento inglés era, en esencia, correcto: las órdenes alemanas no hablaban de una ofensiva y las tropas germanas en la zona eran demasiado reducidas para una acción de esas características. Luego, concluyeron, no habría ataque. Sin embargo, un razonamiento correcto les había llevado a una conclusión errónea ya que no tuvieron en cuenta una premisa fundamental: no contaron con que el Zorro del Desierto estaba a punto de comenzar a labrar su leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 31 de marzo, adoptando una actitud que contravenía las órdenes recibidas, Erwin Rommel inicia el ataque contra las posiciones británicas. Al final de ese día ya había conseguido tomar Mersa el Brega al tiempo que sus sorprendidos oponentes son incapaces de reaccionar de manera efectiva y empiezan a replegarse. El general alemán no pierde ni un segundo. Conoce que la rapidez es la clave de su movimiento y no esta dispuesto a perder su oportunidad. El día 2 alcanza Agedabia y lo único que pueden hacer los incrédulos ingleses es continuar retirándose. Ese día la intendencia germana puso a Rommel por vez primera cara a cara ante el mayor problema de la guerra en el desierto; el aprovisionamiento de combustible. De todos los grupos empiezan a llegar noticias alarmantes. El espectacular avance del DAK está dejando a sus vehículos sin gasolina, e intendencia declará que serán necesarios cuatro días para reabastecer a las tropas. Demasiado tiempo para Rommel, quien comprende que en ese intervalo los británicos se habrán recuperado de la sorpresa y harán imposible la continuación del ataque italoalemán. Entonces, el suabo recurre a una de sus mejores armas: su capacidad de improvisación. Ordena a todos los vehículos que se deshagan de la carga y que solo transporten combustible. Con esta solución logran tener a las unidades listas para reiniciar la ofensiva en apenas 24 horas. Tras esta pausa, el día 4 los soldados del Eje espoleados por su comandante toman Bengasi, el punto de máximo avance estimado por el OKW. Dicho enclave, según el alto mando, iba a ser eventualmente conquistable en mayo. Rommel lo tomó con un mes de anterioridad y en tan solo cuatro días. Y no tenía ninguna intención de parar allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ingleses, a quienes el movimiento alemán había pillado completamente desprevenidos, se retiran en un tortuoso desorden en medio de un torbellino de unidades del Eje que avanzan sin parar. Pero incluso a la vista del éxito, la ejecución de la maniobra no era todo lo rápida que quería Rommel. En cierta ocasión, el suabo se encontraba sobrevolando el campo de batalla con su avioneta Fieseler Storch, y al ver a una columna germana que no se movía con la presteza que él consideraba adecuada, dejó caer una nota en la que se leía simplemente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“¡Si no empiezan a moverse rápido, bajo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Firmado: Rommel”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Con todo, tras la caída de Bengasi, el destrozó que las tropas del Eje estaban causando a los ingleses no había terminado. Para hacernos una idea de la magnitud del desastre británico, hay que tener en cuenta que los tres principales generales del Reino Unido en la zona cayeron prisioneros a la semana de iniciarse la operación de Rommel. El día seis se apresó a O´Connor y Neame; y el día 7 se capturó a Gambier-Parry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué correr tanto?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El mismo día en que se tomó prisionero a Gambier-Parry, las unidades de vanguardia de Rommel alcanzan Mechili, enclave situado en medio de la protuberancia de Cirenaica, y apenas un par de días después tienen el territorio plenamente asegurado. En esas jornadas, los destacamentos del Afrika Korps creían que se les iba a otorgar un merecido descanso, pero su comandante no pensaba de la misma manera. Hasta ese día, los británicos habían estado lejos de presentar una resistencia seria. Simplemente trataron de escabullirse de unos enemigos que parecían estar en todas partes y que siempre se encontraban varios pasos por delante de ellos. La idea que en aquel momento empieza a abrirse camino en el alto mando después de la inicial conmoción que supuso el ataque italoalemán era la de salvar el mayor número de unidades replegándolas dentro de la fortaleza de Tobruk. Rommel adivinaba las intenciones inglesas, y también comprendía que la única manera de frustrar los planes británicos era actuar con rapidez y tomar Tobruk con un golpe de mano antes de que las tropas enemigas se atrincheraran en dicha ciudad. Por ello, el suabo sabe que su hombres no pueden permitirse perder el tiempo. Ordena a sus soldados que, sin dilación, continúen avanzando hasta la localidad de Tmimi, último enclave de importancia antes de Tobruk.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Razones del éxito germano&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí, todo había salido bien para las tropas del Afrika Korps. Primero: la colaboración de la Luftwaffe, esencial para las tácticas Blitzkrieg germanas, había mejorado considerablemente tras el primer encontronazo de Rommel con Geissler. Segundo: las unidades del general alemán, principalmente la 5ª División Ligera, pero también las formaciones italianas que combatían bajo su mando, se comportaron extraordinariamente bien, dando lo mejor de si mismas para contentar a su exigente comandante. Y tercero: los británicos también colaboraron estrechamente con la victoria de Rommel. El traslado de soldados del Reino Unido a Grecia disminuyó el número de efectivos ingleses en la zona hasta límites peligrosos. Además, mientras que las formaciones fogueadas se trasladaron a la península helénica, las tropas que se quedaron en África solían ser unidades con reducida experiencia bélica recientemente llegadas a lo que se suponía iba a ser un frente tranquilo. Obviamente, Rommel no jugó ningún papel en este tercer factor, pero si fue el principal detonante del segundo y un gran revulsivo del primero.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-565665562168227603?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/565665562168227603/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/01/rommel-iv.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/565665562168227603'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/565665562168227603'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/01/rommel-iv.html' title='Rommel IV'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-1316095934450540918</id><published>2010-01-09T07:35:00.000-08:00</published><updated>2010-08-06T15:30:41.189-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biografías'/><title type='text'>Rommel III</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;Polonia: Rommel en el Cuartel de Campaña del Führer&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 22 de agosto de 1939 Rommel recibe nuevas instrucciones en las que se le anuncia su ascenso a general de división y se le nombra comandante de los cuarteles de campaña del Führer. El puesto era ciertamente importante pero, en cuanto a lo que se refiere a los hombres a su cargo, y más si los comparamos con los que habitualmente están subordinados a un general de división, eran ciertamente escasos. El total de soldados a las ordenes del general suabo ascendía aproximadamente a un millar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuartel se localizaba en un tren compuesto por una docena de vagones, a los que se sumaban dos antiaéreos a la cabeza y a la cola del convoy. En este tren se celebraron las reuniones diarias que Hitler mantuvo con sus generales a lo largo de la invasión de Polonia, y Rommel habitualmente estaba presente en las mismas. Para él, un soldado que siempre había apostado por la velocidad y la sorpresa en el campo de batalla, poder observar desde tan privilegiada posición la campaña en la que por primera vez se puso en marcha la Blitzkrieg germana debió suponer una intensa satisfacción no exenta de envidia por no encontrarse en ese momento en el frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que respecta a las relaciones de Rommel con Hitler, durante este periodo no hicieron sino mejorar. Entre otras cosas, el suabo valoraba el extraordinario dominio que el austriaco parecía tener de la situación. La mayor parte de la cúpula militar germana temía una ofensiva anglofrancesa en el oeste del Reich en esas semanas en las que la casi totalidad de la Wehrmacht se hallaba ocupada en Polonia; pero dicha intervención, tal y como había asegurado el Führer con anterioridad, no llegó a producirse. Cierto es que los aliados declararon la guerra a Alemania, pero esta declaración no supuso ninguna dificultad adicional a la campaña polaca. En este extraño contexto, el dictador parecía ser el único en tener las cosas claras y los nervios templados y Rommel le admiraba por ello. Además, al contrario de lo que sucedería en los años siguientes, el mandatario germano sí que se aproximó al frente. El convoy del Führer se hallaba con frecuencia considerablemente cerca de la zona de combate. En ocasiones, el propio Hitler abandonaba el tren para acercarse a algún sector en el que se estuviese luchando. Rommel, en definitiva un viejo soldado de primera línea, no podía sino apreciar dicho comportamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la campaña polaca prácticamente concluida, el 26 de septiembre Rommel se trasladó a Berlín para organizar en la capital germana los cuarteles generales del Führer en la Cancillería del Reich. Pocos días después, el 5 de octubre, el suabo estuvo de vuelta en Polonia para participar en el desfile de la victoria en Varsovia. Tras este, abandona para siempre el territorio polaco, por lo que parece poco probable que se enterase de la terrible labor de limpieza étnica que las SS comenzaron a desarrollar en esta infortunada nación inmediatamente después de la victoria alemana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rommel y la 7ª División Panzer&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras su labor al frente de los cuarteles del Führer, Rommel solicitó que se le asignase el mando de una división acorazada. Desde su posición de observador privilegiado, había visto desempeñarse a estas nuevas unidades en el campo de batalla, y se quedo maravillado por sus prestaciones. El general suabo parecía tener claro que dichas formaciones iban a marcar un antes y un después en la historia militar, y quería formar parte de ese momento. Existieron algunas trabas para concederle el mando de una división panzer ya que, al fin y al cabo, Rommel había sido toda su vida un soldado de infantería y no tenía experiencia con unidades móviles; pero al final (muy posiblemente gracias a la intervención personal de Hitler) el futuro mariscal consiguió el puesto de comandante de la 7ª División Panzer a principios de 1940. Rommel se despidió del dictador germano y este, a modo de regalo de despedida, le entregó un ejemplar de &lt;em&gt;Mein Kampf&lt;/em&gt; dedicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La 7ª División Panzer era una unidad notablemente poderosa ya que contaba más de dos centenares de carros de combate. Durante la campaña del oeste se encuadró en el XV Cuerpo de Ejército comandado por Hoth, incluido en el Grupo de Ejércitos A de Rundsted y se localizó en el sector central del frente, justo donde debía producirse la ruptura decisiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que asumió el mando el 15 de febrero y hasta que se inició la ofensiva, Rommel dedicó sus esfuerzos a familiarizarse con las particularidades de su nueva unidad, al tiempo que trasladaba a sus hombres las lecciones que había aprendido en sus numerosas experiencias bélicas previas. El general era un decidido partidario de la técnica conocida como “el mando desde el frente”, lo que en la campaña se tradujo en el hecho de que se pasase la mayor parte del tiempo de acá para allá (bien montado en un tanque, bien en su vehículo de mando, bien en cualquier otro medio de transporte que tuviese a mano) dando órdenes a diestro y siniestro e insuflando valor a sus tropas allí donde creía que se hallaba el punto esencial (&lt;em&gt;Schwerpunkt&lt;/em&gt;) de los enfrentamientos. No obstante, también era defensor de la vieja tradición del Ejército Alemán consistente en que ningún oficial debía dejar de tomar sus propias decisiones esperando que sus superiores las tomasen por él. Rommel no pretendía que sus soldados se quedasen parados hasta que él apareciese. Por el contrario, deseaba que sus oficiales fuesen capaces de asumir su propias responsabilidades. El suabo, así como gran parte de los grandes generales germanos, comprendía que él no iba a conocer en cada momento los detalles de todos los combates. Por ello, podía darse el caso de que sus subordinados estuviesen en posesión de mejor información que la que tenia el propio general de división. En ese caso, aunque esos hombres hubiesen recibido unas órdenes, se aceptaba que las pudiesen modificar si dicha modificación era necesaria para lograr una más eficaz consecución de los objetivos marcados. Rommel, como muchos camaradas suyos, no hacía hincapié en que se siguiesen las órdenes al pie de la letra. De hecho, solía advertir a sus subalternos que no esperasen instrucciones detalladas en exceso. Si él deseaba intervenir personalmente, lo haría; pero en tanto no lo hiciese, sus oficiales debían ser capaces de actuar por si mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El cruce del Mosa...&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La guerra para Rommel comenzó el 10 de Mayo cuando la 7ª Panzer, junto con el grueso del Ejército Alemán, recibe la orden de atravesar la frontera occidental del Reich y atacar a los aliados. Los hombres del suabo avanzaron con notable velocidad, cubriendo en tres días la considerable distancia de 100 kilómetros. Pero cuando llegaron al río Mosa, un obstáculo natural de primer orden, las vanguardias de la 7ª Panzer se encontraron con que todos los puentes habían sido volados por el enemigo. A pesar de ello, Rommel cruzó el rió junto a sus soldados en uno de los primeros botes que se lanzaron, y logró que se estableciese una pequeña cabeza de puente en la orilla occidental. Tras esto, el general ordenó a sus ingenieros que tendiesen un puente con vistas a posibilitar el cruce de los carros. Gracias a este rápido movimiento, el día 14 Rommel tenia ya una treintena de tanques en la otra orilla, conquistando con ellos el pueblo de Onhaye. Al final de la jornada, la totalidad de la división había cruzado el Mosa y se disponía a continuar su avance hacia el oeste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante estas acciones, el suabo siempre se destacó por estar a la cabeza de sus hombres, y su valentía le sirvió para que le concedieran sendos pasadores para las cruces de hierro de primera y de segunda clase. No obstante, su tendencia a estar siempre en vanguardia asumiendo roles de teniente -o incluso de sargento- también le hizo acreedor de numerosas críticas, ya que su estilo de lucha causaba muchas dificultades al alto mando, cuyos miembros en ocasiones se las veían y se las deseaban para encontrar a este inquieto general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;… y de la Línea Maginot&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El 15 de mayo, la 7ª División Panzer siguió avanzando a un ritmo inusitado, pasando por encima de las tropas aliadas que estaban empezando a desintegrarse. Gracias a esta rapidez, Rommel, cuyos hombres se hallaban todavía en Bélgica, alcanzó la Línea Maginot el 16. Las fortificaciones en este sector eran considerablemente más débiles que las que se localizaban en la frontera francoalemana, pero aun así el alto mando germano estimaba que supondrían un obstáculo de primera categoría al avance de sus unidades. No fue así. Rommel, a la cabeza del regimiento acorazado de la división, consiguió atravesar las defensas francesas el mismo día 16 en un ataque audaz durante el que no consintió a sus hombres descanso alguno; mas, una vez en el otro lado, se encontró con que sus tropas se hallaban demasiado desperdigadas. El impetuoso asalto había supuesto que el regimiento acorazado se adelantase demasiado, lo que provocó un distanciamiento excesivo con el resto de las unidades de la 7ª Panzer. Con todo, el caos existente en el bando contrario era mucho peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la intención de restaurar un poco el orden, el día 17 Rommel ordena a sus tropas de vanguardia que se detengan y formen un erizo, al tiempo que retrocede para tratar de reagrupar a las formaciones rezagadas. Al día siguiente, cuando recupera el control de la situación, el futuro mariscal se lanza a por la ciudad de Cambrai, localidad que cae en sus manos esa misma jornada. A estas alturas de la ofensiva, la 7ª Panzer había avanzado 300 km, capturado 10.000 prisioneros y destruido un centenar de carros enemigos más cincuenta vehículos y cañones de todo tipo. El precio que había tenido que pagar por este éxito se elevó a 35 muertos y 59 heridos así como un puñado de tanques perdidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El triunfo de la 7ª Panzer fue notable, pero el mando germano se alarmó considerablemente ante la manera que tenía Rommel de conducir las operaciones ya que, en ocasiones, ni el mismo sabía donde se localizaba realmente su división. Es en esos momentos cuando se empieza a conocer a la unidad del suabo con el sobrenombre de “División Fantasma”, ya que nadie parecía saber con exactitud en que parte del mapa situarla, ni siquiera su propio comandante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Contraataque en Arras&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El arrollador avance de Rommel y del resto de las divisiones panzer había provocado que los flancos de estas tropas quedasen peligrosamente expuestos a cualquier contraataque aliado. Dicha eventualidad había estado presente en las discusiones del alto mando alemán desde el inicio de la ofensiva y representaba una de sus mayores preocupaciones pero, dada la ininterrumpida sucesión de éxitos, los miedos de los germanos parecían haber remitido. Sin embargo, el 21 de mayo los temores de estos se iban a convertir en realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arras era una localidad defendida por los británicos que el mando alemán, con la 5ª División panzer por el norte y la 7ª junto con la Totenkopf por el sur, pretendía rodear. El movimiento se inició bien pero, al caer la tarde, tropas británicas apoyadas por varios carros “Matilda” se lanzaron contra los hombres de Rommel. El alto mando inglés pretendía realizar una ofensiva de gran calado, pero Gort, el comandante de la fuerza expedicionaria británica, era consciente de que, dado el precario estado en que se hallaban sus fuerzas, lo más que podría efectuar era un contraataque de ámbito local. Para este movimiento, Gort dispuso de dos divisiones muy mermadas y de 72 tanques “Matilda”, extraordinariamente bien blindados pero pobremente armados, ya que únicamente 16 portaban un cañón, estando el resto equipados únicamente con ametralladoras. Pero incluso con estas reducidas fuerzas los ingleses consiguieron asestar un golpe a los confiados hombres de Rommel quienes no se esperaban esta audaz maniobra británica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la sorpresa, Rommel reaccionó con rapidez y supervisó personalmente la defensa alemana, protagonizada principalmente por los cañones antitanque y por cañones antiaéreos de 88 mm en función contracarro. La intervención de estos fue de gran importancia ya que el armamento de los carros germanos era demasiado débil para penetrar el grueso blindaje de los tanques británicos. El suabo fue de cañón en cañón dando ordenes y ánimos a voz en grito a sus hombres quienes, al final del día y no sin esfuerzo, habían destruido varios carros enemigos, abortando de este modo la ofensiva inglesa. Las pérdidas alemanas, aún siendo importantes (la 7ª Panzer perdió cuatrocientos hombres y varios blindados), no eran extraordinariamente graves. Pero lo peor fueron lo efectos psicológicos que la audacia inglesa provocó en los germanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más iniciarse el ataque, la alarma saltó en el mando alemán. Los informes que se recibían pintaban una situación bastante más complicada de lo que en realidad era, apuntando que los británicos preparaban una ofensiva seria con grandes contingentes de blindados. Todo ello ocasionó una situación de inquietud en el alto mando, inquietud que presumiblemente tuvo influencia en la orden de alto que dio Hitler a sus tropas el día 24, facilitando de este modo el reembarco aliado que tuvo lugar en Dunkerque poco después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que respecta a Rommel, el suabo recibió la Cruz de los Caballeros el día 26 por su sobresaliente desempeño en la ofensiva. A la 7ª Panzer, unidad que continuaba avanzando y enzarzada en los combates, el día 28 le fueron concedidas seis jornadas de un merecido descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Toma de Cherburgo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 3 de junio el Führer visitó a las tropas alemanas e invitó a Rommel a pasar el resto del día con él, hecho que volvía a demostrar la estima que sentía el dictador por este militar, quien observó que había sido el único comandante recompensado con este tratamiento. “Todos estábamos preocupados por usted”, fueron las palabras empleadas por el mandatario para dejar clara su predilección por el general. En aquello momentos el suabo todavía era, y seguiría siendo durante mucho meses, uno de los militares favoritos del austriaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la guerra continuaba. El 5 de junio la 7ª Panzer inició el cruce del Somme por la zona entre Abbenville y Amiens. Rommel condujo a sus hombres con más cautela de lo que era habitual en él -posiblemente tenía presente la desagradable sorpresa de Arras-, pero el resultado siguió siendo satisfactorio. Su vehículo fue el primero en cruzar y al finalizar la jornada la unidad al completo se hallaba al otro lado del rió. Apenas cinco días después, los alemanes se encontraban en las orillas del Sena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 10, Rommel recibe nuevas órdenes. No debía atravesar el Sena, sino dirigirse inmediatamente al litoral para evitar las evacuaciones que los aliados estaban intentando llevar a cabo en la zona. El suabo, de acuerdo a las nuevas instrucciones, cambia la dirección de su avance y se lanza contra el pueblo de St. Valery en la costa norte francesa, localidad que toma el día 12. Tras esto, la 7ª Panzer recibe nuevamente unos días de descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, el día 17 Rommel recibe órdenes de cruzar el Sena y tomar Cherburgo. La jornada siguiente, después de haber recorrido la asombrosa distancia de 250 km, el general tiene a su unidad en posición y lista para lanzarse sobre la localidad. El día 19 comenzó el ataque y, tras unas breves escaramuzas, a mediodía se presentaron dos civiles franceses a negociar. Los alemanes les indican que deben rendirse antes de las 15:15 o, de otro modo, tomarán la ciudad al asalto. Los galos no respondieron a la hora señalada y los germanos reanudaron los combates, si bien estos fueron breves. La resistencia se desvaneció al poco rato y a las 5 de la tarde se firmó la rendición de la plaza, poniéndose de este modo un brillante punto final a la participación de Rommel y la 7ª División Panzer en la campaña occidental de 1940.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-1316095934450540918?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/1316095934450540918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/01/rommel-iii.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/1316095934450540918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/1316095934450540918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2010/01/rommel-iii.html' title='Rommel III'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-1867105268353530634</id><published>2009-12-20T16:54:00.000-08:00</published><updated>2010-08-06T15:25:05.226-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biografías'/><title type='text'>Rommel II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;Caporetto&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Tras la batalla de Monte Cosna, a Rommel le fueron concedidas varias semanas de permiso. El joven oficial estaba agotado y él mismo asumía que no podía continuar al mando. No volvería al frente hasta el otoño de 1917.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que el suabo estuvo listo nuevamente para el combate, retornó al Gebirgsbataillon en octubre de 1917. Su antigua unidad estaba en esos momentos localizada en la Carintia Austriaca, en el frente italiano. En el momento en que el joven Rommel entró en escena, la línea del frente se hallaba localizada en las cercanías del río Isonzo. En las proximidades de este, ya se habían desarrollado once batallas desde el inicio de las hostilidades y, tras la última, los transalpinos parecían haber logrado por fin la iniciativa estratégica, consiguiendo llegar cerca de Trieste. En esta situación, ante el temor de que una ofensiva italiana consiguiese romper su sistema defensivo, Austria-Hungria solicitó la ayuda de Alemania. Esta nación, a pesar de estar seriamente comprometida en otros frentes, accedió a enviar a la zona a su 14º Ejército, formación en la que se encuadraba el Gebirgsbataillon. Dentro de esta unidad, a Rommel -quien ni siquiera era capitán por aquel entonces- se le concedió el mando de cuatro compañías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 24 de octubre comenzó la 12ª Batalla del Isonzo, más conocida como Batalla de Caporetto. Los alemanes cruzaron el río apoyados por un intenso fuego de artillería. A Rommel le exigió el comandante de un batallón bávaro que se pusiese a sus ordenes y le siguiese. Al suabo, como es de suponer, no le hizo mucha gracia. Durante la madrugada del día siguiente, Rommel le expuso la situación al comandante del Gebirgsbataillon -el mayor Sprosser-, y le comunicó cuales eran sus intenciones para librarse de los bávaros. El futuro conquistador de Tobruk pretendía tomar las posiciones italianas que se encontraban frente a él (el Pico de Kolovrat y el Monte Matajur), con un golpe de mano que tendría que realizarse al margén de los movimentos del batallón de Baviera y cuya ejecución debía iniciarse al amanecer. Sprosser accedió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de salir el sol, el suabo avanzó sigilosamente con sus hombres. Durante los primeros momentos, no se produjeron grandes enfrentamientos sino solo pequeñas escaramuzas en las cuales los germano lograron tomar varios centenares de prisioneros. En esta jornada, los soldados de Rommel consiguieron recorrer una gran distancia, situándose muy por delante del grueso de las tropas alemanas. Los italianos tardaron en reaccionar, pero finalmente lo hicieron con fuerza, enzarzándose en un duro combate cuerpo a cuerpo con una de las compañías germanas. Como ya había sucedido con anterioridad, el extraordinario avance de los hombres comandados por el futuro mariscal había dejado a parte de los mismos demasiado expuestos. A pesar de ello, el teniente reaccionó con gran energía. Con el resto de sus tropas se lanzó a por los transalpinos quienes, sorprendidos por el violento ataque, aflojaron la presión sobre sus oponentes. Finalmente, los soldados de Rommel lograron rechazar a los ataques y tomaron otros 500 prisioneros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A estas alturas, el número de prisioneros que había tomado Rommel se elevaba a 1500, lo que suponía un éxito considerable, pero el joven oficial alemán no tenía intención de quedarse allí. Continuó avanzando por el accidentado terreno, sorprendiendo una y otra vez a los transalpinos, quienes no se esperaban que una unidad germana estuviese logrando penetrar tan profundamente en sus líneas. Cuando el suabo alcanzó al final del día su primer objetivo, el Pico de Kolovrat, otros 500 prisioneros más habían caído en sus manos. Pero esto no era todo. Al amanecer del día 26, Rommel continuó con su ataque con la vista puesta en el monte Matajur. Los alemanes habían sufrido algunas bajas en los constantes enfrentamientos, pero el destrozo que estaban causando a sus enemigos era incomparablemente superior y, a lo largo de la mañana del día 26, la situación no hizo más que empeorar para estos últimos. Rommel marchaba hacia adelante sin descanso, desarticulando a su paso una unidad italiana tras otra, y causando a estas numerosas pérdidas, principalmente en forma de prisioneros. Cuando a las 11:40 Rommel alcanzó finalmente el monte Matajur, el número de italianos capturados se elevaba a la impresionante cifra de 9000. Era una victoria realmente extraordinaria, y más si tenemos en cuenta que solo les costó a los germanos 6 muertos y treinta heridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue la mayor jornada de gloria de Rommel hasta la fecha, pero no trajo consigo el final de los enfrentamientos. De hecho, en las jornadas posteriores continuarían los combates ya que la ofensiva germana se prolongó hasta bien entrado noviembre. Los propios hombres de Rommel seguirían metidos de lleno en la lucha, enfrascándose en los choques que tuvieron lugar en los alrededores de la localidad de Longaronne hasta el 10 de ese mes. Ese día, los soldados comandados por el futuro mariscal de campo recibieron con alborozo la rendición de la guarnición transalpina que defendía el enclave. Tras esta, y aunque parezca extraño, los alemanes entraron en la ciudad siendo vitoreados por la población civil italiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La extraordinaria acción sobre Matajur no tuvo para el teniente germano las consecuencias deseadas. El Ejército consideró que el primero en llegar a la posición no había sido él sino Schörner, y fue a este a quién condecoró con la máxima distinción por valentía que Alemania otorgaba: la medalla Pour le Mérite. Como es lógico, el joven suabo se sintió decepcionado. Además, Rommel tenía una notable afición por la gloria personal y entendía que le habían robado unos laureles que por derecho le correspondían. No sería hasta 1918 cuando a Rommel y también al mayor Sprosser les fuese otorgada dicha condecoración. Para entonces, el joven oficial ya se encontraba lejos del frente. Nada más comenzar 1918 al suabo le concedieron otro permiso, y al volver de este  no fue asignado nuevamente al Gebirgsbataillon sino que fue destinado a Wurtemberg, donde desempeñó el puesto de oficial de estado mayor. Fue ascendido a capitán, pero no volvería a entrar en combate hasta la Segunda Guerra Mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rommel en el periodo de entreguerras&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la derrota de las Potencias Centrales, Rommel solicitó el ingreso en el ejército de la República de Weimar: el Reichswehr. Este, por las limitaciones impuestas por los vencedores, no podía sobrepasar los 100.000 hombres, y estaba concebido para que Alemania mantuviese el orden dentro de sus fronteras, no para combatir contra enemigos exteriores. A Rommel se le asignó el cargo de comandante de compañía en el 13er Regimiento de Infantería, basado en Stuttgart. Las primeras tareas del suabo en esta unidad consistieron principalmente en reprimir los disturbios que periódicamente se sucedían en aquella convulsa época. Por otra parte, el final de la guerra le dio a Rommel la oportunidad de ser el hombre de familia que, de hecho, le gustaba ser. Pudo pasar mucho tiempo con su esposa con la que emprendió varias excursiones, incluyendo un viaje al norte de Italia realizado en 1927 durante el que visitaron los teatros de operaciones en los que había combatido el militar germano una década antes. Un año después, en 1928, nació el único hijo del matrimonio: Manfred. El capitán suabo tuvo tiempo también para desarrollar su afición por las matemáticas, campo en el que, al igual que su padre y su abuelo, mostraba una notable destreza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En septiembre de 1929 Rommel fue enviado a dar clases a la escuela de infantería de Dresde. Posiblemente fue en este destino donde Rommel empezó a vislumbrar por vez primera como el nacionalsocialismo estaba calando entre los oficiales más jóvenes del nuevo ejército. Pasaría cuatro años en esta ciudad donde, además de a la docencia, se dedicó a recopilar sus notas y escritos de juventud, que serían publicados bajo el título “Infanterie greift an” (Infantería al ataque) en 1937. Unos años antes, en 1932, había sido ascendido a mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel abandonó Dresde en 1933, año en el que fue ascendido a teniente coronel y puesto al mando de un batallón en el 17º Regimiento de Infantería en Goslar. En ese mismo año, Adolf Hitler había sido nombrado canciller de Alemania. Con él, las fuerzas armadas alemanas comenzaron a ver la luz al final del túnel. En 1933 se aprobó la ampliación del Ejército, dando definitivamente por concluido el límite de los 100.000 hombres. Como consecuencia de esta decisión, el número de soldados y de divisiones sería paulatinamente incrementado en los años siguientes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;Las relaciones con los nazis&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Rommel conoció personalmente a Hitler en septiembre de 1934 cuando este, ya convertido en máximo mandatario de Alemania, visitó Goslar y pasó revista a una guardia de honor formada por soldados del batallón comandado por el suabo. La versión más extendida de este primer encuentro sostiene que Rommel, al enterarse de que una fila de miembros de las SS se iba a interponer entre su batallón y el Führer, amenazó con retirar a sus soldados si las SS no se apartaban, ya que entendía como un insulto el hecho de que sus hombres no fuesen considerados como suficientemente adecuados para proteger a Hitler. El militar se salió con la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1935, a Rommel le destinaron a la academia de la guerra de Postdam, lugar en el que volvería a desempeñar funciones de instructor durante los siguientes tres años. Es en esta época cuando el militar empieza a mantener una relación más estrecha con los nazis. En 1936, el suabo será nombrado miembro de la escolta militar del Führer durante la reunión del NSDAP que tuvo lugar en Nuremberg. En una ocasión, Hitler le solicitó a Rommel que limitase el número de coches que iban a formar parte de su comitiva en una excursión. El militar, aún sabiendo que causaría malestar entre las personalidades excluidas, siguió las instrucciones recibidas a rajatabla, lo que le valió una felicitación personal del dictador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1937, el militar suabo fue nombrado oficial de enlace del Ministerio de la Guerra con la organización de las Juventudes Hitlerianas. El teniente coronel cuajó adecuadamente en el puesto y conectó bien con los jóvenes, pero la relación de Rommel con el líder de las HJ -Baldur von Schirach- fue problemática en el extremo, lo que hizo imposible la continuación de aquel en esta función a partir de 1938.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados a este punto, conviene hacer un pequeño inciso y dedicar un par de líneas a la actitud del Ejército Alemán hacia los nazis en estos años. Tras la Primera Guerra Mundial, en un intento por mantener al Ejército al margen de lo altibajos políticos de la nación, a los integrantes del Reichswehr se les prohibió apoyar a cualquier partido. Esta estricta norma se cumplió, por regla general, en el pequeño ejército de 100.000 hombres que tuvo Alemania hasta 1933. A partir de esta fecha, con la llegada de los nazis al poder, la vinculación de los militares con las nuevas autoridades se fue haciendo más estrecha. Hitler, en la dura pugna que mantuvo con sus antiguos camaradas de las SA nada más llegar al gobierno, proclamó que el Ejército era el único guardián de la nación, eliminando así las veleidades militaristas de esta organización nazi. Este tipo de actitud, teniendo en cuenta que Alemania acababa de pasar por unos años extraordinariamente turbulentos en los que sus fuerzas armadas habían sufrido numerosas humillaciones, tuvo una gran acogida entre los militares, quienes confiaban en que el nuevo mandatario les devolviese el prestigio perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llegada de los nazis al gobierno puso fin a gran parte de las convulsiones económicas y sociales que salpicaron la corta historia de la República de Weimar. Además, en lo referente al terreno militar, Hitler no solo dio preeminencia al ejército por delante de los elementos más revolucionarios del NSDAP -las SA-, sino que además le dotó de una fuerza que no había conocido en los últimos años. El dictador aumentó el numero de efectivos de las fuerzas armadas, las modernizó y las empleó en una serie de acciones (ocupación de Renania y unión con Austria) destinadas a devolver a Alemania al lugar que había perdido en el concierto internacional tras la Primera Guerra Mundial. Es fácil entender que esta política no podía sino obtener el apoyo de los antiguos oficiales que, como Rommel, habían conocido al prestigioso Ejército Imperial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante lo anterior, sí es cierto que existieron varios altos cargos militares, como el general Ludwig Beck, que trataron de oponerse a Hitler cuando este decidió invadir Checoslovaquia, pero el éxito del Führer con los acuerdos de Munich les dejó sin argumentos. Todos estos militares irían apartándose paulatinamente de los cargos de responsabilidad, bien por iniciativa propia, bien por las presiones de las autoridades nazis. Aparte de este reducido círculo de altas personalidades, la mayor parte del Ejército era, por lo general, favorable o, cuanto menos, no contraria a Hitler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto, que hoy puede chocar, tiene su lógica si entendemos que la peor cara del nacionalsocialismo todavía no había hecho su aparición. Las atrocidades que llegarían a cometer los nazis aún se hallaban en esta época en estado embrionario. Existía una fuerte tendencia antisemita (como por otra parte existía en muchos países europeos), pero esta todavía no se había traducido en matanzas masivas de judíos. Existía una gran represión policial, pero para gran parte de los alemanes esto era preferible a los constantes disturbios y algaradas callejeras que había sufrido el Reich tras la guerra. Existían incluso los campos de concentración, pero estaban lejos de ser los páramos de exterminio en los que perecerían millones de seres humanos pocos años después. En definitiva, existía una situación que para muchos alemanes, incluidos los militares, era considerablemente mejor que la anarquía, el caos, la hiperinflación y el desempleo que habían sufrido en los años anteriores. Y esa era la posición en la que se encontraba en aquel momento Rommel. El militar suabo, igual que muchos compatriotas y compañeros de armas, percibía más las ventajas que el régimen de Hitler traía consigo en aquel momento que las tragedias a las que iba a dar lugar en el futuro. Y Rommel iba a ser protagonista de ambas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los últimos meses antes de la guerra&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A finales de 1938, Rommel recibe ordenes de ponerse al mando del batallón de escolta de Hitler durante la ocupación de los Sudetes. Este puesto le dio la oportunidad de entrar nuevamente en contacto con el Führer. Su estancia en este cargo, como la propia campaña de los Sudetes, fue breve. En noviembre será ascendido a coronel y nombrado comandante de la Academia de la Guerra en Wiener Neudstadt, en Austria. El suabo asumió el mando de esta el 10 de noviembre, jornada en la que tuvo lugar la &lt;em&gt;Kristallnacht&lt;/em&gt;, la tristemente célebre noche de los cristales rotos. Hitler empezaba a pisar a fondo el acelerador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En marzo de 1939 el Reich presentó un ultimátum a Checoslovaquia, forzando a este país a aceptar un protectorado alemán sobre su parte occidental: los territorios de Bohemia y Moravia; y la independencia de su parte oriental: Eslovaquia. Alemania, apoyada por Polonia, ocupó de este modo lo que quedaba de territorio checo y Hitler entró en Praga el 15 de Marzo. Para llevar a cabo esta entrada, Rommel volvió a ponerse al mando de la escolta personal del Führer. Pero la ocupación de Chequia, aun habiéndose realizado de forma pacífica, no podía decirse que hubiese sido propiamente amistosa. Por ello, el desfile por la capital del país presentaba inconvenientes para la seguridad del mandatario germano, ya que era posible que se produjese algún incidente hostil. Por ello, el dictador pidió consejo al suabo, quien le recomendó: &lt;em&gt;“vaya usted en coche descubierto y llegue, sin escolta, al castillo de Hradcany”.&lt;/em&gt; El militar argumentó que un gesto como ese despertaría la admiración de la gente y Hitler aceptó la recomendación. Concluida la maniobra, Rommel regresó a Austria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A estas alturas, la relación de Rommel con Hitler era muy buena y, de hecho, todavía mejoraría en los años siguientes, antes de venirse abajo por completo. Pero para eso todavía faltaban años. Años que iban a dar a Rommel la oportunidad de hacerse un hueco en la historia. Y esa oportunidad estaba a punto de llegar.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-1867105268353530634?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/1867105268353530634/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/12/rommel-ii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/1867105268353530634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/1867105268353530634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/12/rommel-ii.html' title='Rommel II'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-100649356021294866</id><published>2009-12-13T14:30:00.000-08:00</published><updated>2010-08-06T15:12:42.325-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biografías'/><title type='text'>Rommel I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Rommel, el mítico Zorro del Desierto, posiblemente el general más conocido de la Segunda Guerra Mundial, comandante del Afrika Korps, mariscal del Reich, líder de las fuerzas alemanas en Normandía, y ¿conspirador contra Hitler? En fin, no adelantemos acontecimientos y vamos a tratar de conocer un poco mejor una de las figuras históricas más relevantes de su época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El inicio de la carrera militar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Erwin Johannes Eugen Rommel nace en el territorio de Suabia, en la región de Wurtemberg el 15 de noviembre de 1891. Era hijo de Erwin Rommel, profesor de instituto de Heidenheim y de Helene von Luz, hija del gobernador de la ciudad. A diferencia de lo que sucedió con otros famosos generales alemanes, Rommel no nació en el seno de una familia con gran tradición militar, pero sí es cierto que su padre sirvió como oficial de artillería antes de dedicarse a la docencia. De hecho, sería su progenitor el que le recomendase iniciar la carrera en el ejército.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven Rommel trató, sin éxito, de seguir los pasos de su padre e ingresar en el cuerpo de artillería. Poco después, el futuro mariscal de campo intentó que le aceptasen en el cuerpo de ingenieros, pero tampoco aquí lograría ser admitido. Finalmente, en julio de 1910 consiguió entrar como cadete en el 124º Regimiento de Infantería de Wurtemberg. El suabo causó una buena impresión a sus superiores, siendo ascendido a cabo en octubre y a sargento pocas semanas después. En marzo de 1911 es enviado a la Real Academia Militar de Danzig donde permanecerá hasta noviembre de ese mismo año. La evaluación que obtuvo fue notablemente positiva y en enero de 1912, ya ascendido al grado de subteniente, regresa al 124º Regimiento. Durante su estancia en la ciudad báltica tuvo lugar uno de los hechos más relevantes de la existencia de Rommel, y es que en esta localidad el futuro mariscal conoció a la mujer que iba a ser el gran amor de su vida: la joven Lucy Mollin. Lucy pertenecía a una familia terrateniente y profesaba la fe católica, al contrario que Rommel que era protestante. Esto no fue óbice para que ambos contrajesen matrimonio pocos años después, en 1916, en plena Primera Guerra Mundial. Rommel amó a Lucy toda su vida y esta mujer fue siempre el principal punto de apoyo del militar germano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rommel en la Gran Guerra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Frente Occidental&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 28 de junio es asesinado en Sarajevo el príncipe heredero del trono del Imperio Austro-Húngaro junto con su esposa. A consecuencia de esta muerte y de las complicadas alianzas que salpicaban el mosaico de estados europeos, poco después del atentado todo el viejo continente se encontraba en guerra. Austria-Hungría, apoyada por Alemania, declarará la guerra a Serbia, la cual se hallaba respaldada por Rusia, nación que a su vez estaba aliada con Francia. El Reich, al poner en marcha (si bien es cierto que solo parcialmente) el Plan Schlieffen, opta por invadir Bélgica una vez que este país rechaza la solicitud germana de permitir el paso a sus tropas, y esta invasión provocará la entrada de Gran Bretaña en el conflicto del lado franco-ruso. Los británicos declararán la guerra a Alemania el 4 de agosto. No había vuelta atrás. La Primera Guerra Mundial había comenzado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel emprendió con su regimiento la marcha hacia el frente occidental el 5 de agosto, y el 22 del mismo mes el pelotón comandado por el suabo entró en contacto con el enemigo en la localidad de Bleid. Los soldados de Rommel avanzaban destacados por delante del resto de la unidad. Una vez que los alemanes alcanzan las afueras, el joven suboficial seleccionó tres hombres y, junto con ellos, se internó en el pueblo. En los primeros edificios se topó con unos 15 o 20 soldados franceses que no se habían percatado de la presencia del enemigo. El militar germano decidió no desaprovechar la ocasión. En lugar de avisar al resto del pelotón, el subteniente opta por ocuparse de los enemigos con la ayuda de su pequeño grupo. Aprovechando el factor sorpresa, los cuatro alemanes abren fuego al tiempo que se abalanzan sobre los galos, consiguiendo abatir a la mitad de ellos. Fue la primera vez que Rommel mató a un semejante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras recuperarse del primer choque, los franceses contraatacan y devuelven el fuego, forzando al suabo a regresar a por el resto de sus hombres. Después de reunirse con ellos, Rommel vuelve a intentar tomar el enclave, cosa que consigue tras fuertes escaramuzas con los soldados enemigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que Bleid está en manos alemanas, Rommel vuelve a adelantarse con dos de sus hombres y la situación se repite. El impetuoso suboficial se encontró con varios soldados franceses contra los que abrió fuego sin esperar al grueso del pelotón. Tras los combates, debido al agotamiento y al dolor provocado por una enfermedad del estomago que padecería toda su vida, Rommel pierde momentáneamente el conocimiento. Lo recuperará poco después, solo para encontrarse en medio de otro intercambio de disparos. Los galos se habían reagrupado e intentaban reconquistar Bleid, pero las tropas alemanas habían conseguido asentarse sólidamente y rechazaron el ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras los acontecimientos mencionados, el 124º Regimiento prosigue su marcha hacia el oeste junto al grueso del Ejército Alemán. El día 1 de septiembre llega al Mosa y, tras cruzarlo, traba combate nuevamente con la infantería francesa. Rommel continuaba al mando de uno de los pelotones de cabeza de la unidad, y el hecho de encontrarse en esta posición expuesta, unido a la confusión de los constantes enfrentamientos, provocó que quedase atrapado en medio del fuego cruzado franco-germano. El pelotón pierde contacto con el regimiento y en los informes oficiales se da por muerto a su lider. Afortunadamente, el suabo conseguirá mantener la situación bajo control y logrará retomar la comunicación con sus líneas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que el frente occidental degenerase en una amalgama de trincheras, Rommel y sus hombres participarían en los combates que se desarrollaron a lo largo de verano en el noroeste de Verdún. Durante los mismos, el suabo destacó tanto por su iniciativa como por las habituales discusiones mantenidas con sus superiores, dos rasgos que le acompañarían a lo largo de toda su carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, el 24 de Septiembre, Rommel se encontró frente a frente con cinco soldados galos. Logró derribar a dos antes de quedarse sin munición. Al no haber otra opción, caló la bayoneta y cargó contra los restantes. En la escaramuza, una bala enemiga le alcanzó en el muslo izquierdo, causandole una herida grave y poniendo fin a su primera experiencia bélica. No volvería al frente en lo que quedaba de año, pero como recompensa por sus acciones recibiría la Cruz de Hierro de 2ª Clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Vuelta al frente&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rommel retornó a primera línea en enero de 1915 con el cargo de comandante de compañía. Se le asignó el mando de la 9ª compañía del 2º batallón del 124º regimiento. El día 29 de ese mes participó en una ofensiva en el sector del Argonne, ataque en el cual consiguió penetrar con sus hombres unos 1500 metros en el sistema defensivo francés, distancia considerable en la guerra de trincheras. Sin embargo, este notable éxito trajo consigo consecuencias no deseadas. El resto de las unidades no pudo mantener el avance de los hombres de Rommel, lo que provocó que estos quedasen cercados por los franceses en un posterior contraataque galo. El suabo volvió a desenvolverse con notable soltura en esta difícil situación. En lugar de mantenerse a la defensiva, ordenó a varios de sus hombres que atacaran a los franceses con firmeza. El inesperado movimiento provocó un momento de indecisión en los galos, indecisión aprovechada por la 9ª compañía para escapar del cerco y alcanzar las líneas alemanas. Todos los soldados rodeados consiguieron salvar la vida, y los germanos solo tuvieron que lamentar 5 heridos. Rommel conseguiría la Cruz de Hierro de 1ª Clase por esta acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en este momento cuando el futuro mariscal comienza a ser bien conocido por los soldados alemanes próximos a él. Su instinto para encontrar el punto esencial de la batalla y lanzarse contra él con todas sus fuerzas era algo que no pasaba desapercibido. La intuición para estar exactamente donde debía estar y en el momento justo en que había que estar empezó a ser reconocida por sus hombres. “Allí donde esta Rommel, allí esta el frente” fue un comentario que empezó a hacerse común entre las tropas bajo su mando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no todo eran buenas noticias para el joven subteniente. En mayo, el mando de la 9ª compañía fue traspasado a otro oficial de más edad, y el suabo tuvo que conformarse con volver a ser jefe de pelotón. No obstante, este percance no impidió que el condecorado Rommel participase en varias de las muchas escaramuzas que tuvieron lugar en la zona hasta el verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mes de septiembre, Rommel es ascendido a teniente y, poco después, abandona el 124º regimiento y se integra en el Real Batallón de Montana (Gebirgsbataillon) de Wurtemberg. Como consecuencia de este cambio, abandona el frente del Argonne y se dirige a Austria, lugar donde se estaba formando esta unidad. Al Oberleutnant Rommel se le asignó el mando de la 2ª compañía y, a finales de 1915, una vez que el batallón estuvo preparado para combatir, se envió al sector sur del frente occidental, desplegandolo en Alsacia. En esta zona el sistema de trincheras era todavía más denso que en el Argonne, lo que provocaba que las acciones bélicas se tuviesen que limitar forzosamente a un puñado de incursiones. Afortunadamente para Rommel, la estancia del Gebirgsbataillon en Alsacia no se prolongó hasta el final de la contienda. En octubre de 1916, la unidad fue trasladada desde Francia hasta Rumanía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Frente Rumano&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las condiciones de vida de los soldados alemanes en territorio rumano distaban de ser buenas. No se disponía de instalaciones adecuadas, ni de posiciones defensivas sólidas y el clima de las montañas era espantoso, lo que provocó que, ya el primer día, varios soldados del Gebirgsbataillon tuvieran que ser evacuados con claros síntomas de congelación. Mas, una vez que consiguieron adaptarse a las particularidades del nuevo teatro de operaciones, los germanos se dispusieron a aprovechar las nuevas oportunidades que aquella zona les ofrecía para desarrollar una guerra de movimientos, y ya en noviembre los hombres de Rommel comenzaron a enzarzarse en combates con los rumanos. En ese mismo mes, el joven suabo consigue un breve permiso que aprovecha para casarse con Lucy. La boda tendrá lugar el 27 de noviembre, pero la vida conyugal de Rommel no pudo prolongarse demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frente rumano experimentaba movimientos mucho más acusados que el estático frente occidental. Por lo que respecta al panorama general, Bucarest cae en poder de los germanos el 6 de diciembre; y por lo que se refiere a los hombres de Rommel, durante el último mes de 1916 y el primero de 1917 se enfrascaron en una serie de golpes de mano en los que causaron a los rumanos graves pérdidas, principalmente en forma de prisioneros. La conducción de las operaciones por parte de Rommel era a menudo atrevida, pero no exponía a sus soldados a situaciones de riesgo innecesarias. Uno de los ejemplos más representativos lo vemos en la toma de Gagesti, en la que el suabo capturó 330 prisioneros pero no sufrió una sola baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Gebirgsbataillon, Rommel empezó además a explotar una de las capacidades más sobresalientes del Ejército Alemán: la facilidad para formar grupos de combate &lt;em&gt;ad hoc&lt;/em&gt; entre unidades de distintas armas (artilleros, ametralladores...) y así adaptarse a las circunstancias del momento. A pesar de la percepción que se tiene de los alemanes como “cabezas cuadradas”, lo cierto era que en los ejércitos germanos existía por lo general un mayor espacio para la improvisación que en el de cualquiera de sus oponentes. Rommel y otros muchos oficiales alemanes fomentaron y se aprovecharon de este rasgo específico de las tropas alemanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La batalla del Monte Cosna&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A principios de 1917, el Gebirgsbataillon fue trasladado nuevamente a Francia, pero en verano ya estaba de vuelta en Rumanía, donde Rommel iba a participar en la, hasta el momento, batalla más importante de su vida: la toma del Monte Cosna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Monte Cosna era un obstáculo natural del primer orden: una gran montaña que se interponía entre los alemanes y el Mar Negro. Se encargó al Gebirgsbataillon que tomase el enclave y para esta misión se pensó en Rommel, a quien se le asignó el mando de varias compañías, incrementandose así notablemente el número de hombres a su cargo. El futuro mariscal inició el ataque el día 9 de agosto y lo dirigió con extraordinario ímpetu en las jornadas siguientes, hasta el punto de ser nuevamente herido -si bien de manera leve- en los combates a corta distancia que tuvieron lugar entre ambos contendientes. A pesar de ello, el joven oficial continuó encabezando la lucha, hasta llegar a conquistar casi totalmente el Monte Cosna para el día doce de agosto. Es en ese momento cuando las tornas cambian. Los rumanos soprendentemente consiguen reagruparse y preparan un contraataque que lanzan el día 13. Durante varias jornadas, golpean duramente a los alemanes, llegando prácticamente a expulsarlos hasta su punto de partida. Pero los hombres de Rommel lograrán mantener en su poder las estribaciones cercanas, evitando que la línea del frente se rompa ante el violento contraataque enemigo. Ante la tenaz resistencia germana, la ofensiva rumana pierde paulatinamente fuerza y, a partir del día 16, la situación se estabiliza. Tras un breve intervalo de tranquilidad, el día 19 de agosto Rommel pasa nuevamente al ataque y consigue, esta vez sí, expulsar a los rumanos de la montaña. Con todo, los rumanos no desisten y vuelven a lanzarse al contraataque poco después, pero en esta ocasión no tendrán éxito. Los alemanes se han asentado firmemente en la zona e impiden a las tropas enemigas asaltar la cima. El día 25, una vez que el enclave ha sido asegurado, el Gebirgsbataillon será destinado a la reserva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-100649356021294866?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/100649356021294866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/12/rommel-i.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/100649356021294866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/100649356021294866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/12/rommel-i.html' title='Rommel I'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-8622920956121465446</id><published>2009-12-08T13:08:00.000-08:00</published><updated>2010-08-06T15:03:05.234-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Guerra Naval'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Batallas y Campañas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Unidades'/><title type='text'>El hundimiento del Bismarck III</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;¡Que el diablo se lleve al Grupo Oeste!&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Una vez que se ha comprobado que los daños del buque son irreparables, Lindemann (el capitán del Bismarck) ordena que el personal no esencial abandone el acorazado, tratando así de salvar a estos hombres del destino fatal que aguardaba al navío. Será inútil. Nadie volvería a ver a estos hombres. Pero los que se quedaron a bordo no iban a correr mejor suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Bismarck estaba herido de muerte, pero su agonía no había hecho más que empezar. A las 01:20 del día 27, cuatro destructores británicos y uno polaco inician un ataque con torpedos contra el gigante alemán, ataque que durará toda la noche. Pero, incluso en esas adversas circunstancias, el buque germano se defenderá extraordinariamente bien y conseguirá rechazar el ataque de los navíos aliados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 8:15 aparecerán en el horizonte las siluetas de los buques de la Home Fleet. El Rodney rompe el fuego a las 8:47 y el King George V le emulará justo un minuto después. Para sorpresa de los británicos, el acorazado alemán devolverá el fuego con notable precisión, logrando encajar varios proyectiles en el Rodney. Pero en ningún momento fue un combate de igual a igual. El Bismarck apenas alcanzaba los ocho nudos y prácticamente no podía cambiar de rumbo para descentrarse de las salvas inglesas que llovían sobre él. Era un ejercicio de tiro al blanco. Al poco de iniciarse el intercambio de disparos, un impacto destroza el puente del Bismarck y otro la torre principal -justo el punto desde donde se dirige el tiro- causando la muerte del almirante Lütjens y de Lindemann. Aunque también hay versiones que sostienen que Lindemann sobrevivió hasta el mismo final, hundiéndose con el acorazado al tiempo que saludaba a la bandera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos relatos de los supervivientes señalan que Lütjens, poco antes de morir, gritó con rabia “¡que el diablo se lleve al Grupo Oeste!”. No hay manera de verificar si esto es cierto pero, en caso de serlo, hay que admitir que el almirante alemán tenía motivos de queja. Ni un solo sumergible germano apareció para ayudar al malhadado buque. El único submarino que se hallaba en la zona y que pudo haberle echado una mano fue el U556, el cual llegó a tener a distancia de tiro al Ark Royal el día 26. Desgraciadamente para el Bismarck, a este U-Boot no le quedaba un solo torpedo. De haberlo tenido, posiblemente habría logrado poner fuera de combate al portaaviones británico, y toda la historia podía haber sido distinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los últimos momentos del Bismarck&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A las 08:54 y a las 09:04 se unieron al cañoneo el Norfolk y el Dorsetshire respectivamente. En total, medio centenar de cañones de diversos calibres sometían a un bombardeo inmisericorde al desarbolado navío alemán, mientras que el fuego de este se espaciaba cada vez más, haciéndose menos eficaz cada minuto que pasaba. Finalmente, a las 10:15, tras hora y media de martilleo ininterrumpido, los británicos cesan el fuego. Apenas veinte minutos antes se había silenciado el último cañón del Bismarck, dejando definitivamente inerme al acorazado. Pero la impresionante mole de acero seguía sorprendentemente a flote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los británicos, como justificación a este bombardeo sin pausa sobre un buque que no podía devolver el fuego, expondrán el hecho de que el navío germano no había arriado su bandera. Sobre este punto existe controversia entre los historiadores. Hay quien sostiene que no se podía arriar la enseña ya que los cables habían sido completamente sesgados por la metralla y hay quien niega incluso que, a esas alturas del combate, a aquel amasijo de metal en el que se había convertido el acorazado alemán le quedase pabellón alguno en sus mástiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, una vez concluido el cañoneo, el Rodney y el Norfolk se aproximan al Bismarck y le lanzan varios torpedos a muy corta distancia. Sin embargo, el otrora poderoso buque seguía remiso a irse definitivamente al fondo del abismo. En esos momentos, Tovey decide retirar de la zona a sus grandes unidades. El inglés sabe que sus barcos se hallan muy escasos de combustible tras la persecución y además teme que en cualquier momento pueda producirse la intervención de los submarinos alemanes. Al tiempo que los demás navíos se alejan, ordena al Dorsetshire que se aproxime al Bismarck y le de el golpe de gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Dorsetshire lanza tres torpedos contra el acorazado alemán (o, mejor dicho, lo que quedaba de él). Con ello, el total de torpedos disparados contra el infortunado navío se eleva a la asombrosa cifra de 71, de los cuales al menos ocho llegaron a impactarle. Pero, con todo, el buque seguía resistiéndose a bajar al fondo del océano. La situación es extraordinariamente crítica y el oficial más antiguo a bordo del Bismarck, el capitán de corbeta von Müllenheim-Rechberg, tiene que tomar una dolorosa decisión: ordena a la tripulación que hunda el barco, evitando así cualquier posibilidad de que el coloso germano caiga en manos británicas. Siguiendo las ordenes de este oficial, se abrirán los grifos del fondo y los escasos supervivientes serán trasladados a cubierta para que abandonen el sentenciado navío. Finalmente, a las 10:36 del día 27 de mayo, el Bismarck desaparecerá para siempre en aguas del Atlántico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la desaparición del navío germano, 99 náufragos fueron rescatados por el Dorsetshire y el destructor Maori. Con el resto de los supervivientes del Bismarck todavía en el mar, los buques ingleses creyeron ver un periscopio y abandonaron rápidamente el lugar para evitar ser victimas de un ataque alemán. Fue una falsa alarma. No había submarinos próximos. De hecho, cuando los sumergibles germanos llegaron a la zona solo pudieron salvar a 11 marinos. No se pudo ayudar a nadie más. El crucero español Canarias fue enviado en misión de rescate tan pronto como se conoció el desastre, pero únicamente encontró cadáveres flotando en el mar. En definitiva, de los 2403 tripulantes del Bismarck, solo 110 sobrevivieron para contar la primera y última salida al mar abierto del más famoso acorazado alemán de la Segunda Guerra Mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Conclusiones&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier análisis sobre la salida del Bismarck al Atlántico no puede obviar que, en definitiva, el acorazado se hundió. No obstante, conviene tener en cuenta que, si bien es cierto que el coloso germano terminó sus días en el fondo del mar, también es cierto que estuvo a punto de salir victorioso de su enfrentamiento con la armada británica. Analicemos brevemente la operación paso a paso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La decisión de sacar el Bismarck y el Prinz Eugen al Atlántico fue adecuada desde el punto de vista militar. Alemania no había iniciado todavía su campaña contra la URSS, por lo que su enemigo número uno seguía siendo el Imperio Británico. Los buques de guerra enclavados en el Báltico o en el Mar del Norte no suponían ninguna amenaza para la Gran Bretaña. Por el contrario, una expedición de dichas unidades por el Atlántico resultaría sumamente perjudicial para los intereses de los anglosajones, quienes para seguir en pie de guerra necesitaban que sus líneas marítimas de suministro siguiesen funcionando. Y, tal y como y habían demostrado el Scharnhorst y el Gneisenau, una operación de guerra de corso bien concertada podía causar estragos en el tráfico marítimo británico. Por lo tanto, si se había logrado una vez, repetirlo era algo que podía considerarse factible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una vez que se decide sacar a los navíos germanos al Atlántico, el comportamiento de estos fue correcto. Aceptaron el combate cuando se encontraron en una posición táctica ventajosa, y como consecuencia de esto enviaron al abismo a un buque valiosísimo para la Royal Navy. A continuación, abandonaron el enfrentamiento cuando entendieron, con los elementos de juicio de que disponía Lütjens, que empecinarse en pelear podría suponer un riesgo para misión principal: la guerra al tráfico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El optar por enviar el Bismarck a un puerto francés al tiempo que se ordenaba al Prinz Eugen que continuase con la misión original es una actitud que puede discutirse, sin duda. No obstante, quién mejor podía evaluar el estado del coloso germano era el almirante Lütjens. Y si este hubiese conseguido enviar el acorazado a Saint-Nazaire, el final de la historia hubiese sido completamente diferente. Los trabajos de reparación podían haberse iniciado sin demora, y el navío germano podría haberse lanzado a probar suerte otra vez. ¿La Royal Navy podría haber estado esperando entonces frente a las costas francesas? Sí, pero la Luftwaffe también podría haber intervenido para ayudar al buque a romper el bloqueo británico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lütjens cometió el error de romper el silencio radiotelegráfico cuando los ingleses habían perdido el rastro del Bismarck, cierto. Pero es un fallo que puede achacarse al hecho de que sus equipos tecnológicos, ciertamente menos avanzados que los que montaban los navíos británicos, le indicaban que su agrupación no había roto el contacto con los&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt; buques de la Royal Navy. Por otra parte, estos desaciertos son comunes en enfrentamientos navales tan prolongados. Ya hemos visto como los anglosajones desperdiciaron este desliz alemán en el momento en que radiaron equivocadamente a sus unidades las coordenadas en las que se encontraba el barco germano. En definitiva, Si no llega a ser por el afortunado torpedo inglés, este error de Lütjens no hubiese tenido mayores consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y el torpedo en el timón?. Este torpedo podría considerarse una prueba de que Dios esta con los buenos cuando son más que los malos. ¿Fue un impacto de suerte?. Sí, de tremenda suerte. No obstante, también conviene tener en cuenta que sí los británicos no hubiesen movilizado todo lo que tenían a mano, la suerte no solo no habría aparecido, sino que ni tan siquiera hubiese tenido oportunidad de hacer su aparición. Y una vez que la fortuna les concedió sus favores, los anglosajones se apresuraron a aprovechar la ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, existe otro factor de gran relevancia a tomar en consideración: la inexistencia de aviación naval en la marina de guerra germana. Mientras que la Royal Navy disponía de sus propios aviones no supeditados a la RAF sino dependientes directamente de la armada; los buques alemanes dependían de la cobertura aérea que la Luftwaffe les pudiese otorgar. Es decir, la Kriegsmarine no solo sufría por la falta de portaaviones, sino también por la inexistencia de aviación propia basada en tierra. Cualquier operación que requiriese de apoyo aéreo tenía que ser coordinada con la Luftwaffe, y esta coordinación estuvo lejos de ser plenamente satisfactoria a lo largo de la guerra&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;. En definitiva, en la época de la aviación, la Kriegsmarine tuvo que luchar no solo sin portaaviones, sino sin aviones siquiera. Como consecuencia de esta tara, la armada alemana no dispuso de apoyo aéreo inmediato allí donde más lo necesitaba. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;.&lt;br /&gt;Y, por último, tenemos que tener en cuenta la evolución que en ese momento estaba experimentando la propia estrategia naval. El acorazado, rey de los mares durante décadas, estaba cediendo su papel irremisiblemente al portaaviones. El Bismarck era lo suficientemente fuerte como para plantar cara a los grandes buques de la Royal Navy, pero no podía defenderse adecuadamente de los ataques de los portaaviones británicos. ¿Qué hubiese pasado si la agrupación de Lütjens hubiese dispuesto de su propio portaaviones? Es imposible saberlo, pero lo que sí podemos asumir como probable es que, si el Bismarck hubiese disfrutado de cobertura aérea, los ataques de los Swordfish no se podrían haber realizado tan a placer como se realizaron. Y sin la efectividad de dichos ataques, lo más probable es que el Bismarck no estuviese hoy en el fondo del Atlántico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, la jugada alemana termino mal, sí; pero también es cierto que al principio tenía muchas posibilidades de salir bien, y de hecho las continuó teniendo hasta que el torpedo impactó en los timones del coloso germano. Fue un tiro por toda la escuadra, que para desgracia de los germanos termino estrellándose en la madera. Fue una victoria factible que se transformó en una derrota absoluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente principal:&lt;br /&gt;La Guerra Naval en el Atlántico&lt;br /&gt;Luis de la Sierra&lt;br /&gt;Editorial Juventud 1974&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-8622920956121465446?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/8622920956121465446/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/12/el-hundimiento-del-bismarck.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/8622920956121465446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/8622920956121465446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/12/el-hundimiento-del-bismarck.html' title='El hundimiento del Bismarck III'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-3930537037366514919</id><published>2009-11-29T14:33:00.000-08:00</published><updated>2010-08-06T14:36:19.156-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Guerra Naval'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Batallas y Campañas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Unidades'/><title type='text'>El hundimiento del Bismarck II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;A las 7 de la mañana comenzó a sonar insistentemente el teléfono de Churchill. Tras descolgarlo, el rostro del premier británico se ensombreció en el mismo instante en que le transmitieron la noticia del hundimiento del Hood. Al terminar de recibir el informe, ordenó simplemente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hundid el Bismarck, cueste lo que cueste. ¡Hundid el Bismarck!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era necesario más. Los ingleses iban a poner en juego todo lo que tenían a mano para tratar de devolver a la Kriegsmarine el tremendo puñetazo que esta les había propinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el océano, los acontecimientos no se hicieron esperar. El Prince of Wales, tan pronto como observó que el Bismarck y el Prinz Eugen no insistían en su persecución, se unió a los cruceros de Wake-Walker y se dispuso a marcar de cerca a los navíos germanos para evitar que desaparecieran en la inmensidad de Atlántico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entretanto, la Royal Navy envió al teatro de operaciones a todos los buques de guerra que pudo encontrar. Aparte de la Home Fleet de Tovey, se hicieron a la mar desde diversos puntos los acorazados Rodney, Ramilles y Revenge, además de otras unidades menores. En total, una poderosa flota compuesta por siete acorazados y cruceros de batalla, dos portaaviones, once cruceros pesados y ligeros y varios destructores, se dirigía al encuentro de la agrupación germana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del lado alemán, Lütjens moderó la velocidad a 25 nudos y ordenó que se revisaran los desperfectos sufridos por el Bismarck en el enfrenamiento anterior, observando entonces que varios tanques de combustible habían resultado dañados. El almirante alemán comprende que el Bismarck, con su velocidad forzosamente reducida y con su capacidad de almacenamiento de combustible mermada, no se encuentra en disposición de lanzarse a una larga travesía por el Atlántico. Decide entonces entrar en el puerto francés de Saint Nazaire con la intención de someter al acorazado a una completa revisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo, Lütjens pretende que el Prinz Eugen, el cual no ha sufrido daños en el combate con el Hood y el Prince of Wales, continúe con la misión original y se aventure en el Atlántico para acechar a los convoyes británicos. No obstante, para tener posibilidad de llevar a cabo este plan, era necesario zafarse anteriormente de la vigilancia a la que le tenían sometido los buques de Wake-Walker. Con ese fin, a las seis de la tarde del día 24, el coloso germano invierte repentinamente el rumbo y abre fuego contra el Prince of Wales, el Norfolk y el Suffolk. Ninguno de los navíos resultó alcanzado, pero los anglosajones en la confusión del combate pierden el contacto con el Prinz Eugen, el cual aprovechó la escaramuza para escapar sigilosamente en dirección sur. Los ingleses no volverían a conocer el paradero de este buque hasta que diez días después entre en Brest.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que el Prinz Eugen desaparece de escena, el Bismarck vuelve a poner proa al sur. Los buques británicos continúan la persecución del gigante alemán pero, prudentemente, deciden aumentar la distancia que les separa del navío germano. En esos momentos, Lütjens envía un mensaje a la Kriegsmarine señalandole su intención de entrar en Saint-Nazaire para petrolear, al tiempo que informa de la imposibilidad de romper contacto con el enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Primer intento&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, el comandante de la escuadra británica tenía también sus propias preocupaciones. Vista la suerte corrida por el Hood, nada le aseguraba que, en caso de que tuviese lugar otro enfrentamiento con el acorazado alemán, alguno de su buques no fuese a sufrir el mismo destino que el malhadado navío de Holland. Por ello, llega a la conclusión de que hay que tratar de limitar la capacidad de lucha del Bismarck antes de entablar un combate naval directo con él. Con este objetivo en mente, destaca al portaaviones Victorious y a varios cruceros al mando del contraalmirante Curteis, ordenandoles que se aproximen a 100 millas del gigante germano y que lancen un ataque con aviones torpederos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 10 de la noche, la agrupación británica de Curteis se encuentra a una 120 millas de los navíos alemanes. En ese instante, el riesgo de que los buques de Wake-Walker pierdan el contacto con el Bismarck (como ya ha sucedido con el Prinz Eugen) es elevado. Por ello, el contraalmirante decide no perder más tiempo y hace despegar a 9 Swordfish torpederos y a seis Fulmar. La misión de los primeros será lisiar al acorazado enemigo, mientras que los Fulmar deberán distraer el fuego antiaéreo germano y comprobar el daño que causen los Swordfish.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después de las once y media, los aparatos ingleses localizan al Bismarck e inician el ataque. Al precio de perder dos Fulmar víctimas del fuego antiaéreo alemán, los aviones británicos consiguen encajar un torpedo en el costado del navío germano. Sim embargo, la inicial alegría de los anglosajones se desvanece tan pronto como observan que el escualo de acero no ha causado daños en el buque enemigo, cuyo blindaje resiste sin problemas el impacto. A los aeroplanos británicos no les queda otro remedio que volver al Victorious con las manos vacías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la una de la madrugada del día 25, el Bismarck invierte nuevamente el rumbo para disparar a sus tenaces perseguidores. En el instante en que observan la maniobra alemana, la agrupación de Wake-Walker trata de alejarse a toda máquina. El acorazado no insiste en el ataque y rápidamente vuelve a poner la proa hacia el sur, pero esta ultima escaramuza provocá que los británicos se vuelvan cautelosos en extremo. Tan pronto como cesa el cañoneo del gigante alemán, los navíos ingleses reinician la persecución moviéndose en el límite del alcance de sus radares hasta que, a las 03:06, el coloso germano desaparece de sus pantallas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, las antenas radiotelegráficas de la Kriegsmarine, las cuales venían captando los mensajes transmitidos por los buques de Wake-Walker a la Home Fleet, descubren que dichos mensajes cesan repentinamente. La armada del Reich deduce que los perseguidores han perdido el contacto con el Bismarck y así se lo comunica a Lütjens. El almirante alemán recibe la información, pero no se la cree. ¿La razón? El detector Fumb que porta el acorazado sigue captando los impulsos de los radares ingleses; luego el silencio radiotelegráfico solo puede ser una añagaza británica. Razonamiento lógico, pero erróneo. Los navíos de la Royal Navy ciertamente habían perdido el contacto con el alemán y sus radares exploraban el océano a ciegas. Las ondas llegaban hasta el Bismarck (y de ahí que el detector Fumb las recibiese), pero sin fuerza suficiente para rebotar y ser captadas por los buques emisores de las mismas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de ello, los británicos no desisten. La agrupación de Wake-Walker, la Home Fleet y los aviones del Victorious continúan incansablemente la búsqueda del escurridizo navío alemán a lo largo del día 25, pero sin éxito. En ese momento, el Bismarck podía haber estado salvado, pero Lütjens iba a cometer un error fatal...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Segundo intento&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 07:00 del día 26, el acorazado alemán radia un mensaje a Berlín indicando que “dos acorazados y un crucero todavía mantienen el contacto”, al tiempo que informa del estado general del buque y de su necesidad de entrar en dique para una revisión. El comandante del “Grupo Oeste” responde mediante un mensaje urgente desde París confirmando a Lütjens que los británicos han perdido realmente su rastro y solicitándole que guarde absoluto silencio radiotelegráfico, pero el daño ya estaba hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan pronto como el Bismarck radia su mensaje, los radiogoniómetros del Reino Unido localizan el lugar de origen de la transmisión y deducen acertadamente que solo puede proceder del acorazado alemán. Una vez localizada la posición de este, la información se le pasa a Tovey, quien ordena a todos sus buques que pongan rumbo inmediatamente al lugar señalado por los radiogoniómetros para, una vez allí, darse cuenta de que el navío germano no aparece por ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué había sucedido? Debido a un error de cálculo, los equipos ingleses se habían equivocado al señalar la posición del buque enemigo, con la desastrosa consecuencia de que el grueso de la flota británica fue enviada a interceptar al Bismarck a un punto situado 75 millas al norte de donde en realidad se encontraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Almirantazgo Británico esta desconcertado. El buque alemán parece haberse desvanecido y los ingleses no tienen ni la más remota idea de donde puede hallarse en ese momento. En esta situación, la Royal Navy decide tratar de cubrir los dos itinerarios más probables del acorazado. Por un lado se ordena a la Home Fleet que ponga proa al norte para dirigirse a la zona entre las Islas Feroe e Islandia. Por otro, se ordena a la Fuerza H comandada por Sommerville que se sitúe en la ruta que habría de seguir el navío germano en caso de que decida refugiarse en los puertos franceses. Al mismo tiempo, todos los aviones de exploración de la RAF patrullaban incesantemente el Atlántico en busca del coloso de la Kriegsmarine. La tenacidad británica se iba a ver pronto recompensada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 10:30 un hidroavión Catalina localizó finalmente al Bismarck a algo menos de 700 millas al oeste de Brest. En ese momento, la Fuerza H se hallaba a unas 110 millas a proa del navío germano. Pero esa agrupación solo disponía de una gran unidad: el crucero de batalla Renown que, en caso de ser empleado contra el Bismarck, podía terminar en el fondo del océano igual que el Hood. Por ello, se le ordenó a Sommerville que no tratase de interceptar al buque alemán hasta que llegasen los navios de la Home Fleet, quienes habían vuelto a invertir el rumbo y se dirigían a la zona. Pero la formación de Tovey se encontraban a unas 130 millas a popa del Bismarck, por lo que si el navío germano mantenía su velocidad sería imposible que la Home Fleet le diese caza antes de que llegase a Francia. En esta difícil situación los británicos deciden jugar su última carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Fuerza H, si bien solo contaba con con el Renown como gran unidad, también disponía del buque que iba a resultar decisivo en aquella jornada: el portaaviones Ark Royal. Pero, antes de hacer entrar en juego a los aparatos de este, Sommerville decide destacar al crucero Sheffield para que marque de cerca al Bismarck y no pierda el contacto radar con él. Finalmente, a las 3 de la tarde despegan 14 swordfish desde el portaaviones inglés. Tras una hora de vuelo, los aparatos británicos localizan su objetivo y dejan caer sus torpedos al mar... ¡para inmediatamente después darse cuenta de el navío que han tomado por el blanco no es otro que el Sheffield! Afortunadamente para los ingleses, ningún torpedo “amigo” hizo blanco. No sería la primera vez que la suerte sonriese a los anglosajones en aquella jornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los aeroplanos regresan al portaaviones para rearmarse y volver a intentar la maniobra de ataque. En esta ocasión, 15 Swordfish despegaran del Ark Royal a las ocho de la tarde. Es su última oportunidad. Quedan escasas horas de luz y, en caso de que no consigan disminuir la velocidad del Bismarck, el navío germano entrará en el radio de acción de los aviones alemanes basados en Francia a la mañana siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A la tercera va la vencida&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ataque se inicia a las 20:47. La escasa luz provoca que los antiaéreos alemanes tengan mucha dificultad en localizar a los aparatos británicos. Pese a ello, logran dañar a cinco aviones y derribar a otro. Pero no fue suficiente. Tras cuarenta minutos de combate los ingleses solo habían logrado acertar con un torpedo en el Bismarck pero, al igual que en el ataque realizado por el Victorious, este no produjo graves daños en el acorazado. Por fin, cuando parecía que los anglosajones no iban a sacar nada en limpio, el coloso germano mete toda la caña a estribor y, de repente, se estremece. Una tremenda sacudida recorre la mole de acero justo cuando se encontraba en medio de la maniobra de giro. ¿Que ha pasado? un afortunado torpedo británico ha acertado justo donde el Bismarck no esta protegido por su formidable blindaje: en los timones. Para más infortunio, el torpedo ha dado en el blanco justo en el momento en que el buque se hallaba girado, bloqueando de este modo los timones en una posición que imposibilitaba que el navío pudiese recuperar una trayectoria recta y gobernarse mediante las hélices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin de la historia. Si el torpedo británico hubiese acertado en cualquier otro sitio, el cinturón blindado del Bismarck hubiese protegido al buque, y el proyectil inglés presumiblemente no hubiese causado graves daños. Pero con ese impacto de tremenda suerte, los swordfish acaban de sellar el destino del gigante alemán. Antes de desaparecer, los pilotos anglosajones observan asombrados como el noqueado navío germano da dos vueltas sobre si mismo y queda a la deriva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que se retiran los aviones británicos, los marinos germanos pasan la noche intentando desbloquear el timón. Será en vano. No hay solución posible y los alemanes comprenden que han llegado al final del camino. La Kriegsmarine recibirá en Berlín el siguiente mensaje:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El buque ha quedado ingobernable. Lucharemos hasta la última granada. Viva Alemania” &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-3930537037366514919?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/3930537037366514919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/11/el-hundimiento-del-bismarck-ii.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/3930537037366514919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/3930537037366514919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/11/el-hundimiento-del-bismarck-ii.html' title='El hundimiento del Bismarck II'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-4264659433272172796</id><published>2009-11-19T16:33:00.000-08:00</published><updated>2010-08-04T15:14:45.307-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Guerra Naval'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Batallas y Campañas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Unidades'/><title type='text'>El hundimiento del Bismarck I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Los dos buques mas poderosos de los que dispuso la Kriegsmarine en la Segunda Guerra Mundial, los acorazados Bismarck y Tirpitz, comenzaron a construirse en 1936. Eran de propulsión a vapor, por lo que su autonomía no rebasaba las 8000 millas, iban armados con ocho cañones de 380 mm además de otras piezas menores y desplazaban 35000 toneladas. No montaban radar, ya que los alemanes desconocían este ingenio, sino radiotelémetro, aparato con el que se les equipó al poco tiempo de comenzar la contienda. El radiotelémetro era un instrumento con varias limitaciones con respecto al radar, siendo la más importante el hecho de que, aún señalando el lugar en el que se encontraba el buque enemigo, no mostraba donde estaban cayendo los proyectiles propios, lo que obligaba a que la corrección de los disparos realizados durante un combate tuviese que efectuarse de manera óptica. Es decir, había que mirar donde estaba el barco objetivo y donde estaban cayendo las bombas propias para, a continuación, modificar el tiro adecuadamente. Lógicamente, este tipo de maniobra “a ojo” no podía realizarse satisfactoriamente cuando el enfrentamiento se realizaba a grandes distancias, o cuando las condiciones climatológicas limitaban la visibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos acorazados iban a tener una vida bélica extraordinariamente corta. De hecho, el Bismarck solo efectuó una salida y el Tirpitz ni siquiera iba a llegar a entrar en combate. A pesar de ello, ninguno de los dos iba a sobrevivir a la contienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La situación previa a la salida del Bismarck&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En los primeros meses de 1941 la Kriegsmarine logra uno de sus mayores éxitos al sacar al Atlántico a los cruceros de batalla Scharnhorst y Gneisenau. Ambos buques consiguieron romper el bloqueo impuesto por la Royal Navy a la armada alemana y, durante dos meses de misión por el océano, logran hundir 116.000 toneladas de mercantes británicos, desarticulando de este modo las líneas de aprovisionamiento del Reino Unido. La agrupación germana, comandada por el almirante Günther Lütjens, regresará a Brest sin sufrir daños el día 22 de marzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto el resultado de la operación anterior, el líder de la Kriegsmarine -el gran almirante Raeder- planea efectuar a continuación un golpe todavía más ambicioso: sacar al mar el navío más poderoso de la escuadra germana, el acorazado Bismarck, que acababa de entrar en servicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intención original de la Kriegsmarine era desplazar al Atlántico al Bismarck acompañado del crucero Prinz Eugen para que, una vez burlado el bloqueo británico se les unan desde Brest los cruceros de batalla Scharnhorst y Gneisenau. Con ello se lograría juntar una poderosa flota para hacer la guerra de corso al tráfico mercante del Reino Unido. Este plan no se pudo llevar a efecto debido a que la RAF sometió a constantes bombardeos a los buques germanos surtos en Brest, causandoles serías averías que les impedirían hacerse a la mar durante varios meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de esto, Raeder no desiste y en una reunión mantenida con Lütjens el día 25 de abril le manifiesta las razones que existen para sacar al coloso germano al Atlántico. En esencia, estas eran las siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Raeder había vivido los insultos sufridos por la Marina de Guerra Alemana -una de las armadas más potentes de la época- tras la Primera Guerra Mundial, por no haber desempeñado una responsabilidad acorde con el potencial que, al menos sobre el papel, tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La Kriegsmarine en la Segunda Guerra Mundial era mucho menos poderosa que su antecesora y se encontraba posiblemente ante su última oportunidad de desempeñar un papel relevante en el conflicto, al menos en lo que a sus grandes buques de superficie se refiere. Era previsible que los EEUU, tarde o temprano, se embarcarían en la contienda del lado británico. La flota estadounidense se uniría entonces a la Royal Navy, eliminando las ya escasas posibilidades que tenían los alemanes de llevar a cabo acciones de envergadura con el puñado de navíos de guerra de los que disponían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, el panorama para la armada alemana, aunque en aquellos momentos el Tercer Reich se encontrase en el apogeo de su poder, comenzaba a mostrarse sombrío. Esto se debía principalmente a que las relaciones entre EEUU y el Reino Unido empezaban a fortalecerse:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El 2 de Septiembre de 1940 los Estados Unidos habían entregado 50 destructores a la flota inglesa a cambio de la cesión de diversas bases navales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El 11 de marzo de 1941 el “Acta de Préstamo y Arriendo” se convirtió en ley, con lo que se permitía a la Gran Bretaña comprar a crédito todo tipo de material bélico del arsenal norteamericano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ese mismo mes se firma en Washington un acuerdo entre los estados mayores del Reino Unido y de los EEUU, en el cual ya se podía comenzar a entrever la futura entrada de los norteamericanos en el conflicto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos hechos no hacían inevitable la intervención del gigante americano en la guerra (de hecho, la desconcertante actitud del presidente Roosevelt hacia los británicos en esta época sigue siendo uno de los puntos en los que los historiadores distan de ponerse de acuerdo) pero sin duda forzaron a los alemanes a pensar que la aparición de los estadounidenses en el conflicto se hallaba más próxima de lo que en realidad estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas circunstancias, Raeder considera que el tiempo apremia y que hay que sacar el Bismarck al Atlántico antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, Lütjens no tiene la misma opinión. En la reunión del 25 de abril, este manifiesta a Raeder sus dudas acerca de la salida al mar del coloso germano. Lütjens cree más conveniente esperar a que los buques amarrados en Brest sean reparados, e incluso a que el Tirpitz este listo para entrar en servicio. De este modo, los alemanes serían capaces de formar una poderosa agrupación de ataque capaz de asestar un golpe mucho más demoledor al tráfico mercante británico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de las objeciones de Lütjens, será la opinión de Raeder la que prevalezca: el Bismarck se hará a la mar junto al Prinz Eugen y aquel almirante será precisamente el encargado de comandar la agrupación germana. La misión era la misma que la asignada a todos los buques alemanes que se habían aventurado en el Atlántico con anterioridad: atacar los convoyes británicos y evitar el combate contra formaciones navales enemigas a no ser que fuese absolutamente necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La salida al Atlántico&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El 18 de mayo parten del puerto de Gotenhafen el Bismarck y el Prinz Eugen escoltados por tres destructores. El 20 los navíos germanos ya se hallan en el Skagerrak a la altura de Kristiansund y el 21 llegan al fiordo noruego de Kors, cercano a Bergen. Al anochecer de ese mismo día, los buques abandonan el fiordo y se lanzan a intentar burlar el bloqueo naval británico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a que los alemanes han tomado todas las medidas de seguridad pertinentes y a que los primeros compases de la operación se han desarrollado en el más absoluto secreto, los espías ingleses basados en Suecia logran descubrir los movimientos de los buques germanos y hacen llegar la información puntualmente al Almirantazgo Británico, el cual destaca varios aviones de reconocimiento para vigilar la zona. Estos aparatos lograron localizar a la fuerza naval enemiga confirmando la información que han proporcionado los espías. Los británicos empiezan a barruntar que la presencia de los navíos alemanes en esa zona no puede ser presagio nada bueno. El Almirantazgo supone con acierto que las intenciones germanas pasan por repetir los destrozos que el Scharnhorst y el Gneisenau habían causado escasos meses antes a sus líneas marítimas de aprovisionamiento. En ese momento saltan las alarmas en la Royal Navy. Los anglosajones están en una situación muy grave, perdiendo mucho más tonelaje mercante del que son capaces de construir. Una nueva incursión de la Kriegsmarine en el Atlántico puede provocar que la situación empeore todavía más. Por ello, Gran Bretaña apresta a la Home Fleet con la intención de dar caza a los alemanes antes de que estos puedan iniciar su misión. Dicha flota estaba compuesta por los acorazados King George V y Rodney, el portaaviones Victorious y el crucero Repulse, basados, junto con otras unidades menores, en Scapa Flow. A estos buques se unían los cruceros Birmingham y Manchester, quienes ya se hallaban de patrulla entre Islandia y las Islas Feroe; y los cruceros gemelos Norfolk y Suffolk, los cuales se encontraban en el estrecho de Dinamarca, entre Groenlandia e Islandia. También formaban parte del dispositivo el acorazado Prince of Wales, al cual se le ordena el día 21 desplazarse junto con seis destructores al sudoeste de Irlanda, lugar donde ya se encontraba el crucero de batalla Hood. La Home Fleet estaba comandada por el Almirante Tovey, y la agrupación Hood-Prince of Wales, aún subordinada a la flota de Tovey, queda a las ordenes del almirante Holland. Esta flota era por si sola impresionante y muy superior a la agrupación enemiga, pero todavía se ordenaría a la fuerza H basada en Gibraltar (compuesta por el portaaviones Ark Royal, el crucero de batalla Renown y el crucero Sheffield) dirigirse al teatro de operaciones para apoyar a la Home Fleet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 22 los alemanes interceptan un mensaje británico gracias al cual averiguan que sus movimientos han sido descubiertos. A pesar de ello, dado que las condiciones meteorológicas aquel día eran muy adversas, con intensa lluvia y nubes bajas, Lütjens decide aprovechar el momento confiando en que el clima dificulte la vigilancia inglesa. Por ello, cuando sus buques se hallan a la altura de Trondheim, el almirante germano ordena a sus destructores que den media vuelta y se lanza con sus grandes unidades al estrecho de Dinamarca, lugar por donde pretende romper el bloqueo británico. Poco después, la Home Fleet abandona Scapa Flow y se dirige al encuentro del Bismarck y del Prinz Eugen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 23 el clima no mejoró, pero a pesar de ello un serviola del Suffolk logra distinguir entre la niebla las siluetas de los navíos alemanes. Los germanos también descubren al crucero inglés pero, dado que este desaparece inmediatamente entre la bruma, suponen erróneamente que ellos no han sido localizados. El Suffolk se aleja prudentemente, pero mantendrá el contacto radar. Poco después surge entre las olas el Norfolk a escasas seis millas de la formación alemana, avistando también a los buques enemigos. Dada la proximidad del barco inglés, a los germanos no les queda ninguna duda de que han sido vistos, por lo que el Bismarck abre fuego inmediatamente con la intención de ahuyentar cuanto antes al crucero británico. Este desaparecerá del alcance visual del Bismarck y del Prinz Eugen pero, de igual modo que su gemelo, no romperá el contacto radar con ellos. De este modo, los navíos británicos podían mantener puntualmente informada a su flota acerca de los movimientos de los buques de Lütjens.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El almirante germano es consciente de que su agrupación ha sido completamente localizada por los ingleses, pero a pesar de ello supone que los buques salidos de Scapa Flow no podrán alcanzarle a tiempo y, por este motivo, decide seguir adelante con la operación. El razonamiento era plenamente lógico en lo que se refiere a los navíos de la Home Fleet, pero no tenía en cuenta un dato que Lütjens era incapaz de conocer: que el día 21 ya se habían movilizado el Hood y el Prince of Wales, los cuales se hallaban 480 millas más cerca de los alemanes que el grueso de la flota de Tovey. Por lo tanto, los buques de Holland sí que se encontraban en posición de interceptar a los germanos y, de hecho, el almirante británico se disponía a iniciar la caza sin demora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos momentos, Lütjens adopta una medida preventiva aparentemente simple pero muy efectiva a la postre: ordena invertir el orden de marcha que venía empleando, colocando al Prinz Eugen en cabeza y al Bismarck cerrando la formación. Dado que los buques británicos que habían avistado a la agrupación alemana informaron también de la posición que ocupaban los navíos germanos, el cambio de la formación podía otorgarle cierta ventaja a los navíos de Lütjens en caso de enfrentamiento directo con un enemigo que supusiese que su orden de marcha era el contrario del que realmente era. La medida iba a surtir efecto muy pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Holland consideraba que el Hood (42.000 toneladas y buque insignia de la Royal Navy) y el Prince of Wales (38.000 toneladas), que en conjunto montaban 18 piezas de 381 y de 356 mm, podrían dar buena cuenta del Bismarck, el cual solo tenía 8 piezas de calibre similar. Además, los cruceros Norfolk y Suffolk con sus dieciséis cañones de 203 mm podrían hacer lo propio con el Prinz Eugen, pues este solo disponía de ocho piezas de ese tamaño. Por si fuera poco, Holland contaba con media docena de destructores que le podrían echar una mano en el combate que se avecinaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquellos momentos, la situación tenía muy mala pinta para los alemanes. Dos agrupaciones británicas convergían hacia los buques germanos con lo que se encontrarían en un punto al oeste de Islandia. Sin embargo, las circunstancias pronto iban a dar un vuelco a favor de los navíos de Lütjens.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las primeras horas de la madrugada del día 24, Holland destaca a sus destructores ligeramente al norte de sus dos grandes unidades. Esta orden aleja demasiado a los pequeños navíos, y acarreará como consecuencia el que estos no se encuentren junto al Hood y el Prince of Wales a la hora del combate. Además, la agrupación de Holland tampoco se coordinará adecuadamente con el Norfolk y el Suffolk, comandados por Wake-Walker, lo que imposibilitará que estos aparezcan en el lugar del enfrentamiento en el momento crítico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El primer combate&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A las 03:40, con el Hood en cabeza de la formación, el almirante Holland ordena a sus unidades caer al oeste aumentando la velocidad y cerrar sobre los navíos alemanes. Dos horas después, los contendientes finalmente se avistan. Lütjens reconoce inmediatamente la silueta del Hood y comprende acertadamente que el buque que le acompaña es un acorazado del tipo King George V, modelo al que efectivamente pertenece el Prince of Wales. Holland ordena a sus navíos que centren sus disparos sobre el Bismarck, pero asume erróneamente que dicho barco es el que va en cabeza. El Prince of Wales se da cuenta de la artimaña de los germanos y disparará sobre el Bismarck desde el primer momento, pero el Hood dirigirá sus proyectiles contra el Prinz Eugen hasta el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lütjens comprende que el combate es inevitable y ordena a sus buques que concentren sus disparos en el Hood. El almirante alemán no cree conveniente dar la vuelta ya que sabe que los cruceros de Wake-Walker le siguen de cerca, por lo que volverse por donde habían venido no podía sino empeorar su situación. Además, dado que los navíos de Holland han puesto la proa hacia ellos, la situación táctica es favorable a los germanos. Los ingleses se aproximan “de frente” a sus enemigos, lo que provoca que no puedan disparar con todas sus torres. Por contra, los alemanes muestran la eslora a los británicos (esto es, están “de perfil”), lo que les permite utilizar todos sus cañones. En esta situación, la inicial superioridad anglosajona en potencia de fuego se troca en manifiesta inferioridad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados a este punto hay que preguntarse porque Holland colocó a sus navíos en esa desventajosa posición. La razón hay que buscarla en el blindaje del Hood. Dicho buque tenia una coraza protectora vertical de 30,5 cm (e incluso más en las torres de los cañones), pero su blindaje horizontal solo alcanzaba los 11 cm. Esto provocaba que el barco británico estuviese extraordinariamente bien protegido en combates a corta distancia, en los que los proyectiles viajan en paralelo a la superficie del mar; pero no podía afrontar con las mismas garantías un enfrentamiento a grandes distancias donde las bombas describen una trayectoria parabólica y alcanzan al objetivo “desde arriba”. Es decir, a los británicos les interesaba acortar las distancias cuanto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lütjens, tras comunicar al alto mando de la Kriegsmarine que el combate era inevitable, apremia a sus buques para que se preparen para el enfrentamiento. Los británicos por su parte rompen el fuego a las 05:53. Tras el primer disparo Holland observa asombrado como las unidades alemanas, en lugar de rehusar el choque como hacían habitualmente, aceptan la pelea y devuelven la andanada. En ese momento, por los factores ya mencionados, la situación es claramente desventajosa para los navíos ingleses:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La distancia entre ambos contendientes era de 25.000 metros. Esto conllevaba que los impactos que fuese a encajar el Hood iban a producirse en la zona en que su blindaje era más débil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El hecho de aproximarse de frente a los germanos provoca que los barcos británicos no puedan utilizar todos sus cañones. Los navíos de Holland solo podrán emplear 10 piezas de grueso calibre frente a las 16 alemanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni los cruceros Suffolk y Norfolk ni la media docena de destructores señalados con anterioridad se hallaban a una distancia que les permitiese intervenir en el combate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo de iniciarse el intercambio de disparos, la tercera salva del Bismarck alcanzaba al Hood de lleno. Desde ese momento, los proyectiles germanos llueven con extraordinaria precisión sobre el desafortunado navío inglés, el cual continuará tratando de acercarse a los buques alemanes para mejorar su posición táctica. Será inútil. En pocos minutos, una serie de certeros impactos provoca que el orgullo de la armada británica se parta literalmente por la mitad para, inmediatamente después, hundirse llevándose consigo a toda su tripulación salvo a tres supervivientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lütjens no se duerme en los laureles. Inmediatamente después de que el Hood haya desaparecido de escena, el almirante alemán ordena a sus buques que dirijan sus disparos hacia el Prince of Wales. Como consecuencia de esto, el barco inglés encaja sin tiempo para reaccionar siete impactos directos. El navío británico asume que ha perdido el combate y se apresura a abandonar el campo de batalla poniendo la popa a sus enemigos. Los germanos, en una de las acciones más controvertidas de la Segunda Guerra Mundial, no insisten en la persecución y a las 06:09 dejan de disparar. Si los alemanes hubiesen perseguido al dañado Prince of Wales, es casi seguro que podrían haberlo enviando al fondo del mar junto con el Hood, privando de este modo a la Royal Navy de un magnifico buque de guerra. Entonces, ¿por qué no lo hicieron?. Se suelen dar las siguientes explicaciones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los germanos temían que en caso de perseguir al Prince of Wales se estuviesen aproximando peligrosamente al grueso de la Home Fleet. Lütjens no podía conocer la posición exacta de los navíos británicos, pero asumía que no podían hallarse muy lejos. La realidad es que los buques de Tovey no se encontraban excesivamente próximos, pero el almirante alemán no tenía posibilidad de saber esto, por lo que prefirió no tentar a la suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El Bismarck había sufrido daños los cuales, si bien no eran muy graves, sí que habían provocado una ligera disminución en la velocidad punta del acorazado. Por tanto, en esa situación no convenía iniciar una persecución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por último, la explicación más verosímil: Lütjens tenía la misión de hacer la guerra al tráfico mercante británico. Esto es, hundir un barco más habría supuesto un éxito puntual, pero no habría favorecido el cumplimiento de esta misión, y además no habría tenido apenas repercusión en el devenir del conflicto. Por contra, burlar el bloqueo de la Royal Navy habría permitido a los buques germanos lanzarse a la guerra de corso en el Atlántico, causando estragos en las líneas marítimas de aprovisionamiento de la Gran Bretaña y privando a este país de los suministros que tanto necesitaba para mantenerse en vivo en la contienda. Ese era el objetivo esencial de los navíos alemanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sean cuales sean los factores que pesaron en la decisión del almirante alemán, lo cierto es que este optó por no perseguir al Prince of Wales y dirigirse hacia el sur. Con ello, el Lütjens ponía fin a la primera y última jornada gloriosa del Bismarck. En los siguientes días, las tornas iban a cambiar por completo; la fortuna no solo no le iba a sonreír al malhadado buque germano, sino que además le iba a dar completamente la espalda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-4264659433272172796?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/4264659433272172796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/11/el-hundimiento-del-bismarck.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/4264659433272172796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/4264659433272172796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/11/el-hundimiento-del-bismarck.html' title='El hundimiento del Bismarck I'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-2131552894094716749</id><published>2009-11-09T11:16:00.000-08:00</published><updated>2010-08-04T14:27:31.160-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Batallas y Campañas'/><title type='text'>Operación Bagratión II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;2ª Fase de la Ofensiva: Minsk&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Model ya había demostrado su valía en los combates defensivos que la Wehrmacht venía librando en el Frente del Este desde 1942. En el momento de ser llamado a comandar el Grupo de Ejércitos Centro estaba dirigiendo el Grupo de Ejércitos Norte de Ucrania, y durante un tiempo tuvo que compaginar ambas responsabilidades. Su particular táctica, a veces denominada “Schild un Schwert” (escudo y espada), consistente en ejecutar una breve contraofensiva antes de llevar a cabo una maniobra de repliegue, le permitía disfrazar el retroceso de sus tropas como el resultado de un ataque fallido. De este modo, solía conseguir con más facilidad que otros generales que el Führer aceptase la retirada de sus soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Model era plenamente consciente de la crítica situación en la que se encontraban los ejércitos cuyo mando se le acababa de otorgar. Conocía asimismo, dada su amplia experiencia en el Ostfront, la renovada capacidad bélica del Ejército Rojo. Sabía que la ofensiva soviética era algo serio y preveía que no se iba a poder detener con lo que los alemanes eran capaces de poner en juego en aquel momento. Por ello, el objetivo de Model consistió en lograr establecer una línea defensiva basada en el Vístula, más de 500 km al este del punto de partida del ataque ruso. El militar germano solicitó la correspondiente retirada, con vistas a acortar el frente y poder replegarse hacía este rio con facilidad una vez que se iniciase el avance soviético, pero Hitler se negó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esta negativa, y dados los pobres resultados de la estrategia de plazas fuertes, el nuevo comandante del Grupo de Ejércitos Centro, esquivando pero no contraviniendo las ordenes del Führer, trató de permitir una mayor movilidad a sus tropas para evitar un desastre aún mayor, pero se encontró con que las soluciones parciales ya no surtían ningún efecto. Minsk, la capital de Bielorrusia, cayó el 3 de julio sin que Model pudiese hacer nada para evitarlo. En dicha ciudad, que llevaba tres años en manos alemanas, se hallaba el cuartel general del Grupo de Ejércitos Centro, por lo que su perdida era mucho más importante que la mera caída de una capital soviética. Minsk era el principal nudo de comunicaciones de la zona y uno de los puntos de apoyo de toda la estructura defensiva germana en el este, por lo que su conquista por el Ejército Rojo privó a los alemanes de uno de sus bastiones más preciados. A las dificultades germanas se vino a añadir el hecho de que varios miles de soldados alemanes -el 4º Ejército y varias unidades del 9º- quedaron cercados al sur de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La toma de Baranovitshi&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, los alemanes consiguieron reunir una importante formación acorazada compuesta por las divisiones panzer 4ª, 5ª y 12ª. Model lanzó a estas al combate junto a otras formaciones de infantería traídas apresuradamente de las zonas norte y sur del frente para tratar de salvar lo que se pudiese de los Ejércitos 4º y 9º. El objetivo de este ataque de Model era intentar ayudar a que el mayor número posible de soldados escapasen de ser engullidos por el avance soviético, permitiendo que se retirasen hasta posiciones más defendibles. Model tenia intención de formar con las tropas que se pudiesen rescatar una línea defensiva basada en la localidad de Baranovitshi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del lado soviético, el mariscal Zhukov se dio cuenta de que el mando alemán había cambiado su manera de proceder. Durante los primeros compases de la ofensiva, las tropas germanas se dejaban cercar con relativa facilidad, pero en aquel momento las unidades de la Wehrmacht habían empezado a desarrollar una defensa más elástica. Pese a ello, el militar ruso no estaba dispuesto a aflojar la presión sobre los alemanes. Zhukov, previendo las intenciones de Model, ordenó al 65º Ejército del general Batov que tomase Baranovitshi sin demora, objetivo que esta formación cumpliría el día 8, arruinando así los planes germanos de formar una línea de defensa coherente. Desde ese momento, los movimientos alemanes se convirtieron en una desbandada general. Las unidades trataron de escapar hacía el oeste por sus propios medios, sin que existiese una estrategia de conjunto concertada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caos reinante en el bando alemán contrastaba con la abrumadora capacidad operativa de los soviéticos, quienes a mediados de 1944 habían alcanzado una superioridad tal que podían permitirse el lujo de ejecutar varias ofensivas en paralelo. Prueba de ello es el ataque lanzado el 13 de julio por el Primer Frente Ucraniano de Koniev contra el Grupo de Ejércitos Sur de Ucrania, también comandado por Model. Dicho movimiento “secundario” causó a los germanos 50.000 bajas entre muertos heridos y prisioneros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3ª Fase de la Batalla: ¿Objetivo Varsovia?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquellos momentos el mundo entero estaba al tanto del desembarco de Normandía hasta el punto de que el resultado de la guerra parecía girar en torno a él. La contribución soviética al esfuerzo de guerra parecía devaluarse al tiempo que el esfuerzo angloamericano se magnificaba. Para combatir esta visión y dar una idea clara de la magnitud de la derrota que la URSS estaba infligiendo a la Wehrmacht, Stalin ofreció a los moscovitas un desfile en el que los protagonistas fueron 57.000 alemanes capturados por el Ejército Rojo durante la operación Bagratión. Con este movimiento dejaba a las claras a los occidentales que, por mucho que hubiesen abierto el tan esperado segundo frente, la lucha en el Frente del Este seguía en primer plano de la contienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, la ofensiva soviética distaba de estar concluida, y durante las dos semanas siguientes el Ejército Rojo continuó arrollando todo lo que se le puso por delante. Finalmente, el primero de agosto las tropas de Rokossovski llegaban a los arrabales de Varsovia logrando establecer varias cabezas de puente al otro lado del Vístula, al mismo tiempo que los hombres de Bagramian conseguían abrirse pasó hasta el Báltico tomando la localidad de Tukum y separando de este modo al Grupo de Ejércitos Norte del resto de las formaciones germanas en el Ostfront. La velocidad de las tropas rusas había sido similar a la de la Wehrmacht en 1941.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dada la proximidad del Ejército Rojo y asumiendo que la resistencia alemana en la zona se está derrumbando, el Armija Krajowa -el Ejército del Interior Polaco- da inicio al levantamiento de Varsovia el mismo día uno de agosto. Con todo, la capacidad de combate de los germanos no había sucumbido totalmente ante el arrollador avance ruso. De manera completamente inesperada, Model lanzo un contraataque el día dos de agosto, empleando en el mismo a las poderosas divisiones Totenkopf, Wiking, Grossdeutschland y Hermann Göring. La operación de Model no fue muy ambiciosa -los medios alemanes no eran suficientes para una ofensiva de gran envergadura- pero logró un notable éxito al eliminar parcialmente las cabezas de puente soviéticas en el Vístula, frenando de este modo la ofensiva rusa. El propio Rokossovski se vio obligado a admitir al corresponsal del Sunday Times en Moscú que los alemanes habían hecho retroceder a sus tropas hasta 100 km en diversos puntos. Los germanos consiguen también retomar temporalmente Tukum, restableciendo -de manera muy precaria- el contacto con sus tropas en el norte y permitiendo que miles de civiles escapen hacia el oeste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El análisis del Levantamiento de Varsovia merecería un capítulo aparte, pero aquí solo haremos unos breves apuntes sobre el mismo. En términos generales, el Armija Krajova era leal al gobierno polaco en el exilio en Londres, y tenía poca simpatía hacía la URSS. Los aliados occidentales prestaron apoyo -eso sí, bastante escaso- al AK, pero Stalin no procedió de igual modo ya que no tenía ningún interés en favorecer el triunfo de un alzamiento potencialmente hostil a los intereses soviéticos en la zona. Además, el Ejército Rojo acababa de ser sorprendido por la contraofensiva de Model que, si bien es posible que fuese considerada desde el principio por Zhukov y Rokossovski como un revés pasajero, puso fin, al menos de manera temporal, al avance ruso iniciado hacía más de un mes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que ambos generales elaboraron un plan que presentaron a Stalin y que hacía referencia al reinicio de la ofensiva el día 8 de agosto. Este proyecto preveía el reagrupamiento de las fuerzas soviéticas con vistas a la toma de Varsovia en un gran movimiento de tenazas para posteriormente lanzarse contra el Reich a través de las llanuras polacas. Los alemanes no disponían en la zona de fuerzas de consideración con las que oponerse a una segunda ofensiva rusa y, debido a esto, parece ser que los militares soviéticos consideraban factible tomar Berlín antes de finales de año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La actitud de Stalin&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la mente de Stalin estaba ya pensando más en la posguerra que en la derrota de Alemania. Liberar Varsovia hubiese dado a Polonia, país que la URSS había contribuido a invadir en 1939, una victoria que al mandatario soviético no le hubiese reportado ningún beneficio. Por ello, el dictador georgiano tomó una decisión que, si bien ha sido ampliamente criticada en la posteridad por motivos éticos, no puede ser tratada del mismo modo si atendemos a criterios estratégicos y geopolíticos: abandonar la capital polaca a su suerte y dirigir sus tropas contra los los aliados que todavía le quedaban al Tercer Reich en Europa Oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El líder bolchevique calculó acertadamente que a los ejércitos angloamericanos, todavía entrampados en los campos de batalla de Francia, les quedaban varios meses antes de llegar a amenazar el territorio del Reich. Por ello, concentró sus esfuerzos no en luchar contra los alemanes a quienes ya consideraba practicamente derrotados, sino en reforzar la posición de la URSS en todo el este de Europa con vistas a alcanzar una posición de preeminencia en el mundo de posguerra. El Ejército Rojo se desvió del eje de su avance y se lanzó en los meses siguientes contra Rumanía, Bulgaria y Hungría. Stalin buscaba tanto privar a los germanos de los recursos que todavía obtenían de estos países como asegurarse la lealtad de estas naciones tras la contienda, cosa que consiguió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, cuando se analiza la actitud de la URSS ante el Levantamiento de Varsovia han de tenerse en cuenta los puntos mencionados: primero, en aquel momento el Ejército Rojo había sido rechazado por el audaz contraataque de Model; y segundo, Stalin consideró con acierto que en aquellas circunstancias le salia más rentable dejar que los alemanes acabasen con la insurrección polaca y emplear sus tropas en otros teatros de guerra. La medida, que implicaba dejar a las tropas de un país aliado privadas de ayuda en un momento crítico, puede ser censurada desde un punto de vista ético y moral, pero estrategicamente supuso un éxito absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Resultados de la Operación Bagratión&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Independientemente de los acontecimientos de Varsovia, la Operación Bagratión, a pesar del moderado éxito de la contraofensiva de Model, supuso una derrota total y absoluta para el Tercer Reich. En algunos puntos el Ejército Rojo avanzó hasta 700 Km, logrando que Bielorrusia quedase nuevamente bajo control de la URSS y recuperando de este modo la mayor parte de lo que había sido el territorio soviético de preguerra. Sin embargo, las ganancias de terreno no representaban el mayor éxito ruso ni el mayor problema para los alemanes. El gran triunfo soviético consistió en las espectaculares bajas causadas a sus enemigos. La ofensiva rusa desmanteló por completo el sistema defensivo del Reich en el Este, aniquilando al Grupo de Ejércitos Centro y aislando al Grupo de Ejércitos Norte del resto de las tropas alemanas en el Ostfront. Las cifras son difícilmente calculables, pero podemos estimarlas en torno a los 300.000 muertos, 200.000 heridos y 100.000 prisioneros. En definitiva, el Grupo de Ejércitos Centro había dejado de existir. Las pérdidas materiales también fueron muy elevadas, pero los números exactos cambian mucho de un historiador a otro. Para orientarnos, podemos dar la cifra de unos dos o tres mil carros carros de combate destruidos. Del lado soviético, las pérdidas materiales fueron todavía mayores, pero las humanas se suelen estimar en torno al 50% de las germanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora la pregunta: ¿cual fue la razón de que los soviéticos fueran capaces de asestarle un golpe tan atronador a los alemanes? El hundimiento del frente germano no puede achacarse solo a la superioridad rusa. La Werhmacht llevaba años enfrentándose en inferioridad numérica, tanto en términos humanos como materiales, a los ejércitos de Stalin, sin por ello llegar a venirse abajo tan estrepitosamente como lo hizo en 1944. Pero en ese año existía un factor que estaba ausente en los años anteriores: la superioridad aérea soviética. Ya hemos indicado el escaso número de aparatos con los que contaban los germanos en la zona. Esto era debido a que tras el desembarco de Normandía, gran parte de las ya mermadas fuerzas aéreas alemanas fueron trasladadas al oeste con el objetivo de tratar de ofrecer cierta cobertura a las unidades que se encontraban combatiendo a las tropas aliadas. La medida no supuso ninguna ventaja apreciable en el frente occidental, y a cambio privó a los germanos de aviación en el este, justo en el momento en que se iba a desencadenar la mayor ofensiva rusa de la guerra. Esta carencia provocó que los alemanes no pudiesen efectuar vuelos de reconocimiento suficientes antes de la embestida, y que durante la misma no dispusieran de medios para defenderse de los miles de aparatos soviéticos que les hostigaban. Este factor, unido a la mejora constante en la calidad del Ejército Rojo y a la cada vez mayor maestría mostrada por los rusos en el desarrollo de las operaciones bélicas, provocó un derrumbe en las líneas germanas como nunca se había visto en la contienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente principal:&lt;br /&gt;Tierra calcinada. La guerra en el Frente Ruso 1943-1944&lt;br /&gt;Autor: Paul Carell&lt;br /&gt;Inédita editores&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-2131552894094716749?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/2131552894094716749/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/11/operacion-bagration-ii.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/2131552894094716749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/2131552894094716749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/11/operacion-bagration-ii.html' title='Operación Bagratión II'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-2852013173451987928</id><published>2009-10-25T13:51:00.000-07:00</published><updated>2010-08-04T13:58:56.313-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>Europa en Guerra 1939-1945: ¿Quién ganó realmente la Segunda Guerra Mundial?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_r6JfXaMVN1A/SuS7UVerqII/AAAAAAAAACA/55Lu5qWCc4s/s1600-h/1.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; FLOAT: left; HEIGHT: 183px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5396644211534309506" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_r6JfXaMVN1A/SuS7UVerqII/AAAAAAAAACA/55Lu5qWCc4s/s400/1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;El título que analizamos supone posiblemente el mejor intento de ofrecer una explicación a la Segunda Guerra Mundial en Europa desde una perspectiva global. A lo largo de sus páginas Norman Davies, un historiador británico, narra episodios tan dispares de la contienda como las composiciones de los diferentes ejércitos, el holocausto, las complejas relaciones entre los aliados, el fascismo, el movimiento partisano, los bombardeos angloamericanos, la tragedia de Varsovia, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro está estructurado en seis capítulos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Interpretación. Cinco Factores&lt;br /&gt;-Guerra. Las acciones militares en Europa 1939-1945&lt;br /&gt;-Política. Antes, durante y después de la guerra&lt;br /&gt;-Soldados. Del reclutamiento a la tumba&lt;br /&gt;-Civiles. Vida y muerte en tiempos de guerra&lt;br /&gt;-Retratos. La Segunda Guerra Mundial en el cine, la literatura y la historiografía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los que se añade un capítulo final titulado con gran acierto "Inconclusiones".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Davies muestra una estudio completo del conflicto. En las primeras páginas del libro nos ofrece una serie de tablas condensando la información referente a las capacidades militares de los diversos países contendientes: número de soldados, aviones, barcos, carros de combate... a estos une cifras de víctimas, tropas desplegadas en los diferentes teatros, potencial industrial y producción bélica. Todo ello ayuda a hacerse una idea de las capacidades de cada nación en el punto de partida, lo que favorece la comprensión de las actitudes posteriores de cada uno. El autor esboza también la gestación de la Gran Coalición y los problemas que salpicaron a la misma durante su existencia y hasta el inicio de la Guerra Fría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el segundo capítulo, Davies narra de manera resumida las acciones militares más importantes que acontecieron en Europa. Es aquí donde se empieza a palpar la diferencia con la mayor parte de los libros que versan sobre la SGM. El autor, aún siendo británico, trata de poner en sus justos términos la participación de la Unión Soviética en la guerra. A lo largo de toda la obra se encuentran frases como: “si se hiciera justicia, todos los libros sobre la Segunda Guerra Mundial dedicarían unas tres cuartas partes de su contenido al frente del este”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tercer capítulo, dedicado a la política, nos muestra como se articularon las relaciones entre los diversos estados europeos tras la Primera Guerra Mundial. El capítulo abarca desde la paz incomoda surgida en Versalles hasta los inicios de la guerra fría entre los EEUU y la URSS, pasando por las convulsas relaciones de los países del Eje, el papel de las naciones neutrales, la amistad germano soviética, los esfuerzos de Churchill por atraer a los americanos, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el capítulo dedicado a los soldados el autor señala las diferencias existentes entre los ejércitos en liza, mostrando las taras y los puntos fuertes de cada uno. Es aquí donde se tratan aspectos como las armas, la instrucción o el nivel de control político que los estados ejercían sobre sus tropas. También se hace referencia a aspectos menos conocidos y más polémicos, como es el caso de la participación de soldados judíos en la Wehrmacht.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El quinto capítulo, dedicado a los civiles, entra en aspectos como los trabajadores forzados, el robo de niños polacos perpetrado por los nazis, los campos de concentración, la limpieza étnica... En este capítulo, como en toda la obra, aún destacando los crímenes cometidos por la Alemania de Hitler, el autor no pasa por alto los aspectos oscuros del comportamiento soviético. Katyn y el Gulag también tienen cabida en estas páginas. A lo largo de la obra el autor no se olvida tampoco de señalar aquellos campos, como el bombardeo de Dresde, en los que la conducta de los aliados occidentales no puede ser calificada de ejemplar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el último episodio -retratos- Davies nos ofrece un amplio abanico de obras escritas, filmadas o enmarcadas en la Segunda Guerra Mundial. Tienen cabida aquí desde las novelas bélicas de Sven Hassel hasta “Salvad al Soldado Ryan”, pasando por “la Gran Evasión”, “Doce del Patíbulo”, las fotos de Robert Cappa, etc. El autor diferencia entre las realistas y las que son pura ficción pero ofrece ejemplos de ambas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como conclusión, podemos decir que el libro de Davies es una gran obra que intenta -y consigue- ofrecer una visión amplia y no excluyente de los acontecimientos que salpicaron la historia de Europa, no solo entre 1939 y 1945, sino también entre las décadas anteriores y posteriores al conflicto. En sus páginas aparecerán tanto Hitler y Stalin como los civiles anónimos entrampados en el reparto de Polonia. Nos encontraremos con personajes como Rüdel, Churchill o Rokossovski, y con lugares como Auschwitz y Nemmersdorf. En definitiva, “Europa en Guerra” es un magnifico libro, con un extensisimo listado de fuentes y un anexo sobre las obras recomendadas para profundizar en los temas que en el texto de Davies se esbozan. Además, cosa que es muy de agradecer, un extraordinariamente amplio indice onomástico facilita la consulta posterior de algún apartado específico sin recurrir a la tediosa tarea de abrir el libro a ojo y pasar diez minutos pasando páginas hasta encontrar el punto que buscábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Título: Europa en Guerra 1939-1945 ¿quién ganó realmente la segunda guerra mundial?&lt;br /&gt;Autor: Norman Davies&lt;br /&gt;Ed: Planeta. 2008&lt;br /&gt;Precio: 22,5 Euros&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-2852013173451987928?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/2852013173451987928/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/10/europa-en-guerra-1939-1945-quien-gano.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/2852013173451987928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/2852013173451987928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/10/europa-en-guerra-1939-1945-quien-gano.html' title='Europa en Guerra 1939-1945: ¿Quién ganó realmente la Segunda Guerra Mundial?'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_r6JfXaMVN1A/SuS7UVerqII/AAAAAAAAACA/55Lu5qWCc4s/s72-c/1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-8389405923707854961</id><published>2009-10-18T15:33:00.000-07:00</published><updated>2010-08-04T13:43:51.413-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Batallas y Campañas'/><title type='text'>Operación Bagratión I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;El 20 de mayo de 1944, Stalin y otros altos cargos de la URSS se reunieron con varios de sus generales para coordinar la que iba a ser la ofensiva de verano rusa: la Operación Bagratión. Entre los militares que allí se encontraban se hallaba Rokossovski, comandante del Primer Frente de Bielorrusia y uno de los mandos soviéticos más competentes, cuyas sobresalientes cualidades habían quedado de manifiesto durante las batallas de Stalingrado y Kursk en los años precedentes. Durante la reunión, el dictador propuso que el frente comandado por Rokossovski realizase una sola ofensiva contra la ciudad de Bobruisk pero este general, conocedor de que una única acometida causaría a sus tropas grandes bajas y daría a los alemanes la oportunidad de defenderse, se enfrentó al Vozhd y solicitó que la campaña se articulase en torno a dos operaciones igualmente prioritarias: un ataque sobre Bobruisk y, en paralelo, otro sobre Slutzk. Ello suponía una dispersión de fuerzas pero, dada la superioridad en medios materiales y humanos que había alcanzado el Ejercito Rojo, dicha dispersión causaría más dificultades a los alemanes a la hora de organizar la defensa que a los rusos en el momento de llevar a cabo el golpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Sal y piensatelo bien&lt;/em&gt;- Le dijo Stalin a su general, a quien hizo pasar nuevamente a la estancia al cabo de un rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Te lo has pensado mejor, general?-&lt;/em&gt; Inquirió el dictador soviético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Sí, camarada Stalin-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces qué? ¿una sola ofensiva?-&lt;/em&gt; Insistió el máximo mandatario de la URSS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se produjo un tenso silencio hasta que Rokossovski contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Dos acometidas son más aconsejables, camarada Stalin-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevo silencio y nuevo intento de Stalin:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Sal y vuelvetelo a pensar. No seas terco, Rokossovski-&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El general volvió a abandonar la habitación mas, una vez en la estancia contigua, se dio cuenta de que no estaba solo: Molotov y Malenkov estaban con él y trataron de hacerle comulgar con la idea de Stalin:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-No te olvides de donde estas y con quién estas hablando, general&lt;/em&gt;- le dijo Malenkov –&lt;em&gt;es con el camarada Stalin con quien estas en desacuerdo&lt;/em&gt;– remachó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Tienes que estar de acuerdo con él, Rokossovski–&lt;/em&gt; añadió Molotov &lt;em&gt;–Estar de acuerdo. ¡Y no hay más que hablar!-&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tras esto, el general fue invitado a volver a la sala donde se encontraba Stalin. Pero Rokossovski, quien había sufrido en sus carnes la brutal represión que el régimen soviético ejercía contra todos aquellos que discrepaban, siquiera ligeramente, con la ortodoxia stalinista, no era un militar que se caracterizase por una servil aceptación de las ordenes de la superioridad e iba a ponerlo una vez más de manifiesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Y bien, ¿qué es mejor?-&lt;/em&gt; Preguntó el líder soviético una vez que Rokossovski volvió a estar en su presencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Dos acometidas-&lt;/em&gt; El general de ascencencia polaca siguió en sus trece&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reunión se volvió a sumir en un silencio sepulcral hasta que el Vozhd se decidió a hablar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿puede ser que dos acometidas sean realmente lo mejor?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Soprendentemente, Stalin daba su brazo a torcer. Simon Sebag de Montefiore, el autor al que hemos utilizado como fuente en lo que se refiere a la discusión entre el mandatario y el general no indica la reacción del dictador más allá de la mencionada pregunta. Rokossovski, en sus memorias, afirma que el mandatario soviético comentó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-La insistencia del jefe del frente demuestra que está minuciosamente pensada la organización de la ofensiva, y esto representa una segura garantía del éxito-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, es posible que, según indica el historiador y periodista alemán Paul Carell, Stalin aceptase la postura de Rokossovski no sin antes advertirle que le hacia plenamente responsable de un eventual fracaso en las operaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La situación global&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En sur de Europa, Roma es declarada ciudad abierta y cae sin combatir el 4 de junio. Lo que podía haber resultado un gran triunfo quedó empañado por el hecho de que las tropas germanas -el 10º Ejercito al mando de Vietinghoff- consiguieron escapar hacía el norte. Los alemanes desplegaban en Italia en estas fechas poco más de una veintena de divisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 6 de junio los aliados lanzaron finalmente la Operación Overlord. La ofensiva, dificultada enormemente por la tenaz resistencia germana, se desarrolló con una lentitud exasperante. A pesar de ello, los angloamericanos establecieron desde el principio una firme cabeza de playa de la que los alemanes no pudieron expulsarlos. En pocos días, a pesar de que el avance aliado no se caracterizase por su rapidez, pareció claro que el segundo frente que los angloamericanos llevaban tiempo prometiendo a los soviéticos quedaba definitivamente establecido. La Wehrmacht desplegaría alrededor de 60 divisiones en el Frente Occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen, estos dos teatros de operaciones, a pesar de tener una importancia relativa mucho menor que el Ostfront en el marco global de la guerra, empeñaban unas fuerzas alemanas considerables en un momento en que hubiesen resultado extremadamente necesarias en el este. Y es que en el verano de 1944 los soviéticos iban a lanzar la mayor ofensiva de la guerra: la Operación Bagratión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La situación en el Frente del Este&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras las campañas del invierno de 1943-44, en el frente germano-soviético se presentaba una situación complicada para los alemanes. El Ejército Rojo practicamente había recuperado todo el territorio soviético de preguerra en la zona sur del frente, pero en el norte las tropas germanas seguían conservando gran parte del terreno ganado durante la Operación Barbarroja. A mediados de 1944 todavía se hallaban bajo control de la Wehrmacht las repúblicas bálticas -Estonia, Letonia y Lituania- y el territorio de lo que sería en la posguerra la república soviética de Bielorrusia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta singular situación del frente provocó que Hitler y el alto mando germano cometieran el error de suponer que el ataque ruso se lanzaría desde la región de Galitzia, al oeste de los pantanos del Pripet. El Führer creía que desde allí las tropas soviéticas tratarían de romper en dirección a Königsberg, ciudad situada a apenas 450 km de las líneas rusas en Galitzia, con el objetivo de cercar al grueso de las tropas alemanas de los Grupos de Ejércitos Norte y Centro. Por ello, fue en esa zona donde la Wehrmacht concentró la mayor parte de sus reservas -una fuerza de choque nada despreciable compuesta por ocho divisiones acorazadas y dos de granaderos- con la intención de descabezar el avance del Ejército Rojo en el momento en que este se iniciase. Finalmente, estas tropas se encontrarían a 200 km de donde se iban a desarrollar los principales ataques soviéticos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_r6JfXaMVN1A/StuX-cT4H9I/AAAAAAAAAB4/CQAjGO4s784/s1600-h/Dibujo1-1a.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 432px; DISPLAY: block; HEIGHT: 230px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5394072077713547218" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_r6JfXaMVN1A/StuX-cT4H9I/AAAAAAAAAB4/CQAjGO4s784/s400/Dibujo1-1a.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:78%;"&gt;Previsiones alemanas para la ofensiva soviética (los mapas muestras las fronteras actuales)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;El ataque&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Tras la reunión a la que hemos hecho referencia al comienzo de la entrada, Stalin y la Stavka -Cuartel General Supremo de las Fuerzas Soviéticas- se embarcaron en la tarea de concluir los preparativos para la ofensiva que debía terminar de expulsar a los alemanes del territorio de la URSS. Los rusos planean iniciar la campaña que lleve a la Wehrmacht a un punto de no retorno justo el día en que se cumplían tres años desde el inicio de Barbarroja. Para ello, según cifras del historiador alemán Paul Carell, concentran en cuatro Frentes (Grupos de Ejército) la asombrosa cantidad de dos millones y medio de soldados, 6.000 tanques y cañones de asalto, 45.000 piezas de artillería y 7.000 aviones. Otras fuentes reducen las cifras ligeramente: Norman Davies habla de 5200 carros de combate y 5300 aviones, y David Solar reduce el número de piezas de artillería empleadas por los soviéticos a 30.000. En cualquier caso supondrían unas cantidades de material bélico impresionantes. Este último autor estima que las proporciones eran de 3 a 1 en hombres, 7 a 1 en blindados y 50 a 1 en aviones a favor de los soviéticos. Es decir, mientras que a estas alturas de la guerra los alemanes todavía podían situar setecientos u ochocientos mil hombres en el Grupo de Ejércitos Centro, solo pudieron apoyarlos con un millar escaso de tanques y, por asombroso que parezca, apenas pudieron juntar 40 aparatos de caza y un centenar de bombarderos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;La noche del 20 de junio, como antesala de la operación, los partisanos lanzaron una amplia campaña de sabotaje. A lo largo de la misma llevaron a cabo 1000 voladuras en las líneas férreas que atravesaban el teatro de operaciones, complicando enormemente los movimientos de tropas, víveres y municiones. Tras esto, la ofensiva propiamente dicha comenzó el día 22. Coordinados por los mariscales Zhukov y Vasilievski, los cuatro frentes soviéticos se lanzaron, tras un intensisimo bombardeo de artillería, contra el Grupo de Ejércitos Centro comandado por Busch. Rokossovski presionaba con las “dos acometidas” ejecutadas por su Primer Frente Bielorruso en dirección noroeste, al tiempo que el 2º y 3er Frente de Bielorrusia con el 1er Frente del Báltico avanzaban en dirección oeste aplastando a las tropas germanas. El frente queda roto al primer contacto y las líneas alemanas son atravesadas en multitud de puntos ya en la embestida inicial.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_r6JfXaMVN1A/StuX0Y6jyxI/AAAAAAAAABw/JShEuax0cI4/s1600-h/Dibujo1-2a.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 447px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5394071905003358994" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_r6JfXaMVN1A/StuX0Y6jyxI/AAAAAAAAABw/JShEuax0cI4/s400/Dibujo1-2a.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;1ª Fase de la Ofensiva&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;En el cuartel del Führer se resisten a creer las noticias que les llegan. De modo similar a lo ocurrido en Normandía hacía escasamente dos semanas, el dictador estaba convencido de que el ataque se llevaría a cabo por un punto distinto -Galitzia- al que se finalmente resulto ser el correcto -Bielorrusia-. Esto impidió a los germanos hacerse una idea adecuada del panorama general en el primer momento, ya que hasta que no transcurrieron 24 horas desde el inicio de la maniobra Hitler y sus colaboradores no se avinieron a considerar que se hallaban ante la verdadera ofensiva soviética y no ante un mero movimiento de distracción destinado a encubrir las operaciones en Ucrania noroccidenal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando en Alemania finalmente se dan cuenta de la magnitud de la operación a la que se enfrentan, la reacción no pudo ser más desacertada para los intereses de los ejércitos germanos: Hitler se decanta por el establecimiento de “plazas fuertes” a lo largo del frente. Esta doctrina bélica consistía en declarar como tales una serie de ciudades, asignarles una guarnición y ordenarles que resistieran hasta el último hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El establecimiento de “plazas fuertes”, en definitiva una estrategia de posiciones fijas, ya había sido ensayado por la Wehrmacht en el Frente del Este con anterioridad. En el invierno de 1941-42, con el fin de evitar la retirada general se ordenó a las tropas que se agarrasen al terreno mediante las “posiciones erizo”. En aquella ocasión, dado que la capacidad de maniobra del Ejército Rojo era extraordinariamente limitada, las posiciones fijas alemanas consiguieron absorber gran parte de la energía de la contraofensiva general soviética. Durante esa operación, un gran número de unidades rusas se enzarzaron en combates locales contra los “erizos” germanos en lugar de continuar con su marcha hacia el oeste. De este modo, el Ostfront degeneró en una serie de escaramuzas locales en la que los alemanes, dada su superior capacidad táctica, tenían mucho que ganar, incluso contra un enemigo superior en número. La consecuencia fue que la contraofensiva soviética se empantanó al poco de empezar y, a pesar de que consiguió hacer retroceder en algunas zonas a los germanos, no lograría quebrar la espina dorsal de la Wehrmacht.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación de 1944 era radicalmente distinta. el Ejército Rojo gozaba en esta fecha de una extraordinaria movilidad y capacidad de combate gracias, por un lado, a los camiones americanos que llegaban en gran número a la Unión Soviética y, por otro, a la asombrosa recuperación de la industria bélica de este país que era capaz de proveer a sus fuerzas armadas con armas modernas de primera clase, mejores en muchos casos a las de los alemanes. Por ello, sucedió lo que debería haber previsto el mando germano: el Ejército Rojo simple y llanamente no se entretuvo en asediar las “plazas fuertes”. Si podían conquistarlas, lo hacían. En caso de que no pudiesen ocuparlas, se limitaban a ponerles cerco con algunas unidades de segunda fila, manteniendo el grueso de sus efectivos en el avance hacía el oeste. Esto no debería haber supuesto una sorpresa para Hitler y su camarilla, ya que las propias tropas alemanas habían probado suficientemente a lo largo de la contienda la inutilidad de las posiciones fijas en una guerra de movimientos bien planeada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se establecieron varias plazas fuertes: Slutzk, Bobruisk, Mogilev, Orsha, Polotsk y Vitebsk. Todas tenían asignada una guarnición del tamaño de una división, salvo Vitebsk a la que se destinaron tres divisiones, que al final se aumentaron a cuatro. La inutilidad de las mismas se puede comprender si observamos el avance soviético: Vitebsk y Bobruisk, las piezas clave de la primera parte de la ofensiva, ya habían caído -no solo habían sido rebasadas sino que habían caído- los días 26 y 29 de junio respectivamente. En el caso de Vitebsk, Hitler autorizó a las tropas la tan ansiada libertad de movimientos apenas un día antes de que se completara el cerco. Cuando las tropas germanas se dispusieron a retirarse hacía el oeste, se dieron cuenta de que era demasiado tarde debido a que los rusos ya les habían rebasado. Dependiendo de que historiador citemos los números serán diferentes, pero podemos asumir que alrededor de 50.000 alemanes quedaron engullidos por los ataques soviéticos en Vitebsk y Bobruisk, provocando un boquete enorme en las líneas de la Wehrmacht que el Ejército Rojo se dispuso a aprovechar sin perder ni un minuto para dirigirse a la capital de Bielorrusia: Minsk.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación era caótica. Lo que los aliados iban a tardar dos meses en conseguir en el oeste -la ruptura del frente alemán- los soviéticos lo habían logrado en menos de una semana. Toda la estructura defensiva de la Wehrmacht en el este se estaba desmoronando. Hasta entonces, las ofensivas rusas de 1942, 43 y 44, aún coronadas por el éxito, siempre habían conseguido ser detenidas a costa de grandes sacrificios y de pérdidas de territorio por parte de los germanos. No obstante, en Bielorrusia en 1944 la situación era completamente nueva. Era la primera vez que el Ejército Rojo había conseguido hundir completamente el frente alemán. No había excusas. No se trataba de tropas rumanas como en el cerco de Stalingrado, ni de las consecuencias de una ofensiva fracasada como en Kursk. Se trataba de un ataque soviético de proporciones mastodónticas que los germanos no habían sabido parar. Y existía además un problema añadido: al oeste de Stalingrado estaba el Donets, al oeste de Kursk se hallaba Ucrania, pero al oeste de Minsk se encontraba Varsovia y, al oeste de Varsovia, solo quedaba el Reich.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta desesperada situación, Hitler recurre a uno de sus generales favoritos. El 28 de Junio, en el mismo momento en que estaba teniendo lugar la catástrofe, el Führer destituye a Busch y nombra a su mayor experto en operaciones defensivas, Walter Model (quien pasará a la posteridad con el sobrenombre de “El León de la Defensa”, o el más prosaico “El Bombero del Führer”), como comandante del Grupo de Ejércitos Centro o, según Guderian, como comandante “de la zona que había quedado vacia”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-8389405923707854961?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/8389405923707854961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/10/operacion-bagration-i.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/8389405923707854961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/8389405923707854961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/10/operacion-bagration-i.html' title='Operación Bagratión I'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_r6JfXaMVN1A/StuX-cT4H9I/AAAAAAAAAB4/CQAjGO4s784/s72-c/Dibujo1-1a.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-7997116158877934886</id><published>2009-10-11T06:36:00.000-07:00</published><updated>2010-08-03T15:21:08.528-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Guerra Aérea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Batallas y Campañas'/><title type='text'>La Batalla de Berlín</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Generalmente con este título se suele hacer referencia a la toma de la capital alemana por el Ejército Rojo en 1945, pero lo cierto es que hubo otra “Batalla de Berlín” anterior mediante la cual los aliados occidentales trataron de poner fin a la guerra. Nos estamos refiriendo la campaña de bombardeo que los angloamericanos llevaron a cabo entre noviembre de 1943 y marzo de 1944 sobre la capital germana. Esta “Batalla de Berlín” es poco conocida en comparación con las otras grandes operaciones de bombardeo. De hecho, cuando se habla del bombardeo aliado los primeros nombres en aparecer son los de Dresde o Hamburgo, dos de las ciudades más devastadas por los aparatos americanos y británicos; pero no se suele mencionar a Berlín, cuando lo cierto es que esta ciudad sufrió lo que el historiador Rolf Dieter Müller califica como “La mayor batalla de bombarderos de la historia”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Introducción&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Debe exponerse con toda claridad y franqueza el objetivo de la Ofensiva Combinada de Bombardeos así como el papel reservado dentro de ella al Mando de Bombardeo en virtud de la estrategia acordada por los ejércitos británico y estadounidense. El objetivo es la destrucción de las ciudades alemanas, la muerte de los trabajadores alemanes y la desarticulación de la vida social civilizada en toda Alemania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debería subrayarse que la destrucción de edificios, instalaciones públicas, medios de transporte y vidas humanas, la creación de un problema de refugiados de unas proporciones hasta ahora desconocidas y el derrumbe de la moral tanto en el frente patrio como en el frente bélico por medio de unos bombardeos todavía más amplios y violentos constituyeron objetivos asumidos y deliberados de nuestra política de bombardeos. En ningún caso son efectos colaterales de los intentos de destruir fabricas.”&lt;/em&gt; Arthur Harris a Charles Portal (Jefe del Estado Mayor del Aire) el 25 de Octubre de 1943.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la campaña de bombardeos sobre el Ruhr y el raid sobre Hamburgo, el mariscal del aire Arthur Harris, jefe del Bomber Command (mando de bombardeo británico), comenzó a elaborar planes más ambiciosos. El conocido como “&lt;em&gt;Bomber&lt;/em&gt;” Harris creía que una serie ininterrumpida de bombardeos sobre la capital germana sería mucho más efectiva que todas las operaciones terrestres que se estaban llevando a cabo contra el Reich, incluyendo la futura operación Overlord. Estimaba, con cierto optimismo, que con 16 grandes ataques sobre Berlín se pondría fin al conflicto. “&lt;em&gt;A nosotros nos supondrá la pérdida de 400 o 500 bombarderos, pero para Alemania significará la pérdida de la guerra&lt;/em&gt;” le aseguro a Churchill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Batalla de Berlín fue una operación mayoritariamente inglesa a la que los americanos se sumaron tardíamente, solo para llegar a tiempo de ver como eran derrotados los aliados. Debido al carácter británico de la campaña, durante la misma se prestó escasa atención a los objetivos industriales y se planteó como misión principal la destrucción de la capital germana. Diversos historiadores son extremadamente claros en este punto. Rolf Dieter Müller sostiene que “&lt;em&gt;mientras los planificadores de los bombardeos estadounidenses se fijaban en las cifras de producción de las empresas armamentistas alemanas y en las interconexiones económicas, los técnicos de Harris calculaban fríamente como aumentar su capacidad de destrucción. Sus cálculos de proyección no tenían como objetivo el cese de la producción sino la destrucción de ciudades&lt;/em&gt;”. El español Fernando Paz añade “&lt;em&gt;la dirección de la ofensiva estuvo en manos británicas desde el principio, de modo que solo fue atacado un objetivo industrial de importancia: la fábrica de FW-190 de Kassel&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Ataque&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La noche del 18 de noviembre de 1943 se produjo el primer ataque sobre la capital del Reich. En el trascurso del mismo, 444 aparatos fueron lanzados contra Berlín, perdiéndose solo nueve de ellos. A pesar de que las cifras de pérdidas inglesas fueron notablemente bajas, los daños causados a los germanos fueron igualmente reducidos. El 21 se volvió a producir un ataque, esta vez más limitado, y la noche del 23 los británicos volvieron a preparar un severo golpe lanzando 700 bombarderos sobre la capital germana. En esta ocasión, sí consiguieron causar graves daños a la ciudad, destruyendo gran parte del centro urbano. Sin dejar a los alemanes tiempo para recuperar el aliento, la noche siguiente los anglosajones volvieron a la carga y enviaron 380 bombarderos para que continuasen la labor de sus predecesores. Tras otro pequeño bombardeo, los ingleses dieron por terminada una primera serie de operaciones contra la capital enemiga. Como resultado de esta, 4000 berlineses murieron y 10000 edificios fueron totalmente destruidos. Las perdidas británicas ascendieron a 123 bombarderos. El hecho de que el número de victimas civiles fuese considerablemente reducido si lo comparamos con él de otros bombardeos se debe a los muchos bunkers con los que contaba la capital del Reich. Gracias a ellos, gran parte de la población berlinesa se salvo de las bombas aliadas aunque sus casas no corrieran la misma suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ataques continuaron a lo largo de los meses siguientes pero, a pesar de la ingente cantidad de aparatos empleados por los británicos -alrededor de 8000 bombarderos-, las pérdidas germanas no fueron excesivamente elevadas y la moral de la población del Reich no se desmoronó. Aunque los bombardeos causaron problemas a los alemanes estos fueron capaces generalmente de capear el temporal. Por ejemplo, el ministerio de armamento fue alcanzado por las bombas aliadas, pero Speer logró descentralizar las diferentes secciones y continuar con los programas de incremento de la producción bélica. Al finalizar la ofensiva en marzo de 1944, los ingleses habían causado 10.000 muertos a los berlineses, dejando además a un millón y medio de personas sin hogar. Los daños a instalaciones militares o a la capacidad industrial del Reich fueron mínimos. Las pérdidas sufridas por los anglosajones fueron muy elevadas si se atiende a los resultados obtenidos: 495 aviones fueron derribados por la caza y por la defensa antiaérea germana, más de 3000 tripulantes de los bombarderos murieron y alrededor de mil fueron hechos prisioneros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el fracaso de la RAF, los americanos se suman en marzo a la ofensiva británica lanzando a lo largo del mes una serie de ataques diurnos sobre la capital alemana, pero los resultados globales de la campaña no mejoraron. En su primer raid, el 4 de marzo, los estadounidenses enviaron 504 bombarderos B-17 contra Berlín, pero solo treinta lograron encontrar la ciudad y no causaron daños graves. Dos días después, 627 fortalezas volantes bombardearon la Big B -el nombre dado a Berlín por los tripulantes de los bombarderos americanos- machacando nuevamente la zona. Las pérdidas sufridas por los estadounidenses fueron del 10 por ciento de sus aparatos. El día 8 más de un millar de bombarderos sobrevolaron otra vez la capital del Reich. Los daños causados a las infraestructuras civiles de la ciudad fueron elevados, pero las instalaciones militares permanecieron relativamente intactas. Las bajas de los americanos se incrementaron ligeramente con respecto a los anteriores ataques. Finalmente, el día 22 de los estadounidenses lanzarían su ultimo gran golpe contra Berlín, movilizando más de 600 bombarderos sin conseguir mejor resultado que en las ocasiones precedentes. Las pérdidas americanas alcanzarían de media casi el 12 por ciento de los aparatos enviados contra la ciudad a lo largo del mes de marzo. La cifra es extraordinariamente alta, sobre todo teniendo en cuenta que no se consiguió provocar el esperado derrumbamiento de la capital del Reich y, como consecuencia del mismo, de toda la Alemania nazi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Conclusiones&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Batalla de Berlín supuso la ejecución de un total de 32 bombardeos sobre la capital del Reich, la mitad de los mismos involucrando más de 400 aviones al mismo tiempo. Como consecuencia de los ataques, la ciudad no fue aniquilada, pero sí resultó dañada en extremo. Sin embargo, estos daños no se tradujeron en una disminución significativa del potencial bélico germano. Las operaciones sobre Berlín, pese a suponer una dura prueba para la defensa antiaérea y la caza de la Luftwaffe, no consiguieron, ni siguiera parcialmente, su objetivo de poner definitivamente de rodillas a la Alemania nazi. La población civil germana, como en gran parte de los bombardeos aliados, fue la gran castigada, mientras que la infraestructura militar del Reich apenas resultó afectada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto con la ventaja que nos da la historia, podemos decir que los aliados cayeron en el mismo error que cometieron los alemanes al centrar sus bombardeos sobre Londres en 1940. La aviación angloamericana trato de buscar la conclusión de la guerra reduciendo Berlín a cenizas, en lugar de centrarse en barrer de los cielos a la Luftwaffe y en destruir las industrias de guerra que alimentaban a la Wehrmacht. El resultado no fue mejor que el conseguido por los germanos tres años antes. La única diferencia fue que los aliados tenían fuerzas de sobra para reponerse de las pérdidas que les causaban los alemanes, mientras que estos nunca pudieron recuperar la posición de preeminencia en lo cielos que ostentaron en el verano y otoño de 1940.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen varias semejanzas más con la situación de 1940:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En 1943 los alemanes habían desarrollado un aparato que, a semejanza del Spitfire británico tres años antes, suponía un formidable enemigo para las flotas de bombarderos: el ME 109G. Este caza desarrollaba velocidades superiores a los 600 Km por hora y ascendía a seis mil metros en seis minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las flotas de bombardeo aliadas tenían que atravesar toda Alemania durante su incursión. A lo largo del trayecto eran continuamente atacadas por las instalaciones antiaéreas germanas, que no habían parado de perfeccionarse desde que comenzaron los bombardeos británicos en 1940.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La caza germana, al operar sobre su territorio -a semejanza de la inglesa en 1940- elegía donde entablar combate con los bombarderos aliados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Tercer Reich disponía por aquella época de alrededor de 2500 cazas operativos, una cifra nada extraordinaria si la comparamos con los aparatos que podían desplegar los angloamericanos. De ellos, unos 1650 se encontraban en el teatro occidental, y de estos el 75% se encontraban concentrados en territorio alemán, es decir donde más problemas podían causar al enemigo exponiéndose ellos a los mínimos peligros posibles. No era una fuerza impresionante, cierto; pero su concentración en el lugar oportuno unida a la confluencia de los factores antes mencionados sirvió para provocar considerables destrozos en las formaciones de bombarderos aliadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto provocó que la Batalla de Berlín concluyese con una derrota para la RAF y la USAAF, derrota ni muy apreciada entonces ni muy recordada posteriormente, pero derrota al fin y al cabo. Los cazas y la defensa antiaérea germana consiguieron abatir un gran número de aparatos enemigos forzando a los aliados a poner fin a sus bombardeos sobre la capital alemana sin llegar siquiera a acercarse en ningún momento a la consecución de su objetivo original: el colapso del Tercer Reich. Como aspecto positivo para los angloamericanos cabe señalar que la moral germana, aún sin desmoronarse, sí resultó dañada. Pese a la propaganda de Göbbels (“&lt;em&gt;nuestros muros se rompen, nuestros corazones no&lt;/em&gt;”) los civiles berlineses veían como su ciudad era atacada sin descanso por oleadas de aviones enemigos que, sin llegar por el momento a enseñorearse sobre los cielos alemanes como sí lo harían en menos de un año, parecían inmunes a las pérdidas que les causaban los cazas de la Luftwaffe. Muchos veteranos del frente hacía tiempo que se mostraban escépticos con respecto a la “victoria final”, pero ahora ese escepticismo se empezó a palpar también entre la población civil. Queda a juicio de cada uno, pero posiblemente esta sea una recompensa demasiado baja para los recursos empleados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, la aviación angloamericana se empecinó, con obstinación digna de mejor causa, en reducir a escombros la capital germana, asumiendo los aliados que con ello provocarían el desmoronamiento de la Alemania nazi. Asombra comprobar como cometieron el mismo error en el que habían caído los germanos cuando se empeñaron en bombardear Londres, dando por sentado que así conseguirían la rendición del Imperio Británico. Los alemanes no tuvieron ni oportunidad ni fuerzas para enmendar su error, pero los formidables recursos de los angloamericanos les permitieron replantear la campaña aérea, otorgándole un nuevo enfoque: orientar los bombardeos no solo a la destrucción de las ciudades alemanas sino también como soporte a la gran operación anfibia y subsiguientes operaciones terrestres que emprenderían en Europa occidental en 1944.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuentes principales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La muerte caía del cielo”&lt;br /&gt;Rolf Dieter Müller&lt;br /&gt;Imago Mundi. 2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Europa bajo los escombros”&lt;br /&gt;Fernando Paz&lt;br /&gt;Altera.2008&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-7997116158877934886?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/7997116158877934886/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/10/la-batalla-de-berlin.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/7997116158877934886'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/7997116158877934886'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/10/la-batalla-de-berlin.html' title='La Batalla de Berlín'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-168889894263586207</id><published>2009-10-04T12:25:00.000-07:00</published><updated>2010-08-03T14:52:15.320-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Organizaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Unidades'/><title type='text'>Werwolf V</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Vamos a terminar hoy la serie de entradas referidas a las guerrillas nazis con el último aspecto de cierta relevancia del movimiento que nos queda por tratar: las actividades del Werwolf en el Este. Para evitar que el blog se haga monótono, dejaremos de momento sin estudiar las operaciones del Werwolf tras la caída del Tercer Reich y volveremos sobre este tema dentro de unas semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto, bienvenido Taylor. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;El Werwolf en el Este &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La organización de las guerrillas nazis en los territorios orientales del Reich tiene lugar a partir del otoño de 1944. En ese momento, a pesar de las muchas baladronadas oficiales, se empezó a ver como algo más que posible el hecho de que los rusos acabarían penetrando en Prusia Oriental. La ofensiva rusa en esa zona en octubre vino a reforzar esta creencia. En ese mes, el Ejército Rojo consiguió entrar en territorio alemán por primera vez en la contienda. Las tropas soviéticas arramblaron con todo lo que tenían por delante y entraron en la zona a sangre y fuego, violando a multitud de mujeres alemanas y haciendo prisioneros a un gran número de civiles. La Werhmacht consiguió lanzar una contraofensiva exitosa pocas semanas después, logrando hacer retroceder a los rusos, los cuales solo mantuvieron en su poder una estrecha franja de territorio germano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las atrocidades cometidas por los soviéticos trataron de ser explotadas por los alemanes, quienes inmediatamente después de que finalizase la contraofensiva de la Werhmacht llamaron a observadores de la prensa de los países neutrales para que fuesen testigos de las matanzas que habían llevado a cabo los soldados del Ejército Rojo: mujeres crucificadas, civiles colgados, bebes asesinados a golpes... Göbbels también intentó sacar provecho de la situación y se encargó de que la prensa germana redoblase sus ataques contra la conducta brutal de las tropas rusas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos hechos, que a priori deberían haber causado que la población civil germana adoptase una postura favorable al Werwolf, tuvieron como consecuencia un resultado muy distinto. Los civiles, tanto los que habían sido testigos y supervivientes de las atrocidades soviéticas, como los que solo se enteraron de ellas por la prensa, comenzaron a abandonar masivamente la zona y se trasladaron a provincias más occidentales del Reich. Los que se quedaron en el territorio bajo control del Ejército Rojo fueron evacuados inmediatamente por las autoridades rusas, privando de este modo a las guerrillas alemanas del soporte vital que una población civil afecta puede ofrecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Drang nach Westen -marcha hacia el oeste- de la población civil germana se acentuará una vez que los rusos reanuden su ofensiva en enero de 1945, causando nuevamente que el Werwolf no contase con un apoyo civil de importancia en ninguna de las provincias orientales del Reich que iban siendo engullidas por los soviéticos. Estos en cambio, sí que disponían de una herramienta de vital importancia en los combates contra cualquier tipo de tropas irregulares: las divisiones de seguridad. Estas eran unidades especialmente entrenadas para la lucha antipartisana que la URSS había ido perfeccionando desde la guerra civil rusa y que desplegaba en todos los territorios -incluido el soviético- en los que se encontraba con algún indicio de actividad guerrillera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las circunstancias antes mencionadas provocaron que la actividad del Werwolf se mantuviese bajo mínimos en el Este. A esto se unía el secretismo con el que los soviéticos se movían en cualquier tipo de operaciones, incluidas las antipartisanas. Este secretismo ha provocado que la documentación existente sobre la reducida actividad guerrillera sea escasa y de difícil acceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teniendo esto en cuenta, vamos a relatar la experiencia de uno de los grupos Werwolf que sí tuvieron un relativo éxito en el hostigamiento a las tropas enemigas en el Este, no en Prusia, sino en Austria, donde los ya descritos factores minimizadores de la actividad guerrillera, aún existiendo, no fueron tan relevantes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;El Jagdkommando de Fred Borth&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borth era un vienes miembro de las Juventudes Hitlerianas que fue reclutado por el Werwolf a la edad de 16 años. En enero de 1945 fue enviado a un campamento en Passau a recibir entrenamiento en la actividad guerrillera. Allí sera entrenado por un comandante de las SS apodado “el Obispo” por haber sido anteriormente un sacerdote ortodoxo. La formación que "el Obispo" daba sus reclutas era extremadamente dura tanto en lo militar (en un ejercicio asfixiaba a sus alumnos hasta que empezaban a perder el conocimiento) como en lo político (mostraba a los reclutas imágenes de las atrocidades cometidas por los soviéticos contra la población civil y de los efectos causados los bombardeos angloamericanos sobre las ciudades alemanas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borth termina su entrenamiento a principios de febrero y será devuelto inmediatamente a las Juventudes Hitlerianas, organización con la que combatirá a los rusos en los duros enfrentamientos que tienen lugar en Viena en esos momentos. En abril es de nuevo requerido por el Werwolf donde "el Obispo" le asigna el mando de un Jagdkommando de 65 hombres. El grupo lo formaban un asistente médico, un transmisor de radio y un especialista ucraniano en operaciones antipartisanas, ademas de unos sesenta adolescentes austriacos miembros de las HJ. Como ayuda se le proporcionó un mapa de la zona en el que se detallaba la localización de los depósitos de armas, municiones y provisiones de los que el grupo de Borth se podría servir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la noche del 10 al 11 de abril el grupo se desliza por las alcantarillas de la capital austriaca en un intento por infiltrarse tras las líneas soviéticas. Cuando salen a la superficie observan el caos en que se ha convertido Viena y localizan lo que parece un pelotón ruso compuesto por ocho hombres. Cuando se disponen a atacar, se dan cuenta de que los hombres no son soldados del Ejército Rojo, sino miembros del Ejército de Vlasov. Borth comunica el hallazgo por radio y, como respuesta, recibe la orden de unir a los rusos al Jagdkommando. Además, le reclaman que ataque Kritzendorf, donde están concentrados numerosos carros de combate soviéticos. El asalto tendrá lugar en la mañana del 13 de abril y los hombres de Borth conseguirán destruir tres tanques y varios vehículos de distintos tipos. En la acción morirán también varios soldados soviéticos, mientras que los alemanes sufrirán una sola baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los días siguientes la actividad del grupo es reducida, limitándose a realizar algunas patrullas por la zona. A pesar de ello, el Jagdkommando perdió durante dichas patrullas a varios hombres en enfrentamientos con los hombres del Ejército Rojo. La relativa tranquilidad se termina cuando reciben por radio la orden de atacar un puente cercano a la localidad de Tulln. Los alemanes consideran que es una operación suicida, pero los rusos se ponen manos a la obra. Poco después llegó la anulación de la orden, pero para los vlasovistas fue demasiado tarde, pues ya habían abandonado el grupo y se encaminaban al área señalada en las instrucciones recibidas. Se desconoce lo sucedido, pero parece ser que fueron descubiertos por los soviéticos y abatidos antes de alcanzar su objetivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Jagdkommano abandona el lugar y en poco tiempo localiza un convoy soviético de gran tamaño al que tiende una emboscada en los alrededores de Hängendenstein. El golpe de mano salió bien y los alemanes se hacen con una gran cantidad de material bélico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esto, el grupo se divide en diversas patrullas. Una de ellas, consigue atacar la estación de ferrocarril de Rekawinkel y otra logrará emboscar a un pequeño convoy soviético matando a varios soldados del Ejército Rojo cerca de Alland. En estas acciones el comando sufrirá varias bajas. Pocos Werwolf murieron en los combates, pero bastantes fueron heridos de gravedad y Borth se vio obligado a dejar a varios de estos últimos en manos de algunos lugareños que les ofrecieron ayuda, y a otros en refugios al cuidado del asistente médico del grupo. La mermada agrupación entró nuevamente en combate contra los soviéticos el 23 de abril en el bosque de Kaumberger. En el enfrentamiento murieron otros tres Werwolf más, quedando el comando reducido a apenas una quincena de miembros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos días después, los hombres de Borth recibieron algunas provisiones y armas lanzadas desde aviones de la Luftwaffe. Tras ello, el 28 de abril inician nuevamente las actividades de reconocimiento y el 1 de mayo lanzan un ataque contra un depósito de combustible del Ejército Rojo localizado cerca de Hainfeld. El golpe tiene éxito, y los Werwolf logran destruir varios barriles de petroleo al tiempo que matan a varios soldados soviéticos y se retiran sin sufrir bajas. Una vez que los guerrilleros alcanzan el punto de reunión Orlov, el ayudante ucraniano, informa a Borth de que el operador de radio ha resultado herido por los disparos de un desertor que se suicidó pocos después. Dado que el equipo de radio ha quedado también inutilizado, Borth decide que ha llegado el momento de que el grupo vuelva a las líneas alemanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino de vuelta no estuvo exento de dificultades. Algunos lugareños ayudaban a los Werwolf proporcionándoles refugio y comida, pero también se encontraron con una granjera que gritó pidiendo socorro, llamando de este modo la atención de las tropas soviéticas que merodeaban por los alrededores. Los rusos localizaron a los Werwolf y se enzarzaron en un tiroteo con ellos, logrando abatir a dos guerrilleros germanos más. Finalmente, lo poco que quedaba del Jagdkommando original alcanzó las líneas alemanas el 5 de mayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borth se entrevistó con "el Obispo" el día 6, y fue informado por este de que el almirante Dönitz había ordenado el cese de la resistencia. El resultado de las operaciones del Jagdkommando debió ser considerado satisfactorio por los jefes del Werwolf, ya que Prützmann propuso a Borth para la Cruz de los Caballeros, pero el fin de la contienda impidió que este pudiese recibir la condecoración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin hacer demasiado caso a la capitulación germana, Borth continuó vinculado a una célula Werwolf austriaca durante gran parte de 1945, hasta que en septiembre fue desarticulada por la policía de aquel país. Borth fue encarcelado por poco tiempo y, tras salir de prisión, seguiría relacionado con los círculos neonazis de Viena durante las décadas de 1950 y 1960. Como curiosidad cabe destacar el hecho de que Borth mantuvo su interés por las actividades de guerra irregular, colaborando con los servicios secretos austriacos en la organización de la red “Gladio”, una estructura clandestina apoyada por la OTAN creada con el objetivo de combatir a los soviéticos y a las organizaciones comunistas controladas por estos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esto, según lo comentado al principio de la entrada, quedaría por tratar la supervivencia del movimiento Werwolf tras la capitulación germana, pero para que el blog no resulte demasiado aburrido, volveremos con ello en unas semanas. Entretanto, cambiaremos un poco de aires.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Fuente principal:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los últimos nazis. El movimiento de Resistencia alemán”&lt;br /&gt;Autor: Perry Biddiscombe&lt;br /&gt;Inédita editores. 2005&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el Freikorps, véase también:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Las SS: Instrumento de Terror de Hitler”&lt;br /&gt;Autor: Gordon Williamson&lt;br /&gt;Libsa. 2006&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-168889894263586207?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/168889894263586207/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/10/werwolf-v.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/168889894263586207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/168889894263586207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/10/werwolf-v.html' title='Werwolf V'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-7626201739323481856</id><published>2009-09-27T17:47:00.000-07:00</published><updated>2010-08-03T14:18:16.727-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Organizaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Unidades'/><title type='text'>Werwolf IV</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Lo primero, dar la bienvenida a Alvaro. Y ahora, vamos con la siguiente entrada referida al Werwolf.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Werwolf en el Oeste II: acciones en territorio controlado por el Reich&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Otro de los objetivos principales de la guerrilla Werwolf fue la eliminación de los considerados como elementos derrotistas dentro de las propias filas alemanas cuyo número, a medida que los ejércitos aliados y soviéticos avanzaban hasta el corazón del Reich, estaba aumentando de manera alarmante. Trataremos en esta entrada sobre dos de las acciones del Werwolf llevadas a cabo en el territorio todavía bajo control de la Wehrmacht durante la última semana de la guerra. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fritz Lotto, asesino de “traidores”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lotto era un miembro del Partido Nazi -que también formó parte de los Freikorps tras la Primera Guerra Mundial- al que en noviembre de 1944 se le nombró jefe de un comando Werwolf en el noroeste de Alemania. En los primeros meses de 1945, el comando de Lotto se dedicó a realizar una serie de acciones a pequeña escala, destacando en el asesinato de alcaldes nombrados por los aliados para los pequeños pueblos alemanes que iban cayendo en manos de las tropas angloamericanas. Entre otros, se asume como posible que el asesino del alcalde de Kirchlegern fuese un miembro de este comando. Los hombres de Lotto también llevaron a cabo en esos meses una serie de golpes de mano contra las líneas de abastecimiento de las tropas británicas en el territorio del Reich. No obstante, el “día de gloria” de Lotto aún estaba por llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la difusión de la noticia de la muerte de Hitler por radio, Lotto se traslada al norte con la intención de localizar algún elemento del gobierno post-hitler que le pueda ofrecer algún informe oficial detallado acerca de como se ha de comportar la guerrilla Werwolf en esos caóticos días. Por un fallo mecánico en su coche, él y Fuhr -su ayudante- terminan en la ciudad de Wilhelmshaven, donde varios dirigentes nazis se encontraban en ese momento estudiado las posibilidades de defensa del enclave urbano. Será en esta localidad donde Lotto reciba instrucciones de sus superiores en las que se le ordenaba terminar con varios individuos considerados no gratos por las autoridades nazis. Para cumplir con estas órdenes, la noche del 1 de mayo Lotto, acompañado por Fuhr quien hacía de chófer, inicia su ronda de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer objetivo de Lotto estaba en la misma ciudad de Wilhelmshaven y era el detective Nussbaum, el cual ya había tenido en varias ocasiones encontronazos con la Gestapo, y con quien el propio Lotto había discutido pocas semanas antes, parece ser que debido a que el detective se negó a que uno de sus hombres prestase apoyo a la guerrilla nazi. Lotto llegó al hotel donde se hospedaba Nussbaum y, una vez que consiguió que este le franquease el paso a su habitación, le espetó una afirmación que se había oído hacer al detective pocas jornadas antes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“pronto llegará la hora de deshacerse de los uniformes y las insignias y pasarse al otro bando”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más escuchar a Lotto, Nussbaum intentó reaccionar sacando su pistola, pero aquel se le adelantó y, ya apuntándole con su arma, le preguntó si tenía alguna última declaración que hacer. El detective intentó disculparse, pero no le sirvió de nada. Lotto le condenó como traidor y le disparo dos veces a bocajarro y una tercera vez cuando el cuerpo de Nussbaum ya estaba en el suelo. Inmediatamente después de cometer el asesinato, Lotto abandonó el hotel corriendo al tiempo que gritaba &lt;em&gt;“el Werwolf estuvo aquí”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esto, Lotto se dirige hacía el lugar en que estaba esperando Fuhr, y le ordena que le lleve a la localidad de Aldenburg donde se encontraba Göken un barbero que imprudentemente había hecho comentarios despectivos acerca de Hitler. Una vez en la localidad, Fuhr, quien conocía al barbero de vista, localiza a Göken que en ese momento se encontraba solo en la calle. Lotto baja del coche y se dirige a su víctima. Aparentando un intentó de trabar una conversación sin importancia, Lotto deja caer un comentario despectivo acerca de las posibilidades reales de defensa de Wilhelmshaven. Göken pica el anzuelo y va más allá, afirmando que él personalmente tiene ganas de ver llegar a los británicos. Esto bastó para que Lotto condenará al desafortunado barbero también como traidor, ejecutandole en el acto mediante dos disparos. Tras el asesinato, y al mismo tiempo que varias personas corrían al lugar para tratar infructuosamente de ayudar a Göken, Lotto se montó en su coche y, junto con Fuhr, desaparecé rápidamente de la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la ejecución de Göken, Fuhr y Lotto se dirigen a Voslapp, lugar donde residía su tercer objetivo: un presunto comunista apellidado Danisch. Como ninguno de los dos conocía a este último, al llegar a la localidad ordenaron a las autoridades nazis locales que les llevasen a la residencia del "traidor". Una vez allí, Lotto llama a la puerta de la casa de su víctima y, debido a que es la mujer de Danisch quien abre la puerta, solicita a esta que le deje hablar con su marido en privado. Danisch acompaña a Lotto al jardín y, sin más ceremonias, este suelta una pregunta fatídica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“¿es usted comunista?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo fui”&lt;/em&gt; responde Danisch.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras conseguir esta “confesión”, Lotto acusa a Danisch de traidor y, acto seguido, le ejecuta mediante un disparo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminará aquí la noche sangrienta del asesino de "traidores", pero no su trayectoria en la organización Werwolf. Tras cometer los crímenes, pasará nuevamente a ocuparse de los aspectos organizativos de la guerrilla, tratando de asegurar la supervivencia de esta bajo la ocupación aliada. Al poco tiempo fue internado por los británicos, pero estos le pusieron en libertad no mucho después, con el resultado de que Lotto volvió a las andadas involucrándose en las actividades Werwolf de las primeras semanas de la posguerra. En julio los canadienses lanzaron una campaña contra las guerrillas nazis, consiguiendo introducir a Fuhr -el antiguo ayudante de Lotto- como topo en la organización. Finalmente, como resultado de esta operación, los canadienses conseguirán capturar a Lotto cuando este trataba de escapar a Dinamarca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Werwolf en Baviera: la masacre de Penzberg&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los nombres de Lidice y Oradour han pasado a la historia como ejemplos de las atrocidades nazis cometidas contra poblaciones extranjeras ocupadas. Lo que es menos conocido es que existen casos de crímenes similares cometidos por los nazis contra la población alemana. Examinemos a continuación el caso de Penzberg. En esta localidad el número de víctimas fue mucho menor que en las dos ciudades antes mencionadas, pero el ejemplo de Penzberg sirve para hacernos una idea de las acciones que desarrollaban los guerrilleros nazis contra su propia gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 28 de abril de 1945, con las tropas aliadas en los arrabales de la zona, el antiguo alcalde socialdemócrata de la localidad, Hans Rummer, se rebeló contra los nazis. Reunió a varios partidarios, los armó con pistolas y pasó a visitar los puntos clave del área: las minas y el campo de prisioneros de guerra; buscando asegurarse el apoyo tanto de los obreros como de los presos. Finalmente se dirigió al ayuntamiento y, una vez allí, no dejó al alcalde nazi de Penzberg -Von Werden- entrar en el edificio, al tiempo que le recomendaba abandonar la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Wehrmacht reaccionó rápidamente y esa misma tarde recuperó el control de Penzberg. Con la localidad ya en manos del ejército, los militares germanos solicitaron instrucciones al Gauletier de la región, Paul Giessler, y este dictaminó que los instigadores de la revuelta debían ser fusilados. Como resultado de esta decisión Rummer y varios de sus compañeros, un total de siete hombres, fueron pasados por las armas el mismo día 28. Pero no todo acabo ahí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el fusilamiento de Rummer, Giessler ordenó a uno de sus comandantes del Volksturmm, Hans Zöberlein, que se encargara de mantener el orden en la ciudad. Zöberlein, quien al igual que Lotto era un antiguo miembro del Freikorps, formaba parte de una organización conocida asimismo como “Freikorps Adolf Hitler”, unidad pseudo-guerrillera formada en los últimos meses de la guerra y encuadrada en el turbulento movimiento Werwolf. Nada más recibir las ordenes de Giessler reunió un grupo de cien voluntarios y marchó con ellos a Penzberg, donde lo primero que hizo fue elaborar una lista negra de personas consideradas como peligrosas para el régimen que debían ser ejecutadas de inmediato. La misma noche del 28, los hombres de Zöberlein comenzaron su sanguinaria tarea ahorcando a tres ciudadanos de Penzberg y lanzando un ataque contra la zona obrera de la localidad. El ataque fracasó debido a la resistencia de los mineros, lo que obligó a los Werwolf a dirigirse a otros lugares menos defendidos, donde capturaron y ejecutaron a cinco víctimas más, entre las que se encontraba una mujer embarazada de 9 meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en la madrugada del día 29, los Werwolf finalmente abandonaron el pueblo, dejando tras de si un reguero de sangre cuyo derramamiento no ayudó en absoluto a la supervivencia del Reich al que los guerrilleros nazis defendían. Prueba de ello es las tropas americanas capturaron el enclave al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí hemos comprobado algunas de las acciones del Werwolf en el Oeste. En términos generales, no pasaron de un puñado de asesinatos -de los que en muchas ocasiones fueron victimas los propios alemanes- que en ningún caso estuvieron cerca de llegar ser obstáculos insalvables para el avance aliado. En la siguiente entrada pasaremos a comprobar la actuación del movimiento guerrillero nazi en el este del Reich, lugar en el cual las guerrillas Werwolf demostraron que, si bien su capacidad de sembrar el terror era elevada, su efectividad bélica seguía siendo prácticamente nula&lt;/span&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-7626201739323481856?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/7626201739323481856/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/09/werwolf-iv.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/7626201739323481856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/7626201739323481856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/09/werwolf-iv.html' title='Werwolf IV'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-5348301119195356576</id><published>2009-09-20T15:24:00.000-07:00</published><updated>2010-08-03T13:52:44.566-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Organizaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Unidades'/><title type='text'>Werwolf III</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Antes que nada, dar la bienvenida a Bradi Boddason. Hecho esto, pasemos a la tercera entrada relativa al Werwolf.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un estudio general del movimiento Werwolf llegaría a la siguiente conclusión: 9 de cada 10 operaciones de esta organización fallaron estrepitosamente. La historia de las guerrillas nazis está plagada de deserciones, golpes de mano fallidos, atentados infructuosos, etc. No obstante, en algunas ocasiones puntuales los guerrilleros alemanes sí consiguieron triunfos, generalmente de poca envergadura, contra las tropas de ocupación aliadas. Aquí expondremos únicamente algunas de estas operaciones coronadas por el éxito. A quien desee explorar con más profundidad las acciones del Werwolf le recomiendo el libro de Perry Bidiscombe “Los últimos nazis” en el cual esta basada, en su mayor parte, esta serie de entradas. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Werwolf en el Oeste: Acciones tras las lineas enemigas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpe a la 44ª División de Infantería Americana&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En marzo de 1945, uno de los “Destacamentos de Ataque” desplegados por la Wehrmacht en el oeste de Alemania para llevar a cabo operaciones guerrilleras, fue superado por el avance de las tropas del Séptimo Ejército de EEUU en los alrededores de la localidad de Erbach. En la noche del 16 de abril, el destacamento localiza a un jeep americano en un camino forestal y abre fuego contra él. De los dos ocupantes del vehículo, el mayor Bennet y el capitán Cummins, el primero resulta muerto, y el segundo, tras conseguir responder al fuego alemán, herido y capturado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los guerrilleros germanos optan por trasladar al oficial americano a presencia del jefe del destacamento, el capitán Schwaben, quién decide que su grupo no está capacitado para mantener prisioneros. Por ello, ordena a sus hombres que lleven al americano al lugar del tiroteo y que, una vez allí, le asesinen de modo que parezca que resultó muerto en el intercambio inicial de disparos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los americanos localizaron los cuerpos al día siguiente y, automáticamente, ordenaron que se peinase la zona en busca de los responsables. Se consiguió capturar a dos soldados alemanes, quienes desvelaron a los americanos la historia, pero no se consiguió localizar a Schwaben ni desarticular el comando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El asesinato del Alcalde de Kirchlegern&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones, las acciones del Werwolf eran de una simplicidad absoluta, pero letales igualmente. El caso de Kirchlegern, una pequeña población controlada por las tropas americanas, es un buen ejemplo de esto. El día 9 de abril un joven se acercó al ayuntamiento y solicitó ver al Sr. Peiper, el alcalde de la localidad. Desafortunadamente para este último, el joven consiguió acceder al despacho y, ya en el interior, disparó dos veces al mandatario local. Antes de escapar, dejó una tarjeta con la palabra “traidor” y la inscripción “Werwolf” junto al cuerpo sin vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los sospechosos de llevar a cabo este crimen fue Fritz Lotto, con quien nos toparemos en entradas posteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Operación Carnaval&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasamos a detallar aquí el que posiblemente sea el asesinato más famoso de la guerrilla Werwolf. No fue ciertamente una operación de envergadura similar a la toma de Eben-Emael, o al rescate de Mussolini, pero tampoco puede despacharse en cuatro líneas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquisgrán fue la primera ciudad alemana de cierta envergadura capturada por los aliados occidentales en su avance. Los americanos, tras una batalla de varias semanas de duración, tomaron el control de la localidad a finales de octubre de 1944. La mayor parte de su población había sido evacuada junto con el gobierno local con anterioridad a la pérdida del enclave, pero un puñado de civiles alemanes permaneció entre los escombros del mismo. Para encargarse de las tareas administrativas relativas a esta población civil que todavía se hallaba en Aquisgrán, los americanos se dispusieron a nombrar un nuevo alcalde tan pronto como la ciudad cayó en sus manos. La persona elegida fue Franz Oppenhoff, un abogado católico y conservador. No obstante, por razones de seguridad, el nombramiento no se hizo público&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni la policía ni el ejército consiguieron mantener hombre alguno en Aquisgrán camuflado entre los civiles. El Partido Nazi, por el contrario, sí consiguió mantener una mínima estructura que se encargó de recopilar información acerca de los ocupantes aliados y pasarla a las fuerzas alemanas. Sin embargo, a pesar de que los hombres que el NSDAP mantenía en la localidad fueron capaces de averiguar que se estaba formando un nuevo gobierno municipal, no fueron capaces de descubrir los nombres de los integrantes del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debido posiblemente a esta falta de capacidad, los rumores comenzaron a extenderse. De entre estos, tomó fuerza el que sostenía que la alcaldía de Aquisgrán había sido aceptada por un judío. Parece ser que la llegada de esta información a Berlín fue suficiente para que Göbbels y Himmler se decidieran a actuar y, dado que ni el Partido ni las SS contaban con medios suficientes para dar un golpe de fuerza en la ciudad, se decidió que había llegado el momento de poner en acción al Werwolf. Se enviaron instrucciones a Karl Guttenberg (el HSSPf en el Oeste) quien, si bien con poco entusiasmo, se dispuso a organizar una operación de comando que tuviese como objetivo el asesinato de Oppenhoff. Pocas semanas después, el propio Himmler se involucró en el asunto, firmando un sentencia de muerte contra Oppenhoff y autorizando a Prutzmann a ejecutar dicha sentencia. Por si fuera poco, amenazó veladamente de muerte al poco entusiasta Guttenberg por la lentitud de los preparativos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo al que Guttenberg le encargó la misión estaba formado por un subteniente de las SS llamado Herbert Wenzel como líder de la operación; un operador de radio de las Waffen SS apellidado Leitgeb; un explorador de las Juventudes Hitlerianas llamado Erich Morgenschweiss, una mujer de la BdM llamada Ilse Hirsch; y dos guías miembros del Partido Nazi apellidados Hennemann y Heidorn. La operación recibió el nombre en clave de “Karneval” (Carnaval)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en febrero de 1945, con el comando finalmente constituido, la siguiente dificultad radicaba en atravesar las líneas enemigas. Cuando Guttenberg le planteó este obstáculo a Prutzmann, el líder del Werwolf le indicó a su interlocutor que tratase el asunto con la Luftwaffe. A pesar de sus dudas, Guttenberg se encontró con que Pelz, un alto mando de las fuerzas aéreas germanas, estaba dispuesto a poner a su disposición un aeroplano con su correspondiente tripulación. Conseguida la colaboración de la Luftwaffe, los integrantes del comando se trasladaron a la base aérea de Hildesheim, donde se les proporcionaron armas cortas, documentos de identidad falsos y moneda americana. Finalmente, la noche del 19 un B-17 capturado los lleva a su zona de salto localizada en los Países Bajos, ya que se estimaba que en el territorio neerlandés las medidas de seguridad aliadas serían menos estrictas que en las zonas conquistadas de Alemania&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comando aterriza sin grandes problemas, deja pasar 24 horas e inicia su marcha hacía Aquisgrán. En la frontera germano-neerlandesa los alemanes tienen un encontronazo con guardias fronterizos holandeses. Consiguen salir victoriosos del mismo, pero pierden a Hirsch, no porque caiga en el combate, sino porque desaparece durante el mismo. El resto de los integrantes del grupo se dirige sin dilación a Aquisgrán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 22 Wenzel decide realizar su primera incursión en la localidad. Envía a Morgenschweiss y a Leitgeb con la misión de averiguar tanto el nombre del alcalde, que a estas alturas todavía desconocían, como su residencia. Para sorpresa de ambos, una vez dentro de la ciudad se encuentran con la desaparecida Hirsch, quién tras la refriega con la patrulla neerlandesa había sido capaz no solo de llegar a Aquisgrán por sus propios medios, sino también de conseguir la información que los dos enviados de Wenzel iban buscando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con dicha información en sus manos, Wenzel decide lanzar la operación el día 24. Leitgeb, Hennemann y él entran en Aquisgrán vestidos con monos de la Luftwaffe y se dirigen al número 251 de la Eupenstrasse donde, según había averiguado Hirsch, reside el alcalde pro-aliado Franz Oppenhoff. Hennemann se queda en retaguardia y los otros dos, alrededor de las 23:00 y tras cortar el cable del teléfono, entran en la casa pero únicamente encuentran a la criada, Elisabeth Gillessen. Ante la irrupción de los dos hombres la sirvienta se asusta, pero se sobrepone y les indica que Oppenhoff no esta en el domicilio. Leitgeb y Wenzel tratan de convencer a la criada de que necesitan ver al alcalde para conseguir unos salvoconductos. Gillessen, aún nerviosa, evita a los dos recién llegados y se escabulle para alcanzar un edificio cercano donde esta pasando la velada el dirigente pro-aliado. Una vez allí, le indica a Oppenhoff que dos hombres están en su casa y quieren verle. Oppenhoff sale acompañado de su anfitrión, Heinrich Faust, y ambos se dirigen al domicilio del primero. Antes de llegar se encuentran a Wenzel y a Leitgeb, quienes les solicitan ayuda alegando ser pilotos alemanes derribados. En ese momento, los acontecimientos se precipitan. Hennemann se une al grupo, pero Wenzel le ordena que vuelva a su posición. Faust desconfía de los recién llegados y retorna a su morada, pero Oppenhoff, aunque indica a los supuestos pilotos que deben entregarse a las autoridades norteamericanas, acepta proporcionarles alimento. Por ello, manda a Gillessen a casa preparar unos bocadillos y, poco después, acompaña a la criada al interior del domicilio. Wenzel y Leitgeb le siguen sin que se de cuenta y, cuando Oppenhoff vuelve a salir de su residencia, le arrinconan en su patio. Wentzel empuña una pistola Walter con silenciador y le apunta, pero parece vacilar. Finalmente, Leitgeb le arrebata el arma a su compañero y le descerraja un tiro en la cabeza a Oppenhoff, quién cae fulminado instantáneamente. Ni Wentzel ni Leitgeb se acordaron de recitar la sentencia de muerte firmada por Himmler, a pesar de haberseles ordenado cumplir con dicha formalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras ejecutar al alcalde, los dos alemanes corren a reunirse con Hennemann e inmediatamente emprenden la huida. Durante la misma serán sorprendidos por una patrulla americana enviada a investigar el corte del cable realizado poco antes por los comandos germanos. Los estadounidenses dispararan sobre los alemanes y, a pesar de no conseguir alcanzarlos, sí que provocan que se separen, quedando Leitgeb apartado del grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entretanto Faust había solicitado a un amigo que fuese a pedir ayuda a una unidad norteamericana estacionada cerca de allí. A consecuencia de este aviso, una patrulla estadounidense peinará los alrededores, pero no dará con los alemanes. Entretanto, hacia la medianoche, un médico dictaminó oficialmente la muerte de Oppenhoff. La esposa de este ya había llegado a esa triste conclusión apenas unos minutos antes, tras ver el cuerpo exánime de su marido en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La suerte de los integrantes del comando fue dispar. Leitgeb se reunió con los miembros que no habían participado directamente en la acción pero poco después, mientras marchaban hacia las líneas alemanas, pisó una mina muriendo en el acto. Los demás componentes del grupo que viajaban con Leitgeb también fueron heridos por otra mina, lo que les obligó a quedarse en hospitales locales. El único que logró esquivar estos artefactos fue Heidorn, quién se reunió con Wenzel y Hennemann cerca del Rin. En una casa próxima, posiblemente un refugio preestablecido por la organización Werwolf, los tres se tomaron unos días de descanso hasta que finalmente Hennemann y Heidorn se deciden a cruzar el río, siendo capturados casi inmediatamente después de llegar a la otra orilla. Wentzel decidió permanecer en la orilla oeste del Rin, lo que posiblemente le salvó de caer en manos de los aliados. El resto de los supervivientes del comando serían juzgados en 1949 en un tribunal de la RFA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sirvan estos tres casos como muestra de las acciones Werwolf tras las líneas enemigas en el Oeste. Justo es decir que las acciones como la de Erbach y Kirchlegern eran mucho más comunes que la elaborada operación de comando contra el alcalde de Aquisgrán. Y, como ya hemos mencionado al principio, justo es también decir que, incluso en las operaciones más simples, en la mayor parte de los casos el éxito brillo por su ausencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la siguiente entrada pasaremos a los asesinatos de derrotistas dentro del territorio controlado por los alemanes y nos adentraremos también en las acciones Werwolf en el este europeo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-5348301119195356576?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/5348301119195356576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/09/werwolf-iii.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/5348301119195356576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/5348301119195356576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/09/werwolf-iii.html' title='Werwolf III'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-2699862933325846740</id><published>2009-09-13T14:13:00.000-07:00</published><updated>2010-08-02T15:47:07.736-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Organizaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Unidades'/><title type='text'>Werwolf II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Saludos a todos, perdón por la espera y bienvenida a Uthegal. Y, sin más dilación, vamos con la segunda entrada dedicada al Werwolf.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No será hasta 1944, momento en el cual varios jerarcas nazis vieron como posible la conquista de Alemania por sus enemigos, cuando el Tercer Reich se decida a organizar una guerrilla con el objetivo de defender el territorio germano de los futuros invasores. En ese año, varias organizaciones de la Alemania nazi comienzan a hacer sus preparativos para los inciertos días que estaban por llegar. Lo que ha pasado a la historia como movimiento Werwolf no fue una organización unitaria y centralizada, sino una multitud de grupos nacidos de esos preparativos. En los último meses del conflicto, los más importantes organismos del Tercer Reich, el NSDAP, las Juventudes Hitlerianas, las SS, etc, intentarían exprimir aún más sus ya mermados recursos con la vista puesta en organizar secciones guerrilleras que dificultasen la, cada vez más previsible, invasión del territorio germano. Como ya venía siendo habitual en otros proyectos, como las Wunderwaffen, los esfuerzos no se coordinaron adecuadamente. Por el contrario, cada organización trato de poner en pie sus guerrillas, no solo sin colaborar con otros organismos, sino incluso actuando en franca oposición a los mismos. Esta ausencia de coordinación fue un factor esencial, en primer lugar, en la falta de cohesión del movimiento Werwolf y, en segundo, en la pobreza de los resultados que obtuvieron las guerrillas nazis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta entrada revisaremos brevemente las diferentes organizaciones que colaboraron en la puesta en marcha de la guerrilla Werwolf y, en la siguiente, expondremos las operaciones más destacadas de la misma. Ya advierto de antemano que por “destacadas” no hemos de esperar aquí grandes golpes de mano o espectaculares acciones de comando, sino simplemente coletazos de una dictadura que, de la mano de sus últimos decididos partidarios -quienes en muchos casos eran apenas unos niños que no habían conocido otra cosa que el régimen de Hitler-, se resistía a desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Werwolf de las SS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La idea de la necesidad de una guerrilla nazi que hostigase a los futuros invasores comenzó a aparecer en las SS a partir de la primavera de 1944. En esos momentos varios miembros de las Waffen SS empiezan a estudiar las técnicas guerrilleras que habían estado empleando los diversos movimientos de resistencia antinazi, principalmente los partisanos del Este europeo. Entre otros eventos de los que poder aprender valiosas lecciones para el futuro, las SS observarán con especial atención el levantamiento de Varsovia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque las SS eran una organización muy centralizada, tras el verano de 1944 toman la decisión de organizar su movimiento guerrillero de una forma radicalmente contraria. Se pone el acento en la descentralización, haciendo hincapié en la autonomía de las diferentes células locales. Se pretendía lograr de este modo que la desarticulación de una célula no provocase automáticamente la de las demás. Al frente de estas se coloca a los HSSPf regionales (Oficiales de Seguridad de las SS y de la Policía). A estos se les concedió amplia capacidad para organizarse de la manera que estimasen más conveniente, lo cual trajo como consecuencia resultados dispares. Mientras que varios HSSPf lograron reclutar centenares de guerrilleros, otros prácticamente no hicieron nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada organización local tenía su propio nombre, y parece ser que el término Werwolf no apareció hasta el otoño de 1944 haciendo referencia a las guerrillas alemanas en Prusia Oriental. Este nombre se extendería con rapidez y sería finalmente utilizado como denominación genérica de todo el movimiento guerrillero nazi. Himmler indicó por esa época a varios de sus colaboradores que el término estaba tomado del libro de Löns del que ya hemos hablado en la entrada anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la cabeza de esta poco homogénea organización se coloca a Adolf Prützmann. Con el objetivo de coordinar las operaciones del movimiento guerrillero se le nombra “Inspector General para el Abwehr especial dependiente del Reichsführer SS”, lo cual le coloca directamente debajo de Himmler y le situá como la máxima figura del Werwolf. Prützmann era un veterano del Freikorps que se unió al Partido Nazi y a las SS en 1930, desempeñando varios cargos de importancia. Entre otros, fue miembro del Reichstag y jefe de policía en Ucrania. En este último cargo conoció a diversos personajes como Erich von dem Bach Zelewski (Jefe de las Unidades Antipartisanas de las SS), que le serían de ayuda en su etapa a la cabeza del Werwolf.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales de 1944, el Werwolf de las SS había alcanzado la cifra de 5000 miembros. Mientras duró la guerra, diversas células fueron utilizadas en varias misiones, principalmente de infiltración en las lineas enemigas, pero también de amedrentamiento de los propios civiles alemanes a los que se considerase como derrotistas. Una vez concluida la contienda, a pesar de la descentralización de su organización, el Werwolf de las SS no sobrevivió mucho tiempo a la caída del Tercer Reich. Tras el fin del conflicto, pequeños grupos siguieron realizando actividades de hostigamiento contra las tropas de ocupación y contra los alemanes adeptos a estas, generalmente con resultados muy pobres. Además, el movimiento fue rápidamente descabezado. Prützmann fue capturado por los británicos en mayo de 1945 y se quitó la vida poco después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Werwolf de las Juventudes Hitlerianas&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Las Juventudes Hitlerianas habían empezado a preparar su movimiento guerrillero con anterioridad a las SS. Parece ser que en 1943 ya se habían iniciado los preparativos -ciertamente modestos- para formar a a varios de los miembros de esta organización como agentes secretos. Gracias a ello, tan pronto como los aliados empezaron a desplegarse en Francia tras el verano de 1944, varios miembros de las HJ preparados para tal fin cruzaron las líneas enemigas con el objetivo de conseguir información sobre los movimientos de tropas angloamericanas en territorio galo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el otoño de 1944 Arthur Axmann, el máximo mandatario de las Juventudes Hitlerianas, ordena a varios de sus subalternos, principalmente de la zona occidental del Reich, que inicien los preparativos necesarios para que el Werwolf de las HJ adquiera una mayor envergadura. El objetivo es que las actividades de este no se limiten al reconocimiento, sino que se extiendan a las operaciones guerrilleras propiamente dichas. Asimismo, con el objeto de incrementar la actividad Werwolf, a inicios de 1945 se registran diversos intentos de coordinar el movimiento guerrillero de las SS con su homólogo de las HJ.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los primeros grupos Werwolf de las HJ en actividades propiamente guerrilleras serán desplegados en el Ruhr occidental en abril de 1945 y, a semejanza del Werwolf de las SS, su efectividad militar no puede sino considerarse reducida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diferencia principal entre el Werwolf de las SS y el de las Juventudes Hitlerianas fue que este sí que consiguió sobrevivir, aunque por poco tiempo, a la caída del Tercer Reich. Esto no fue fruto de la casualidad. En marzo de 1945, Axmann y varios de sus lugartenientes se reunieron con Otto Skorzeny -el famoso jefe de los comandos alemanes- con el objetivo de estudiar las maneras de prolongar la resistencia Werwolf tras la caida del Reich. Estas conversaciones dieron sus frutos y el resultado fue que se consiguió mantener el movimiento vivo hasta la primavera de 1946, cuando una ofensiva contraterrorista aliada consiguió poner fin a la, en palabras del historiador Perry Biddiscombe, “última gran red de resistencia planeada, organizada y financiada durante la agonía del Tercer Reich”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Werwolf de Partido Nazi I: Göbbels&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En febrero de 1945, el ministro de propaganda alemán Joseph Göbbels comienza a elaborar los planes para poner en marcha en Berlín la emisora Radio Werwolf. La idea era dar un respaldo moral e ideológico a las actividades del movimiento guerrillero, principalmente a aquellas que se realizaban tras las líneas enemigas, bien contra los colaboracionistas, bien contra las propias tropas de ocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Radio Werwolf inicia sus emisiones el 1 de abril, cuando ya era evidente el derrumbe de los ejércitos alemanes. La emisora, en un intento de fomentar una resistencia fanática en el movimiento guerrillero, se dedicará a enumerar los crímenes cometidos por los ocupantes y a proferir amenazas contra los colaboracionistas. Radio Werwolf no solo culpaba a los civiles alemanes por su poco espíritu de resistencia. También acusaba en sus emisiones a los miembros del Partido Nazi que abandonaban sus puestos y a los oficiales que malgastaban los escasos medios de transporte disponibles en trasladar, no material bélico, sino sus efectos personales. El caso de Breslau -uno de los asedios más brutales de la guerra- se airea como un ejemplo de resistencia a ultranza que deben seguir el resto de poblaciones alemanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a todas sus baladronadas, Radio Werwolf no fue capaz de resistir tampoco el avance enemigo. La emisora cerró definitivamente sus micrófonos menos de un mes después de su aparición, el 23 de abril, cuando fue tomada por las tropas soviéticas que se aproximaban a Berlín.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Werwolf del Partido Nazi II: Bormann&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Tras el fracaso de la Contraofensiva de las Ardenas, el ulterior avance aliado hace que Bormann tome finalmente conciencia de la desastrosa situación en los frentes de batalla. En el este, a pesar de retroceder, las tropas alemanas siguen ofreciendo resistencia; pero en el oeste la situación es radicalmente distinta. Los ejércitos germanos en occidente dejan paulatinamente de combatir a lo largo de la primavera, y la actuación de los civiles para con las tropas ocupantes no es, al menos generalmente, hostil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este contexto, Bormann toma -cierto que con poca convicción- una serie de medidas encaminadas a aportar su granito de arena al movimiento Werwolf, seleccionando a hombres provenientes del Volksturmm y de la Wehrmacht para ponerse al frente de la rama de la guerrilla dependiente del NSDAP. Se intentó requerir a los Gauletier de las diferentes regiones alemanas que contribuyesen a la organizaron de las guerrillas mediante la puesta a disposición del Werwolf de hombres y material pero el resultado, como en las otras ramas del movimiento, fue desigual. De hecho, en la mayoría de los casos fue incluso peor. No obstante, se consiguió que algunas regiones aportasen operadores de radio, equipos de demolición y grupos de saboteadores.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Wewolf de la Policía Secreta&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A medida que el movimiento Werwolf iba tomando forma, el Jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich, Ernst Kaltenbrunner, comenzó a interesarse por la idea. Desde marzo de 1945, la policía secreta comienza a realizar sus propias actividades en el marco de las operaciones Werwolf, en concreto con la finalidad de ofrecer un servicio de inteligencia a la guerrilla. Los grupos comenzaron a organizarse en abril con resultados incluso más pobres de lo habitual. En la mayor parte de las regiones esta rama del movimiento apenas consiguió un par de decenas de miembros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intención inicial de convertir a los miembros de está sección del Werwolf en equipos de inteligencia fue rápidamente modificada. El agravamiento de la situación fuerza a las autoridades nazis a convertir estos grupos en comandos polivalentes que no solo presten servicios de inteligencia, sino que además puedan llevar a cabo misiones de sabotaje y asesinato. El alto grado de improvisación provocó que el fracaso de estos grupos fuera estrepitoso. No lograrían sobrevivir al final de la guerra.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Werwolf de la Wehrmacht&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Las fuerzas armadas alemanas comenzaron a organizar sus guerrillas en 1944 con escepticismo, pero con más profesionalidad que las organizaciones nazis. Ya en otoño comienza a agruparse a hombres de la Wehrmacht en una serie de “destacamentos de ataque”, los cuales no eran sino el equivalente del Ejército a los grupos Werwolf de las SS. A pesar de provenir de la Wehrmacht y no de otras organizaciones propiamente nazis, también se hacía hincapié en que los hombres que formasen estos grupos estuviesen imbuidos de la ideología nacionalsocialista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La manera de crear estos destacamentos era sencilla. Se impartían cursos periódicos a grupos de 150 hombres en los Montes Cárpatos. Estos hombres debían volver a sus unidades y organizar los ya mencionados “destacamentos de ataque”con miembros de esas mismas unidades. El tamaño de cada comando debía ser similar al de un pelotón. El objetivo era hostigar a los ejércitos aliados y soviéticos una vez que estos hubiesen penetrado en el territorio alemán. Por ello, estos destacamentos no pasaron a la acción hasta bien entrado 1945. En teoría, deberían coordinar sus acciones tanto entre ellos como con las otras ramas del movimiento Werwolf, pero en la práctica la cooperación fue escasa. Esto provocó que numerosos destacamentos fuesen lanzados tras las líneas enemigas sin ningún plan de acción digno de tal nombre, por lo que su efectividad fue reducida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, señalaremos que estos destacamentos no usaron oficialmente el nombre "Werwolf" por lo que, siendo puristas, quizá no deberíamos considerarlos como tales. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Werwolf de la Luftwaffe&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es ampliamente conocido el hecho de que, al final de la guerra, la desesperación y el fanatismo empujaron a la Luftwaffe a organizar sus propias misiones suicidas, a semejanza de los kamikazes japoneses. Lo que es menos conocido es el hecho de que al menos una de esas acciones llevó el sello Werwolf.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Luftwaffe había empezado a estudiar eventuales misiones suicidas ya en 1944. En esta época ya era conocida la poca precisión de la que hacían gala las bombas V-1, y se elaboraron planes para entrenar a aviadores voluntarios con el objetivo de que pilotasen estos proyectiles. El proyecto, posiblemente a instancia del propio Hitler, no se llevó a la práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sería también en 1944 (aunque las operaciones no empezarían hasta el año siguiente ) cuando se crearon los primeros “escuadrones de choque”, en los que se enrolaba a pilotos con el objetivo de realizar ataques suicidas contra aeroplanos y objetivos enemigos en tierra. El Kommando Elba, uno de estos “escuadrones de choque”, fue rebautizado como Werwolf en marzo de 1945, poco antes de ser puesto en acción. El 7 de abril esta unidad, 183 Me 109 escoltados por 55 Me 262, fue lanzada a una misión kamikaze contra una enorme flota de bombardeo americana. Los aliados afirmaron haber perdido 21 aparatos, mientras que los alemanes sostuvieron haber derribado 60. En cualquier caso, dado que los germanos sufrieron 77 bajas, el resultado fue considerado decepcionante incluso por ellos mismos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6507466326894881425-2699862933325846740?l=blitzkrieg1939.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/feeds/2699862933325846740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/09/werwolf-ii.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/2699862933325846740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6507466326894881425/posts/default/2699862933325846740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blitzkrieg1939.blogspot.com/2009/09/werwolf-ii.html' title='Werwolf II'/><author><name>Ernst Wolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03615599972425874837</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6507466326894881425.post-3321009388788229424</id><published>2009-08-23T11:18:00.000-07:00</published><updated>2010-08-02T15:16:47.260-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Organizaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Unidades'/><title type='text'>Werwolf I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Lo primero, dar la bienvenida a Sila, quien está elaborando un blog sobre la Segunda Guerra Mundial:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://diariodelaguerra.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;http://diariodelaguerra.blogspot.com/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;muy recomendable.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Además, su nombre nos viene al pelo para dar una introducción adecuada a la siguiente serie de entradas. Sila fue un dictador romano del siglo I a.C perteneciente a lo que hoy llamaríamos el partido conservador. Accedió al gobierno tras una época convulsa caracterizada por revueltas sociales y fue el cabecilla de una “restauración aristocrática”. Llegó a disfrutar de un poder absoluto y, justo en la cima de su popularidad, cuando consideró que su obra estaba concluida, abandonó voluntariamente la política. Se cuenta que el día que anunció su retiro de la vida pública salió del Senado y se fue tranquilamente a su casa acompañado por sus amigos. En el camino, mientras la multitud observaba incrédula y en silencio, un ciudadano comenzó a insultar a voz en grito al ya ex-mandatario. En ese momento, los partidarios de Sila -que eran muchos- se volvieron con la intención de linchar al vocinglero. El increpado, sin prestar atención, indicó a sus amigos que dejaran a aquel en paz, al tiempo que decía:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“ese pobre imbécil no sabe lo que ha hecho. A partir de ahora, ningún dictador abandonará voluntariamente su puesto”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y de un dictador que deja por su propio pie el sillón, pasamos a una dictadura que se resiste a desaparecer. Empecemos, como siempre, por el principio, que en este caso se sitúa un siglo después de la época de Sila.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El origen de las guerrillas alemanas&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En el año 9 d.C, tres legiones romanas comandadas por Varo son derrotadas -en lo que hoy es el noroeste de Alemania- en una emboscada organizada por una coalición de guerreros germánicos dirigida por un líder de la tribu de los Queruscos conocido como Arminio. La batalla no es una de las más importantes de la antigüedad, pero su relevancia -y la de Arminio, rebautizado posteriormente como Hermann- será inflada por los autores alemanes a partir del siglo XVII, en el momento en que los estados germanos comienzan a adquirir importancia en el teatro europeo. La victoria de Arminio pasa a ser considerada como uno de los orígenes de la nación alemana y, entre finales del XVII y la Primera Guerra Mundial, se escribirán 76 operas en honor del caudillo querusco. Cuando en el XIX comienza el proceso de unificación alemana, la figura de Arminio cobra aún más relevancia y en 1841 se inicia la construcción de un monumento en su memoria. Este se situará en una zona conocida como “El Bosque de Teutoburgo”, en la localidad de Detmold, donde supuestamente tuvo lugar la derrota romana. La construcción, una estatua de cobre de 28 metros de altura, será finalizada en 1875, una vez que la unificación del Reich sea ya un hecho. Como dato curioso, hoy día los historiadores suelen afirmar que la batalla no tuvo lugar en la zona en la que se levanta la estatua sino varios kilómetros más al norte, en Osnabrück&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La figura de Arminio despertó una gran atracción en numerosos escritores alemanes, quienes utilizaron el personaje para justificar las técnicas de guerra irregular que tuvieron que utilizar sus compatriotas con el fin de enfrentarse a los numerosos ejércitos extranjeros que atravesaban continuamente el mosaico de pequeños estados germánicos en que se dividía Centroeuropa. Estos escritos aparecerían ya en el siglo XVII, pero no alcanzarían relevancia hasta el XVIII y el XIX, cuando autores como Kleist hagan referencia a la victoria de Arminio y la encuadren en el marco más general de la defensa germana contra a la tiranía latina, frente a la que era lícito recurrir a técnicas guerrilleras. Kleist y otros escritores incluían en sus obras otras referencias históricas, por ejemplo mencionando elogiosamente a los Vehme, o tribunales germánicos medievales, que impartían la justicia popular cuando la autoridad de los gobernantes desaparecía en alguno de los frecuentes periodos convulsos que salpicaron la historia de los diferentes estados alemanes. El interés por estos temas aumenta en la época napoleónica, cuando la mayor parte de los territorios germánicos caen bajo el dominio del Gran Corso. En estos momentos, surgirán varios autores que recurrirán nuevamente a la figura de Arminio para sostener que, frente a la invasión francesa, los alemanes deben continuar luchando contra Napoleón incluso cuando las estructuras estatales y los ejércitos convencionales se desvanecen. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una vez que la amenaza de los ejércitos franceses se desvanece, decrece el interés por este tipo de figuras históricas y, asimismo, desaparecen los grupos de guerrilleros alemanes. De hecho, el proceso de unificación del Reich iniciado con posterioridad a la época napoleónica se basó mucho más en factores prosaicos (una unión aduanera y el poderío del ejército prusiano) que en una lucha guerrillera protagonizada los pueblos germánicos frente a un enemigo exterior. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los Freikorps&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Desde la aparición del moderno estado alemán en 1871 hasta la terminación de la Primera Guerra Mundial en 1918, en la postura oficial de este país no asoma ningún tipo de apoyo a la formación de algo parecido a un movimiento guerrillero. Por el contrario, todo el protagonismo de las operaciones bélicas lo asumirá el poderoso ejército imperial. No será hasta el derrumbamiento del Segundo Reich cuando, tras la derrota germana en la Gran Guerra, comiencen a aparecer los primeros grupos guerrilleros alemanes modernos: los Freikorps.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una de las imposiciones aliadas a Alemania tras la PGM consistía en que su ejército había de ser reducido en extremo. Debido a esa exigencia, el número de efectivos se limitó a solo 100.000 hombres, a los que se encargaban únicamente tareas defensivas y de mantenimiento del orden en el interior del territorio germano. Esto provocó el desencanto de millares de excombatientes que, forzosamente separados del servicio militar, se agruparon en torno a antiguos oficiales, también veteranos de la Gran Guerra, en grupos de voluntarios que tomaron el nombre de Freikorps. En la convulsa Alemania de posguerra, y ante la limitada capacidad del Reichswehr (las Fuerzas Armadas de la República de Weimar), estos Freikorps fueron utilizados para, en colaboración con el ejército regular, sofocar violentamente las revueltas de trabajadores de inspiración comunista del año 1919 y para acabar con un intento polaco de invasión de Silesia a finales de la decada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El comportamiento de estas unidades era desmedidamente agresivo pero, debido a la debilidad del ejército regular, el gobierno alemán de la época, de signo socialista, se vio obligado a apoyarse en ellos -como fuerzas militares auxiliares- para hacer frente a los frecuentes levantamientos obreros. Esto fue un arma de doble filo ya que, si bien los Freikorps cumplían las tareas que se les encomendaban con notable efectividad, también es cierto que durante las mismas se excedían constantemente en el uso de la fuerza, acabando con la vida de un gran número de trabajadores. Como consecuencia de estas matanzas, el gobierno socialista no aumentó precisamente su número de adeptos entre el proletariado germano. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, el hecho de que los Freikorps colaboraran con el gobierno no significaba que le fuesen leales. Los Freikorps apoyaban a las tropas gubernamentales en aquellos aspectos que favorecían sus propios intereses, ya fuese la lucha contra los comunistas, ya fuese la defensa de las fronteras alemanas; pero en ningún caso llegaron a ser una organización integrada, ni siquiera ligeramente, en la estructura gubernamental de la República de Weimar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a la organización interna, los Freikorps seguían un esquema simple: los soldados se agrupaban en torno a los oficiales, a los que debían lealtad, pero no eran parte de una estructura superior que agrupase a los diferentes Freikorps, ya que esa estructura simplemente no existía. Los oficiales podían tener contactos con otros mandos, bien por que se conocieran desde la guerra, bien por cualesquiera otras circunstancias, y esos contactos podían fomentar la colaboración entre determinados Freikorps. Pero también era posible que en otros casos la cooperación entre diferentes Freikorps fuese reducida o nula. Se estima que llegó a haber unos doscientos Freikorps, pero la composición de los mismos no era homogénea. Algunos llegaron a alcanzar el tamaño de una brigada y otros apenas pasaron de unos centenares de hombres. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las SA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En 1922 Hitler es nombrado jefe del NSDAP. En aquella época, las reuniones políticas frecuentemente degeneraban en enfrentamientos armados entre los miembros del partido nazi y miembros de las formaciones opositoras que acudían con la intención de sabotear dichos encuentros. Esto lleva a los mandos nazis a crear las Sturmabteilung (SA) las cuales, al mando de Röhm, nacieron con el objetivo de proteger a los lideres del NSDAP en las reuniones del partido. Las SA atraen a muchos elementos de los Freikorps, los cuales para esa época ya habían comenzado a perder importancia. El hecho de que muchos hombres de las SA procediesen de los Freikorps marcó sobremanera el carácter de esta organización. Los miembros de las diferentes secciones eran leales a su jefe de sección, pero no necesariamente leales a Hitler. De hecho, cuando Ehrhardt -uno de los lideres más conocidos de los Freikorps- rompe políticamente con Hitler dada la negativa de este a apoyar una declaración de guerra a Francia en 1923, varios miembros de las SA abandonarán la organización junto a él. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los roces entre las SA y la cúpula del partido nazi serán constantes a lo largo de la historia de ambas organizaciones. Göring era el líder de iure de las SA, y su lealtad a Hitler era incuestionable; pero Röhm, el jefe de facto de esta organización, era mucho más critico con el máximo mandatario del NSDAP. Por ello, el político austriaco se decide a crear una guardia personal que le deba fidelidad única y exclusivamente a él, y no al NSDAP, a las SA o a cualquier otra organización o idea. Con este objetivo nacen las SS en 1925. Las SS mantuvieron una constante lucha con las SA a lo largo de una década; lucha que terminó con la derrota de estas últimas tras el asesinato de Röhm en 1934 durante la “noche de los cuchillos largos”. Desaparecía así, en el inicio mismo del Tercer Reich, cualquier rastro de un movimiento asimilable, aunque fuese minimamente, a una guerrilla autónoma con respecto a la estructura del estado y del ejército. La Weh
